VIAJES LARGOS Y CON DESAJUSTE HORARIO
Un viaje es siempre una aventura emocionante, una ilusión hecha realidad y una oportunidad de experimentar maravillas.
Cuando nos vamos de viaje, no sólo vamos nosotros, las personas, cargadas de ropa, mapas, etc.; llevamos también de viaje a nuestra diabetes, y por supuesto, no podemos dejar de preparar su equipaje para que la aventura sea completa.
PREPARADOS PARA EL VIAJE
Antes de salir:
• Acudir a consulta con nuestro médico, para que nos aconseje la mejor manera de adaptarnos a los horarios, alimentación, ritmo de vida… que llevaremos en el lugar de destino, máxime cuando la diferencia horaria es importante.
• Ponerse determinadas vacunas indicadas según donde vayamos, varias semanas antes para su efectividad idónea.
• Enterarse bien de la alimentación, costumbres, horarios, preparaciones culinarias, etc., utilizadas en el destino.
• Llevar informe médico y placa o tarjeta identificativa de nuestra diabetes por si en un momento dado tenemos un imprevisto o necesitamos algún tipo de ayuda.
• Llevar toda la medicación (pastillas, insulinas, glucagón, azúcar, jeringas, plumas, reflectómetro, tiras de sangre y orina, lancetas, etc.) siempre en el equipaje de mano y en cantidad más que de sobra para lo previsto.
• Preparar comida fácil para el trayecto, tipo bocadillos o sandwiches, zumos, galletas.
En el viaje:
• Si se viaja en avión es posible en muchas ocasiones notificar a la compañía que somos diabéticos y que nos sirvan menú especial, aunque no es imprescindible, pues, quizá salvo algunos postres, los menús que suelen poner no presentan inconvenientes en relación con nuestra diabetes.
• Recordar la medicación y comida en el bolso de mano.
• Procurar movernos con mucha frecuencia, y, sobre todo en viajes de más de 1-2 horas, y en vuelos de larga distancia, el cuello, hombros, piernas y pies, si es posible levantándonos y dando paseos, o bien en el sitio contrayendo y relajando alternativamente distintos músculos.
En el lugar de destino:
• Vigilar lo que se come, sobre todo en determinadas zonas de América Central o del Sur, Asia y África, evitando verduras, lechuga, frutas con piel, agua, cubitos de hielo, carnes poco hechas, leche y derivados lácteos, salsas con nata, huevos, y helados de origen dudoso, pues es fácil la transmisión de ciertas enfermedades.
• Llevar siempre zumos y galletas que nos pueden ayudar a solventar imprevistos, retrasos, etc.
SI HAY DESAJUSTE HORARIO…
Preguntar al médico la mejor forma de ajustar comidas, horario e insulina el día del viaje y a la vuelta.
• En principio lo más recomendable es mantener el reloj con la hora del lugar de salida y ponernos la insulina y comer de acuerdo con esa hora.
• Al comenzar el día en el lugar de destino, ya podemos acoplarnos a su horario con nuestra dosis matinal habitual.
• No olvidar aumentar los autocontroles los primeros días.
• Otra pauta sería dividir la dosis diaria del día de salida en 3-4 inyecciones de rápida hasta comenzar el día en el destino y volver a la pauta normal.
• Si se viaja hacia el este, los días son más cortos, siendo aconsejable disminuir la dosis de insulina NPH o lenta de la mañana, de la tarde o ambas. ¡OJO!, todo depende también del horario de salida del vuelo o del viaje. Las dosis de rápida antes de las comidas se deben mantener o incluso aumentar. Por ejemplo salimos a las 8 de la mañana de Madrid hacia el este, a un lugar donde hay 6 horas de diferencia y el vuelo dura 3 horas, llegaríamos a las 11h con el reloj de Madrid, pero allí ya serían las 17h.
• Si se viaja hacia el oeste, la jornada se alarga. En este caso no es aconsejable aumentar la NPH; es preferible mantenerla y poner dosis extra de rápida si fuese necesaria.
Disfrutar de un buen viaje está al alcance de todos, con mucha alegría, grandes dosis de ilusión, una pizca de azúcar y diabetes y, en lo más alto, la guinda de sensatez y responsabilidad.
Dra. Rosa Mª Servián
Esp. Medicina Familiar y Comunitaria
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