LESIONES PRODUCIDAS
1. INTRODUCCIÓN:
Vamos a explicar los tipos de lesiones que pueden resultar como complicación de la práctica de ejercicio. Son lesiones que se pueden dar con cualquier tipo de esfuerzo, desde caminar hasta deportes más complejos e intensos, por lo que pueden afectar a cualquier grupo de edad. El ser diabético, tanto tipo I como tipo II, no predispone a lesionarse más frecuentemente que el resto de la población; sin embargo, dependiendo de su gravedad, el control de la diabetes sí que puede verse afectado por el hecho de estar lesionado, aunque no es lo más frecuente. Lo detallaremos un poco más adelante. La mayor parte de las veces nos lesionamos por circunstancias imprevisibles (tropezones, caídas o golpes casuales, lances del juego…), pero la práctica regular del ejercicio y sobre todo hacer unos estiramientos y calentar un poquito antes de comenzar a hacer deporte son la mejor manera de prevenirlos.
2. LESIONES LIGAMENTOSAS:
Un ligamento se compone de pequeños haces de tejido fibroso entre dos huesos contiguos. Sirven para dar estabilidad a las articulaciones, y su función es tanto más importante cuanto más compleja es la articulación que protegen.
La lesión por excelencia de un ligamento es el esguince, que consiste en la distensión o estiramiento forzado del ligamento, quedando más laxo y de mayor longitud, por lo que pierde su función de estabilización articular. Suelen ser lesiones muy dolorosas y con importante componente inflamatorio, distinguiéndose tres grados:
Grado I: Ligera hinchazón y dolor ligero. No suele haber derrame articular ni hematoma. Escasa pérdida funcional de la articulación.
Grado II: Hay un desgarro parcial del ligamento, con mayor inflamación, enrojecimiento y dolor. Suele haber hematoma, aunque tardíamente. Mayor compromiso articular.
Grado III: Hay desgarro completo, con inflamación intensa, hematoma, e imposibilidad de usar la articulación afectada, dada su inestabilidad.
El tratamiento básico consiste en reposo, inmovilización (vendaje compresivo, adhesivo o férula de escayola), aplicación local de hielo y toma de antinflamatorios (AINEs). En los esguinces grado III se puede contemplar la reparación quirúrgica.
3. LESIONES MUSCULARES-TENDINOSAS:
Resultaría obvio definir lo que es un músculo; sin embargo sí diremos que un tendón es un haz fibroso que sirve para dar anclaje al cuerpo del músculo en una o varias zonas óseas, en continuación natural de éste. Puede tener gran longitud, a veces incluso más que el propio músculo (por ejemplo, en el antebrazo). El tendón suele ir recubierto de una vaina, a veces con componente sinovial (membrana con líquido lubrificante).
Se define como tendinitis la inflamación de un tendón o grupo tendinoso, como consecuencia de una sobrecarga de ejercicio o sobresfuerzo aplicado sobre el mismo. Cuando el esfuerzo sea recortado y muy intenso, tendremos una tendinitis aguda; cuando el esfuerzo se mantiene y se repite todos los días, aunque no sea de gran intensidad, la tendinitis se hace crónica, con peor pronóstico y curación más difícil. Cuando el lugar de la inflamación es el punto de unión del tendón al hueso, la lesión se denomina entesitis, también agudas o crónicas. Cuando a su vez se afecta la vaina sinovial que recubre el tendón, tenemos una tenosinovitis.
Son lesiones dolorosas, sobre todo cuando usamos los tendones afectados, aumentando más todavía al explorarlas contra resistencia. A veces pueden a llegar a limitar movimientos y funciones del miembro afectado.
Un tendón se puede seccionar parcial o totalmente, como resultado de cortes accidentales o sobresfuerzos (el tendón de Aquiles es muy típico). El dolor es intenso y la posibilidad de usar el músculo dañado nula. Cuando por golpes o sobrecargas se desgarran fibras musculares, tenemos una rotura fibrilar, que suele ser muy dolorosa en la zona de la rotura, aunque no hay déficit funcional.
El tratamiento consiste en reposo, inmovilización (en casos leves suele bastar con un vendaje compresivo, en otros casos se pueden usar férulas de escayola) y toma de AINEs. En las tendinitis crónicas no se contempla la inmovilización, y sí el reposo del miembro afectado y la toma de AINEs, quedando como segunda opción la infiltración local de corticoides, de gran efectividad, pudiendo combinarse con medidas de fisioterapia (masajes, electroterapia, magnetoterapia…). En las secciones tendinosas es obligada la reparación quirúrgica.
4. LESIONES ÓSEAS:
La lesión ósea más importante es la fractura o pérdida de la continuidad de un hueso. Es una lesión grave, pudiendo dejar secuelas, complicaciones, e incluso poner en compromiso la vida del paciente. Una fisura se define como la pérdida parcial de la continuidad en la estructura ósea, pero sin llegar a la fractura (son muy típicas las fisuras costales).
Las fracturas se pueden clasificar en :
- Abiertas o cerradas, dependiendo de si se asocian a herida de la piel y alteración de los tejidos blandos subyacentes o no.
- Desplazadas o no desplazadas, dependiendo de si se mantiene la alineación natural del hueso, o si alguna de las partes fracturadas se ha desplazado.
- Una fractura conminuta se da cuando alguna de las partes fracturadas ha resultado deshecha en múltiples fragmentos, algunos minúsculos.
El déficit en la mineralización ósea (osteoporosis, osteomalacia), algunos tumores óseos, y algunas enfermedades congénitas predisponen a padecer fracturas, incluso ante traumatismos muy pequeños.
El tratamiento de una fractura se basa en el reposo y la inmovilización (moldes ortopédicos, férulas de yeso o yesos cerrados); si la fractura estaba desplazada, antes de inmovilizar hay que volver a alinearla, lo que se puede hacer manual o también mediante reparaciones quirúrgicas (para corregir desplazamientos y fijar internamente las partes fracturadas mediante placas metálicas o clavos). Se pueden utilizar también mecanismos de tracción continua, que mantienen el miembro afectado en una posición determinada para favorecer la consolidación de la fractura. Son necesarios por supuesto analgésicos y AINEs.
5. OTRAS LESIONES:
Contusión: Lesión leve provocada por traumatismo directo sobre la parte afectada. Cursa con dolor, enrojecimiento e hinchazón. Se trata con hielo local y analgésicos.
Fascitis: Las fascias son membranas fibrosas muy finas que envuelven cada paquete muscular, quedando así separados en distintos planos. Cuando se inflaman por sobrecarga o esfuerzos tendremos una fascitis (la más común es la de la planta del pie). Son extremadamente dolorosas y de larga resolución, requiriendo reposo casi absoluto e infiltraciones de corticoides.
Bursitis: La mayor parte de las articulaciones están protegidas por pequeñas bolsas de grasa (bursa), que cuando se inflaman por los mismos mecanismos ya descritos, dan lugar a una bursitis. Suele ser suficiente con reposo y antinflamatorios.
Contractura: El uso mantenido y excesivo de un grupo de fibras musculares puede hacer que tenga dificultades para volver a un estado de relajación en reposo, quedando cierto grado de contracción permanente. Son bastante dolorosas e incluso limitantes para algunos movimientos. Se tratan con reposo, calor local, AINEs y fisioterapia.
Meniscopatías y ligamentos cruzados: Los meniscos son membranas cartilaginosas que favorecen la flexión y extensión sin fricciones de la rodilla. Hay dos meniscos, uno en la parte interna y otro en la externa. Los ligamentos cruzados (anterior y posterior), unen la base de la tibia con la parte final del fémur por dentro de la articulación, y dan estabilidad a la rodilla. Sus desgarros o roturas son dolorosas, con derrame articular, muchas veces con sangre. El tratamiento es complejo, requiriendo casi siempre intervención quirúrgica mediante artroscopia, pudiendo llegar a sustituirse el menisco o ligamento dañados por otro sintético.
Luxación: Cuando una de las partes que forman una articulación se sale completamente de la misma, debido a un traumatismo o sobresfuerzo, sucede la luxación. Cuando la parte luxada sólo se ha salido parcialmente, tenemos una subluxación. Pueden asociarse a una fractura, lo que empeora el pronóstico de la misma. Pueden ser completamente inofensivas (son hasta normales en mucha gente), hasta poder constituir una verdadera urgencia por afectar a vasos sanguíneos y/o nervios que pasen cerca y se vean rotos o comprimidos por la parte luxada. El tratamiento consiste en la reducción de la luxación, es decir, en volver a colocar en su sitio la parte desplazada; esto se hará manualmente en los casos leves y quirúrgicamente en los casos más graves.
6. LESIONES Y DIABETES:
Para poder valorar el grado de descontrol que puede suponer para nuestra diabetes una de estas lesiones, tenemos que sopesar dos circunstancias:
- El tratamiento de casi todas las lesiones conlleva cierto grado de reposo, a veces más relativo o sólo de parte de una extremidad, otras veces absoluto, con lo que nuestra actividad física habitual disminuye considerablemente, aumentando la posibilidad de hiperglucemias.
- Cuanto más grave sea la lesión, más mecanismo inflamatorio conlleva, más situación de crisis para el organismo resulta, y más secreción de hormonas contrainsulares se produce, con lo que hay mayor tendencia a la hiperglucemia.
En este sentido, las fracturas son las lesiones más graves, sobre todo de huesos largos (fémur o cadera, tibia, húmero, cúbito y radio…). Además, cuanto más grave sea una fractura, más grado de reposo requiere, con lo que aumenta la posibilidad de hiperglucemia. Los esguinces, tendinitis, contracturas y demás lesiones menores, a no ser que sean de gravedad extrema, no suelen comprometer el control de la diabetes.
Mención especial merecen las infiltraciones con corticoides. Son fármacos con un intenso poder antinflamatorio derivados del cortisol, que es una hormona contrainsular. A pesar de inocularse localmente en el punto de dolor, sí pueden inducir hiperglucemias y descompensaciones.
En resumen, lo de siempre: aumentar el número de controles glucémicos, y adaptar las necesidades de insulina a los mismos, sobre todo insulina de acción rápida. En cuanto a los diabéticos tratados con antidiabéticos orales, es raro tener que subir la dosis de los mismos, aunque sí se han descrito casos en que hay que utilizar la insulinoterapia durante el periodo lesivo, circunstancia que deberá ser valorada siempre por el médico de cabecera o el endocrinólogo.
7. ¿SABÍAS QUE…
- …anta un paciente con un traumatismo sobre cualquier parte del cuerpo, aunque nos parezca sólo una contusión, se recomienda hacer siempre una radiografía, para descartar fracturas mínimas o encubiertas?
- …que hay fracturas que nunca llegan a descubrirse o se detectan casualmente al hacer una radiografía por otra causa, sobre todo las fracturas vertebrales?
- …que algunos AINEs contienen excipientes azucarados como la sacarosa, con lo que deberemos evitarlo como tratamiento antinflamatorio (por ejemplo, ciertos preparados de ibuprofeno en sobres).
- …que la famosa triada de la rodilla de los deportistas se compone de lesión del ligamento cruzado anterior, del menisco interno, y del ligamento colateral interno?




