L EJERCICIO PARA LOS DIABÉTICOS MELLITUS TIPO II
INTRODUCCIÓN:
La diabetes mellitus (DM) tipo II, mal llamada diabetes del anciano o diabetes no insulín-dependiente, es una enfermedad crónica que da como resultado un déficit en el aprovechamiento de la glucosa por el organismo, con la consiguiente elevación de sus niveles en sangre. Sin embargo, tanto la génesis, como el diagnóstico, como el tratamiento difieren de la DM tipo I, mal llamada infanto-juvenil.
La DM tipo II se produce por la combinación de un déficit de secreción de insulina por parte del páncreas, no mediado por mecanismos autoinmunes y con una fuerte carga hereditaria, y una resistencia a la acción de la insulina en los tejidos orgánicos, favorecida por la falta de ejercicio, la mala dieta y la obesidad. Suele pasar desapercibida varios años hasta que se diagnostica, muchas veces por la aparición de complicaciones (infecciones, pies diabéticos, retinopatías…), dado que afecta mayoritariamente, aunque no de forma exclusiva, a un grupo de edad por encima de los 35-40 años. Finalmente, el tratamiento por pasos consiste en mejorar las condiciones dietéticas y la falta de ejercicio en un principio, controlándose así un aceptable porcentaje de las diabetes; suele ser necesario la administración de algún fármaco antidiabético oral (sulfonilureas, biguanida, acarbosa, miglitol, repaglinida o troglitazona), y en último paso puede ser obligado la terapia con insulina, sola o en combinación con los antidiabéticos orales.
Todas estas consideraciones hacen que la práctica de ejercicio en los pacientes con DM tipo II esté sujeta a ciertos matices que explicaremos ahora.
BENEFICIOS:
El ejercicio físico ha demostrado en los pacientes con DM tipo II aumentar la sensibilidad a la insulina, por mecanismos no muy bien aclarados hoy en día, sobre todo en su efecto de captación de glucosa a nivel muscular, y menos a nivel del hígado. Este aumento de la sensibilidad es sinónimo de reducción de la resistencia a la insulina, que como hemos comentado ya es uno de los principales factores que influyen en la aparición de la DM tipo II.
El gasto calórico producido por el ejercicio contribuye a la pérdida de peso, con lo que prevenimos la obesidad, o la combatimos si ya existiera en cierto grado, y es otra forma de reducir la resistencia a la insulina.
Otros beneficios del ejercicio que son compartidos por los pacientes con DM tipo I, y por la población general son:
- Mejora del perfil del colesterol, aumentando el HDL-colesterol, y disminuyendo el LDL-colesterol y los triglicéridos.
- Mejora de la función cardiovascular y reducción de la tensión arterial.
- Mejora de la estructura y funcionalidad de huesos, músculos y tendones, previniendo la aparición de la osteoporosis.
- Reducción de la ansiedad y el decaimiento, aumentando la sensación de bienestar.
El mayor beneficio derivado del ejercicio se obtiene cuando se practica de forma regular, dosificando correctamente la intensidad y la frecuencia del mismo. Es mejor poco desgaste por sesión, pero mantenido en el tiempo, que un ejercicio intenso y prolongado, pero practicado de forma muy puntual.
PRECAUCIONES:
Ya hemos dicho que la DM tipo II afecta en su mayoría a un grupo de población de edad avanzada, y por eso es más importante si cabe ajustar el tipo y la dureza del ejercicio a las características individuales de cada paciente. En edades muy avanzadas, la tolerancia al esfuerzo disminuye, y éste debe basarse no tanto en deportes clásicos, como en actividades cotidianas y de la vida diaria como subir escaleras, andar o caminar más deprisa. Si se está capacitado para practicar algún deporte, siguen siendo de elección los ejercicios de tipo aeróbico, como correr, ciclismo o natación.
Para valorar el estado de salud previo a la indicación del ejercicio, el médico deberá hacer una historia clínica recogiendo: antecedemntes familiares de enfermedades cardiovasculares o muerte súbita; antecedentes personales sobre síntomas que sugieran patología cardiovascular, osteomuscular o complicaciones derivadas de la DM; una exploración física completa con fondo de ojo incluido; y pruebas complementarias como una analítica de sangre y orina básicas, según el protocolo del paciente diabético, y un electrocardiograma en reposo; otras pruebas como radiografías o test de esfuerzo sólo se indicarán en presencia de patología cardiovascular previa o alta sospecha de la misma.
En pacientes que ya padecen complicaciones crónicas derivadas de la DM hay indicaciones especiales:
- Si existe retinopatía proliferativa, ante ejercicios bruscos y con movimientos de cabeza puede favorecerse el desprendimiento de retina y/o la hemorragia vítrea; por eso están contraindicados deportes como boxeo, judo, karate, balonmano, otros deportes de contacto o que supongan posturas bajas de la cabeza.
- Si existe nefropatía, un ejercicio intenso y prolongado favorece la disminución de la perfusión renal y la progresión de la proteinuria, por lo que deberá evitarse tales esfuerzos.
- Si existe neuropatía periférica, se puede favorecer la aparición de lesiones osteomusculares y de tejidos blandos, por la alteración de al sensibilidad; si existe neuropatía autonómica puede dar lugar a una respuesta cardiaca alterada ante el esfuerzo, o una inadecuada adaptación a la deshidratación; por ello hay que evitar también los ejercicios extenuantes o los que conlleven mucho traumatismo para los pies.
- En general están contraindicados los deportes de alto riesgo como alpinismo, paracaidismo, submarinismo…etc.
El mayor peligro que conlleva el ejercicio en los pacientes con DM tipo II es la hipoglucemia, sobre todo si están medicados con sulfonilureas o repaglinida, o en tratamiento insulínico, pues son sustancias hipoglucemiantes (no así las biguanidas, la acarbosa, el miglitol o la troglitazona).
En pacientes que sólo estén en tratamiento dietético, no hay necesidad de hacer tomas suplementarias antes durante o después del ejercicio, salvo cuando éste sea muy intenso o de larga duración. En los pacientes tratados con fármacos hipoglucemiantes sí son necesarias, y en los de terapia insulínica puede incluso requerirse una disminución de dosis de la misma.
Y finalmente no olvidar otras precauciones básicas, como ir identificado como diabético, acompañado por amigos que sepan reconocer y tratar una hipoglucemia, evitar condiciones extremas de calor y frío, llevar ropa y calzado adecuados, y beber abundantes líquidos.
¿SABÍAS QUE…
- …se estima que la proporción de casos desconocidos o no diagnosticados de DM tipo II puede llegar al 50 %?
- …por encima de 126mg/dl de glucemia basal en ayunas ya es diagnóstico de DM desde 1997?
- …en sujetos con factores de riesgo para padecer DM tipo II (antecedentes familiares, obesidad), pero que practican habitualmente deporte, se ha demostrado una menor incidencia de la enfermedad?
- …una hipoglucemia derivada de la sobredosificación de sulfonilureas puede durar hasta 48-72 horas?




