¿Es lo mismo autocontrol que autoanálisis?
El autocontrol es mucho más que analizarse a uno mismo la glucosa (azúcar) que se tiene en sangre en un determinado momento. Eso es lo que define el concepto de autoanálisis.
Para que una persona sea capaz de autocontrolarse necesita además unos conocimientos sobre diabetes que le permitan interpretar el resultado del autoanálisis y poder tomar decisiones sobre dichos resultados (decidiendo sobre si su glucemia está alta, baja o es adecuada, la dosis de insulina que se va a administrar, el contenido en hidratos de carbono de la alimentación que va a tomar, el ejercicio que va a realizar…) para lograr unos objetivos de glucemia adecuados para él, previamente establecidos de mutuo acuerdo con su médico.
Por tanto, el autoanálisis es solo un paso previo necesario para el autocontrol.
¿Qué se puede medir en el autoanálisis?
Podemos medir los niveles de glucosa y cuerpos cetónicos en sangre (glucemia y cetonemia respectivamente) pero también pueden determinarse los cuerpos cetónicos en orina (cetonuria), esta última es una medición que puede aportar unos resultados más inexactos y aplazados en el tiempo con respecto a los obtenidos en sangre.
La determinación de cuerpos cetónicos no es preciso realizarla de forma sistemática, ni en todas las personas con diabetes. Se llevará a cabo fundamentalmente en personas con diabetes tipo 1, aunque también en diabetes tipo 2 cuando exista hiperglucemia importante (cifras de glucemia por encima de los 250 mg/dl) o síntomas de sospecha (olor del aliento a manzana, nauseas/ vómitos…).
Los cuerpos cetónicos (más frecuentemente conocidos como acetona) se producen cuando el organismo no dispone de glucosa suficiente para producir energía (bien porque los niveles de glucemia sean bajos o al contrario porque aunque la glucosa esté muy elevada no exista insulina suficiente para que la glucosa pueda entrar en las células). De esa forma, se utilizan las grasas generando cuerpos cetónicos como combustible.
¿Qué se necesita para realizar el autoanálisis?
Para el autoanálisis es necesario disponer de tiras reactivas para medir la glucosa y en su caso cuerpos cetónicos, un medidor de glucosa (glucómetro) en sangre y de cuerpos cetónicos si se necesita medir estos en sangre (hay medidores solo de cuerpos cetónicos o con determinación integrada en el mismo glucómetro).
Además, se necesitan lancetas y un dispositivo para que la punción sea lo más indolora posible. La punción debe realizarse en los dedos de las manos, haciendo rotación de dedos y zona para permitir que la piel se regenere antes de que se vuelva a utilizar el mismo sitio. Por supuesto, lo adecuado es utilizar una lanceta para cada pinchazo, desechando la utilizada en un contenedor específico que deberá llevarse al centro de salud, junto con las agujas para administrar la insulina.
Los glucómetros actuales, aparte de memorizar las cifras de glucosa, fechas y horas de la determinación, pueden advertir a la persona de si su glucemia está alta, baja, indicar posibles tendencias e incluso sugerir posibles correcciones de la dosis de insulina teniendo en cuenta la cantidad de hidratos de carbono ingeridos en las comidas, siempre que su endocrino lo haya programado para ello y la persona que lo utiliza tenga los conocimientos suficientes para su interpretación y validación.
Además, los resultados pueden descargarse en el ordenador y ver los datos y sus correspondientes gráficas, que siempre son más ilustrativas y ayudan más a la interpretación/ toma de decisiones que las cifras crudas y duras.
Actualmente existen dispositivos tipo sensor del tamaño de una moneda de 2 € que se adhieren a la piel como si fueran parches insertando un pequeño filamento en el tejido subcutáneo que realiza mediciones de la glucosa en el líquido intersticial de forma periódica, pudiéndose transferir los datos mediante transmisión inalámbrica a un glucómetro- lector o a un monitor de tamaño más pequeño que un móvil donde se indica cómo está la glucosa en ese momento y en las horas previas y cuál es la tendencia de la misma (tiende a subir o a bajar, riesgo de hipoglucemias…) realizando gráficas de los datos obtenidos en las mediciones y descarga a un ordenador.
¿El autoanálisis estaría indicado para todas las personas con diabetes?
No en todos los casos.
En personas con diabetes tipo 1 debe realizarse siempre, así como en diabetes tipo 2 en tratamiento con insulina, aunque la frecuencia puede variar en función de varios factores: número de inyecciones, tipos de insulina utilizadas, combinación con fármacos antidiabéticos orales, grado de control metabólico, riesgo de hipoglucemias, enfermedades, situaciones especiales…
En personas con diabetes tipo 2 con control de glucosa adecuado y en tratamiento con fármacos antidiabéticos con escaso/ nulo riesgo de hipoglucemias no sería, en general, necesario realizar autoanálisis salvo en situaciones que puedan producir descompensación de la diabetes (infecciones, utilización de medicación que pueda producir hiperglucemia, cirugía…)
En estos casos sería suficiente con realizar una determinación de hemoglobina glucosilada (HbA1c) cada 6 meses para valorar el grado de control metabólico en los 3 meses previos, dentro de la analítica general indicada en las personas con diabetes tipo 2. Si la hemoglobina glucosilada está dentro del objetivo terapéutico se mantiene el mismo tratamiento y en caso de no estarlo se realizan las modificaciones oportunas en el mismo.
Una vez realizado el autoanálisis, ¿cómo se interpreta y qué se hace al respecto?
Las cifras que se obtengan con la determinación de glucosa en sangre deben valorarse en función de los objetivos de control que se hayan establecido previamente. Por ejemplo, si las glucemias de antes de las comidas se han establecido en cifras entre 80- 130 mg/dl y las de después de las comidas entre 100-180 mg/dl y el autoanálisis arroja valores por encima o por debajo de los establecidos, puede ser necesario realizar ajustes en las dosis de insulina (de acción lenta o rápida según corresponda). Para poder hacer dichas modificaciones de forma correcta, sin indicación médica directa, la persona con diabetes tiene que contar con una formación en diabetes suficiente.
Este proceso de interpretación del análisis y de ajuste del tratamiento en función de los resultados, las comidas que se van a realizar, el ejercicio físico que se practique, además de otros factores que puedan influir en el control (como enfermedades, tratamientos hiperglucemiantes, etc…) es lo que realmente corresponde al concepto de autocontrol.
¿Por qué es importante el autocontrol?
En múltiples estudios realizados en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 se ha demostrado que cuanto más próximo a la normalidad esté el control glucémico y el de los otros factores de riesgo asociados (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, abstención de tabaco, ausencia de obesidad) menos probabilidad existe de desarrollar complicaciones vasculares (retinopatía, enfermedad renal de la diabetes, enfermedad coronaria, cerebrovascular, arterias de las piernas).
De ahí la importancia de conseguir los objetivos que se hayan establecido para cada persona y que deben individualizarse dependiendo de una serie de características (edad, enfermedades cardiovasculares asociadas, expectativa de vida, riesgo de hipoglucemias severas…) Su médico los establecerá de acuerdo con usted, así como el tratamiento más adecuado para lograrlo.
Conseguir los objetivos de control adecuados sería imposible sin la participación activa de la persona con diabetes.
En la diabetes es fundamental para lograr el objetivo de control, un equilibrio adecuado entre alimentación, actividad física y medicamentos.
¿Es fácil conseguir el autocontrol y los objetivos establecidos?
No es fácil, como la mayoría de cosas importantes en esta vida, pero tampoco es difícil de alcanzar si uno está motivado y se esfuerza para hacerlo.
Para ello, lo fundamental es seguir las indicaciones del equipo médico- sanitario que le atiende y aprender todo lo que pueda sobre diabetes (a través de su asociación de diabetes, libros, revistas y páginas web de diabetes fiables) para luego aplicarlo en su vida cotidiana.
La mayoría de las veces habrá que cambiar hábitos poco saludables (fumar, alimentación inadecuada y excesiva, vida sedentaria, ansiedad…) pero que son los mismos que debería evitar todo el mundo.
Además, puede ser necesario tomar medicamentos que pueden ser diferentes de unas personas a otras según las características particulares de cada paciente.
Por último, la fase que distingue el autocontrol del simple seguimiento de instrucciones; la interpretación y toma de decisiones ante los resultados obtenidos en el autoanálisis que permite a la persona con diabetes evolucionar desde una posición pasiva ante la misma (paciente) a una actitud activa de empoderamiento. Esto, además de un buen control de la diabetes, conduce a tener una buena calidad de vida que permite desarrollar una vida completamente normal en todos los ámbitos (social, familiar, personal y laboral). Ese, por encima de todos, debe ser el objetivo del autocontrol.
Autor: Dr. Carlos Debán, Médico de Familia C.S. El Restón. SERMA, Máster en Salud Pública, Experto Universitario en Endocrinología y Metabolismo
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)