Acoso escolar y diabetes

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Acoso escolar y diabetes

Aunque hoy en día es un término en boca de muchos, todavía existe gran desconocimiento de lo que realmente significa, cómo se produce y sus implicaciones. Por ello haremos un breve repaso de su definición, de las implicaciones para niños y adolescentes con diabetes, llegando a comprender los mecanismos implicados, y posibles pautas a seguir.

El acoso escolar también es conocido como bullying, y podría generalizarse a entornos fuera de la escuela, y en edad adulta. Incluye toda forma de maltrato físico, psicológico, verbal, sexual, social o tecnológico (también conocido como cyberbullying), llevado a cabo de forma sistemática y reiterada en el tiempo, con la intencionalidad de producir daño, aprovechándose de un desequilibrio de poder.

Según el estudio que elabora el Observatorio para España de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, la suma de todos los casos desde noviembre de 2016 a noviembre de 2017 finalizaron con 1.475 casos graves de bullying, lo que habla de un aumento en torno al 20 por ciento anual. Además, según un informe conjunto realizado por la Organización Mundial de la Salud y la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, el acoso escolar o bullying se cobra la vida de 200.000 jóvenes y niños al año entre personas de 6 a 21 años. Estos datos muestran la gravedad y la urgencia de tomar medidas con este problema.

Acoso escolar y diabetes

La diabetes tipo 1 es una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia entre niños y adolescentes, a menudo causando una dificultad emocional, conductual y de ajuste psicológico. Los niños, adolescentes, incluso adultos, pueden estar en mayor riesgo de sufrir bullying por dos razones principales. La primera se origina en las actitudes negativas, estereotipos, y mitos relacionados con la diabetes, en la mayoría de los casos producidos por la falta de información y comunicación sobre la diabetes en las aulas y entornos laborales. Esto hace que el resto de compañeros vea al niño, adolescente o adulto con diabetes como una persona enferma, originando curiosidad o rechazo. De esta manera los compañeros y/o profesores pueden contribuir a perpetuar la creencia de que los niños, adolescentes o adultos con diabetes son diferentes.

Cuando esto ocurre, sobre todo en la adolescencia, estos son vistos como diferentes a la norma, y los compañeros pueden rechazar su inclusión en el grupo, aislándolos y aumentando el riesgo de agresiones añadidas. Relacionado con esta primera vía está la ilusión de poder, en la que, cuando un niño o adolescente, incluso adulto, es visto como “débil” por tener diabetes, inmediatamente el agresor se sitúa en una situación de aparente superioridad, abusando de ese poder ilusorio.

Estas dos vías se retroalimentan entre sí, por lo que influyendo sobre una u otra se podrá reducir el riesgo de acoso como veremos en las pautas a continuación.

Desde la sociedad internacional de diabetes pediátrica y adolescente (ISPAD), consideran que los factores psicosociales son los que más influyen y afectan al cuidado y tratamiento de la diabetes. En este sentido el bullying es un problema multifactorial que genera una fuente de estrés, a menudo crónica, que afecta a los niveles de glucosa y el manejo glucémico, interfiriendo también en el manejo conductual de la diabetes. Esto se debe, en parte, a que las rutinas asociadas con el manejo de la diabetes se perciban como las causantes de su estigmatización o rechazo por los demás. Por ejemplo, los niños o adolescentes podrían buscar pretextos para evitar llevar su insulina o glucómetro por miedo a que se lo pidan prestado, intenten inyectarse, jugar con él o extraviarlo. Además influye en un mayor aislamiento, baja autoestima, depresión y ansiedad. Esto a su vez influye en la adherencia al tratamiento y una disminución del autocuidado, lo cual puede producir complicaciones a corto y largo plazo.

Acoso escolar y diabetes

Por todo esto es de gran importancia detectar el problema y reaccionar con la mayor brevedad posible.

Algunas de las señales que pueden mostrar que un niño o adolescente está sufriendo acoso incluyen:

  • Cambios en los hábitos de alimentación y/o apetito.
  • Sueño alterado.
  • Pensamientos ansiógenos e irritabilidad
  • Interferencias en la capacidad de manejar la diabetes (cuando previamente sí había un buen manejo).

Como recomendación es conveniente seguir la siguientes pautas:

  • HABLA. Díselo a alguien en quien confíes, esconder el problema solo lo perpetúa a la vez que te va minando por dentro.
  • INFORMA. Es importante que los profesores tengan información acertada y ajustada sobre lo que es la diabetes, y cómo apoyar en la tarea de la inclusión y normalización.
  • NORMALIZA. Conoce la diabetes de dentro a fuera, y házsela entender a los demás, de forma que sea algo totalmente natural, y desmontemos los mitos.
  • EMPODÉRATE. Si la diabetes afecta a tu autoestima, te sientes diferente y te pones límites a ti mismo, le estas dando sin querer todo el poder a tu agresor.

Sofía Rademaker
Psicóloga sanitaria
Directora del Centro Psicológico SMC

Y si eres testigo de un caso de acoso escolar en tu entorno, ¡actúa! Cuéntaselo a alguien, apoya a esa persona… En el bullying participan el acosado, el acosador… y todos los que están alrededor y no hacen nada. #StopBullying #NoAlAcosoEscolar #PupitresLibres #toleranciaceroBullying

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Autor entrada: Redes