En España y en muchas otras partes del mundo el consumo de bebidas alcohólicas está muy normalizado, sobre todo cuando se trata de eventos sociales como salidas de amigos, comidas familiares, celebraciones, bodas, etc.
Se estima que alrededor del 60% de la población mundial alguna vez ha consumido alcohol, por lo que es considerada una de las sustancias más consumidas. El informe OEDA de 2025 expone que en 2024 el 92,9% de la población española entre 15 y 64 años confirma haber consumido alcohol alguna vez en la vida.
Debido a su elevado consumo es importante conocer los riesgos que puede presentar la ingesta de alcohol en la población general, pero sobre todo en personas con diabetes.
¿Qué es exactamente el alcohol?
El alcohol es una sustancia psicoactiva, tóxica y adictiva, que puede producir dependencia y que está asociado con una alta carga de mortalidad y enfermedades. A diferencia de otras drogas, su consumo está muy normalizado en la sociedad por lo que puede suponer un peligro extra.
El consumo de alcohol está asociado como uno de los principales factores de riesgo de enfermedades no transmisibles como el cáncer o enfermedades hepáticas y cardíacas, así como enfermedades neuropsiquiátricas. Cabe destacar que existe una fuerte evidencia de que cualquier nivel de consumo de alcohol, incluso un bajo consumo, implica un incremento del riesgo de ciertos tipos de cáncer como el de cabeza y cuello, hígado, mama, colorrectal y el cuello del esófago.
¿Qué efecto tiene el alcohol en la diabetes?
El principal efecto es la reducción de los niveles de glucosa sanguínea, además de estimular el consumo de las reservas hepáticas de glucógeno y bloquear la síntesis de éste, lo que aumenta más el riesgo de hipoglucemia.
El hígado es un órgano encargado no solo de la estabilización de los niveles de glucosa, es decir, en el almacenamiento de los carbohidratos para su posterior liberación al torrente sanguíneo durante la noche y entre comidas, sino también es responsable de la “desintoxicación del organismo”.
En el caso del alcohol lo descompone para que así los riñones puedan eliminarlo de forma más sencilla. Por tanto, el hígado está sometido a una alta carga de trabajo para oxidar esta sustancia con el objetivo de eliminarla del cuerpo.
En los casos en los que se consume alcohol sin comer, el hígado optará por metabolizar el alcohol antes que mantener los niveles de glucosa en sangre, pudiendo desencadenar una hipoglucemia. Así que en caso de querer consumir alguna bebida alcohólica es importante ingerir algún alimento a la vez porque estos retrasan el vaciamiento gástrico, y por tanto, disminuirá la absorción del alcohol. Además, hay que tener en cuenta que algunas bebidas alcohólicas, como la cerveza, contienen hidratos de carbono y no pueden despreciarse del contaje de carbohidratos de un día.
La hipoglucemia asintomática es una afección difícil de reconocer cuándo los niveles de glucosa están disminuyendo, en la que beber alcohol es aún más peligroso.
A diferencia de los carbohidratos, grasas y proteínas, el alcohol permanece en el agua corporal hasta su eliminación ya que éste no se almacena. Además de que su tasa de eliminación se caracteriza por una baja regulación hormonal.
Interacciones entre el alcohol y los fármacos para personas con diabetes
Al igual que ocurre con otro tipo de fármacos, el alcohol también puede interaccionar con algunos antidiabéticos orales. Algunos de los ejemplos más habituales son: la metformina, ya que la interacción de éste fármaco con el alcohol puede aumentar el riesgo de que se produzca acidosis láctica y el bloqueo de la síntesis de glucosa en el hígado, aumentando el riesgo de hipoglucemia. Sulfonilureas glinidas, que aunque actualmente no son muy utilizados, cabe destacar el efecto antabús (malestar general, enrojecimiento facial, riesgo de hipoglucemia…) que puede provocarse con su sinergia. Las glinidas suelen tener un efecto similar. Y los inhibidores de alfa glucosidasa, tienen un posible efecto potenciador del alcohol en la toxicidad hepática.
Conclusión
Es importante recalcar que no hay una cantidad segura de alcohol, y que en las personas con diabetes, al igual que en la población general, la recomendación del consumo de alcohol no se recomienda ni a dosis bajas. Es necesario destacar, que las personas con diabetes que tomen algunas de las medicaciones anteriormente nombradas tienen que tener aún más precaución porque tienen más riesgo de desarrollar hipoglucemias.
Autoras: Mª del Mar Alcarria Águila. Dietista Clínica Medicadiet
Adriana Burrero Herrero. Dietista-Nutricionista Clínico-Deportivo
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)