Alimentos ecológicos

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Al hablar de alimentos ecológicos nos referimos a aquellos productos utilizados para la nutrición humana en los cuales no ha existido la presencia de ningún elemento químico de síntesis durante su cultivo, elaboración, obtención y manufacturación, es decir, desde el inicio del proceso hasta que el producto llega al consumidor.

El problema de la utilización de agentes químicos viene desde hace varias décadas y va unido a la industrialización cada vez mayor de la sociedad y al aumento de la población. Hasta hace cuarenta años la gente vivía mayoritariamente en el medio rural y la distancia entre el producto y el consumidor era mínima. El producto se recolectaba en la huerta y a las pocas horas o días era consumido, con lo cual ni se deterioraba ni necesitaba la adición de ningún elemento químico que prolongara su vida.

Conforme fueron desarrollándose las grandes ciudades, la población en ellas fue aumentando exponencialmente. Entonces surgió el problema, pues se demandaba una mayor cantidad de alimentos para poder abastecer a dicha población. Además el huerto o
la granja ya no estaban enfrente de casa, transcurriendo demasiado tiempo desde
que se obtenía el producto
hasta que se consumía: ese
producto una vez obtenido se
debía transportar hasta el lugar de consumo y allí prepararlo adecuadamente hasta que el consumidor lo comprase. Esto conlleva un período de al menos varios días con lo cual, para que el producto se conserve y prolongue su vida, se recurre al uso de agentes químicos.

Igualmente para atender a la demanda cada vez mayor de alimentos por parte de la población, se sobreexplotan los campos de cultivos con fertilizantes de síntesis y se recurre al uso de pesticidas químicos para el control de plagas, y a nivel ganadero en muchos casos se recurre al engorde artificial de los animales. Todos estos agentes químicos generan un problema en la cadena alimentaria, cuyo último eslabón es el ser humano, pues muchos de estos productos químicos usados en el origen del producto, por mucha higiene y cuidado que se tenga en la posterior manipulación, van a llegar hasta el consumido, que finalmente los ingerirá. Estudios realizados ya en el año 1998 estimaban que un ciudadano español podía llegar a consumir de media 1,5 Kg de aditivos químicos contenidos en el total de alimentos que ingería a lo largo de 365 días.

En los últimos años la alimentación ecológica está en auge debido al interés, cada vez más habitual entre la población, en llevar una vida sana incluyendo en ella la nutrición. Con un mercado cada vez más preocupado por la salud y el bienestar y enfrentado a continuos problemas de contaminación medioambiental, los alimentos ecológicos suponen una alternativa y una forma de vida más saludable. El hecho de que su consumo haya experimentado un fuerte crecimiento durante los últimos quince años, frente a un estancamiento en el consumo de los alimentos convencionales, es una muestra del creciente reconocimiento de las cualidades de este tipo de alimentos.

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Las ventajas de los alimentos ecológicos con respecto a los convencionales son muchas y empiezan desde el mismo punto de producción, pues la agricultura y la ganadería ecológica son más respetuosas con el medio ambiente.

Desde un punto de vista nutricional también existen un gran número de ventajas. Está demostrado es que los alimentos ecológicos tienen mayor valor nutricional. Entre otros aspectos se han apreciado mayores concentraciones de sustancias antioxidantes (fenoles totales y flavonoides) en frutas y verduras ecológicas. Igualmente presentan mayor contenido en materia seca, mayor contenido mineral (fósforo, potasio, calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc) y mayor contenido en vitaminas (A, grupo B, C). Los resultados correspondientes a la leche y productos lácteos ecológicos indican mayor contenido en vitaminas A y E y mayor proporción de ácidos grasos poliinsaturados (omega- 3 y ácido linoleico conjugado-CLA) que los obtenidos en los alimentos convencionales. Los incrementos a favor del alimento ecológico, varían entre un 40 y un 80% dependiendo del nutriente y del alimento.

Actualmente se están llevando a cabo estudios que tratan de demostrar que este mayor valor nutricional de los alimentos ecológicos repercute en una serie de beneficios sobre la salud, sobre todo en el aspecto preventivo de enfermedades coronarias y del sistema cardiovascular, ya que por ejemplo la mayor presencia de ácidos grasos poliinsaturados en la dieta ecológica es responsable, en parte, de la menor incidencia de afecciones coronarias en el mundo occidental y de reducir el colesterol en la sangre.

A nivel de comercialización es fácil distinguirlos, pues todos los alimentos ecológicos llevan un etiquetado indicando su condición. A nivel europeo existe una legislación que mediante un proceso estandarizado de certificación avala la condición de un producto como ecológico. Ésta prohíbe la utilización de transgénicos o derivados de éstos en los productos de la agricultura y la ganadería ecológica. Sin embargo sí que está permitida la contaminación «accidental o técnicamente inevitable» de los productos ecológicos con hasta un 0,9% de transgénicos. Además, en caso de contaminación no es obligatorio especificarlo en la etiqueta del producto. No obstante el objetivo es que la presencia de organismos modificados genéticamente en los productos ecológicos sea la menor posible.

La parte negativa se encuentra en el precio de la venta, que es bastante más elevado que el de los alimentos convencionales, así como en su accesibilidad, pues no siempre es fácil localizar sus puntos de venta. No obstante, en los últimos años por el aumento de la demanda, son cada vez más las tiendas que se están especializando en alimentos ecológicos y se pueden comprar gran variedad de grupos de alimentos certificados como tales, entre ellos zumos, legumbres, frutas, carne, leche e incluso vino. Sin embargo, en el año 2008 los productos ecológicos en España tan sólo suponían el 1% del total de alimentos consumidos, mientras que en muchos países europeos ese porcentaje alcanza el 5%.

Fuente: Revista Entre Todos nº68
Autor: Mario Cantos, Licenciado en Farmacia.

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