Función del sueño
El sueño es un importante componente de nuestra vida y una cantidad de sueño apropiada es fundamental para el correcto funcionamiento del cerebro y en general de nuestro organismo. El sueño tiene dos fases claramente diferencias, una de sueño profundo de ondas lentas que parece ser el más restaurador del metabolismo del sistema nervioso facilitando la eliminación de los productos de degradación de las neuronas.
Por otro lado, tenemos el sueño REM (fase de movimientos oculares rápidos) que estaría relacionado en la consolidación de la memoria, la plasticidad de las neuronas y en la protección del sistema nervioso frente a lesiones.
Un tiempo adecuado de ambas fases del sueño es necesaria para un óptimo funcionamiento cognitivo y emocional, y en la regulación del comportamiento, de lo que puede desprenderse que la falta de suficientes horas de sueño puede tener importantes consecuencias para nuestra salud.
En la infancia y adolescencia el desarrollo cerebral depende de factores genéticos y factores ambientales (epigenética), sabemos que a estas edades situaciones que generen tóxicos o factores estresantes pueden tener consecuencias negativas para el desarrollo a largo plazo del sistema nervioso. Es evidente que no sería ético, realizar en niños y adolescentes estudios donde se llevase a cabo una deprivación sistemática de sueño y se analizasen las consecuencias a medio-largo plazo. Sin embargo, existen datos epidemiológicos que han puesto de manifiesto que la deprivación de sueño durante la infancia se asocia con un mayor riesgo de desarrollar crisis de ansiedad y depresión en la edad adulta.
Presumiblemente una de las poblaciones con mayor incidencia de falta de sueño son los adolescente, esta población debería tener unas 9 horas de sueño diarias, son numerosos los estudios que muestran que esta población llega solo a unas 7 horas de sueño diarias y lo que es peor son numerosos los adolescentes que se sienten orgullosos de dormir poco. Los motivos de esta falta de sueño durante la adolescencia son múltiples, entre los que cabe destacar el hecho de que para esta población el sueño no es un factor importante, primando más la dedicación de tiempo a realizar deporte, deberes o a la vida social, posiblemente siendo esta la principal causa de falta de sueño en los adolescentes donde la utilización del móvil y de las redes sociales consume una importante cantidad de tiempo.
Hoy en día un adolescente puede estar conectado con cualquier parte del mundo, de hecho, no es extraño que estos lleven a cabo juegos interactivos con gente de otros continentes, independientemente de las diferencias horarias. Recuerdo un paciente mío que tenía muy poca vida social con los compañeros de su colegio, sin embargo cada día estaba conectado con familiares de Argentina con quienes compartía juegos interactivos.
Esta falta de sueño implica importantes alteraciones en la vida cotidiana de los adolescentes, al provocar somnolencia durante el día, falta de atención en clase con la consiguiente disminución en el rendimiento escolar, cambios de humor, una mayor incidencia de accidentes de circulación en aquellos adolescentes que utilizan medios de locomoción propios (motos, patinetes, coches,..). También puede afectar el sistema inmune y un mayor riesgo a tener enfermedades.
La falta de sueño se ha asociado también a un mayor riesgo de desarrollar obesidad y por otro lado la obesidad también puede disminuir el tiempo de sueño especialmente por el riesgo de desarrollar apneas obstructivas que pueden producir micro despertares y falta de sueño durante el día. Es decir que estos niños estarían frente a un círculo vicioso donde la obesidad puede producir falta de sueño y a su vez ésta, facilitar el desarrollo y la exacerbación de la obesidad, con las consecuencias antes descritas.
¿Cómo puede afectar la falta de sueño la diabetes?
Como ya hemos descrito en los párrafos anteriores la falta de sueño puede producir, cansancio, cambios de humor, ansiedad, depresión,.. Para enfrentarse a una enfermedad crónica como la diabetes, se precisa individuos fuertes física y emocionalmente que puedan atender las labores cotidianas relacionadas con el manejo de la diabetes, realización de controles de glucemia, contaje de raciones de hidratos de carbono, dosis de insulina extras para compensar hipeglucemias etc. El cansancio crónico, los cambios de humor no solo no ayudan al manejo de esta enfermedad tan compleja, sino que presumiblemente pueden empeorar el control metabólico de la diabetes. Por si fuera poco, las hipoglucemias nocturnas también pueden afectar el tiempo de sueño, bien ya sea para realizarse controles y actuar frente a una hipoglucemia, como por despertarse en aquellos casos donde el monitor continuo de glucosa avisa de glucemias bajas interrumpiendo el sueño del paciente para revisar la glucemia y se tiene que intervenir frente a la misma. Esto puede suceder en más de una ocasión a lo largo de la noche. Es decir que nuestros niños con diabetes no solo están sometidos a los mismos factores privadores de sueño que el resto de los chicos de su edad, sino que además ven añadido despertares como consecuencia de la diabetes, exacerbando la falta de sueño.
Creo que es fundamental que el paciente con diabetes pueda ajustar en la medida de lo posible el tiempo de sueño adecuado para su edad y evitar los efectos adversos de la falta de sueño.
Feliz Sueño.

Autor: Bartolomé Bonet
Servicio de Pediatría Hospital Can Misses, Ibiza
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)