Aumentan los casos de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes

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Obesidad infantil

Hasta fechas recientes, la diabetes tipo 2 se consideraba una enfermedad rara en niños y adolescentes, pero en los últimos años se ha presentado un incremento en la incidencia, de forma paralela al aumento de casos de obesidad infantil, ya que es uno de sus riesgos asociados.

La obesidad es una entidad patológica que se caracteriza por un aumento de la masa corporal grasa y constituye un grave problema de salud pública a nivel mundial.

Obesidad infantil en cifras.

El número de individuos obesos de cinco a 19 años de edad se multiplicó por 10 a nivel mundial, pasando de los 11 millones de 1975 a los 124 millones de 2016. Además, 213 millones presentaban sobrepeso en 2016, si bien no llegaban al umbral de la obesidad según las conclusiones del estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta es una situación nueva para el pediatra, ya que la obesidad ha pasado de ser una enfermedad rara en los niños a tratarse de una epidemia emergente. Como enfermedad, su cronificación aumenta el riesgo de padecer en el futuro enfermedades metabólicas y cardiovasculares, y en consecuencia una disminución en la esperanza y calidad de vida.

En la actualidad se sabe que el 95% de los casos de obesidad en los niños es de origen exógeno, es decir exceso de nutrición asociado a una actividad física escasa. Es el aumento de peso el que termina produciendo a corto y a largo plazo cambios hormonales como hiperinsulinemia o disminución en la respuesta a la hormona de crecimiento, que hacen que la obesidad persista.

Tratamientos de la obesidad infantil.

En la actualidad, existen fármacos para tratar la obesidad infantil. El problema es que no están exentos de efectos secundarios como por ejemplo la elevación de la presión arterial. Se siguen investigando nuevos medicamentos que sean eficaces y reduzcan dichos efectos secundarios. Sin embargo, teniendo en cuenta que en el 95% de los casos es de origen exógeno, de nada sirve tomar pastillas si no se modifican los hábitos de vida perjudiciales ni se practica una alimentación saludable.

Buenos hábitos alimenticios

Primeros meses de vida.

Durante los primeros meses de vida, el alimento ideal es la leche materna, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud, pudiendo esta extenderse durante los siguientes dos años o más.

La introducción de la alimentación complementaria se recomienda entre el 4º y 6º mes de vida, y de forma gradual, potenciando el consumo de alimentos variados y saludables como cereales, frutas, verduras, carne, pescado y huevo. A partir del 8º – 10º mes de vida (en función de la erupción de los primeros dientes) pueden introducirse alimentos no triturados para potenciar la masticación. Debe evitarse el consumo de zumos comercializados, priorizando además el consumo de fruta entera frente a los zumos naturales.

Etapas preescolar y escolar.

En las etapas preescolar y escolar, las necesidades nutricionales de cada niño varían con la edad y el grado de actividad física, pero las recomendaciones principales sobre los alimentos son:

  • Se recomienda un desayuno abundante, evitar comidas copiosas, ingerir meriendas equilibradas y una cena ajustada al consumo previo de calorías a lo largo del día.
  • Se aconseja eliminar la grasa visible de las carnes, limitar el consumo de embutidos y fiambres, cocinar con aceite de oliva y evitar la manteca, la margarina, la mantequilla y la nata.
  • Respecto a los hidratos de carbono, hay que fomentar el consumo de los complejos: legumbres, cereales (pan normal, pasta, arroz y maíz), frutas, verduras y hortalizas; y por otro lado disminuir el consumo de los carbohidratos refinados: zumos no naturales y refrescos con azúcar.

Adolescencia.

Durante la adolescencia es importante instaurar buenos hábitos dietéticos, para que estos se prolonguen en la edad adulta, y que enumeramos a continuación:

  1. Desayunar en casa: lácteos, cereales o pan y fruta.
  2.  Consumir leche y derivados también fuera del desayuno.
  3. Distribuir la ingesta para no saltarse ninguna comida. No añadir sal a la comida ya servida. Limitar la adición de azúcar.
  4. Mejor snacks saludables: fruta y cereales en lugar de frituras saladas y bollería.
  5. Alternar el consumo de carne y pescado, moderando las raciones para poder acompañarlas siempre de guarnición de verduras y hortalizas.
  6. No abandonar el consumo de legumbres, arroz y pasta como primer plato de la comida.
  7. Beber agua y evitar los refrescos azucarados.
  8. Procurar la realización en el ámbito familiar de alguna de las comidas diarias.

Dr. Roi Piñeiro,  Jefe Asociado del Servicio de Pediatría del Hospital General de Villalba

Para facilitar a los padres la introducción de buenos hábitos de alimentación de nuestros hijos, os recordamos que en la web de la Asociación de Diabetes de Madrid publicamos cada semana recetas por raciones, saludables y fáciles de hacer.

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