Sentimientos de culpa y responsabilidad en la diabetes

Sentimientos de culpa y responsabilidad en la diabetes

Mi propósito en estas líneas será diferenciar los términos culpa y responsabilidad, y así establecer la relación entre ambos.

Comencemos por la etimología de estos términos:

Culpa, del latín culpa: falta o imputación. Cuando uno admite un error. Puede tratarse tanto de culpa en la elección como en la omisión.

Responsabilidad: dar respuesta a lo prometido, responder desde lo que es capaz de… o desde lo posible.

A pesar de que ambos términos hablan de cuestiones humanas importantes, es profunda la diferencia entre uno y otro.

En la culpa uno admite que ha hecho o dejado de hacer algo que ha ocasionado algún tipo de daño o decepción a alguien. Por lo tanto, este “alguien” tiene que importarnos en alguna medida. La culpa se refiere a la imputación hecha a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta y se refiere al hecho de ser causante de algo. Mientras que la responsabilidad es reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente, y de acuerdo con nuestras posibilidades y ética personal.

Los sentimientos de culpa y la responsabilidad están presentes en nuestra vida cotidiana. Hay una culpa inaugural, que nos humaniza debido a que nunca vamos a lograr responder completamente a las expectativas del otro ni a nuestros ideales. Según cómo esto marque nuestra existencia, así será la relación con los otros y con nosotros mismos.

Hablamos de lo inaugural en el sentido de que, ya desde el embarazo, y aún antes, se dan en la pareja fantasías sobre lo que esperan de su hijo: va a estudiar, será buena gente, será diferente de, este hijo hará que me realice como madre y/o padre…etc.

Estas fantasías son saludables e inevitables. Lo que será singular, será la tolerancia de los padres ante la diferencia entre el hijo fantaseado y el real. A menor tolerancia mayor será la sensación del hijo de no responder a lo que se espera de él o de ella, y ahí el terreno a la aparición del sentimiento de culpa se encuentra abonado.

No se trata de una regla matemática, el sentimiento de culpa es un sentimiento singular, distinto para cada persona. No todos nos sentimos culpables por lo mismo.

De ahí la importancia de descubrir de dónde provienen esos sentimientos, con qué estarían relacionados y dónde se generaron.

Será fundamental la historia particular de cada uno y no será válido aplicar las mismas consignas y parámetros para todos por igual.

Tomemos la historia de una mujer que espera que su bebé, que nacerá en breve, sea rubita, pelona y con ojos claros; cuando la bebé nace, resulta que tiene muchísimo pelo negro, de punta y nace morada por venir con dos vueltas de cordón. Podemos entender fácilmente que la madre sienta cierta decepción al ver a su hija por primera vez. Inferimos que si su decepción fue muy grande y mantenida durante la crianza, la niña crecería con una cierta vivencia de culpa por no satisfacer las expectativas maternas. Estas vivencias probablemente se le repetirán cada vez que establezca un vínculo con alguien significativo para ella. Creerá que es la que decepciona y por ello se sentirá culpable.

Por supuesto este es un ejemplo, las cosas no son tan determinantes ni lineales.

Otro ejemplo cotidiano: cuando alguien va a un médico y este tiene unas expectativas acerca de cómo debe ser un paciente. Cuando éstas van más allá de las posibilidades reales del paciente en ese momento, seguramente, éste sentirá que no puede responder a lo que el profesional espera, propiciándose el abandono del tratamiento, y no sólo esto, sino que el paciente podría ser juzgado como alguien no responsable de su tratamiento. Muchas personas con diabetes y con otro tipo de patologías conocen perfectamente este sentimiento.

La expresión “no responsable” se ha convertido en ese juicio negativo sobre el paciente, sosteniendo su sentimiento de culpabilidad y sensación de fracaso.

La responsabilidad no depende sólo de la voluntad. Puedo proponerme ser responsable de algo y no poder llevarlo a cabo.

Ya vimos en la etimología de la palabra responsabilidad, que ésta hace referencia a responder desde lo posible.

Hablamos de responder desde lo posible, pero no es tan sencillo llegar a admitir qué es lo posible para cada uno, ya que supone asumir que no lo podemos todo, que no todo nos es posible y a menudo nos peleamos con esta idea.

Quizás nos ayude tomar la idea de responsabilidad como un proceso y no como algo puntual. Es decir, en la medida en que conozca más de mí mismo, de mis posibilidades y limitaciones, me podré hacer cargo y responsabilizarme de mis elecciones. Por ejemplo, “no puedo llevar bien la alimentación que me conviene”, así dicho “alimentación” aparece como un todo que no nos permite discriminar entre distintos aspectos de dicha alimentación. Cómo “todo” es inabarcable y no sirve para mucho. Si tomamos partes concretas y diferenciadas podremos hacer algo con ello.

Y de ahí, ya nos podremos plantear qué podemos y qué no, cosa no siempre fácil.

Tomar la responsabilidad como un proceso nos habla de que pueden darse altos y bajos. No somos autómatas y si nos exigiéramos funcionar al 100% (registro de lo imposible) volveríamos a estar en el circuito de la culpa.

Abandonar la culpa para poder acceder a la responsabilidad es tener en cuenta que entre una y otra hay muchos momentos, distintos tipos de vínculo, estados, limitaciones, circunstancias etc.

Será nuestro deseo (entendido como empuje vital) el garante de que el proceso continúe, a pesar de los distintos momentos por los que atravesemos.

Asumir qué es lo posible para cada uno posibilitaría salir del circuito de la culpa para responsabilizarnos de nuestra parte en aquello de lo que se trate desde una posición ética.

Quedarse estancado en la culpa, es la manera de no progresar, de no cuestionarse y por tanto seguir repitiendo aquello que le llena a uno de malestar. No podemos conocer todo de nosotros mismos, siempre hay un misterio, una pregunta por lo que hacemos, ¿por qué hago esto?…

Si uno se cuestiona y, como un detective, se va fijando en las cosas que no encajan, que nos sorprenden, que nos llaman la atención, podrá ir registrando qué hechos negativos se repiten en su vida, como por ejemplo ciertas elecciones de pareja.

Pensemos un ejemplo relacionado con la diabetes. Imaginemos una persona que no logra manejarse con la diabetes en su vida cotidiana. Tiende a hacer “burradas”, como darse atracones de dulces. En momentos determinados se sentirá culpable porque sabe que come lo que “no debe”, en otros, criticará a los profesionales que le atienden. Si en algún momento esta persona no siente la curiosidad de “¿y por qué me doy estos atracones?”, si esto no le llama la atención, seguirá teniendo un sentimiento de culpa casi permanente, con el consiguiente malestar y sufrimiento. Sólo preguntándose éticamente qué es lo que me lleva a estos atracones, podrá llegar a desentrañar qué es lo que le conduce a la repetición de aquello que le daña.

¿Es algo de su historia? ¿de su pasado? ¿suele no hacer lo que es necesario para su cuidado? ¿qué es para sí cuidarse? etc…

Hay momentos en la vida en los que no somos capaces de plantearnos estas preguntas, o de poder ir encontrando algunas respuestas, pero sí sabemos que no queremos seguir sufriendo. Esto ya podría ser suficiente para buscar ayuda.

Freud, cuando sus pacientes se quejaban de lo que les pasaba les planteaba la siguiente cuestión: ¿cuál es su parte en el desorden del que se queja? Esta pregunta habla de cómo tomar una posición ética ante la vida. De cómo uno se hace cargo de sus elecciones, responsabilizándose de ellas.

Mª Eugenia Muñoz
Psicóloga Asociación Diabetes Madrid

Trastornos de alimentación y diabetes

Desde la década de los 80 del pasado siglo, la asociación entre un grupo de conductas alimentarias de riesgo y trastornos de la alimentación con la diabetes mellitus comenzó a recibir atención. Es probable que los artículos “Anorexia nervosa and bulimia in diabetics” o “Bulimia, anorexia nervosa y diabetes”, publicados en 1984 en el Journal of Psychosomatic Research y The Psychiatric Clinics of North America, respectivamente, fueran los primeros dedicados a explorar esta relación.

A partir de este momento, el estudio de la prevalencia, características clínicas y las consecuencias médicas de esta relación ha sido objeto de estudio por parte de numerosas investigaciones. De hecho, está ampliamente documentado que las adolescentes y mujeres con diabetes tipo 1 tienen mayor probabilidad de desarrollar conductas de alimentación de riesgo que sus contrapartes sin diabetes.

En estas conductas de riesgo pueden incluirse las dietas “milagro”, los ayunos, los atracones y un rango de conductas compensatorias y purgativas que interfiere claramente con un adecuado manejo de esta enfermedad. Las conductas de alimentación deben ser entendidas en un continuo que va desde la restricción hasta los atracones.

Comencemos analizando las restricciones, donde podemos encontrar las dietas “milagro” y los ayunos, por solo citar dos ejemplos. Las dietas “milagro” son altamente restrictivas, pues el objetivo es perder mucho peso en un corto período de tiempo.

Por su parte, los ayunos prolongados interfieren con las cinco comidas por día que estos pacientes deberían hacer.

En el otro extremo se encuentran los atracones, que se caracterizan por una exagerada ingestión de alimentos en un corto período de tiempo y la sensación que la personas tiene de no poder parar. También aquí se suma el comer nocturno, donde las personas incrementan la ingestión de calorías después de la cena (alrededor del 25% de la ingestión del día). En ambos casos se suelen ingerir alimentos altamente procesados y calóricos que no suelen ser recomendable para la dieta de las personas con diabetes.

Por último, habría que analizar un grupo de conductas purgativas o compensatorias que pueden complicar aún más las cosas. Dentro de estas se pueden señalar provocarse el vómito, el uso de laxantes, el consumo de productos de herbolario sin acción demostrada en sustitución de algunos alimentos o una práctica excesiva de la actividad física. En la diabetes de tipo 1 también se ha observado que, para perder peso, algunos pacientes evitan inyectarse sus dosis de insulina, o se las administra en cantidades inferiores a las necesarias.

Aunque estas conductas por sí solas constituyen un riesgo considerable para los pacientes con diabetes, el mayor riesgo viene dado cuando hablamos de un trastorno de alimentación clínicamente establecido y diagnosticable. Los trastornos de la alimentación tienden a pasar desapercibidos para muchas familias, hasta que sus manifestaciones son notablemente graves. Suelen parecer problemas menores, cuando la realidad muestra que tienen la mayor tasa de mortalidad de todas las enfermedades psiquiátricas.

Si entendemos que el manejo de la diabetes pasa por la adherencia a una alimentación moderada y saludable, es lógico pensar que prestar atención a las conductas alimentarias de los pacientes resulta un factor sumamente importante. En este sentido tendríamos que estar atentos a los indicadores de anorexia, bulimia, trastorno de atracones y síndrome de comer nocturno en los adolescentes.

En esta etapa evolutiva los conflictos con la imagen y el peso se tornan más agudos. A ello habría que añadir la existencia de una comunidad en Internet denominada pro-anorexia donde se ofrecen consejos y retos para perder peso. Muchas chicas suelen volverse tristemente famosas en las redes por sus imágenes de desnutrición extrema, autolesiones o muerte. No resulta complicado que, como cualquier otro, un adolescente que tiene diabetes pueda acceder a este tipo de contenidos.

Tomando en cuenta lo anteriormente expuesto y antes de activar las alarmas, necesitamos saber si los adolescentes con diabetes tipo 1 tienen más riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación. Una revisión publicada en 2013 en Diabetic Medicine, analizó 10 estudios sobre el tema. Los resultados mostraron que el diagnóstico de los trastornos de la alimentación estaba presente en el 7% de los adolescentes con diabetes tipo 1, en comparación con el 3% de los adolescentes que no tenían diabetes.

El mismo estudio también observó que saltarse intencionadamente las inyecciones de insulina es una conducta que afectaba alrededor del 40% de las chicas con diabetes tipo 1. Los resultados parecen indicar que resulta necesario prestar atención al desarrollo de trastornos de alimentación y a evitar la inyecciones de insulina como particularidad compensatoria en estos pacientes.

¿Qué indicadores pueden alertarnos de la presencia de un problema?

En primer lugar debemos tener en cuenta el peso, los factores de personalidad y el entorno familiar. En segundo lugar, qué ocurre tras el diagnóstico y la edad a la que éste ocurre.

En este momento observar qué ocurre con el peso es importante, pues las manifestaciones de la alimentación de riesgo son diferentes en dependencia de si se gana o se pierde peso. Hay que estar muy pendiente si existe satisfacción con la pérdida de peso o la preocupación cuando se gana. El tercer indicador lo podemos observar en el manejo y respuesta del tratamiento con insulina. En este punto habría que prestar atención a los episodios de hipoglucemia o la ganancia de peso.

En el primero podría estar relacionado con episodios de atracones. Al darse un atracón sube la glucemia y hace necesaria una dosis adicional de insulina, cuestión que puede llevar a una hipoglucemia y la perpetuación de la conducta de atracones con el reinicio del ciclo. Por supuesto, la ganancia de peso es inevitable.

Por su parte, para el segundo caso podría ocurrir todo lo contrario: una combinación de conductas de restricción y el rechazo a aplicarse el tratamiento con insulina como conducta compensatoria. Otro problema asociado a la ganancia de peso puede ser el conteo de calorías. En este sentido existen muchas familias que suelen perpetuar estas conductas con sus alabanzas a la pérdida de peso y su obsesiva focalización en las calorías que se consumen.

Me gustaría llamar la atención sobre un factor de riesgo en los trastornos de la alimentación al que muchas familias ni siquiera prestan atención porque es percibido como una cualidad positiva. Estoy haciendo referencia al perfeccionismo. En el caso de estas personas es un perfeccionismo socialmente prescrito, que suele tapar las dificultades con la autoestima que la propia insatisfacción con la imagen genera.

Estos chicos, aunque la mayoría de los estudios se han realizado con chicas, se esfuerzan por ser los mejores en todas las áreas con el objetivo de recibir aprobación de padres y compañeros. Cuando no llegan al resultado propuesto suelen experimentar intensos episodios de depresión, ansiedad o angustia que les lleva a la necesidad de autocastigarse.

Por tanto, estemos atentos para detectar cualquier tipo de trastorno a los que se refiere este artículo.

Boris C. Rodríguez
Master en Psicología Médica y Doctor en Psicología Clínica y de la Salud

Cuento: Tu parte por Eloy Moreno

Un rey y sus amigos invitaron un día a uno de sus sirvientes a ir de caza con ellos con la intención de reírse de él, pues le dieron el caballo más lento que tenían. Sabían que así no podría cazar nada.

En cuanto llegaron al bosque todos se fueron corriendo con sus caballos excepto el sirviente que apenas avanzaba con su animal.

Al poco rato, el cielo comenzó a oscurecerse y se desató una gran tormenta. El sirviente, asumiendo que no le iba a dar tiempo a refugiarse en ningún sitio, se quitó la ropa, la plegó y se sentó sobre ella y bajo el caballo.

Cuando paso la tormenta, volvió a ponerse la ropa seca, se subió al caballo y regreso al castillo.

En cuanto los demás lo vieron aparecer se quedaron sorprendidos de que no se hubiera mojado.

-Es que usted me ha dado un caballo tan listo y tan rápido que me ha ayudado a no mojarme -le contestó el criado.

A los pocos días, le volvieron a llamar, pero esta vez le dieron un caballo rápido y fue el rey el que se quedó el que pensaban que era lento, pero, a la vez, parecía ser tan listo.

Volvieron a salir y, de nuevo, volvió a llover, y esta vez la tormenta fue aún más fuerte.

El criado, volvió a hacer lo mismo y así se mantuvo seco. Pero el rey, al tener un caballo tan lento tardó mucho en regresar al castillo y acabó toralmente empapado.

-No lo entiendo -dijo enfadado-, ¿cómo es posible que el mismo caballo actúe de una forma tan distinta en las dos ocasiones?

-Bueno -contestó el criado-, no puede pretender que el caballo lo haga todo, quizás usted no puso nada de su parte.

Autor: Eloy Moreno

“Cuentos para entender al mundo”

Reflexión

 ¡Qué importante es poner de nuestra parte en las distintas situaciones de nuestra vida…pero especialmente en las situaciones difíciles como las actuales… ¡Todos TENEMOS QUE PONER  NUESTRA PARTE!¡AHORA!

Susana Sanjuán

Asesoría Psicológica Asociación Diabetes Madrid

Vídeo: Taller Diabetes tipo 2, segunda parte

En esta segunda parte del Taller sobre diabetes tipo 2 de Asociación Diabetes Madrid, la Dra. Clotilde Vázquez, endocrinóloga, Paula Labeira, nutricionista, Mª Eugenia Muñoz, psicóloga y Ángel Moneva, podólogo, nos hablan sobre las diferencias entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo2, qué es una hipoglucemia y cómo se trata, el ejercicio físico en personas con diabetes, el calendario de revisiones en personas con diabetes tipo 2, el cuidado de los pies en personas con diabetes: higiene, autoexploración y calzado y el apoyo emocional a las personas con diabetes y sus familiares.

Aprender a gestionar las emociones

Aprender a gestionar las emociones

El estado de alarma nos ha obligado a recluirnos en casa, por lo que las relaciones familiares y sociales se han modificado y en muchos casos se han producido sentimientos de miedo, soledad o duelo. A través de las consultas de psicología de la Asociación Diabetes Madrid, con descuentos para los socios, psicólogos especializados resuelven las dudas.

El encierro forzoso nos ha hecho sentir y pensar de manera diferente. Tenemos la sensación de que no hacemos nada y perdemos el tiempo, de que esto va a durar siempre y que la vida, y nosotros mismos, no va a volver a ser igual. Saber interpretar esas emociones negativas, que muchas veces amenazan nuestra estabilidad, nos ayudará a protegernos. A través de la consulta psicológica que ofrece la Asociación Diabetes Madrid podremos identificar, asumir y gestionar esas emociones, preparándonos para futuros retos.

Aislamiento e incertidumbre

La pandemia ha producido sentimientos de desconcierto y ansiedad, alteraciones del sueño, cambio de horarios y costumbres, sedentarismo y estrés. El bombardeo continuo de cifras, información y normas han generado frustración e incertidumbre. Además hemos ralentizado nuestro ritmo de vida, renunciado a numerosas actividades que ya no podemos realizar y obligándonos a convivir 24 horas con nuestra familia, hecho al que no estábamos acostumbrados. La convivencia se ha modificado, haciendo que adoptemos nuevos hábitos.

Un nuevo ritmo

En estos días hay que aprender a parar e incluso a asumir el aburrimiento. La situación nos lleva estar más tiempo con nosotros mismos, en soledad, lo que supone un ejercicio de aprendizaje para muchas personas. Además, el panorama incierta que se presenta en el futuro, con un posible repunte, nuevos contagios, la limitación de las actividades, etc., crea un estado de alerta y preocupación en la población.

Para ayudar a comprender y gestionar todas esas nuevas emociones que se nos han presentado, los psicólogos de la Asociación Diabetes Madrid realizan consultas en las que los socios disfrutan de la ventaja de un descuento. A través de este servicio responden a las todas las dudas que pueden surgir en estos momentos de confusión.

Para solicitar esta consulta puede llamar al teléfono 915706243 o escribir al correo electrónico info@diabetesmadrid.org.

Consejos para el afrontamiento psicológico de la desescalada

  • Poco a poco y con precaución retoma las actividades de forma gradual, céntrate en el ahora y en lo positivo que te puedes decir de cada momento.
  • Piensa en lo que depende de ti y en qué cosas puedes hacer para mantener una actitud positiva.
  • Reconocer las emociones que sientes, aunque sean negativas, acéptalas y no te sientas mal por ello.
  • La actitud con que afrontes cada situación facilitara o dificultara tu adaptación a la nueva situación.
  • El temor al contagio es lógico, pero tiene que ser un temor ajustado y no desmesurado.
  • Quédate con lo que tienes y no con lo que has perdido, ésta es clave para adaptarte a la nueva situación.
  • Recuerda otras situaciones difíciles por las que has pasado que has sido capaz de superar (como cuando debutaste con diabetes).
  • Planifica tus salidas de forma gradual y prevé posibles imprevistos que te puedan surgir (como por ejemplo si te da una hipoglucemia en la calle y llevas mascarilla).
  • Escucha noticias una vez al día sobre coronavirus de una fuente fiable y nunca antes de irte a dormir.
  • Cuida tu diabetes para minimizar riesgos igual que harías ante otro tipo de virus: planifica el plan de acción.
  • Ante las presiones sociales por salir a la calle, ve un pasito por detrás, observa y a sí podrás preparar tu salida.
  • Procura llevar una vida saludable (cuidando tu alimentación, glucemias y horario de sueño).
  • Ponte objetivos a corto/medio y largo plazo, sobre cosas que desear hacer o conseguir
  • Establece unas rutinas diarias, donde incluyas actividades de trabajo y/o estudios, actividades sociales, actividades agradables y ejercicio físico.
  • Ten en cuenta que distanciamiento social no es distanciamiento emocional (es fundamental que te mantengas en contacto con tus seres queridos).
  • Con sensatez y cautela; vive y disfruta.

Olga Sanz Font
Psicóloga general sanitaria

Taller Diabetes tipo 2, 2ª parte: diferencias con la Diabetes tipo 1, prevención de complicaciones y motivación

Orientaciones prácticas para manejar la diabetes tipo 2.

Actividad dirigida a personas con diabetes tipo 2, familiares y profesionales de la Atención Primaria.

Lugar

Aula Virtual de la Asociación Diabetes Madrid

Fecha

Viernes, 5 de junio de 17:00 a 18:30

Objetivos

  • Diferencias entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo2.
  • Qué es una hipoglucemia y cómo se trata.
  • Ejercicio físico en personas con diabetes.
  • Calendario de revisiones en personas con diabetes tipo 2.
  • El cuidado de los pies en personas con diabetes: higiene, autoexploración y calzado.
  • Apoyo emocional.
  • Compartir experiencias con otras personas con diabetes.

Ponentes

Dra. Clotilde Vázquez.
– Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz
– Por su trayectoria asistencial, docente e investigadora, así como por sus responsabilidades institucionales, es un referente en esta área de conocimiento. Actualmente es la Presidenta de la Sociedad madrileña de Endocrinología, Nutrición y Diabetes y directora científica del Máster: “La obesidad y sus comorbilidades”, de la Universidad de Alcalá de Henares.
– Posee entre otros nombramientos, la Certificación de la Sociedad Europea para el estudio de la Obesidad.
– Dirige el Overweight & Obesity Institute (OOI) en el seno de la Fundación Jiménez Díaz.
Paula Labeira
– Nutricionista con experiencia en el ámbito clínico y deportivo.
– Forma parte del equipo multidisciplinar del Overweight & Obesity Institute (OOI) en la Fundación Jiménez Díaz y en la Unidad de Obesidad del Dr. López Nava en el Hospital Universitario HM Sanchinarro.
Ángel Moneva
– Podólogo con experiencia entre otros en el ámbito de la biomecánica, ortopedia, podología deportiva, infantil y geriátrica, y cirugía del pie a nivel nacional e internacional.
– Miembro de la Asociación Española de Podología Deportiva y de la Asociación Española de Cirugía Podológica. 
– Director de la Clínica Moneva, centro dedicado al cuidado integral de la salud de los pies.
Con la intervención de María Eugenia Muñoz, miembro del equipo de psicología de la Asociación Diabetes Madrid

Inscripciones

¡Plazas completadas!

Con la colaboración de Novo Nordisk.

Puedes ver el vídeo de la primera parte de este taller aquí:

Nueva sesión virtual de Mi hij@, la diabetes y yo

Mi hij@, la diabetes y yo

Charla práctica de psicología para padres y madres de niños y adolescentes con diabetes.

Fecha

Viernes, 29 de mayo de 17:30 a 19:00

Objetivos

  • Mejorar la experiencia de la persona con diabetes y sus familiares en la etapa de diagnóstico y durante su vida con diabetes.
  • Entender los cambios de humor del niño y/o adolescente.
  • Algunos consejos para gestionar estos momentos.

Ponente

Olga Sanz, Psicólogo Infanto-Juvenil especialista en diabetes

Olga es Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Psicología Clínica y de la Salud por la misma universidad y experta en Psicoterapia infanto-juvenil.

A los 23 años le diagnosticaron diabetes, por lo que se ha especializado profesionalmente en este campo a partir de su estancia como psicóloga en el Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital Ramón y Cajal.

Autora del Manual: “La diabetes de mi hijo”, un manual de apoyo psicológico para padres de niños y adolescentes con diabetes tipo 1.

Olga forma parte del equipo de psicólogos de la Asociación Diabetes Madrid.

Inscripción

El taller se realizará en el aula virtual de Asociación Diabetes Madrid, por lo que es imprescindible la inscripción a través del formulario que encontrarás al final de la página antes del 28 de mayo. En ese mismo formulario, puedes enviar tus preguntas al ponente.

Posibilidad de intérprete de lengua de signos.

Actividad sin coste.

Ventajas de ser socios

Los socios de Asociación Diabetes Madrid que se inscriban en la actividad recibirán el manual en edición digital del libro “La diabetes de mi hijo” de la psicóloga Olga Sanz.

¡Plazas completadas!

Con la colaboración de Novo Nordisk.

Cómo afrontar de manera activa y positiva el confinamiento

Estamos viviendo un momento insólito, vivimos encerrados entre cuatro paredes y parece que nuestro día a día se repite una y otra vez, estamos “atrapados en el tiempo” como en la película de los 90 (“Atrapado en el tiempo” de Harold Ramis 1993, una comedia ligera y sabia que os recomiendo ver estos días) donde el protagonista se levantaba cada mañana en el mismo día. Pero, como el protagonista, cada día podemos aprender del día anterior y hacerlo mejor, esa es también nuestra oportunidad. Cambiar algo en nuestras relaciones familiares, en nuestra relación con nosotros mismos (cuidarnos mejor, tratarnos mejor…), animarnos a comer mejor, a hacer algo de deporte, a hacer algo (que se pueda hacer en casa claro) que llevamos tiempo posponiendo,… esa es la oportunidad, aprovechémosla.

Hemos tenido que modificar nuestras rutinas y, por lo tanto, hemos de organizar bien lo que podemos hacer, cuándo y cómo hacerlo. La primera semana de confinamiento fue de desconcierto, ¿qué está pasando?. Las siguientes semanas parece que hemos ido poco a poco aprendido lo que nos ayuda, lo que nos sienta bien y lo que no. Y nos sentimos orgullosos de nuestra capacidad de adaptación pero, ahora parece que ya estamos cansados, esto se alarga mucho. Y tenemos que volver a reflexionar, a cargar pilas mentales para continuar con un afrontamiento activo, constructivo y positivo de la situación de confinamiento. En este decálogo os voy a recordar lo esencial, las pautas y rutinas que os van a ayudar, aunque también estoy segura que muchas ya las sabéis y las estáis aplicando, así que enhorabuena!

Son ideas y reflexiones para hacer lo más fácil posible lo difícil. Ideas de motivación: “si ya lo he hecho algunos días…puedo volver a hacerlo” y lo que planifico hacer, lo hago, a pesar de que en un primer momento no me acompañe la emoción, de que no me apetezca igual todos los días, porque “luego me sentiré mejor y orgulloso/a de haberlo hecho”. Es el mejor truco para no dejar para mañana o pasado, lo que queremos hacer hoy. El más difícil es el primer paso.

Te propongo un recorrido, un “viaje sin salir de casa”:

  1. Un proceso que empieza desde la realidad hacia nuestro interior, es decir, empieza por a qué atendemos de la realidad externa y como lo interpretamos. Información poca, constructiva y fiable para minimizar las emociones de ENFADO Y DE MIEDO. Cuidar nuestro “dialogo interno”: que piensas, que te dices de ti mismo/a y de la situación.
  2. Pasos y bloques a tener en cuenta:
    1. Tareas de la casa.
    2. Trabajo o estudio.
    3. Cuídate y cuida tu diabetes
    4. Deporte.
    5. Contactos redes sociales.
    6. Actividades en familia.
    7. Desarrolla la Creatividad
    8. Pereza/distracción.
  3. Y termina desde nuestro interior hacia la realidad de nuevo: todo lo anterior nos ayuda a generar un propósito, a dar una narrativa a la situación. De nuevo se trata de cuidar nuestro “dialogo interno” para generar y cultivar la ilusión y confianza en nosotros, en los demás, en la humanidad. Son las dos emociones que todos debemos cultivar. Son las dos únicas poderosas emociones que pueden contrarrestar el miedo y la desconfianza, que pueden hacerles frente. Con ellas viviremos mucho más tranquilos y felices el tiempo que estemos obligados a seguir en nuestras casas.

Mantener una actitud optimista, evitando el bombardeo constante de noticias que sólo nos genera más miedo, estrés y enfado ante la situación y acudiendo a fuentes de información contrastadas. Se trata de encontrar un propósito (y decírnoslo internamente varia veces al día…) para seguir unos hábitos adecuados y establecer rutinas diarias que den sentido y valor a cada día, apoyarse en la familia y amigos por supuesto, cuidar y dejar que nos cuiden, sin olvidarnos de fomentar la responsabilidad y solidaridad social y el sentimiento de comunidad.

A continuación describimos rutinas y pautas que desde el punto de vista psicológico os van a ayudar a, no sólo llevar mejor esta situación en el día a día y a que vuestro esfuerzo sea más eficaz, en esta situación que se alarga, sino a aprender de esta situación excepcional y a descubrir habilidades, fortalezas y recursos personales, familiares y comunitarios que tal vez desconocíamos. Por ello os animo a sentiros orgullosos de cada pequeño logro en estas nuevas y difíciles circunstancias.

Piensa en actividades de cada bloque para realizar sólo, si es el caso, o en compañía. No lo dejes a la improvisación. Planifica los próximos días: Recuerda que el confinamiento lo hacemos por un bien común, por los demás. Confinarse no tiene por qué acarrear el quedarse inactivo. Procura escribir todas las ideas que se te ocurran. Respetar espacios y tiempos diferenciados para cada persona, así como necesidades específicas es imprescindible. Organizar alguna actividad para que todos opinen, en su caso, es una manera de que todos nos sintamos responsables. Suele ayudar que escribamos todo esto en común y dibujemos una especie de horario que estará visible para todos y podrá modificarse con el acuerdo de quienes compartís la experiencia. Os propongo 10 bloques de actividad que deberían estar, de una manera flexible, en nuestro plannig/horario diario.

10 bloques a completar cada uno en función de nuestros gustos, preferencias y necesidades…

  1. Comprender la realidad para hacer lo correcto y ser responsables. Busquemos la información oficial y necesaria, pero evitemos la sobreinformación. Ésta puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego, haciendo que contagiemos esas emociones relacionadas con el miedo e ira ante la situación a las personas de nuestro alrededor. Por tanto, información sí, pero la justa, para comprender la situación y hacer lo correcto. Identifico mis emociones: una parte de mi miedo es inevitable y necesaria (me protege). Tomo conciencia de la situación, pienso y decido como actuar. Contrasto la información antes de divulgar bulos y noticias alarmistas. Reconozco que todos estamos tratando de dar lo mejor. Evito difundir y esparcir rumores con el renvío constante de mensajes o hablar constantemente del tema, especialmente a los más pequeños. Existen numerosas noticias falsas e informaciones inútiles que fomentan el temor y el enfado y nos alejan de la tranquilidad, emociones que no nos van a ayudar.
  2. Tiempo para cuidar nuestra diabetes y cuidarnos en general. Planifica tus autocuidados, no lo dejes sólo para cuando te apetece, la prevención es la clave porque no siempre nos apetece hacerlo. Ahí van algunas ideas para cuidarnos y mimarnos un poco: Acepta tus emociones sean las que sean (son pasajeras). Duerme. Toma el sol en la ventana/terraza. Baila en casa, pero baila. Ducha larga con música. Cocina rico sólo o en familia (Slow Food). Escribe, pinta o colorea mándalas (es relajante). Encuentra tú espacio para estar tranquilo y a gusto en casa.
  3. Aprovecha el momento, tiempo de calidad, personal y/o en familia: aprovecha esta nueva situación que sabemos que será temporal para hacer cosas diferentes y disfrutar de momentos en familia que casi nunca podemos vivir por el ritmo de vida habitual. Puede que nos resulte raro. Al no formar parte de nuestras rutinas, pero esto no tiene por qué ser así. Al contrario. Es un momento de convivencia en el hogar, os animo a buscar espacios y tiempos, con creatividad y flexibilidad, para estar juntos, para reír (el humor es fundamental), escuchar música, bailar, jugar juntos… Incluso para pensar y planificar en común alguna actividad para hacer juntos al fin de la cuarentena en familia, genera ilusión y confianza.
  4. Tiempo para hacer deporte en casa. Podemos encontrar nuevas aplicaciones o tutoriales en internet para diferentes niveles y edades. Además de divertido, nos mantendrá en forma y aumentará las sustancias estimulantes de nuestro cuerpo que nos hacen sentir bien. Reduce los síntomas de depresión y ansiedad, mejora el funcionamiento de nuestro cerebro, activa nuestro cuerpo, aumenta la sensación de bienestar. Y, desde luego ayuda a cuidar mejor nuestra diabetes.
  5. Tiempo de estudio/lectura/formación. Para hacer lo que tenemos que hacer por obligación, es decir el tele-trabajo o tele-estudio, pero también para leer un libro o aprender algo que teníamos pendiente.
  6. Tiempo para la distracción / pereza. Simplemente ver tv, series, escuchar música… o conciertos on-line…
  7. Tiempo para mantener los contactos y el apoyo social. Es fundamental buscar y ofrecer apoyo, la comunicación y conexión con familiares y personas cercanas. Comparte sentimientos, sincérate, diles que les echas de menos, pide ayuda si lo necesitas… Mantengámonos conectados con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y especialmente con los mayores. Conversar con ellos sobre cómo estamos afrontando la situación nos ayudará; evitando, eso sí, en lo posible, alimentar miedos e inquietudes. Utilicemos cuando sean posible las videollamadas para facilitar el contacto y aportar tranquilidad. Mantener la calma y la visión de que estamos haciendo lo correcto nos ayudará en todo momento.
  8. Tiempo para la creatividad. Puede ser el tiempo perfecto para la creatividad. En solitario o en compañía. Para aprender algo nuevo, para hacer pequeños arreglos, que siempre dejas para otro momento o para decorar la casa, para preparar comidas diferentes. Organiza también tus armarios, desecha ropa que ya no utilizas, piensa en quién puede aprovecharse de ella. Procura hacer esto en compañía si es el caso, anotando todas las ideas que surgen entre todos. Un taller de cuentos, relatos breves, o pequeñas historias puede ser muy divertido. Cuando todo esto pase puede que haya menos momentos para estas actividades.
  9. Tiempo para conectar con nosotros mismos. Este es un buen momento también para reconectar con nosotros mismos, replantearnos prioridades, recordar nuestros valores, ir más despacio y más consciente…. Cuida especialmente tu estado de ánimo, lo que dices y cómo lo dices. Cuidemos mucho nuestros pensamientos y emociones, de manera que podamos construir y responder adecuadamente a momentos en los que el ánimo falla y la sensación de incertidumbre y desasosiego surge. Vive en el presente, el día a día, pero también enfócate al futuro. Agradece y valora lo que tienes. Busca la manera de adaptarte a los nuevos cambios. Practicar el sosiego, cultivar la paciencia y la sabiduría, nos ayudará a aprender de la situación excepcional y a cambiar cosas en nosotros mismos y en nuestra vida.
  10. Tiempo para la cooperación y el altruismo. Frente al egoísmo y el “sálvese quien pueda”: Las crisis suelen hacer que veamos lo peor y lo mejor de la raza humana: procura sacar lo mejor de ti. Ayudar a otros no sólo nos ayuda a conectar con nuestra propia fortaleza y vitalidad, sino a sentirnos conectados con la humanidad entera. Algo que también nos conforta y nos da bienestar y confianza. Esta situación ha despertado un punto de solidaridad que se está viendo. Saldremos de esto gracias a una colectividad, porque todos dependemos de todos.

Todas estas actividades nos ayudarán a generar un propósito, una narrativa personal para cultivar la ilusión y la confianza. La ilusión es el motor de nuestras vidas, por eso debemos esforzamos en encontrar un poco de ilusión y esperanza en estos momentos difíciles. Entiendo la situación excepcional, encuentro un propósito y organizo mí día a día. Me cuido. Soy empático conmigo mismo y con los demás. Pienso en los demás y en cómo ayudarlos, en mi familia, amigos y en la comunidad en general. Conexión social de calidad. Pongo mis recursos y capacidades al servicio de quien los necesita. Me permito mis momentos desanimo, miedo o pereza, pero en general pongo el foco y mantengo un estado emocional calmado, constructivo, optimista y contagio confianza y esperanza.

Viaje de ida y vuelta sin salir de casa



Autora: Susana Sanjuán.

Psicóloga voluntaria de ADM

#QuédateEnCasa: Organiza tu tiempo para estos días

Durante éste periodo de cuarentena, hay que poner los medios para poder llevarlo de la mejor manera posible y para ello es fundamental establecer en casa normas, horarios y rutinas

Es importante que nos fijemos objetivos del día a día, a corto plazo. Para ello, puede ayudarnos dividir las actividades de entre semana y del fin de semana.

¿Cómo podríamos organizar las rutinas durante este periodo de tiempo tanto para adultos como adolescentes y niños?

Las rutinas de lunes a viernes pueden dividirse en 5 bloques;

  • Tiempo de dedicación académica o de trabajo: será recomendable que el horario sea el mismo en la vida cotidiana.
  • Tiempo para la realización de tareas del hogar: si tienes hijos, es una oportunidad para implicarles, para que colaboren y se hagan responsables. Será aconsejable que cada miembro de la familia se responsabilice de determinadas tareas en función de su madurez y edad.
  • Tiempo para hacer ejercicio: hay muchos recursos en internet para hacer casi todo tipo de ejercicios, incluso bailar. Es un rato que se puede hacer en familia o en solitario
  • Tiempo para actividad social: aunque tratándose de un periodo de “confinamiento” pueda sonar paradójico, es especialmente importante cuidar esto ahora más que nunca. Hay distintas maneras, como contactar por video llamada con amigos y familiares al menos una vez al día, organizar minireuniones con las personas que sueles ver habitualmente. Podrías elaborar una lista de amigos y familiares para contactar con ellos y saber qué tal están.
  • Tiempo para hacer actividades agradables de manera individual y/o en familia: ante esta situación, surge la oportunidad de hacer aquello para lo que “nunca tenemos tiempo”, para hacer actividades o juegos en familia, ver películas, buscar información sobre cosas que nos interesan, etc. Lo ideal es al menos hacer dos actividades agradables al día.

Aunque entre semana tengamos margen para dormir un poco más es necesario levantarse pronto (como máximo una hora más tarde de lo habitual) y acostarse a la hora habitual y asearse como si se fuera a salir a la calle. Hay que establecer el tiempo que dedicaremos a cada actividad.

Las rutinas de sábado y domingo:

  • Lo ideal es proponer algo un poco más singular, como preparar una comida especial, reservar una película para el fin de semana.
  • Tomar el aperitivo o tener un almuerzo / cena por videoconferencia con amigos o familiares.
  • Durante el fin de semana eliminamos las actividades (en la medida de lo posible) del trabajo o académico, pero sí mantenemos el resto de los bloques.
  • En estos días hay flexibilidad de horario para levantarse y acostarse.

Ten en cuenta que vamos a disponer de un tiempo que no tenemos habitualmente, y muchas veces precisamente nos quejamos de no tenerlo, un tiempo para estar juntos, para reflexionar… en cierto modo, se nos crea una nueva oportunidad. Intenta no pensar el motivo por el te encuentras en esta situación y trata de pasarlo lo mejor posible con los recursos a nuestro alcance.

“Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza.” 
Bern Williams

Olga Sanz Font

Psicóloga General Sanitaria