Los padres y los estilos educativos

Los padres y los estilos educativos

Aun existiendo otros factores que inciden en el desarrollo de los hijos, como su carácter, el colegio, la diabetes, etc. es en la familia donde se elabora el “caldo de nutrientes” más importante y decisivo, es el lugar referente para los hijos y donde aprenden las cosas más importantes de su vida.

Es muy difícil saber si estás educando correctamente a tu hijo y no tener la sensación de que te estás equivocando… pues del comportamiento de los padres, dependen muchas de las respuestas de los hijos.

Algunas de las formas erróneas de educar en las que solemos caer los padres frecuentemente, son las siguientes…

Sobreprotección

Son padres que están siempre un paso adelante, no logran distinguir cuándo deben intervenir y cuándo es momento de dejar que sus hijos aprendan a calcular riesgos. Creen que nadie hará las cosas o guiará a sus niños como ellos. Muchas veces esta posición limita a los hijos de la posibilidad de estar al cuidado de otros adultos, o de ir a casas de amigos o ser cuidados por otras personas.

La tendencia natural de los padres es sobreproteger a sus hijos, esta situación se ve especialmente acentuada si el hijo tiene una enfermedad crónica como es el caso de la diabetes, ya que perciben al hijo más frágil de lo que en realidad es.

Esto se da más en hogares con poca organización, donde es difícil delimitar normas, donde hay poca exigencia y se pide poco esfuerzo a los hijos. Lo que, lógicamente, trae consecuencias en los hijos….

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Son padres constantemente preocupados por lo que les pueda ocurrir a sus hijos.
  • Se sienten culpables y responsables por todo lo que les sucede, porque constantemente se plantean que han hecho algo mal ante una hipoglucemia o hiperglucemia.
  • Son muy blandos y poco consistentes con las normas (las amenazas y/o castigos raramente se cumplen).
  • No delegan en otras personas para cuidar a sus hijos solos (“mejor que yo nadie”).
  • Actúan, piensan, sienten, deciden por su hijo.
  • Hacen cosas a sus hijos, que por edad, ya podrían hacer sus hijos (hacerle los controles).

Consecuencias en los hijos

  • Inseguridad; puesto que son niños que no están acostumbrados a hacer las cosas por sí ya que sus padres prácticamente han hecho todo por ellos, por lo que no saben tomar decisiones. 
  • Baja autoestima, sobre todo en comparación con otros niños sin diabetes de su misma edad, ya que se sienten con menos capacidades que el resto de los niños de su edad.
  • Despreocupación por su futuro, ya que” mis padres se ocupan por mi…”
  • Dependencia de los padres para todo porque se sienten incapaces de hacer algo por sí mismos, pues han dependido toda su infancia de sus padres, que intercedían por ellos en todo momento.
  • Suelen ser niños retraídos.
  • Baja tolerancia a la frustración. Al no haber aprendido a fallar y a equivocarse, cuando lo hagan en un futuro tendrán muy poca paciencia y no sabrán encajar el revés.
  • No se ven capaces de hacer frente a los problemas.
  • Niños miedosos. Han aprendido a temer muchas cosas que no son peligrosas, pero que sus padres temían.

¿Cómo combatirla?

  • “Deja que se tropiece y caiga” de vez en cuando.
  • Delega poco a poco responsabilidades, en función de su edad y madurez.
  • Cuantas más cosas sabe hacer un niño por sí sólo, más se quiere a sí mismo y yo entiendo que vosotros queréis que vuestro hijo se quiera mucho…
  • Cuidar de un ser querido no significa llegar a pensar por él, al contrario confía en él.

Permisividad

El control que los padres ejercen sobre los hijos es escaso o inexistente.  Tratan a sus hijos como iguales, haciéndoles cómplices de situaciones que no son adecuadas para su edad y su capacidad de razonamiento.

Normalmente son afectuosos y no plantean a sus hijos tareas acordes con su edad de las que puedan ir asumiendo la responsabilidad (si el niño no quiere hacer un control capilar, que no la haga, si total es muy pequeño no se le puede exigir…). 

Seguir el tratamiento de la diabetes es doloroso para los padres ya que, en ocasiones, hay que controlar comidas o restringirlas, hacerles esperar cuando tienen hambre, hacerles poner la insulina, hacerse el control glucémico. A causa de esta situación surge un efecto compensatorio detrás del pensamiento de los padres; “pobre, bastante tiene con la diabetes como para pedirle más cosas“y entonces le exigen menos en otras áreas que, si no fuera porque tiene diabetes, no lo harían.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • El hijo manda. Se hace todo cuanto él quiere sin que tenga ninguna responsabilidad.
  • Son padres que no ejercen ningún control sobre su hijo.
  • No se fomenta ningún tipo de superación personal al hijo.

Consecuencias en los hijos

  • Irresponsabilidad.
  • Pasotismo.
  • La falta de control que genera una baja autoestima, ya que se enfrentan a tareas que sobrepasan sus capacidades.
  • Poco persistentes.
  • Dificultad de autocontrol.
  • Poca tolerancia a la frustración.
  • Dificultad para asumir responsabilidades.
  • Baja autoestima.
  • Falta o poca iniciativa, no se sienten motivados.
  • Inseguridad.
  • Manipulaciones.
  • Caprichos (casi siempre se “salen con la suya”).
  • Suelen ser adolescentes que transgreden las normas.

¿Cómo combatirla?

  • Tratar al niño con independencia de su diabetes.
  • El es uno más en la familia, no es especial por la diabetes. Es especial por ser María o Pedro…. por ser único como persona.
  • Se le castiga y refuerza con independencia de la diabetes.

Autoritarismo o Exigencia excesiva

Son padres que ejercen un control férreo sobre sus hijos y además lo hacen mediante la afirmación del poder (esto se hace así porque lo digo yo) tienen un estilo educativo autoritario.

La comunicación con los hijos es por lo general, pobre. Se trata de padres que no saben cómo hablar con sus hijos o cómo ponerse a su nivel para poder mantener una conversación.

Los datos que aporta el hijo son utilizados para poder ejercer un mayor control sobre él. Por ejemplo, la sensación que tiene el hijo es que cada medición capilar es un examen que se suspende o se aprueba.

En general, son padres poco afectuosos con sus hijos y que ejercen una alta presión sobre los mismos para que asuman responsabilidades para las que no están preparados.

Son padres que sobrevaloran la importancia del tratamiento, priorizando el hecho de tener diabetes sobre otras áreas de su hijo como niño. En general, atienden las necesidades diabetológicas de sus hijos descuidando otras de sus necesidades (afectivas, de escucha, etc.), siendo su principal satisfacción que los resultados de los controles glucémicos vayan “como es debido”.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Dan las órdenes porque son la autoridad y no admiten réplica.
  • Los hijos les tienen cierto “miedo”.
  • Suelen ser padres poco afectivos con los hijos.
  • El tema principal de comunicación de la casa es la diabetes, llegando incluso a ser el monotema de la familia.
  • Son padres muy controladores: “¿qué has comido y cuánto tenías?”.
  • Piden más de lo que por edad y madurez los hijos pueden alcanzar y como resultado “frustrados hijos y frustrados padres”.

Consecuencias en los hijos

  • Rebeldía (según la personalidad que tenga) cuando se pretende que el hijo tome las riendas de su diabetes, éste abandona el cuidado al verse, por fin, libre de la presión y la vigilancia.
  • Dependencia (según la personalidad que tenga).
  • Niños “obedientes”, poco alegres o espontáneos.
  • Tensión/ obsesión porque sus padres no se enfaden.
  • Niños vulnerables a la tensión familiar.
  • Niños de carácter irritable.
  • Inseguridad si no aciertan.
  • Miedo hacia las reacciones de sus padres.
  • Tienden a saltarse las indicaciones de sus padres sin ser descubiertos (comer a escondidas, se ponen suplementos de insulina por su cuenta…).
  • Valen en tanto “satisfacen” a sus padres. “Si mejoro mis controles, mis padres me querrán más”.
  • Se sienten incomprendidos por sus padres, ya que éstos no se ponen en su lugar.
  • Sentimientos de culpa y menosprecio porque no”dan la talla” de lo que se les ha pedido.

¿Cómo combatirla?

  • Ponte en el lugar de tu hijo evitando etiquetas y juicios de valor.
  • Evita las fiscalizaciones y promueve el diálogo y negociación con él.
  • Promueve actitudes de tolerancia, flexibilidad, capacidad para admitir errores y minimizar las frustraciones.
  • Escucha su opinión y tenla en cuenta.
  • “La diabetes no es una asignatura que se aprueba o se suspende”.

Negligencia o indiferencia

Es el estilo educativo que se presenta con menor frecuencia. Puede darse en personas muy atareadas, parejas jóvenes y poco maduras, o cuando los hijos no son deseados o los padres no saben o no se implican en el tratamiento. No son padres receptivos a las necesidades de los menores y son indiferentes afectivamente. No practican de forma coherente ningún tipo de disciplina.

Este estilo se caracteriza porque los padres no están implicados en la crianza de sus hijos y, por tanto, no proporcionan el apoyo necesario a sus niños ni les sirven de guía. Lo que conlleva  un impacto negativo en el desarrollo de sus hijos tanto en el presente como en el futuro.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Tratan a sus hijos como si fueran adultos.
  • “La diabetes es cosa suya” (del hijo).
  • “El hijo debe aprender solo lo que tiene que hacer para ser más independiente el día de mañana”.
  • Pretenden conseguir que sus hijos sean autosuficientes y aprendan a vivir sin ellos, pero sin darles herramientas para lograrlo.

Consecuencias en los hijos

  • La falta de dependencia de los padres, (sobre todo conforme va llegando la adolescencia) se traduce en una dependencia de los hijos hacia otras personas (no siempre buenas) que le ofrecen aquello que no tienen en casa.
  • Alejamiento afectivo de la familia.
  • Sobrecarga del tratamiento de la diabetes sin estar evolutivamente preparados, lo cual les produce mucha presión.

¿Cómo combatirla?

  • Aunque no puedas estar mucho tiempo con tu hijo, que sea un tiempo de calidad, es decir que sea un tiempo gratificante.

Estilo democrático

Los padres democráticos suelen ser firmes pero también brindan apoyo y cariño a sus pequeños. Dicho de otro modo, ponen reglas que esperan que los hijos sigan; sin embargo, consideran que existen excepciones en estas reglas.

Los padres democráticos suelen explicar las consecuencias que tiene la conducta negativa de sus hijos en vez de aplicar castigos. Asimismo, emplean el refuerzo positivo para los buenos comportamientos.

Las relaciones parentales están definidas por el respeto mutuo y la cooperación. El adulto considera que se puede equivocar en las decisiones. Buscan y potencian que los hijos puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Son afectuosos.
  • Elevado control, pero flexibles.
  • Dan explicaciones a los niños acordes a su edad.
  • Piden a sus hijos que asuman responsabilidades, también acordes a su capacidad.
  • La comunicación familiar es buena.
  • Son padres preocupados que ayudan a sus hijos en la toma de responsabilidades sirviéndoles de guía.

Consecuencias en los hijos

  • Tendencia a la felicidad y el éxito.
  • Seguros.
  • Buenas autoestima.
  • Autocontrol.
  • Persistencia en las tareas.
  • Responsabilidad.
  • Niños independientes.
  • Niños cariñosos.
  • Sistema moral propio.

Una pregunta clave que te puedes hacer para ayudar a tu hijo a ser más autónomo podría ser; ¿si mi hijo no tuviera diabetes, le dejaría hacer esto o aquello?” que los motivos que os lleven a negarle realizar alguna actividad sean porque consideráis que no tiene la edad o madurez para hacerlo pero no por el hecho de que tiene diabetes.

Olga Sanz
Asesoría Psicológica A.D.M.

Especial vuelta al cole con diabetes

Especial vuelta al cole con diabetes
Especial vuelta al cole con diabetes

Se acerca el momento de la vuelta al cole, que este año está cargado de incertidumbres. En el caso de las madres y padres con diabetes, se añade además la preocupación porque la diabetes no interfiera en su vida escolar. Mientras esperamos la información sobre cómo se va a resolver el tema del Covid-19 en las aulas, recopilamos aquí una serie de artículos sobre la diabetes en el colegio para ayudar a resolver las dudas de madres y padres en ese aspecto:

  • Vuelta al cole, ¿cómo prepararlo?: en este artículo te damos las pautas esenciales para preparar todo lo relacionado con la diabetes en el aula.
  • Lo que deben saber los profesores sobre la diabetes: en este texto hemos recopilado toda la información que el/la profesor/a deben tener para saber cómo reaccionar ante cualquier dificultad. En él podéis encontrar también una versión descargable en PDF que podéis enviar al colegio o instituto, o llevar impresa para que los profesores la tengan a mano.
  • Tener diabetes en el colegio: en esta sección de la web podréis encontrar el listado actualizado de los colegios que cuentan con personal sanitario en la Comunidad de Madrid e información sobre el derecho a tener personal sanitario en los centros educativos en el que haya niños con necesidades sanitarias de carácter permanente o continuado.
  • Derecho a enfermera en las excursiones: para asegurarnos de que nuestros hijos cuentan con el acompañamiento adecuado durante las excursiones y viajes de fin de curso, debemos solicitarlo en la forma y tiempo adecuados. En este artículo os contamos cómo hacerlo.
  • ¿Cómo preparar las excursiones de los niños con diabetes?: si el diagnóstico de tu hijo/a es reciente, y van a ir sus primeras excursiones, este listado te permitirá no olvidarte de nada.
  • Solicitud/renovación de la prestación económica por cuidado de menores afectados por diabetes tipo 1: aquí encontrarás toda la información sobre esta prestación en la Comunidad de Madrid.
  • Acoso escolar y diabetes: en ocasiones los acosadores utilizan la diabetes de los niños para hacerles bullying, en este artículo una de nuestras psicólogas nos indica qué señales indican que nuestro hijo puede estar sufriendo acoso y cómo actuar.
  • Diabetes y exámenes: en este texto repasamos cómo pueden afectar los exámenes a la diabetes de los estudiantes a través de la experiencia personal de una de nuestras voluntarias.
  • Visitas de nuestro voluntariado a los colegios e institutos: por último os recordamos que un equipo de nuestro voluntariado hace visitas a colegios e institutos de nuestros socios en los que habla a los alumnos y profesores sobre la diabetes. Para solicitar que se haga este tipo de charlas en vuestro centro escolar, debéis poneros en contacto con nosotros en info@diabetesmadrid.org.

¿Se puede prevenir la diabetes en los niños?

La diabetes tipo 1 a día de hoy no se puede prevenir. Los mecanismos desencadenantes e involucrados en la destrucción de las células productoras de insulina no están claros y no se ha podido encontrar y desarrollar todavía ningún medio para prevenirla.

En la diabetes tipo 1 hay tres momentos en los que es frecuente aumentar de peso y grasa corporal y hay que estar atentos para evitar el sobrepeso y la obesidad que pueden hacer más difícil el control metabólico, así que sí se pueden prevenir:

  • En los primeros dos meses tras el diagnóstico: mientras se estabiliza la situación iniciando el tratamiento con la insulina, se come mejor, se metaboliza y aprovechan los alimentos; también se suele disminuir la actividad física habitual hasta estabilizar los controles metabólicos y volver a la rutina previa.
  • En la adolescencia: la situación hormonal favorece el acúmulo de grasa y la resistencia a la acción de la insulina, junto con las primeras salidas de ocio con los amigos, “comidas rápidas” insanas a precios asequibles para el bolsillo adolescente, picoteos, a veces transgresiones, junto con el aumento de sedentarismo por mayor demanda de estudios y abandono frecuente de actividades deportivas.
  • Etapas de hipoglucemias frecuentes y/o recurrentes: conlleva ingesta extra de calorías añadidas a la alimentación habitual, no sólo en forma de hidratos de carbono de absorción rápida, también de alimentos con grasas o más calóricos de absorción lenta.
  • Inicio de tratamiento con bombas de infusión subcutánea con bombas de insulina: permiten flexibilizar el número y cantidad de ingestas, a la vez los picoteos.

La diabetes tipo 2, hasta hace unos años conocida como la diabetes del adulto, pues era muy rara en la infancia, adolescencia y primera juventud, está en preocupante aumento. Este aumento no sólo se está produciendo en personas mayores, sino que empieza a afectar a personas cada vez más jóvenes, incluyendo niños y adolescentes, de una manera casi epidémica. Muchos son diagnosticados en la adolescencia, donde la situación hormonal favorece un estado de resistencia a la insulina.

¿Qué factores o situaciones de riesgo existen para desarrollar diabetes tipo 2 en la infancia y adolescencia?

  • Historia familiar de diabetes tipo 2 (padres, abuelos, tíos, hermanos…).
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Estilo de vida sedentario y escasa realización de actividad física.
  • Hábitos alimentarios inadecuados.
  • Pertenecer a algún grupo étnico de mayor riesgo: latinos, afroamericanos, indígenas americanos o estadounidenses de origen asiático o islas del Pacífico, o de Alaska.
  • Madre con diabetes gestacional.

Todos estos factores son los mismos que tienen los adultos con riesgo de diabetes tipo 2 (añadida la edad). Entonces, ¿qué es lo que cambia para que nuestros chavales tengan cada vez más DM2? Precisamente el aumento en ellos de los tres factores más importantes y susceptibles de modificación: el sobrepeso/obesidad, el sedentarismo y la alimentación inadecuada.

¿Podemos prevenir la diabetes tipo 2?

Sí, claro que sí. En niños y adolescentes se puede prevenir o retrasar su aparición con pequeñas medidas y cambios que, mantenidos, compartidos, y ejemplares, producen grandes mejoras, como un “efecto mariposa”.

El principal hito es conseguir peso saludable. En casos de sobrepeso y obesidad, el perder peso, no ganarlo o hacerlo más despacio en periodo de crecimiento, ya es un paso importante, si se acompaña de alimentación saludable y actividad física habitual. No ponerle.s a dieta sin la indicación y criterios médicos.

Casi todos estos consejos son aplicables a la diabetes tipo 1 para evitar el sobrepeso y la obesidad, así como para mejorar el control metabólico, prevenir complicaciones y otras patologías asociadas a ellas.

– Mejorar la alimentación, no sólo es una medida para prevenir la diabetes tipo 2, el sobrepeso o la obesidad, sino también para evitar otras situaciones que suelen acompañar como hipertensión, dislipemia, etc. Para ello, sirvan estas ideas para poner en práctica en familia:

  • Tomar más agua en lugar de refrescos, zumos, bebidas energéticas, etc. que no aportan nutrientes y contienen extra de calorías y sustancias excitantes nada beneficiosas. Elegir fruta entera mejor que zumo.
  • Tomar más frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y hortalizas. Si pueden ser frescos, mejor, pero si no, congelados o cocidos también son una buena alternativa.
  • Evitar alimentos fritos, precocinados, procesados, bollería o cereales industriales, productos azucarados o refinados, ricos en grasas o grasas saturadas, y comidas “rápidas”. Optar por parrillas, cocidas, plancha, al vapor, papillote, sustancias integrales, naturales sin salsas elaboradas, utilizando aderezos naturales, ajo, cebolla, hierbas aromáticas, etc.
  • Elegir alimentos menos grasos, pescados y carne blanca mejor que carne roja, no añadir sal a los alimentos.
  • Reducir el tamaño de las porciones menos saludables.
  • Participar en la compra (ir a comprar mejor con el estómago lleno para evitar tentaciones), practicar la lectura de etiquetas y composición de alimentos, elección de los productos y elaboración del menú familiar.
  • Una buena idea es utilizar el método del plato: ½ plato con verduras y hortalizas, ¼ con proteínas magas, y ¼ con féculas, arroz u otros hidratos.
  • No insistir en acabarse todo el plato, mejor porciones pequeñas y repetir que platos llenos.
  • Las recompensas, premios o gratificaciones no deben relacionarse con la alimentación (“si te comes la verdura, te doy unas natillas de postre” ).

– Aumentar la actividad física. Para que realmente sea efectivo, el núcleo familiar debe ser activo, formar parte de la cultura y actividades familiares.

  • Limitar el tiempo que se pase delante de la tele, ordenador, móviles, juegos electrónicos, tabletas o consolas y elegir videojuegos activos, participativos, como bailes por ejemplo
  • Es recomendable al menos 60 minutos de actividad física moderada/intensa diaria: jugar, correr, saltar, andar, bailar, ir en bicicleta…. No es necesario que sean todos seguidos, también son útiles actividades de 10-15 minutos o más varias veces al día. Y mejor al aire libre.
  • Ir andando a los sitios, subir las escaleras en lugar de ascensor, subir y/o bajar al autobús o metro y adelantar o retrasar una parada.
  • Aparcar el coche un poco más alejado del lugar de destino.
  • Utilizar otros trucos como hacer bicicleta estática mientras se ve la televisión, se juega a la consola, caminar mientras se habla por teléfono o se conversa.
  • Preguntarles por las actividades que más les gusten. Probar cosas nuevas y descubrir aficiones. Las gimkhanas, juegos de movimiento en grupos y retos son un gran acierto para fiestas, celebraciones, cumpleaños, etc.
  • Animar el esfuerzo, la diversión, el avance, la progresión, valorando y disfrutando las actividades conjuntas.

Debemos instar a la sociedad a primar y favorecer el consumo saludable y la vida activa. Nuestros hijos y nuestro futuro se lo merecen.

Dra. Rosa Mª Servián
Médico de Familia

“Luna de miel” en niños y adolescentes

"Luna de miel" en niños y adolescentes

Se considera como luna de miel aquel periodo de tiempo que tiene lugar en los primeros meses tras el debut de la diabetes donde la persona presenta muy buenos controles de glucemia a pesar de utilizar dosis bajas de insulina, desde luego muy inferiores a las que utilizará en el futuro cuando la reserva pancreática de insulina se haya agotado completamente.

¿Por qué se produce este fenómeno?

Este fenómeno es consecuencia de dos alteraciones metabólicas que tienen lugar al inicio de la diabetes, por un lado la toxicidad de la glucemia sobre las células betas del páncreas y por otro lado la resistencia a la insulina por parte de algunos tejidos de nuestro organismo.  

Las semanas o meses previos al debut de la diabetes suelen presentarse niveles muy elevados de glucosa, que son los causantes de los síntomas capitales de la diabetes, poliuria y polidipsia, estos elevados niveles de glucosa son tóxicos para las células beta,  las células productoras de la insulina en el páncreas.

Tras el inicio del tratamiento de la diabetes, los niveles de glucosa disminuyen lo que produce una franca mejoría en el funcionamiento de las células beta que aún quedan en el páncreas, permitiendo la liberación de insulina y  facilitando  la normalización de los niveles de glucemia a pesar de administrar dosis relativamente bajas de insulina.  

En paralelo con este fenómeno existe otro que también produce un aumento en la sensibilidad a la insulina por parte de las células del organismo. Nuevamente en los días o semanas previas al debut mientras el niño presenta un cuadro de deshidratación y cetoacidosis existen una serie de mecanismos que producen resistencia a la insulina por parte de algunos tejidos de nuestro organismo, es decir, se crea una situación en la que se necesitan dosis más altas de insulina para que esta pueda realizar sus funciones. Entre los causantes de esta resistencia están el aumento de los ácidos grasos libres que son el producto de la degradación de las reservas grasas del organismo (lipolisis). Este aumento de los ácidos grasos es el responsable de la generación de cuerpos cetónicos tan frecuentes en el debut de la diabetes o en los episodios de descompensación de la diabetes. Pues bien estos ácidos grasos son utilizados por determinadas células del organismo como fuente de energía, provocando resistencia a la insulina. También, como consecuencia de la enfermedad se produce un aumento de determinadas hormonas de estrés (corticoides, catecolaminas, hormona de crecimiento) que provocan resistencia a la insulina. Nuevamente con la instauración del tratamiento con insulina, se disminuye la degradación de grasas, bajan los niveles de ácidos grasos libres, lo que junto con la mejoría clínica produce la normalización de las hormonas relacionadas con el estrés  y se produce una mayor sensibilidad a la insulina, por lo que para un mismo efecto se necesita menos insulina. En resumen, podemos ver que la reversión de estos dos fenómenos, toxicidad sobre las células beta del páncreas y disminución de la resistencia periférica a la insulina, son lo que permite una menor necesidad de insulina.

Este hecho nos obliga a ser previsores, ya que sino consideramos este fenómeno existe riesgo de hipoglucemias más o menos graves, pues en cuestión de pocos días pasaremos de una situación donde se necesitan dosis altas de insulina a otra donde las necesidades de insulina puedan disminuir hasta un 50% o más, por lo tanto debemos ajustar muy bien las dosis.

¿Cuánto dura el periodo de luna de miel?

La duración del periodo de luna de miel es muy variable oscilando desde unas pocas semanas a varios meses, incluso en algunos casos  varios años. Generalmente los niños suelen presentar un periodo de luna de miel más corto que los adolescentes o adultos jóvenes. También conviene remarcar que no todas las personas presentan este fenómeno, así hay algunos casos donde quedan muy pocas células beta y no se produce dicho fenómeno.

¿Aporta alguna ventaja el periodo de luna de miel?

Desde mi punto de vista, quizá la mayor ventaja que aporta es la de tener unos controles muy buenos con dosis bajas de insulina. Esto permite, en primer lugar  tener controlada la diabetes con dosis bajas de insulina y por lo tanto menor riesgo de hipoglucemias, en una época en la que la persona está en fase de aprendizaje. Esto también facilita que la formación diabetológica pueda hacerse en su domicilio, sin necesidad de estar ingresado durante largo tiempo para poder hacer la formación necesaria para el autocontrol de la diabetes.  A su vez nos permite que el niño o adolescente y su familia se vayan familiarizando a su nueva situación en unas condiciones, por decirlo de alguna forma, de bajo riesgo.

¿Existe alguna complicación como consecuencia del periodo de luna de miel?  

Desde el punto de vista estrictamente clínico no presenta ninguna complicación, sin embargo a veces puede producir una falsa percepción de curación y por lo tanto de relajación en las medidas de tratamiento de la diabetes. Esto es especialmente cierto en los adolescentes, el ver que pueden manejar la diabetes sin grandes cuidados de la dieta, con poca insulina, e incluso dándose el caso de que sin ponerse insulina vean que sus controles son normales, puede dar lugar a una falsa percepción de curación y  rechazar todas las recomendaciones médicas prescritas, lo que puede tener graves consecuencias. El final del periodo de luna de miel y la vuelta a unas dosis más altas de insulina, peores controles, etc.  puede provocar una cierta depresión y rechazo de la enfermedad. Por lo tanto debe quedar muy claro para el niño o adolescente y su familia, que el periodo de luna de miel es temporal y que de ninguna forma significa curación de la enfermedad.

Bartolomé Bonet
Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital Can Misses (Ibiza)

Acoso escolar y diabetes

Acoso escolar y diabetes

Aunque hoy en día es un término en boca de muchos, todavía existe gran desconocimiento de lo que realmente significa, cómo se produce y sus implicaciones. Por ello haremos un breve repaso de su definición, de las implicaciones para niños y adolescentes con diabetes, llegando a comprender los mecanismos implicados, y posibles pautas a seguir.

El acoso escolar también es conocido como bullying, y podría generalizarse a entornos fuera de la escuela, y en edad adulta. Incluye toda forma de maltrato físico, psicológico, verbal, sexual, social o tecnológico (también conocido como cyberbullying), llevado a cabo de forma sistemática y reiterada en el tiempo, con la intencionalidad de producir daño, aprovechándose de un desequilibrio de poder.

Según el estudio que elabora el Observatorio para España de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, la suma de todos los casos desde noviembre de 2016 a noviembre de 2017 finalizaron con 1.475 casos graves de bullying, lo que habla de un aumento en torno al 20 por ciento anual. Además, según un informe conjunto realizado por la Organización Mundial de la Salud y la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, el acoso escolar o bullying se cobra la vida de 200.000 jóvenes y niños al año entre personas de 6 a 21 años. Estos datos muestran la gravedad y la urgencia de tomar medidas con este problema.

Acoso escolar y diabetes

La diabetes tipo 1 es una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia entre niños y adolescentes, a menudo causando una dificultad emocional, conductual y de ajuste psicológico. Los niños, adolescentes, incluso adultos, pueden estar en mayor riesgo de sufrir bullying por dos razones principales. La primera se origina en las actitudes negativas, estereotipos, y mitos relacionados con la diabetes, en la mayoría de los casos producidos por la falta de información y comunicación sobre la diabetes en las aulas y entornos laborales. Esto hace que el resto de compañeros vea al niño, adolescente o adulto con diabetes como una persona enferma, originando curiosidad o rechazo. De esta manera los compañeros y/o profesores pueden contribuir a perpetuar la creencia de que los niños, adolescentes o adultos con diabetes son diferentes.

Cuando esto ocurre, sobre todo en la adolescencia, estos son vistos como diferentes a la norma, y los compañeros pueden rechazar su inclusión en el grupo, aislándolos y aumentando el riesgo de agresiones añadidas. Relacionado con esta primera vía está la ilusión de poder, en la que, cuando un niño o adolescente, incluso adulto, es visto como “débil” por tener diabetes, inmediatamente el agresor se sitúa en una situación de aparente superioridad, abusando de ese poder ilusorio.

Estas dos vías se retroalimentan entre sí, por lo que influyendo sobre una u otra se podrá reducir el riesgo de acoso como veremos en las pautas a continuación.

Desde la sociedad internacional de diabetes pediátrica y adolescente (ISPAD), consideran que los factores psicosociales son los que más influyen y afectan al cuidado y tratamiento de la diabetes. En este sentido el bullying es un problema multifactorial que genera una fuente de estrés, a menudo crónica, que afecta a los niveles de glucosa y el manejo glucémico, interfiriendo también en el manejo conductual de la diabetes. Esto se debe, en parte, a que las rutinas asociadas con el manejo de la diabetes se perciban como las causantes de su estigmatización o rechazo por los demás. Por ejemplo, los niños o adolescentes podrían buscar pretextos para evitar llevar su insulina o glucómetro por miedo a que se lo pidan prestado, intenten inyectarse, jugar con él o extraviarlo. Además influye en un mayor aislamiento, baja autoestima, depresión y ansiedad. Esto a su vez influye en la adherencia al tratamiento y una disminución del autocuidado, lo cual puede producir complicaciones a corto y largo plazo.

Acoso escolar y diabetes

Por todo esto es de gran importancia detectar el problema y reaccionar con la mayor brevedad posible.

Algunas de las señales que pueden mostrar que un niño o adolescente está sufriendo acoso incluyen:

  • Cambios en los hábitos de alimentación y/o apetito.
  • Sueño alterado.
  • Pensamientos ansiógenos e irritabilidad
  • Interferencias en la capacidad de manejar la diabetes (cuando previamente sí había un buen manejo).

Como recomendación es conveniente seguir la siguientes pautas:

  • HABLA. Díselo a alguien en quien confíes, esconder el problema solo lo perpetúa a la vez que te va minando por dentro.
  • INFORMA. Es importante que los profesores tengan información acertada y ajustada sobre lo que es la diabetes, y cómo apoyar en la tarea de la inclusión y normalización.
  • NORMALIZA. Conoce la diabetes de dentro a fuera, y házsela entender a los demás, de forma que sea algo totalmente natural, y desmontemos los mitos.
  • EMPODÉRATE. Si la diabetes afecta a tu autoestima, te sientes diferente y te pones límites a ti mismo, le estas dando sin querer todo el poder a tu agresor.

Sofía Rademaker
Psicóloga sanitaria
Directora del Centro Psicológico SMC

Y si eres testigo de un caso de acoso escolar en tu entorno, ¡actúa! Cuéntaselo a alguien, apoya a esa persona… En el bullying participan el acosado, el acosador… y todos los que están alrededor y no hacen nada. #StopBullying #NoAlAcosoEscolar #PupitresLibres #toleranciaceroBullying

Enfermedades intercurrentes y diabetes

enfermedades intercurrentes

Efectos de las enfermedades intercurrentes sobre las necesidades de insulina

  • Fiebre
    • Tiende a incrementar la glucemia debido a las hormonas contrarreguladoras.
      • Aumento de la resistencia a la insulina.
      • Aumento de la glucogenolisis y de la gluconeogénesis: riesgo incrementado de cetoacidosis
    • Falta de apetito
      • Disminución de la ingesta de hidratos de carbono.
    • Presencia de vómitos y diarrea
      • Disminución de necesidades de insulina.
    • Estrés de la enfermedad
      • Aumento de hormonas contrarreguladoras: incremento de necesidades de insulina (salvo en niños < 6 años).
    • Utilización de fármacos hiperglucemiantes (corticoides)

¿Consecuencias de las enfermedades intercurrentes en la diabetes?

  • Deshidratación.
  • Hiperglucemia descontrolada o sintomática.
  • Cetoacidosis.
  • Hipoglucemia

Cosas a tener en cuenta:

  • Las enfermedades intercurrentes pueden causar hiperglucemia y cetosis.
  • Pueden dar lugar a hipoglucemia, más frecuentemente en niños menores de 6 años (por inmadurez de los sistemas de contrarregulación).
  • Si un niño con diabetes vomita siempre hay que considerar posibilidad de deficiencia insulínica mientras no se demuestre lo contrario.
  • La glucosa en sangre y los cuerpos cetónicos en orina (cetonuria) o mejor en sangre (cetonemia) se han de monitorizar con frecuencia mientras dure la enfermedad.
  • Hay que ajustar la dosis de insulina, nunca omitirla, incluso si el paciente no puede comer.
  • No hay que olvidar el tratamiento de la enfermedad intercurrente.
  • Aumentar la ingesta de líquidos, especialmente si la glucosa en sangre es alta, hay presencia de cuerpos cetónicos o existen pérdidas de líquidos por diarrea, vómitos o fiebre.
  • Se han de administrar bolos adicionales correctores de insulina de acción rápida en una cantidad igual o superior al 10-20% del total de la dosis diaria, cada 2-4 horas si la glucosa en sangre es alta y hay presencia de cuerpos cetónicos.
  • En niños con náuseas y vómitos pueden ser útiles los líquidos azucarados en pequeñas cantidades, siempre que se haya administrado insulina y la hiperglucemia no sea excesivamente elevada.
  • Se ha de acudir al servicio de urgencia médica si, tras los bolos extra de insulina, la glucemia y/o los cuerpos cetónicos permanecen igual de altos o con tendencia ascendente.

Beneficios de los campamentos de verano en los niños con diabetes

campamentos de verano

Empezamos la época de verano y como es tradición en España los niños de todos los lugares acuden a los campamentos, lugares estupendos para que ellos se diviertan y hagan nuevos amigos. En el caso de niños con diabetes estos campamentos aportan además pequeñas lecciones para aprender más y adquirir autonomía. Al mismo tiempo aportan unos días necesarios de desconexión para los padres de los niños, que verán como sus hijos gana en independencia bajo el cuidado de monitores y sanitarios voluntarios de la asociación.

El campamento está diseñado en primer lugar para ofrecer a los niños un entorno divertido en la naturaleza y al aire libre. No podemos olvidar que se trata de un campamento de verano, en el que naturalmente hay diversas actividades como: senderismo, piscina o playa y juegos infantiles.

Los campamentos de diabetes tienen varios objetivos aparte del lúdico, ya que ayudan a los niños a visibilizar la enfermedad que los acompaña y normalizar su tratamiento. Durante unos días serán uno más y no “el niño/a con diabetes”, podrán comparar su tratamiento con otros niños, ayudarse entre ellos y compartir experiencias.

El campamento y su organización se intenta adaptar a cada niño/a, a sus conocimientos y a su trayectoria con la diabetes. Se separa por edades a los niños y niñas, dividiéndose en un grupo de infantil hasta los 13 años y a partir de esa edad en adelante se les asigna al grupo juvenil. Estos grupos tendrán actividades diferentes y adaptadas para ellos, tanto los juegos como la docencia.

Bajo la atenta vigilancia de monitores, la inmensa mayoría antiguos asistentes de estos campamentos, los niños ganarán progresivamente independencia para el manejo de su diabetes, tanto de técnica, como de autocontrol y de conocimientos.

Todas estas enseñanzas se imparten en un ambiente relajado y distendido, acompañados de juegos y competiciones infantiles, para que los niños se encuentren cómodos en todo momento. ¿Quién no querría aprender las diferencias de insulina lenta e insulina rápida, dándose un chapuzón en la piscina? ¿Puede haber mejor manera de ver el efecto del ejercicio en el cuerpo que con un partido de rugby sin placajes?

El tratamiento de la diabetes en el campamento está basado en la insulinoterapia, en la dieta y en el ejercicio físico. La insulina estará ajustada por el equipo sanitario desplazado con ellos para su control y cuidado médico no diabetológico. Normalmente suelen acudir endocrinólogos, pediatras u otros profesionales sanitarios con conocimientos o experiencia en el control de la diabetes tipo 1.

Estos profesionales asumen la tarea de los cuidadores durante unos días, tomando las decisiones de administración de insulinoterapia, no siendo necesarios ajustes de esta antes del campamento. Normalmente se suelen utilizar menores dosis de insulina, en torno a un 20-30% menos, por la mayor realización de ejercicio físico.

En el campamento se establece una rutina clara desde el primer día, realizando los controles de glucemia capilar, antes de las comidas principales del día, así como a media mañana y en la recena, además del control adicional de la 3 am, que progresivamente, se irá suprimiendo en casos de estabilidad glucémica durante la noche.

El menú alimentario se planea cuidadosamente las semanas anteriores al campamento, para ofrecer una oferta equilibrada. y saludable. El objetivo es enseñar qué comer y cómo comer variado, diferenciando comida con raciones de hidratos de carbono de la comida libre. Se ofrece a los niños la posibilidad de ajustar su ingesta a diversos menús con distintos números de raciones de hidratos, que podrá cambiar en función de su mayor o menor apetito, pero eso si: una vez se ha elegido un menú. ¡Todo lo que hay en el plato se debe comer!

Los días suelen tener una o dos horas de ejercicio físico, que pueden estar bien en forma de tabla de ejercicio convencional  o en forma de deportes de equipo o juegos infantiles. A lo largo del campamento, se puede ver perfectamente cómo la práctica regular de deporte aporta mayor estabilidad a los controles glucémicos.

Para romper un poco la rutina se suelen realizar excursiones a playas cercanas, y también rutas ligeras por el medio ambiente aprovechando los parajes naturales que existen alrededor de los campamentos, que poco tiene que ver con el paisaje de la gran ciudad.  En ocasiones, también se realizan excursiones a ciudades cercanas, donde los pequeños podrán comprar recuerdos para sus familias o para participar en el juego del amigo invisible del campamento.

Desde el punto de vista del sanitario voluntario, como el que escribe estas líneas, acudir a un campamento de diabetes es una actividad totalmente recomendable para el profesional que quiera completar sus conocimientos de diabetes tipo 1 y/o dedicar su futuro a ella.

Compartir el día a día de una persona con diabetes hace adquirir conocimientos que difícilmente se tendrían de otra forma y más importante ayuda a empatizar con los pacientes que acudirán a  la consulta y con sus cuidadores.

Los pormenores de cómo arreglar una bomba de insulina, la correcta técnica de la inyección de plumas de insulina, se pueden quedar en nada en comparación con observar cómo pequeños enfados o la “influencia de Cupido” (porque también hay tiempo también para eso), puede modificar la glucemia hacia arriba o hacia abajo. Como eso, muchos ejemplos se pueden señalar de la vivencia que se obtiene al asistir como sanitario.

En definitiva, la asistencia a los campamentos de niños con diabetes es muy recomendable por múltiples motivos: diversión, educación, adquisición de independencia, normalización de la condición de diabético… Dejo a los lectores la elección del motivo para apuntar a sus hijos y a los sanitarios voluntarios para tener una nueva aventura.

Joaquín Puerma Ruiz

Residente de Endocrinología de 4º Año

Hospital Universitario Fundación Alcorcón

¿Cómo ayudo a mi hijo a asumir su diabetes?

Cómo ayudo a mi hijo a asumir su diabetes

En todo momento, tanto en el diagnóstico como más adelante, es muy importante que el niño perciba que se le valora independientemente del tener diabetes. Que vuestro hijo vea que estáis a su lado, tanto de forma física como emocional.

Es importante que os vea tranquilos, aunque estéis serios y preocupados. Resolvedle todas las dudas que le puedan surgir sobre su diabetes. ¿Qué es la diabetes? ¿Me voy a curar? ¿Por qué tengo yo diabetes?

Es normal que tengan dudas e incluso miedos que han de atajarse para evitar su sufrimiento. En este sentido es importante que exprese sus emociones, y para ello es fundamental que os pongáis en su lugar y tratéis de averiguar qué siente hablando con él. Si quieres saber cómo está tu hijo, pregúntaselo.

Además, hay que trabajar desde el principio para favorecer su futuro autocuidado, o lo que es lo mismo, la independencia de vuestro hijo en el cuidado de su diabetes. Y en este aspecto vuestro papel es fundamental. A continuación se incluyen una serie de pautas que pueden resultar útiles para posibilitar este objetivo:

  • Intentar que el estado emocional y las conductas de los padres no repercutan en la dinámica familiar. En este sentido, es importante que el resto de los hermanos no sientan que ahora ya no se les hace tanto caso como antes, dando lugar a algunos desequilibrios dentro de la familia (por ello en algunas ocasiones un hermano puede transmitir el deseo de tener diabetes). Habría que tratar al niño con diabetes como a uno más dentro de la familia.
  • Es necesario que os desahoguéis tras el impacto del diagnóstico, que os permitáis sentir y expresar todo tipo de emociones (tristeza, ansiedad, preocupación, ira), esto es bueno y ayuda a asimilar la nueva situación. Por otro lado, es muy importante que vuestro hijo perciba normalidad y para ello se ha de evitar que presencie este tipo de estados emocionales negativos. De esta manera, se evitarán preocupaciones y culpabilidades innecesarias.
  • Apoyo social, es importante que lo busquéis en médicos, educadores, psicólogos, que os puedan ayudar a resolver las dudas de cualquier tipo que os plantee la enfermedad, y, por supuesto, una vez más, continuar con la vida tal y como era antes del diagnóstico.
  • No hay que dejarse abrumar por los conocimientos previos sobre la enfermedad, así como las opiniones de personas que puedan tener un conocimiento muy limitado sobre la diabetes y que no suele corresponderse con la realidad. Por eso es importante que cualquier tipo de duda sea consultada con el equipo diabetológico.
  • En la medida de los posible, intentar continuar realizando las mismas actividades, trabajos, tareas y pasatiempos que realizabais antes del diabgnóstico, pasa así normalizar la nueva situación y distraeros antes los pensamientos obsesivos que puedan surgir acerca de la enfermedad.

Si a vuestro hijo le acaban de diagnosticar, hay que darle (y daros) tiempo, intentando aprender con serenidad y poco a poco sobre el tratamiento. Es aconsejable que ambos padres compartan el aprendizaje, así como con otros familiares que os puedan ayudar en el tratamiento. Hay que volver cuanto antes a hacer vida normal y pensar que tanto vosotros como vuestro hijo, conserváis muchísimo más d elo que habéis podido perder.

Y los padres ¿Cómo podemos ayudarnos en estos primeros días?

El momento del diagnóstico es difícil, duro y pesado, ya que supone una alteración de la salud de una de las personas que más queréis, vuestro hijo. No obstante, hay algunas ayudas para sobrellevar estos días de la mejor manera posible.

  • Si tenéis ganas de llorar, llorad. Es lógico que tengáis ganas de hacerlo. Eso sí no delante de vuestro hijo, pues sentirían que la situación os desborda y se alarmaría pensando que esto es más grave de lo que parecía, generándoles mucha inseguraidad y miedo sobre lo que les ocurre.
  • No te quedes con dudas. No tengas miedo a preguntar, comparte lo que sientes y piensas. Esto ayuda a ordenar las ideas para poder tomar decisiones.
  • Date un tiempo prudencial. Te lo puedes permitir y además es necesario. Date un tiempo para aceptar la nueva situación familiar.
  • Es normal que te equivoques: permítetelo. Esto es un proceso de aprendizaje. Si te equivocas, la próxima vez ya sabrás cómo actuar. Tiene una glucemia de 300… y piensas…”¿Por qué no le puse más unidades de insulina para tomar el bocadillo?”
  • Aprende poco a poco. El aprendizaje en ese momento del debut es exclusivamente el de supervivencia. Todo lo demás deberá ser progresivo.

Olga Sanz Font

Psicóloga A.D.M.

Calendario de revisiones en niños y jóvenes

Calendario de revisiones
  REVISIONES PERIÓDICAS FRECUENCIA
Retinopatía A los 10 años o al inicio de la
pubertad si ésta ocurre antes.
Tras 2-5 años de evolución de
la DM
Anual
Nefropatía A los 10 años o al inicio de la
pubertad si ésta ocurre antes.
Tras 2-5 años de evolución de
la DM
Anual
Enfermedad macrovascular A los 10 años
– Medición Tensión Arterial
– Perfil lipídico

Anual
Cada 5 años

Alteración del crecimiento Al debut Al menos anual
Sobrepeso Al debut Al menos anual
Función tiroidea Al debut Cada 1 – 2 años (más frecuente si hay alteración)
Celiaquía Al debut Cada 1 – 2 años (más frecuente si hay alteración)
Lipohipertrofia En la primera visita En cada visita
Déficit de vitamina D Al debut Anual

Fuente: www.pediatriaintegral.es

Cuándo debe hacerse cargo el niño de su diabetes

Cuándo debe hacerse cargo el niño de su diabetes

El próximo domingo 20 de mayo es el día del Niño y por eso hoy queremos hablar de ellos, de los niños, y en particular de los niños con diabetes y cuándo debe hacerse cargo el niño de su diabetes.

Casi siempre los padres esperan que se les dé una edad precisa donde el niño puede y debería hacerse cargo del manejo de su diabetes, es decir realizar los controles de glucemia y administrarse la insulina el mismo, sin precisar de la ayuda de los padres o de un adulto.

Creo que la cosa no es tan sencilla y quizás la mejor forma de demostrarlo es con un ejemplo: ¿Cuándo empieza a andar un niño? Ningún pediatra se atrevería a dar una edad concreta, por ejemplo al año de vida. Sin embargo la mayoría damos un rango de edades, pues hay niños que empiezan a andar a los 9 meses y otros que empiezan a los 18 meses o más tarde, ambos son niños normales que alcanzan el desarrollo neurológico que les permite andar a diferentes edades, sin que ello implique que en el futuro sean mejores o peores en el deporte, en los estudios o en cualquier otra actividad que podamos desarrollar en la vida. Bien lo mismo sucede con el auto manejo de la diabetes, puede haber niños que a los 8-9 años quieran administrase la insulina y hacerse los controles de glucemia y otros que no se atreverán hasta los 12-13 años. Lo recomendable en este último caso es ir empujándoles un poquito para que vayan haciéndose cargo de su diabetes, no tanto porque los padres no puedan seguir ayudándoles sino para facilitarles su autonomía y que puedan tener cierta independencia a la hora de ir a un campamento o a casa de algún amigo a dormir. Cuando ellos puedan hacerse cargo de administrarse la insulina y realizar los pertinentes controles de glucemia poco a poco la diabetes no se convertirá en un impedimento para realizar estas actividades tan propias de los niños, principalmente en verano y tan apetecibles para ellos.

En el caso de los niños más atrevidos, con ganas de autonomía y que quieren hacerse cargo de su diabetes a edades tempranas, como puedan ser los 8-9 años o incluso en niños más pequeños, hay que apoyarles y favorecerles el desarrollo del autocontrol de su enfermedad. El niño llegará a poder hacerlo, pero sin embargo y especialmente en los niños más pequeños necesitará al principio la estrecha supervisión de un adulto; mejor si ésta puede hacerse con más o menos disimulo de forma que el niño se sienta con pleno control de su vida. Una vez conseguido hay que potenciarlo y darle seguridad y confianza.

Sin embargo hay otros niños que por su carácter, timidez, miedo o simplemente menos interés en hacerse con el control y la rutina del manejo diario de la diabetes no quieren hacerse cargo de la misma hasta una edad más avanzada que pueden ser los 12-13 años. Con ellos es fundamental darles su tiempo, respetándoles y apoyándoles en el manejo diario. Poco a poco es importante ir introduciendo autonomía, pero sin forzar ni obligar a hacerse cargo si no están emocionalmente preparados. Actualmente es común la situación de un niño de 11 años cuyos padres trabajan y se queda a comer en casa de los abuelos. En estas situaciones se le puede intentar convencer de la conveniencia de que sea capaz de auto administrase la insulina y realizar los pertinentes controles de glucemia, de forma que el comer fuera de casa no cause ningún trastorno familiar, haciéndolo extensible al resto de situaciones con amigos o salidas.

Otra situación relativamente frecuente es la del adolescente o pre-adolescente que quiere hacerse cargo de su diabetes, pero sin embargo con cierta frecuencia se olvida de administrarse la insulina o hacerse los controles a las horas programadas. En estos casos y si existe la mínima duda sobre el manejo de la diabetes, creo que es fundamental que los padres o un adulto supervisen con más o menos diplomacia los controles, horarios, comidas etc.. Tenemos que intentar en la medida de lo posible, respetar la autonomía del adolescente pero comprobando que la administración de la insulina es la correcta y los controles de glucemia se llevan a cabo en las horas correspondientes. De lo contrario podemos encontrarnos en situaciones con mal control metabólico y valores de glucemia difíciles de explicar, lo que a su vez puede repercutir en cambios en la pauta de insulina que empeoren la situación en vez de mejorarla.

En el caso de un diagnóstico reciente en un niño con una edad de entre los 9 o 12 años, éste puede ser un buen momento para iniciar el autocontrol y que sea él quien se administre la insulina. Si conseguimos que el niño se haga cargo de la diabetes desde el inicio tendremos resuelta la situación y, ya que vamos a introducir un cambio importante en su vida, este es un buen momento para hacerlo, pero evidentemente, siempre habrá que contar con la voluntad del niño.

En cualquier caso y sea cual sea la situación, siempre que sea posible hay que dar la máxima autonomía al niño, respetando sus deseos y apoyándole de forma positiva en el manejo diario de su diabetes.

Dr. Bartolomé Bonet

Jefe de Pediatría Hospital Can Misses (Ibiza)