Comer es un acto muy cotidiano. Probablemente el hábito que más repitamos a lo largo del día. Tan repetido que acabamos por hacerlo de manera automática, y muchas veces influenciados por mitos, creencias o dogmas. Y en el caso de la diabetes también para favorecer un buen control glucémico.
Está bien poder poner el “piloto automático” para poder sistematizar las tareas más cotidianas. Pero a veces hace falta parar para poder evaluar si nuestras acciones o conocimientos nos conducen a obtener el resultado que deseamos y así poder cambiar hábitos y establecer un nuevo “piloto automático” bueno y saludable. En el caso de la alimentación esperamos que a través de ella podamos gozar de un buen estado de salud y bienestar, un buen control glucémico y además disfrutar de la comida.
Para ponernos manos a la obra desde ya te propongo unos ejercicios a lo largo de este texto para que evalúes la necesidad de mejorar algún hábito tanto tú como cualquier miembro de la familia.
Ejercicio: ¿Qué aspectos de mi alimentación puedo poner a examen?
Es fundamental para ello estar bien asesorados en materia de nutrición y alimentación. Un dietista nutricionista es el mejor profesional sanitario para diseñar una correcta planificación de alimentación acorde a nuestras necesidades, conocimientos, gustos y preferencias. Así, aprenderemos que lo importante de la alimentación no es el número de comidas que realicemos, ni las Kilocalorías ingeridas, ni los gramos totales de hidratos de carbono si previamente no hemos seleccionado alimentos de buena calidad nutricional. En este sentido nos encontramos en un momento en el que la disponibilidad y/o promoción de productos ultraprocesados (que se caracterizan por su elevada densidad calórica, presencia de harinas refinadas, grasas refinadas de mala calidad, azúcares, edulcorantes y/o sal) es superior que la de productos poco o mínimamente procesados como frutas, verduras, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos, leche, yogur natural, frutos secos, aceite de oliva… que son los que deberían ocupar mayor proporción en nuestro día a día. No es lo mismo tomar 20g de hidratos de carbono de galletas con/sin edulcorantes que 20g de hidratos de carbono de unos copos de avena o de un plátano por poner un ejemplo cotidiano. La matriz alimentaria, es decir, el resto de componentes y nutrientes de los alimentos “reales” de buena calidad (vitaminas, minerales, fibra…) es el elemento clave de la calidad nutricional. No en vano, las recomendaciones nutricionales más recientes se orientan más hacia aspectos cualitativos más que cuantitativos. Por desgracia seguimos viendo cómo personas con diabetes desplazan de su alimentación, o comen con miedo, alimentos como plátano, uvas… y comen con total tranquilidad y de manera frecuente galletas con edulcorante. Por favor, esto tiene que cambiar…
Ejercicio: ¿Elijo alimentos de buena calidad nutricional? ¿Me fijo solo en las calorías y los gramos de HC? ¿En mi despensa hay muchos alimentos ultraprocesados “falsos sanos” (galletas, cereales, barritas…) para el día a día?
Es urgente que toda la familia comience a hacer mejores elecciones de alimentos en base a la calidad nutricional y no a las calorías, los gramos de hidratos, si un alimento es desnatado o no o si es bajo en azúcares. Fundamental. Si somos padres o tenemos menores a nuestro cargo más todavía.
Por otro lado, sentarse juntos alrededor de la mesa para compartir un ratito en familia donde poder ponernos al día de la jornada, disfrutar de la compañía de los que más queremos es un momento especial de conexión para compartir. Igualmente es un momento para aprender juntos cómo comer de una manera más saludable. Nuestro comportamiento puede ser modelo y guía para otros miembros de la familia. Especialmente si hay niños sentados a la mesa. Un niño aprende mejor por imitación de sus referentes que por imposición. En este sentido es importante tener siempre presente que nunca se ha de obligar a comer a un niño, ni a un adulto… pero especialmente a los niños. Se puede valorar cuestiones referentes al apetito y saciedad con el equipo sanitario para ajustar la pauta de tratamiento al individuo (nunca ajustar el estilo de vida del individuo al tratamiento) porque no olvidemos que una de las condiciones para que una alimentación sea saludable es que sea satisfactoria.
Por lo tanto si quiero que en casa se coma más fruta lo primero que tengo que hacer yo mismo es empezar a comer más fruta y por supuesto evitar tener en la despensa alimentos que desplazan su consumo (galletitas, bollitos, cerealitos, zumitos, batiditos…aunque estén hechos con edulcorantes). Y también buscar alternativas más atractivas para alimentos peor aceptados. Comer sano no es tomar judías verdes y merluza hervidas. Hoy en día tenemos acceso ilimitado a muchas combinaciones y recetas totalmente válidas y deliciosas.
Ejercicio: ¿Qué puedo hacer yo para que mi alimentación sea un ejemplo para otros miembros de mi familia?
Comer sano no es un enigma imposible de conseguir. Podemos utilizar la guía “Método del plato” que es una herramienta avalada para la orientación nutricional de personas con diabetes donde de un modo claro, sencillo y directo vemos qué hay que comer y en qué proporciones. Las cantidades serán distintas según cada miembro de la familia claro está, pero la idea de comer alimentos de buena calidad nutricional poco o mínimamente procesados y donde los de origen vegetal primen sobre los de origen animal es una realidad para todos.
Autora: Isabel Yagüe. Nutricionista
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)