Cómo afecta la diabetes en el trabajo y el trabajo en la diabetes

Cómo afecta la diabetes en el trabajo y el trabajo en la diabetes

En España, el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tienen diabetes tipo 1, lo que implica que muchos de ellos están en edad laboral. Es importante mantener unos hábitos laborales saludables, pues las demandas del día a día en el trabajo, en muchas ocasiones, hacen que las personas con diabetes se “olviden” de algunos hábitos fundamentales para mantener los niveles adecuados de glucosa en sangre.

Una persona con diabetes es una persona totalmente autónoma gracias a los avances en tratamiento médico y en el control y seguimiento de la enfermedad, así como al entrenamiento específico que recibe para ser capaz de participar activamente en el tratamiento y gestión de su diabetes. La persona con diabetes puede por tanto llevar una vida totalmente “normalizada”, gracias a su esfuerzo, planificación e intenciones de cuidado y poder así realizar cualquier actividad.

Sin embargo, es frecuente que se oculte el hecho de tener diabetes por temor al rechazo, a ser “marcado”, a no ser contratado, o ser candidato a despido, y a preferir mantener cifras más o menos elevadas de glucemia en estos casos para “que no se note”, con las consecuencias negativas que el mal control de la diabetes tiene a largo plazo en la salud del trabajador. La mayor parte de las veces las pautas de tratamiento que se utilizan hoy en día permiten una gran flexibilidad minimizando las interferencias en las actividades cotidianas, además, de contar como hemos dicho, con una educación diabetológica que le preparará para poder hacer frente a cualquier situación.

El sólo hecho de tener diabetes no implica ninguna merma de la capacidad funcional o el desempeño, millones de personas presentan esta enfermedad sin que repercuta en su labor cotidiana. Una persona con diabetes puede estar en plena forma física, de hecho hay campeones olímpicos de distintas especialidades deportivas que apoyan esta afirmación.

La legislación española y la jurisprudencia de los últimos años avala la no discriminación en el trabajo de las personas con diabetes. Realmente son excepcionales los puestos de trabajo incompatibles con esta enfermedad. Por otro lado, el trabajo no es causa directa de diabetes, pero las características del mismo pueden comportarse como factor coadyuvante. Es decir, el trabajo sedentario, el estrés laboral, las jornadas excesivamente largas, los cambios de horario en los turnos, etc, favorecen la aparición de diabetes tipo 2 en personas predispuestas y no facilitan el manejo a las personas con diabetes tipo 1. Pero, incluso en los trabajos en los que se alternan distintos turnos, los tratamientos de hoy en día (ya sean las pautas del tipo bolo/basal, administrando insulina rápida antes de las comidas e insulina de acción prolongada o con las bombas de infusión continua de insulina) dan una gran flexibilidad que facilita la adaptación a cualquier trabajo.

Desde el departamento de prevención de riesgos laborales de la empresa, se regularan las condiciones de trabajo para que el trabajador pueda adaptar sus funciones y horarios laborales a sus necesidades de autocuidado anteriormente descritas. Cuando un trabajador comunica a su empresa o al Servicio de Prevención de la misma, que tiene diabetes, debe ser considerado «trabajador especialmente sensible», categoría así reconocida en la ley de Prevención de Riesgos Laborales. Eso supone la programación de un examen de salud y de una evaluación de riesgos específicos en relación al puesto de trabajo del afectado.

Por tanto, como punto de partida de este artículo, hay que dejar claro que las personas con diabetes, tipo 1 y 2, están capacitadas para realizar cualquier tipo de trabajo. Partiendo de esta base, si habrá que tener en cuenta las condiciones laborales concretas para realizar las previsiones y/o adaptaciones necesarias, de las pausas de control de niveles de glucosa (para la realización del autoanálisis de glucemia y la administración de insulina, el tiempo invertido en ambos procesos es de aproximadamente de sólo 1 minuto, un máximo de 1 a 3 veces durante la jornada laboral)y de horarios de comida regulares y adecuados al desgaste calórico del puesto de trabajo, sobre todo si implica activad física. Y por último no menos importante, del manejo del nivel de estrés, algo por desgracia muy presente en nuestra cultura laboral y que afecta también a los niveles glucémicos.

A pesar de ello, no podemos olvidar que las personas con diabetes son susceptibles de presentar descompensaciones agudas de su glucosa, tanto por lo que se refiere a hiperglucemias como a hipoglucemias. Lógicamente, lo ideal sería que en el ámbito laboral se contara con un servicio médico que fuera capaz de hacer frente a estas descompensaciones. Sin embargo, en la inmensa mayoría de las escasas ocasiones en que esto puede suceder, el propio trabajador o los compañeros de trabajo con la información básica, van a ser capaces de resolver la situación. Sólo es necesario disponer de alimentos o bebidas que contengan azúcar de absorción rápida y mantener cierta regularidad en la ingesta de alimentos (el tiempo que se invierte en tomar un café, un yogur o un tentempié rápido).

También hay que tener en cuenta si el trabajador pasa por periodos de descontrol glucémico, y en esos casos debe evitar ciertos riesgos, como trabajos en altura, trabajos en espacios confinados, conducción de vehículos, trabajos en solitario u otros trabajos que supongan un peligro para sí mismo o para terceros. De cualquier forma la frecuencia y la gravedad de las hiper o hipoglucemias en el puesto de trabajo suele ser muy baja, no repercutiendo en la actividad laboral en la gran mayoría de los casos, tanto desde el punto de vista de seguridad como de los costes. Por tanto, no existe justificación para la existencia de restricciones laborales generalizadas por este motivo o por otros similares.

En cuanto a la incapacidad temporal, las personas con diabetes bien controladas presentan un comportamiento similar al de las personas sin diabetes en cuanto a incidencia de bajas y duración de las mismas. Sin embargo, el mal control metabólico o la presencia de complicaciones crónicas sí que pueden prolongar la duración de la incapacidad temporal. Por ello reflexionemos sobre la importancia de un adecuado manejo para intentar no llegar a esta situación.

En resumen, en el entorno laboral, una persona con diabetes ha de incrementar en la medida de lo posible los hábitos saludables y prevenir los riesgos asociados a su enfermedad. Es muy importante que los jefes y compañeros de trabajo conozcan la situación para así poder apoyarle y facilitarle, no sólo las adaptaciones y reajustes necesarios, sino saber también cómo actuar en caso de producirse situaciones de hipoglucemia o hiperglucemia.

Realizar un control periódico de los niveles de glucosa, mantener los horarios de comida (con una dieta equilibrada y saludable) y aprender a manejar el estrés son acciones primordiales para el adecuado desarrollo de una jornada laboral de cualquier persona, pero más cuando se trata de una persona que vive con diabetes. Y desde luego parece algo fácil pero, en ocasiones, es bastante difícil de hacer si tenemos en cuenta la variedad de circunstancias laborales que nos lo pueden complicar. Vamos a reflexionar en este artículo sobre esto. Para ello, contamosr con la ayuda de varias personas con diabetes que han querido compartir sus experiencias y aprendizajes para poder cuidar su diabetes en su jornada laboral. Creemos que estos testimonios pueden ser muy útiles y enriquecedores. Está demostrada la eficacia de la “ayuda mutua”.

VIOLETA (38 años, con Diabetes tipo 1 desde 1992, profesora de secundaria, cada año cambia de centro y de horario): “Cada año tengo un horario distinto.El año pasado comencé el tratamiento con bomba de insulina y los pitidos constantes en clase delante de los alumnos no me resultaron facilitadores. No obstante, con humor, nos acostumbramos todos, alumnos y yo. Aprendí a dar clase y explicar mientras regulaba la bomba.El hecho de que sólo parte de mi trabajo sea presencial me ayuda pues de esta manera puedo cuidar más mis comidas, hacer deporte y trabajar estando pendiente de mi azúcar sin tener que estar disimulando y sin que parezca (que no lo es, pero lo puede parecer) una desventaja respecto a mi eficiencia.

Antes de trabajar como profesora en la enseñanza pública, he trabajado en despachos y academias y la mayoría de las veces no he comentado a mis jefes que tenía diabetes. Con mis compañeros ha surgido de forma natural en distintos momentos el contarlo. Y, por suerte, nunca tuve que necesitar ayuda o apoyo. Siempre lo plantee de forma natural y así lo recibieron.Desde que tengo la bomba, es imposible no contarlo (se ve y se oye) y diría que hay quien te pregunta demasiado o se cree que te va a pasar algo grave. Este año he tenido más citas médicas y he agradecido mucho la naturalidad del equipo directivo y compañeros al respecto. Creo que esto es lo que más necesito, que si debo faltar por una cuestión médica, no sentir que esto va a suponer un problema para tu trabajo.

Lo que más me ha ayudado es tratarlo como algo natural. Y parece obvio, pero tener siempre a mano las cosas que puedes necesitar para no pasar situaciones de apuro (suelo llevar una riñonera conmigo ya que tengo que ir cambiando de aula) y tener claro que es tu derecho parar en un momento a hacerte un control o descansar hasta encontrarte mejor. Otras personas lo necesitan para ir a fumar, orinar con frecuencia, comer algo, llamar a alguien, relajarse si les ha pasado algo estresante…

No se van a caer ni el mundo ni la empresa porque tú pares un segundo a atender tu diabetes. Y si eres profesora como yo, puedes normalizarlo compartiéndolo, en su justa medida, con tus alumnos (muchas veces hay niños con diabetes entre ellos y entre todos debemos normalizarlo sin tener nada de lo que avergonzarse)”.

IRENE (40 años, con Diabetes Tipo 1 desde 1999, responsable de Producto Digital, teletrabajo desde hace dos años con horario de 8 a 16 h.): “Lo más difícil para mí es hacer comidas sanas, rápidas y en horario regular. Tengo 30 minutos para comer y si se alarga una reunión, a veces, se me pasa la hora y acabo comiendo a las 16.30 h. Estoy aprendiendo a beber más agua/té y menos refrescos sin azúcar/café. También me tengo que “dar permiso” para levantarme y estirar las piernas, salir y dar una vuelta a la manzana a lo largo del día. Algo que me ayuda es desayunar lo mismo todos los días.

Actualmente mi equipo no creo que sea muy consciente de mis necesidades de cuidado. Al no trabajar en el mismo espacio físico nadie ve mis rutinas. En otros trabajos cuando íbamos a comer yo me pinchaba en la mesa antes de empezar. Con la mayoría de la gente no hay problema, pero siempre hay alguien que te dice que no soporta las agujas mientras observa fijamente cómo te pinchas. En esos casos, me conformo con recordarle que puede girar la cabeza.

Como estrategia yo tengo zumos en la cajonera y estoy en más de una videollamada tomando el zumo mientras sigo la reunión. Si tengo que participar y no me encuentro muy lúcida, simplemente me disculpo unos minutos o paramos la sesión. Esto en el “mundo presencial” es más difícil de hacer, pero se puede. Yo esto lo aprendí a las malas (o a las graciosas), haciendo una presentación donde a la tercera diapositiva no era capaz de articular una frase coherente. Esto pasó porque pensé “son 6 slides, voy a darme prisa y seguro que da tiempo”.

YOLANDA (31 años, con diabetes tipo 1 desde 1999, bioquímica Investigadora en la Universidad): “Combino parte de trabajo de oficina (ordenador, reuniones, seminarios, escritura de artículos, etc.) con otra parte de trabajo experimental más físico. El mayor cambio en el tratamiento y gestión de la diabetes fue poder pasar de los bolis y jeringuillas, a la bomba de insulina hace ya 12 años. Y la última gran revolución ha sido cuando hace casi 2 años empecé a llevar también un sensor de monitorización continua de glucosa. Con todo esto se hace mucho más fácil poder llevar un control aceptable pese a los contratiempos y cambios en el día a día. Una de las ventajas de mi trabajo es la gran flexibilidad que me permite, ya que puedo organizar mi horario y tareas de cada día con cierta libertad y me ha ayudado en estos años a poder estandarizar las pautas de comidas e insulina, lo que facilita inmensamente llevar un mejor control. Siempre me ha gustado cocinar y tengo la suerte de poder preparar la comida en casa y llevármela al trabajo, lo que también me ha ayudado mucho a contar mejor las raciones y mejorar las glucemias postprandiales.

En el trabajo el tiempo que le dedico a la diabetes es fundamentalmente de seguimiento (glucemias antes de las comidas, control de hipo e hiperglucemias, etc.). En los días en los que surgen imprevistos o en los que no tengo un buen control tengo que dedicarle más tiempo, pero en general no me supone una gran carga añadida.

Sin embargo, siempre hay imprevistos y hay situaciones más complicadas en las que necesito corregir una hipo o calibrar el sensor, por ejemplo. En este caso lo que más me ha costado, pero es también lo que más me ayuda, es perder la vergüenza a la hora de atender mis necesidades de la diabetes delante de la gente. Si estoy en una reunión, paro y compruebo la bomba o me excuso y tomo un zumo rápidamente si es lo que necesito. Si tengo un experimento en marcha que no puedo parar, siempre puedo contar con la ayuda de algún compañero que me cubra en un momento puntual (que además suelen ser breves).

Este hecho de que la gente que me rodea en el trabajo conozca mi realidad y normalice mi diabetes y su cuidado es lo que me ha ayudado más. Además, dada la flexibilidad de horarios de mi trabajo también me ha sido muy fácil siempre poder compaginarlo con las visitas y revisiones médicas, que siempre suelen coincidir en horario laboral. El apoyo y comprensión de compañeros y jefes es absolutamente imprescindible, y en ese respecto nunca he tenido ningún problema. No se trata de que estén pendientes, sino que nadie se extrañe cuando me tengo que medir la glucemia antes de las comidas o parar a corregir una hiperglucemia durante una presentación. También me ayuda contar con alguien que tenga algo más de información para situaciones de emergencia y en mi caso siempre he podido contar con una persona de salud laboral a quien poder acudir.

Desde que llevo el sensor estoy muy acostumbrada a que la gente me pregunte sobre él (especialmente en verano, ya que lo llevo en el brazo normalmente), lo que me da pie a explicar y normalizar mi forma de gestionar la diabetes. Además, bien el sensor o perder sin querer una tira reactiva en el suelo son signos que nos identifican y seguramente haya alguna persona con diabetes o familiar cerca. A mí me ha pasado ya varias veces y he agradecido mucho poder compartir anécdotas e impresiones del día a día.”

CRISTINA (34 años, con Diabetes Tipo 1 desde 1991, Administrativa en una gestoría de Madrid, horario partido): “Tengo horario partido de 9 a 19:30, aunque la hora de salida nunca es la que es. Las funciones que desempeño son las administrativas propias del puesto, y también atención al cliente, funciones de contabilidad y visitas a clientes. En todos los puestos de trabajo en los que he estado, siempre he avisado de mi enfermedad. Afortunadamente, he tenido unos horarios que he podido adaptar bien a la diabetes. Hoy por hoy y debido al estrés, me está costando más adaptar mis controles a los continuos cambios.

Aunque tenga horario partido, siempre me han respetado los descansos que necesite tomar, bien por una bajada de azúcar o porque necesite tomar la media mañana. Cierto es que lo suelo hacer en el mismo puesto de trabajo, para no interrumpir las tareas que esté haciendo en ese momento.

Tanto mi compañera como mi jefa, al ser conscientes de los riesgos, entienden cuando tengo que faltar por motivos médicos. Les agradezco su adaptabilidad a mi enfermedad y que no se me excluya por estos motivos. Porque, independientemente de lo que esto conlleva, mi responsabilidad laboral siempre es máxima.

A otras personas con diabetes les diría que hablen y cuenten sin ningún miedo o tapujo la enfermedad y los riesgos que tiene. Es muy importante darlos a conocer, porque de ello depende que puedan saber reaccionar ante un episodio. Y aprender a apartar el estrés para tomarme los tiempos que yo necesite, porque la única que voy a estar el día de mañana conmigo misma, soy yo.”

ALBERTO (28 años, con Diabetes Tipo 1 desde 2016, trabaja en hostelería, horario de fin de semana) “Las características de mi trabajo son servir las bebidas y platos y ayudar básicamente en lo que pueda en el bar, para cuidar de mi diabetes gasto el tiempo que se necesite para medir los niveles de glucosa y pincharme insulina, no es mucho al fin y al cabo, pero pesar comidas, hacer ejercicio para estar mejor etc. quizá 1 hora y media al día.

Mi trabajo tiene una característica: cuando empieza a llenarse el sitio de gente es un no parar, 4 horas sin parar de trabajar y de moverte. Lo que más me costaba manejar era la sensación de malestar conmigo mismo por tener que parar en esas circunstancias. Me ha costado aprender a relajarme en situaciones de estrés y a parar si es necesario sin sentirme menos que cualquier compañero. Cuando había mucho estrés pensaba que tenía una hipoglucemia y algunas veces tomaba alguna bebida azucarada sin medirme, aprendí a que es un error hacer eso y que en esas situaciones es mejor estar tranquilo y si te tienes que tomar un rato para medirte, descansar etc. es mejor hacerlo.

Lo que más me ayuda es que mi equipo de compañeros me apoye y no pongan ninguna pega cuando hago esos parones, que por ejemplo los cocineros me pesen los hidratos de carbono cuando ceno, pero sobre todo el parche que mide la glucosa es lo que más ha mejorado mi manejo de la diabetes en el trabajo.

He tenido dos trabajos desde que tengo diabetes, el primero tuve malas experiencias ya que mi jefa no entendía que tenía que parar a medirme la glucosa o pincharme. En el trabajo donde estoy actualmente al principio pude tener algún problema con jefes o compañeros, pero cuando empezaron a entenderlo no tuve ningún problema. Un truco que tuve que desarrollar fue el de que lo que diga o piense la gente de ti o de tu enfermedad te tiene que dar igual y otra cosa que yo veo muy importante es siempre estar calmado y ser responsable con tu diabetes, ningún trabajo es más importante que tu estado de salud.”

Autora: Susana Sanjuán
Psicóloga A. D. M.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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