La diabetes no solo implica un impacto físico, sino también emocional y social. Las personas con diabetes deben realizar cambios en su estilo de vida, como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico regularmente, controlar su glucemia y tomar medicación o inyectarse insulina. Estas acciones pueden generar estrés, ansiedad, frustración, miedo o culpa en las personas con diabetes, así como afectar a su autoestima, su imagen corporal o su relación con los demás.
En este artículo, nos centraremos en uno de los aspectos que más puede influir en la calidad de vida de las personas con diabetes: cómo afrontar la enfermedad frente a los demás. Afrontar la diabetes frente a los demás puede suponer un verdadero desafío, dependiendo de los miedos y preocupaciones que tenga la persona con diabetes sobre lo que significa tenerla para los demás. Algunas de estas preocupaciones pueden ser:
- Temor al rechazo, la discriminación o el estigma por parte de otras personas por tener diabetes.
- Vergüenza o incomodidad por tener que realizar el tratamiento (controlar la glucemia, tomar medicación o inyectarse insulina) delante de otras personas.
- Dificultades para expresar las necesidades, los sentimientos o las preferencias relacionadas con la diabetes a otras personas, especialmente si son significativas (pareja, familia, amigos).
- Inseguridad o falta de confianza para participar en actividades sociales, laborales o recreativas por miedo a hipoglucemias, hiperglucemias o complicaciones.
- Pensar que, si voy a tener que estar pendiente de la diabetes y dar explicaciones, no merece la pena socializar. Esto es un riesgo y la pregunta que me tendría que hacer es; ¿si no tuviera diabetes socializaría? Si la respuesta es afirmativa, pues hay que hacerlo
- Sentimiento de soledad o aislamiento por creer que nadie comprende lo que implica tener diabetes o por no conocer a otras personas que la tengan.
Estas preocupaciones pueden afectar negativamente al bienestar emocional y social de las personas con diabetes, así como interferir en su tratamiento y su control glucémico. Por ello, es importante que las personas con diabetes aprendan a afrontar su enfermedad frente a los demás de una manera positiva y saludable. A continuación, se proponen algunas estrategias que pueden ser útiles para lograrlo:
- Aceptar la diabetes como parte de la propia identidad, sin negarla, ocultarla o avergonzarse de ella. La diabetes no define a la persona, sino que es una característica más que se tiene, como puede ser su altura, su color de pelo o su afición favorita.
- Transmitir la diabetes con naturalidad y normalidad a los demás, sin dramatizarla ni minimizarla. Explicar qué es la diabetes, cómo se trata y cómo se vive con ella, de forma clara, sencilla y adaptada al interlocutor. No se trata de dar una conferencia sobre la diabetes, sino de informar y educar a las personas que nos rodean para que nos comprendan y nos apoyen mejor. Se puede tener un repertorio de “frases comodín” para las situaciones en la que te pregunten sobre la diabetes y no quieras o no te apetezca dar excesivas explicaciones.
- Realizar el tratamiento con naturalidad y sin ocultarlo. Si se intenta ocultar el tratamiento, se transmite la imagen de que tener diabetes es algo que hay que esconder o de lo que hay que avergonzarse. Además, se genera más ansiedad y estrés, lo que puede perjudicar el control glucémico. Una pregunta que puede ayudar a reflexionar sobre esta situación es: ¿qué pensaría yo de alguien que tuviera diabetes si yo no la tuviera? La respuesta, en el 99% de los casos, es: nada malo. Si te preocupa que los demás te consideren “un bicho raro” por tener diabetes, comienza contándoselo a alguien que te de confianza, la posibilidades de que su reacción sea negativa es muy poco probable.
- Ser asertivo y expresar las necesidades, los sentimientos y las preferencias relacionadas con la diabetes a los demás. Por ejemplo, pedir ayuda o apoyo cuando se necesite, rechazar ofertas de comida o bebida que no sean adecuadas, solicitar un descanso o una pausa si se siente mal, o compartir las preocupaciones o los logros con la diabetes. Ser asertivo implica comunicarse de forma respetuosa, directa y honesta, sin agredir ni someterse a los demás. De esta forma, se fomenta la comprensión, la confianza y la colaboración entre las personas.
- Participar en actividades sociales, laborales o recreativas que sean de interés, sin dejar que la diabetes sea un impedimento o una excusa. La diabetes no tiene por qué limitar la vida de las personas, sino que puede ser compatible con cualquier actividad, siempre que se planifique y se gestione adecuadamente. Participar en actividades gratificantes mejora el estado de ánimo, la autoestima y la satisfacción con la vida.
- Buscar y mantener el apoyo social de otras personas que tengan diabetes o que sepan lo que implica tenerla. El apoyo social puede provenir de distintas fuentes, como la pareja, la familia, los amigos, los profesionales sanitarios o los grupos de autoayuda. Estas personas pueden ofrecer información, consejo, comprensión, afecto o ayuda práctica a las personas con diabetes, lo que reduce el estrés, la soledad y el aislamiento, y aumenta la confianza, la motivación y el control de la enfermedad.
En definitiva, la diabetes es una enfermedad que no solo afecta al nivel físico, sino también al emocional y al social. Afrontar la diabetes frente a los demás puede ser un reto para muchas personas, pero también una oportunidad para mejorar su calidad de vida y su bienestar.
Autora: Olga Sanz Font
Psicóloga General Sanitaria Experta en Diabetes