Cómo llegar a los 80 en buenas condiciones

La esperanza de vida en los países desarrollados es cada vez mayor, actualmente en España está en torno a los 82 años (79 para los hombres y 85 para las mujeres), una de las más altas del mundo. Por dicho motivo nos encontramos ante un envejecimiento progresivo de la población.

Frente a esta, cada vez mayor, longevidad, lo más importante para la mayoría de las personas es llegar con la mejor calidad de vida posible. La pregunta es ¿cómo hacerlo?

No hay recetas mágicas.

Todo lo bueno en esta vida requiere esfuerzo personal y tomar medidas preventivas encaminadas a retrasar hasta el final las situaciones irreversibles.

En el caso de las personas con diabetes, el reto parece aún más difícil teniendo en cuenta que el riesgo cardiovascular está aumentado por la propia enfermedad.

Sin embargo la diabetes puede ofrecer ventajas que pueden no tener las personas sin diabetes. Entre ellas la autodisciplina, la realización de una dieta cardiosaludable, aprovechando las excelencias de nuestra dieta mediterránea, la práctica de ejercicio físico regular adaptado a las necesidades de cada persona. El cuidado de los pies, la vigilancia periódica de los ojos, la evitación de tóxicos como el tabaco, el alcohol.

Antes de seguir desgranando la manera de afrontar este reto es interesante definir lo que se considera como anciano frágil. Este tipo de ancianos engloba aquellos que presentan una mayor facilidad para ver afectada su salud ante la presencia de factores potencialmente perniciosos debido a la disminución de sus reservas o defensas.

Favorecen dicha fragilidad determinados factores:

  1. Sociales y demográficos como la edad, el entorno socio-familiar.
  2. Médicos (coexistencia de varias enfermedades, hospitalizaciones, problemas de movilidad, funcionamiento de los órganos sensoriales – oído, vista, tacto, gusto, olfato-) y capacidad funcional (posibilidad de vestirse, asearse, alimentarse, manejar instrumentos o utensilios).

La fragilidad asocia frecuentemente la disminución progresiva de la autonomía de la persona y la consiguiente aparición de dependencia que hace que ésta vaya perdiendo progresivamente sus funciones orgánicas, la autoestima y el estímulo para seguir viviendo y caiga en un círculo vicioso que conduce finalmente a la muerte.

Esta situación de dependencia puede evitarse si se ponen en marcha una serie de actividades orientadas a mejorar la salud general:

  1. Práctica de ejercicio físico: se deben realizar al menos 45 minutos de ejercicio aeróbico diario (paseo, natación, bicicleta) de forma progresiva y adaptado a las condiciones individuales de cada persona. Es fundamental evitar el sedentarismo a cualquier edad, pero especialmente en personas mayores. La realización de actividad física a diario, mejora y estimula todas las funciones orgánicas: cardiovascular (mejora la contractilidad cardiaca, la resistencia al esfuerzo, la circulación sanguínea tanto arterial como venosa), cerebral (mejora la coordinación y las funciones cognitivas), desde el punto de vista psíquico mejora el estado de ánimo y disminuye la aparición de cuadros de ansiedad/ depresión muy frecuentes en esta etapa de la vida.
  2. Alimentación cardiosaludable: basada en una dieta mediterránea rica en vitaminas y antioxidantes contenidos en frutas y verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y baja en carnes rojas y grasas saturadas (bollería, pastelería, fiambres, quesos).
  3. Evitar el exceso de peso: como consecuencia de la combinación de las dos actitudes anteriores se pretende mantener un peso normal. El exceso de peso limita la movilidad, dificulta la respiración favoreciendo la aparición de fatigabilidad y la tendencia al sedentarismo, el estreñimiento y la alteración de los ritmos circadianos con la aparición de somnolencia durante el día y ausencia o fragmentación del sueño por la noche. Todo esto, a su vez, reduce la autoestima y conduce frecuentemente a un estado de ánimo deprimido cerrando un círculo vicioso de consecuencias potencialmente desastrosas.
  4. Evitar el consumo de tabaco y alcohol: todos los tóxicos empeoran el funcionamiento del organismo y favorecen la aparición o aceleran la progresión de enfermedades preexistentes (diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardio-cerebrovasculares). El tabaco, si bien lo mejor es no haberlo consumido nunca, también es cierto que es menos pernicioso cuanto antes se abandone. No fumar tiene todas las ventajas: mejora la función respiratoria lo que disminuye la fatiga con el ejercicio físico, reduce las posibilidades de padecer infartos de miocardio, trombosis cerebrales y problemas circulatorios en las piernas y pies. ¡El que deja de fumar se alegra de ello el resto de su vida y los que le rodean también mientras que el que no lo hace termina arrepintiéndose! En cuanto al alcohol puede permitirse el consumo de una copita de vino en la comida principal del día si se tiene costumbre de ello ya que el resveratrol del vino en pequeñas cantidades tiene propiedades antioxidantes. Sin embargo, deben evitarse bebidas de mayor graduación o en cantidades mayores ya que pueden resultar muy perjudiciales.
  5. Control de la diabetes: mantener la glucemia dentro de cifras cercanas a la normalidad disminuye el riesgo de complicaciones. Actualmente muchas sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Española de Diabetes recomiendan que la cifra de hemoglobina glicada de los pacientes mayores con diabetes tipo 2, con una larga evolución de su diabetes o que tengan ya complicaciones vasculares es suficiente con que se sitúe entre 6,5 y 7,5%. Las cifras de HbA1c inferiores a 6,5 % también pueden ser contraproducentes ya que podrían aumentar la frecuencia de hipoglucemias y el riesgo de mortalidad cardiovascular.
  6. Control de la presión arterial: es muy importante mantener las cifras de presión arterial dentro de la normalidad (por debajo de 130/80) con el fin de disminuir la mortalidad cardiovascular y el riesgo de accidentes cerebrovasculares. También se protege de esta manera el funcionamiento del riñón.
  7. Mantener las grasas circulantes en sangre (colesterol y triglicéridos) dentro de los límites adecuados: por debajo de 200 mg el colesterol total, 100 mg el colesterol LDL y por encima de 45- 50 el colesterol HDL. Un aspecto importante es que el colesterol ligado a HDL, el llamado colesterol bueno, actúa como un auténtico camión de la basura eliminando el exceso de colesterol del organismo. Este HDL-colesterol se incrementa con la práctica de ejercicio físico.
  8. Cumplimiento del tratamiento: es importante tomar la medicación adecuada (no tomar menos de la precisa pero tampoco más de la estrictamente necesaria). Frecuentemente al aumentar la edad también se incrementa el número de enfermedades del paciente y los medicamentos que precisa para su control, esto hace que el paciente termine polimedicado. Esta polimedicación incrementa el riesgo de efectos secundarios y de interacciones medicamentosas que a su vez pueden ser interpretados como nuevos síntomas que también se intentan corregir con nuevos medicamentos. El resultado puede ser un mayor riesgo de morbi- mortalidad inducida por fármacos.
  9. Es importante prevenir accidentes: los accidentes pueden producirse fuera de casa, pero también ocurren y cada vez con mayor frecuencia dentro del domicilio del paciente, donde nadie se los espera y por tanto donde se actúa más confiado y tomando menos precauciones. Las fracturas de cadera son un claro ejemplo de accidentes evitables dentro del hogar: retirar alfombras dentro del domicilio de personas mayores, patas de mesa que pueden facilitar los tropiezos accidentales, suelos o bañeras resbaladizas. Evitar los obstáculos dentro del hogar, utilizar platos de ducha que no obliguen a saltar para entrar o salir de una bañera poco accesible para la persona anciana. Evitar en el anciano las quemaduras en el baño por sensibilidad disminuida de la piel al calor utilizando termostatos y reguladores de la temperatura del agua. Cuidar especialmente la vista y el oído utilizando los dispositivos necesarios (gafas, audífonos) para poder disponer de una función adecuada para reducir posibles accidentes y garantizar una buena calidad de vida.
  10. Acudir a las revisiones médicas y de enfermería que tenga establecidas y realizar las vacunaciones que correspondan (gripe, neumonía…). También se debe consultar con los profesionales sanitarios cuando surjan enfermedades intercurrentes. Deben cuidarse también los problemas de masticación (ausencia de piezas dentarias o enfermedades de las mismas como caries, piorrea) con el fin de que no se produzcan mayores limitaciones para la alimentación por dicho motivo. Dedicar una atención especial a las piernas y pies, realizando una higiene correcta para evitar lesiones en los mismos que puedan tener graves consecuencias.
  11. El cuidado de la salud mental es clave para que todas las demás medidas sean efectivas. Si la persona que tiene que llevar a cabo lo anteriormente mencionado no presenta ni la disposición ni el estado de ánimo adecuado para ello va a ser muy difícil poner en marcha los mecanismos encaminados al cuidado de uno mismo. Para conseguir un estado anímico satisfactorio y mantener las “ganas de vivir” es fundamental que el paciente se sienta útil y valorado por los demás. El apoyo familiar y de los amigos establece esa red afectiva que las personas necesitan para seguir adelante y enfrentarse a los problemas cotidianos y a los que puedan generar las enfermedades que puedan ir surgiendo en el devenir de los años. Es muy importante que el paciente estimule su actividad mental de diferentes maneras: leyendo, realizando pasatiempos como crucigramas, sudokus, puzzles, aprendiendo nuevos idiomas, informática, realizando algún ciclo formativo o una carrera que en su día hubiese deseado realizar, practicando bricolage, viajando y conociendo gente o haciendo nuevas amistades. En fin, son múltiples y variadas las formas en que una persona puede contribuir a desarrollarse y quizá este sea el punto clave para llegar a los “taitantos” en una situación aceptable, aprovechando las oportunidades que tenemos.

La vida puede ser muy bella si nosotros contribuimos a que lo sea, muchas veces ayuda el dejar los pensamientos negativos arrinconados y estar convencidos de que uno puede ser joven a cualquier edad. ¡Querer es poder!

Autor: Dr. Carlos Debán
Médico de Familia en el C.S El Restón. SERMAS
Máster en Salud Pública, Diabetes y Nutrición

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