Cómo prevenir la falta de motivación en el control de mi diabetes

falta de motivación

En un artículo anterior vimos cómo motivarnos para planificar el diseño de los objetivos que queremos cumplir, pero no siempre se consigue a la primera, por ello es importante prevenir la falta de motivación y las recaídas. Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto, hace falta perseverancia. Con demasiada frecuencia decimos a un amigo alegremente eso de: “¡Tienes que motivarte!”, decírselo a uno mismo cuesta bastante más. Pero la motivación se puede estimular, la definición de motivación: ES UN MOTIVO PARA LA ACCIÓN (motiv-acción).

Hay 2 tipos de motivación, José Antonio Marina en su libro “Los secretos de la motivación” habla de:

Motivación de inicio es la que ayuda a tomar la decisión de emprender un reto, la sensación de estar convencido, con energía y determinación suficiente para emprender una acción. Sin embargo no garantiza llegar a la meta. Por el camino uno se va encontrando obstáculos que le van a exigir un esfuerzo continuo. A eso es a lo que le denomina, motivación para la tarea, en la que se debe cuidar el que no decrezca la intensidad de esa fuerza una vez iniciado el camino.

¿Se puede hacer algo cuando el globo de la motivación se vaya desinflando?

Para que alguien esté motivado a alcanzar una meta deben concurrir, al menos, dos circunstancias: que la persona lo considere importante para él y que se sienta capaz de lograrlo. La fisura en cualquiera de las dos, será el lugar por el que se fugue la motivación. Revísalas durante la EJECUCION: Por ejemplo, aunque me sienta capaz de acabar las cinco etapas del Camino de Santiago, si no lo considero relevante para mí, la motivación para hacerlo será nula. También puede ocurrir que lo considere un reto importante, porque me aportará mucho como persona; pero que no me sienta capaz de realizarlo.

Por eso, cuando sientas que el cohete de tu motivación va perdiendo fuelle, es el momento de recapitular antes de abandonar: revisa tu objetivo y rememora las razones.

Revisa tu objetivo: Si compruebas que exageraste, adáptalo a tu situación actual. Modifica las condiciones, las frecuencias, las distancias… pero no abandones. Mientras seas capaz de redirigir el enfoque, tú “mandas” sobre tu tarea. Si abandonas, dejas de hacerlo. Y no olvides: permítete ser flexible, permítete equivocarte y permítete flaquear… de vez en cuando.

Rememora tus razones: Párate a pensar por qué haces esto. ¿Qué es lo que te impulsó en su momento a tomar esa decisión? Si compruebas que las razones ya han “caducado”, busca otras y escríbelas… y si no las encuentras, pide a alguien de confianza que te recuerde por qué es importante para ti hacerlo. Es fundamental que te reencuentres con los motivos que te impulsaron a decidirte o que, en su defecto, encuentres otros nuevos.

Así que, una vez que sabemos por qué queremos hacerlo, que lo hemos pensado y planificado de la mejor forma, elijamos la más eficaz para facilitarnos el éxito en nuestras metas intermedias que será el mejor motivador para perseverar en la tarea, contemplando incluso los posibles obstáculos que nos pueden desmotivar durante el proceso, tenemos que empezar a hacerlo y para ello tenemos que evitar el último obstáculo: la procrastinación.

¿Qué es la procrastinación?

Cuando las personas (que a todos nos sucede alguna vez) tendemos a retrasar la realización de asuntos pendientes a pesar de ser conscientes de que dicho aplazamiento nos será perjudicial. Consiste en evitar hacer tareas que sabemos que son necesarias, pero poco apetecibles, por diversos motivos: porque no nos gustan, nos aburren, nos enfadan, nos parecen difíciles,…

Incluso también nos puede llegar a dar miedo hacerlas y el miedo es una emoción que no nos ayuda a hacer las cosas que sabemos que queremos/debemos hacer, sino todo lo contrario, justamente nos hace evitarlas y huir de ellas. Algunas frases que lo reflejan con humor: “he decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan”, “no dejes para mañana lo que tengas que hacer hoy… desde mañana mismo empiezo…”.Si has pasado por situaciones parecidas sabrás que, al pensar así, la persona no sólo tiende a no hacer lo que sabe que debe, sino que, además sufre mucho por ello. Y su problema se va haciendo mayor.

¿Cómo puedes luchar contra la Procrastinacion?

¡Poniéndote manos a la obra! No esperes a tener ganas de empezar, muchas veces la satisfacción llegará a medida que avances en la acción y en la ejecución de las tareas que habitualmente postergas. Envíate mensajes positivos: “Me voy a poner, lo he pensado y planificado bien”, ¡Hoy puedo hacerlo, luego me sentiré mejor!” en lugar de negativos “Uf! Es que no tengo ninguna gana de hacerlo, no voy a ser capaz…”

Reconoce tu esfuerzo y felicítate interiormente, durante la ejecución de la tarea y también al finalizarla. La emoción inicial cambiará durante la ejecución, es decir, sentirás que no es tan difícil, ni tan desagradable, ni tan aburrido,… y sobre todo te sentirás orgulloso de ti mismo/a por hacerlo, además de los beneficios directos que se obtienen al alcanzar lo que nos hemos propuesto: mejor forma física, mejores niveles glucémicos etc.

Ten en cuenta que ese orgullo conseguido cuando alcanzas tu propósito o tu objetivo, hace elevar tu autoestima, entendida como el concepto que una persona tiene de sí misma. Al afrontar una dificultad, pasamos de sentirnos débiles e incapaces a sentirnos fuertes y capaces de afrontar las dificultades en nuestra vida. Te ayudará a afrontar positivamente retos futuros ya que, por experiencia propia sabes que puedes conseguir aquello que te propongas: “soy capaz, porque otras veces lo hice”. Y al contrario, cuando se posterga el actuar hacia la meta, persiste en la persona una sensación de fracaso, un descenso en la motivación y por supuesto, una merma de su autoestima.

Y para finalizar, te animo a que empieces ahora a pensar, a desear y a concretar, utilizando las ideas y herramientas que te hemos facilitado, que te lo van a poner más fácil y que te van a ayudar a conseguirlo poco a poco tu objetivo de cambio y mejora en el cuidado de ti mismo/a y de tu diabetes.

Autora: Susana Sanjuán
Psicóloga A.D.M.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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