¿Qué es la mácula y por qué es tan importante?
La mácula es una pequeña zona de la retina, situada en la parte más posterior del ojo, responsable de la visión central. Aunque representa una parte muy pequeña de la retina, de aproximadamente 5 mm de diámetro, es fundamental para el 95% de la visión nítida y detallada. Es por tanto la parte de la retina que utilizamos cuando miramos a la cara, leemos o usamos el teléfono móvil.
Cuando la mácula se ve afectada, la visión periférica suele conservarse, pero en el centro del campo visual aparece una zona borrosa o distorsionada que dificulta de forma importante las actividades diarias. Las personas lo describen como una mancha central, letras que se difuminan al leer, líneas que parecen torcidas o dificultad para reconocer caras y usar el móvil.
Son muchas las enfermedades que pueden afectar al área macular, pero por su prevalencia e impacto en la población vamos a centrarnos en las dos más frecuentes: la degeneración macular y el edema macular diabético.
Aunque ambas enfermedades afectan a la misma zona de la retina -la mácula- la degeneración macular y el edema macular son procesos independientes, con causas diferentes, prevenciones y tratamientos distintos y pronósticos variables.
Comprender esta diferencia puede ayudar a entender los síntomas, identificarlos, y poder consultar a tiempo para instaurar un tratamiento y una prevención rápidos y efectivos.
Degeneración macular: un problema asociado al envejecimiento
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad de desgaste de la retina relacionada con el propio envejecimiento de la mácula. Es, por así decirlo, una artrosis de la retina, que va adelgazándose a medida que cumplimos años.
El principal factor de riesgo para tener esta enfermedad es por tanto la edad, pero hay otros muy influyentes como el tabaquismo o la dieta rica en grasas.
En esta patología se produce un deterioro progresivo de las células de la mácula que hace que poco a poco vayamos perdiendo nitidez visual. Este deterioro lento, llamado DMAE seca o atrófica, puede acelerarse con una pérdida rápida de visión central cuando aparecen vasos sanguíneos que sangran y encharcan la macula provocando una mayor distorsión de la visión. Esta forma de DMAE, llamada neovascular o húmeda, no se puede prevenir pero sí tratar, por lo que los pacientes con degeneración macular tienen que estar atentos a pérdidas bruscas de visión para consultar de manera urgente al especialista y poner tratamiento cuanto antes.
Es importante recalcar que la degeneración macular no depende en ningún caso de los valores de azúcar en sangre. Una persona con diabetes puede desarrollarla, pero por el hecho de cumplir años, no por su diabetes.
En cuanto a la prevención, no podemos evitar cumplir años, pero sí podemos enlentecer el deterioro de la retina con una vida sana, sin tabaco y con una dieta rica en verduras y pescado.
Edema macular, un síntoma de la diabetes
El edema macular diabético es un problema diferente. Los altos niveles de glucosa o azúcar en sangre resultan tóxicos para las células que forman los vasos sanguíneos, especialmente para los más pequeños como los de la retina. Este daño hace que los vasos pierdan su impermeabilidad, fugándose líquido desde los vasos hacia el interior de la retina y encharcándola. Como la mácula, al ser el área más precisa de la visión, es la que más vasos tiene, es la zona que más se afecta por este líquido, formándose así el edema macular diabético.
A diferencia de la degeneración macular anterior, aquí el mecanismo no es degenerativo por envejecimiento, sino vascular por el azúcar, por lo que puede aparecer a cualquier edad si la glucemia no está controlada.
Los factores que aumentan por tanto el riesgo de edema macular son los años de evolución de la diabetes y el mal control glucémico.
¿Por qué se confunden ambas enfermedades?
Existen varias razones: ambas afectan a la mácula, ambas producen visión borrosa central, ambas pueden requerir inyecciones intraoculares de fármacos y ambas son frecuentes en personas mayores.
Sin embargo, como hemos visto, sus causas son muy distintas. La degeneración macular está relacionada con el envejecimiento y en la mayoría de los casos provoca una pérdida muy lenta y progresiva de la visión. El edema macular diabético está relacionado con el daño vascular provocado por la diabetes, aparece más bruscamente, en gente más joven y depende en mucha medida del control de la enfermedad que tengamos.
¿Pueden aparecer juntas?, ¿son las únicas posibles causas de pérdida de visión en estos pacientes?
Estas patologías, al depender de causas distintas, pueden aparecer de forma simultánea en el mismo paciente. Una persona mayor con diabetes puede desarrollar degeneración macular por su edad y, además, presentar retinopatía diabética con edema macular si no controla su glucemia.
La importancia reside en la prevención y en el seguimiento. Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectar cambios antes de que aparezcan los síntomas. Muchas veces los cambios iniciales son sutiles y el paciente no nota nada, pero el oftalmólogo puede identificar signos tempranos en la exploración y actuar en consecuencia. Del mismo modo, estas revisiones permiten descartar otras posibles causas de pérdida de visión también muy frecuentes como las cataratas y el glaucoma. El ojo es un sistema muy complejo, no solo de la mácula depende toda la visión.
Consultar de forma urgente si se perciben cambios bruscos como aparición súbita de una mancha central en la visión o distorsión de las líneas, también es fundamental en ambas patologías.
La salud ocular forma parte del cuidado integral de la diabetes y del envejecimiento. Proteger la mácula significa proteger nuestra independencia.
Autora: Nieves García Figuera Servicio de Oftalmología del Hospital de Getafe
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)