En la práctica clínica habitual, sabemos que el control de la glucemia en un niño con diabetes depende de muchos factores, algunos controlables y predecibles como puedan ser la ingesta de hidratos de carbono, la actividad física y otras difíciles, por no decir imposibles de controlar como puede ser el estado emocional del niño, sus enfados, sus frustraciones, sus éxitos, por decir algunos de los estados de ánimo que pueden afectar el control de la glucemia. Situaciones y estados que son erráticos y por lo tanto no previsibles y evitables con una intervención previa a que tenga lugar la situación. Sabemos que un niño tranquilo y pausado va a tener mejor control de su glucemia que un niño muy movidito.
Siendo conscientes de que un niño emocionalmente estable y tranquilo va a tener unos controles de glucemia mas equilibrados y siendo conscientes de que estas características son raras en un niño pequeño ¿Qué sucede en un niño con déficit de atención e hiperactividad? Esta alteración afecta a un 7-8% de los niños y por lo tanto va a afectar a un número importante de niños con diabetes.
Ya por definición un niño hiperactivo es un niño con mucho movimiento y un movimiento más bien errático, que no va a depender de unos patrones previamente establecidos o de un estado emocional o de un patrón de comportamiento que se puede predecir, la pregunta que cabe hacerse es como esto va a afectar sus controles de glucemia.
A continuación, vamos a describir algunas de las alteraciones más frecuentes en un niño con hiperactividad y déficit de atención y comentar como pueden afectar el control de su glucemia.
- Impulsividad, la necesidad de hacer una determinada actividad en el momento en que el niño lo desea, muchas veces no es compatible con una determinada situación social. Esto va a provocar una situación de estrés para el niño y por consiguiente un aumento de la glucemia.
- Dificultad para aceptar situaciones en que no consigue lo deseado, de nuevo crea una situación de estrés y frustración y por consiguiente un incremento de los niveles de glucosa en sangre.
- Conflictos con sus compañeros, de nuevo estrés e hiperglucemias.
- Le cuesta consolidar el aprendizaje, lo que puede afectar su aptitud para hacerse cargo de su enfermedad y por lo tanto disminuye su autonomía y su capacidad de independizarse lo que implica que no pueda ir a dormir a casa de un compañero o a un campamento. Esta situación para un pre-adolescente puede ser un motivo de frustración y conflicto con sus padres, a la vez que merma su independencia y su manejo de la diabetes.
- Pierde cosas con facilidad, nuevamente esto puede afectar determinados hitos para consolidar su independencia. Si cada vez que va de campamento o va a dormir a casa de un amigo se le olvidan o pierde la mitad de las cosas, va a provocar frustración tanto en el niño como en sus padres que evitaran darle libertad e independencia, lo que a su vez dará lugar a que se sienta todavía más frustrado.
- Se distrae con facilidad, algo que sucede con mucha frecuencia en niños con déficit de atención, lo que en un paciente con diabetes puede provocar que, por ejemplo, cuando la pedimos que vaya a la cocina a ponerse la insulina antes de comer, al llegar a la cocina se le haya olvidado a qué iba a la cocina y no recuerde si se la ha puesto. Obviamente esto puede desencadenar en situaciones de hipoglucemia por duplicar la dosis de insulina o viceversa de hiperglucemia por haberse olvidado de ponérsela, pudiendo ser especialmente grave cuando se trata de la insulina lenta, ya que la ausencia de insulina basal durante 24 horas implica el riesgo de provocar un cuadro de cetoacidosis.
- Conductas de riesgo y actitud desafiante, la falta de apreciar el riesgo de determinadas conductas puede alterar significativamente sus controles de glucemia, de la misma manera que la actitud desafiante puede conducir a situaciones donde no quiera administrarse la insulina a pesar del riesgo que ello conlleva…
- Sueño en niños hiperactivos, los niños con déficit de atención e hiperactividad también presentan alteraciones en el sueño, lo que afecta los niveles de glucemia. Es un factor no controlable y que produce una irregularidad importante en las glucemias, pudiendo ser muy frustrante tanto para el niño como para sus padres, pues a pesar de esforzarse en manejar la diabetes de la mejor forma posible no se consiguen alcanzar los niveles de glucemia esperados y deseados.
Afortunadamente estas alteraciones con el tiempo van disminuyendo y el paciente puede ir subsanando estas conductas de riesgo, sin embargo es importante tener en cuenta que estas alteraciones pueden repercutir en la vida social y familiar del niño, al considerar por su entorno que es un irresponsable y no considerarlo como una alteración del neurodesarrollo. Con determinadas pautas de actuación y si es preciso la administración de medicamentos, una vez hecho el diagnóstico de hiperactividad y déficit de atención pueden mejorar y ayudarnos a comprender las alteraciones antes descritas.
Es posible que no podamos mejorar sus niveles de glucemia, pero el entender por qué se producen, nos ayudará a evitar la frustración y la sensación de fracaso; así mismo el ser conscientes de saber que con el tiempo mejorarán, puede constituir un importante alivio para la familia y para el niño.
En resumen, el déficit de atención e hiperactividad es una alteración que afecta a un 7-8% de la población y por lo tanto a un número importante de personas con diabetes. El entender la enfermedad nos puede ayudar a comprender un proceso que afecta sustancialmente a los niveles de glucemia y que ello no es debido a un proceso de desidia o falta de compromiso con el manejo de la diabetes, lo que a su vez evitará la frustración y sentido de fracaso que con frecuencia tienen estos niños al no ser conscientes de su alteración en el neurodesarrollo.
Autor: Bartolomé Bonet. Servicio de Pediatría Hospital Can Misses, Ibiza
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)