La conducción de vehículos es una actividad que da una autonomía y libertad de movimientos fundamental en la sociedad actual en que vivimos. Obtener el permiso de conducir es una de las prioridades en las personas jóvenes y activas, y que por otro lado, forma parte de las necesidades para la realización de muchos trabajos. Es por tanto, uno de los objetivos a alcanzar y mantener para las personas mayores de 18 años.
Estudios realizados por la Dirección General de Tráfico confirman que, para que se produzca un accidente de tráfico tienen que confluir una serie de circunstancias, siendo el factor humano el más determinante por encima del ambiental o mecánico.
Las personas con Diabetes, ya sean tipo 1 o tipo 2 que desean obtener el permiso de conducir o mantenerlo a lo largo de su vida activa, deben preguntarse qué cuidados especiales deben tener para evitar riesgos relacionados con el comportamiento de su diabetes y el tratamiento que ésta exige en todo momento, aún durante la conducción. Ello implica que la persona que se pone delante de un vehículo necesite una serie de controles añadidos para que la conducción pueda y deba realizarse con las máximas condiciones de seguridad, para él y para el resto de personas. Se deben tener en cuenta y conocer qué circunstancias pueden producir esos cambios que puedan ocasionar un riesgo para la conducción.
Lo primero es conocer la normativa oficial sobre manejo de automóviles u otros ciclomotores, etc. cuando se padecen situaciones especiales como la diabetes. Pasar los controles médicos necesarios y seguir además los consejos que el personal sanitario nos puede proporcionar para evitar en todo lo posible cualquier acontecimiento imprevisto.
Algunas alteraciones que pueden presentar las personas con diabetes, como las neuropatías manifestadas por la pérdida de sensibilidad o movilidad en las extremidades, sobre todo en las inferiores, pueden alterar el manejo del freno y del embrague, o alargar el tiempo de reacción ante un incidente. Otras patologías que se asocian más frecuentemente con la diabetes, son las cardiovasculares y los efectos adversos que puedan derivarse, no solamente debidas a una descompensación de la propia enfermedad, si no de los tratamientos farmacológicos de las mismas, relevantes a la hora de valorar la conducción como diuréticos, betabloqueantes, relajantes del músculo cardiaco, entre otros, que pueden afectar a la capacidad de reacción o producir bajadas de tensión, mareos, fatiga, sueño, etc. en carretera. Las nefropatías por la cantidad de medicamentos que se utilizan, que pueden interferir con otros problemas y sus tratamientos.
Es recomendable pasar las revisiones anuales para descartar la retinopatía, cataratas y glaucoma. Es importante la detección y control precoz de los síntomas que pudieran manifestarse, como pueden ser visión doble, visión borrosa, opacidad del cristalino, brillos, círculos cromáticos, pérdida de visión lateral, trastornos de acomodación de la vista a la luz y oscuridad. Por todo ello no se recomienda que se conduzca al amanecer, al anochecer ni por la noche. Algunos fármacos también afectan a la vista, por lo que su equipo sanitario deberá informarle cuando le prescriba nuevos medicamentos y cuando será apto para conducir seguro. No podemos dejar de lado la automedicación de los las personas con diabetes, sin conocimiento por su médico, la toma de sustancias estimulantes para aguantar el viaje, el tabaco y la marihuana asociados a los tratamientos prescritos.
La diabetes, en determinadas circunstancias y cuando no se tienen controlados los niveles de glucosa en sangre, puede interferir con la conducción segura. El factor que se asocia a mayor riesgo de accidente de tráfico en personas con diabetes son las hipoglucemias, en concreto las severas, los antecedentes recientes de hipoglucemias, ingresos hospitalarios por ese motivo o reincidencias repetidas por mal control del tratamiento.
Las personas con diabetes, sobre todo en la diabetes tipo 1 o en tratamiento con sulfonilureas, deben aprender a detectar cuando va a producirse una hipoglucemia. Antes de emprender un viaje es preciso realizar autoanálisis de glucosa, y si ésta es menos de 90mg/dl. no se recomienda emprender el viaje. Si ocurriese que comenzase a notar síntomas mientras va conduciendo, debe parar inmediatamente y realizar un control de su glucosa en sangre.
Si estas situaciones fueran frecuentes, es necesario comentárselo al personal de enfermería o médico para que le ajuste o le cambie el tratamiento y le indique la forma de actuar en estas circunstancias. No informar de estas situaciones puede tener graves consecuencias para la seguridad vial. Para conducir con la máxima garantía es importante adquirir una buena educación diabetológica.
Antes de emprender un viaje largo, es imprescindible realizar antes las revisiones periódicas en las que se pueda valorar el estado de los niveles de glucosa, bien a través de autocontroles o por analíticas, para comprobar que los resultados obtenidos están dentro de nuestros objetivos, como la hemoglobina glicosilada.
Atención especial: hipoglucemias en ruta
Los cambios de horarios en las comidas, el estrés de la conducción, dificultad en ocasiones de encontrar lugares de restauración y la duración del viaje, hace que estemos más pendientes de lo que nos rodea que de nosotros mismos. Ya en las fases previas a un estado hipoglucémico del conductor, se deteriora el campo visual perceptivo y el nivel de atención, se produce fatiga, temblor, somnolencia, mareo, sueño y pérdida de la sensibilidad al contraste. El deterioro cognitivo se asocia generalmente al deterioro visual. Otras manifestaciones que interfieren con la seguridad vial en las hipoglucemias son alteraciones en el control de la dirección y la trayectoria, falta de concentración, cansancio y lentitud en los tiempos de reacción ante un incidente que dificultaría la capacidad de respuesta ante un imprevisto en la carretera, con peligro de accidente ante ciertas situaciones del tráfico que requieren destreza y atención. La persona con diabetes debe aprender a reconocer estos síntomas por su seguridad, no obstante, algunos creen que pueden controlar la situación correctamente y, sin embargo, si se les observa, se evidencia que toma decisiones incorrectas o muy lentas a menudo balbuceando y es en esos momentos, en que el conductor con hipoglucemia nota el temblor, incoordinación y alteraciones visuales cuando decide detener el vehículo, siendo en ocasiones demasiado tarde. Por tanto, el mayor problema de estos conductores es el deterioro cognitivo, cuando ya no son conscientes, y no pueden tomar decisiones por sí mismos, lo que hace que estén incapacitados para la conducción segura.
Se debe recordar que, en las personas con diabetes tratadas con insulina o con sulfonilureas, pueden producirse hipoglucemias cuando están mal controladas, provocando de forma inmediata confusión o conducta inapropiada en la conducción. Se debe acudir a los servicios de urgencias en los casos que, tras tomar un aporte de carbohidratos o glucosa, se mantienen los síntomas de hipoglucemia o con manifestaciones como mareos y convulsiones.
La persona con diabetes no puede conducir si los niveles de glucemia son muy bajos; en niveles inferiores a 90 mg/dl es recomendable tomar un aporte de carbohidratos como azúcar o una bebida azucarada. Si los valores son inferiores a 75 mg/dl además aportaremos 2 tostadas o galletas y no iniciaremos la conducción hasta tener un valor de más de 100 mg/dl. Si el valor es inferior a 50 mg/dl es fácil que aparezcan síntomas de hipoglucemia (sudor frío, temblor, visión borrosa, cefaleas, desorientación, palpitaciones, falta de concentración y cansancio). Tampoco se debe de iniciar la conducción hasta no tener al menos unos niveles aceptables, teniendo además en cuenta que la capacidad de reacción después de tener una hipoglucemia no se recupera totalmente hasta después de pasadas unas horas. Por lo que no es recomendable conducir.
El conductor debe tener en cuenta que tras ajustes o cambios de tratamiento, aumento de actividad física antes de coger el coche, por ejemplo al salir de hacer deporte de un gimnasio, puede presentar hipoglucemia y debe ser consciente del riesgo que supone conducir en esas condiciones. Durante los viajes largos es importante respetar los horarios y tipos de comida, administrarse la medicación en su horario habitual y hacer los descansos entre 1 y 2 horas para evitar la fatiga. Conviene ir acompañado de personas que conozcan la enfermedad y sepan reaccionar ante una hipoglucemia, como sería el manejo del kit de Glucagon Gen. Es recomendable llevar en su documentación, el informe médico con el tratamiento actualizado, para en caso de accidente, pueda ser fácilmente identificada su enfermedad. Otras recomendaciones son llevar el móvil con la batería cargada y una de repuesto, llevar un localizador en el móvil, en el automóvil o motocicleta.
Se deben extremar las precauciones si cuesta reconocer los síntomas de hipoglucemias de forma habitual. En estos casos se aconsejan realizar controles más a menudo.
Educación diabetológica previa al viaje
Las revisiones médicas anuales deben de incluir además exploraciones donde se evalúe la sensibilidad y estado general de los pies, una exploración neurológica para valorar movilidad de los miembros inferiores ya que en caso de presentar alteraciones, existen adaptaciones de los pedales y a otros mandos (casos de amputaciones en extremidades inferiores). Valoración cardiovascular incluyendo controles periódicos de la tensión arterial, un electrocardiograma y valoración del índice tobillo/brazo para detectar posibles problemas circulatorios periféricos. De esta forma tendrán una mayor seguridad en que el rendimiento y atención al volante es óptima y que la diabetes no va a ocasionar a priori problemas añadidos. Quienes han recibido conocimientos sobre su tratamiento a través de la educación diabetológica tienen menos riesgo de sufrir accidentes.
En su equipaje y siempre a mano, deberá llevar su medicación debidamente protegida del calor o del hielo. Fruta, pastillas o caramelos de glucosa, azúcar, agua y bebidas azucaradas o zumos. Carbohidratos de absorción rápida y menos rápida incluirían galletas, tostadas o pan para poder tomar suplementos, en caso de atascos, problemas de averías, etc. y además frutos secos o alimentos energéticos si su destino es un viaje de aventuras, fuera de las carreteras oficiales o por caminos comarcales. Nunca se debe viajar solo y familiares o amigos deben estar siempre informados del itinerario y los proyectos.
Teniendo en cuenta estos consejos, la conducción para la persona con diabetes va a ser más segura, la seguridad vial para todos los demás también y le permitirá disfrutar de ella.
Consejos para el conductor con diabetes
- Realizar controles de glucemia antes de conducir. Si la glucemia está por debajo de 90 mg/dl corríjalo con un aporte de glucosa o carbohidratos. No conducir hasta tener al menos 100 mg/dl de glucemia.
- Adquirir conocimientos sobre los síntomas de hipoglucemia para evitar las circunstancias que lo producen: Respetar horarios de descanso, comidas y medicación.
- Llevar siempre en el coche a mano, los medicamentos y bebidas ricas en carbohidratos.
- En los viajes proteger la medicación del frío y del calor.
- Tener precaución al conducir cuando tenga cambios de tratamiento o dosis de insulina hasta tener bien controlados los niveles de glucemia.
- Informar al médico ante situaciones de hipoglucemia para ser aconsejado sobre medidas a tomar ante situaciones similares.
- Ante una hipoglucemia severa se recomienda dejar de conducir y acudir acompañado por una persona para valoración a un servicio de urgencias.
- No viajar solo. Los acompañantes deben conocer el manejo del Glucagón en caso de pérdida de conciencia.
- Llevar la batería del móvil cargada y teléfonos de familiares o amigos en la lista del teléfono.
Autores: Javier Camacho, Luis Huerta, Pilar Ledo y Susana Montero.
Profesionales de Enfermería de A.P. Área Noroeste. SERMAS.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)