Diagnóstico de Diabetes tipo 2. La experiencia de Jose Enrique

Fue un día de febrero de ya casi hace cuatro años. Estando trabajando me di cuenta que tenía algo más de mareo que lo habitual de mi contractura de trapecio y decidí bajar al centro médico que tengo en la propia empresa. Bendigo el momento en el que bajé.

En el centro médico, me recibió la doctora, escuchó mis indicaciones y lo primero que hizo fue tomarme la tensión, de repente vi como la cambiaba el gesto, 16-10, la volvió a tomar para verificar y efectivamente dio el mismo resultado. Me dio una pastilla sublingual y al cabo del rato volvió a tomarme la tensión, 17-11, estaba ya demasiado nervioso, me dio otra pastilla y pasamos a realizar otras pruebas.

En este momento aparecía mi mujer en el centro de salud, ya que los dos trabajábamos en la misma empresa, ella venía con un ataque de asma por la carrera y por los nervios, en fin, todo un cuadro, teníamos las camillas del centro completas. La médico me hizo un electrocardiograma y también en esta prueba había problemas, aparecían algunas arritmias.

Pasó a tomarme el azúcar y ¡¡¡pummm!!! trescientos y pico, la volvió a repetir y sí, sí, trescientos y pico. Ya tenía a casi todos los doctores del centro pendientes de mí, como si fuera el presidente, y el que no, estaba con mi mujer, lo cual no me hacía estar más tranquilo.

Menos mal, que tomaron la decisión de trasladarme en ambulancia a urgencias del hospital más cercano. ¿Por qué digo “menos mal”?, pues porque en el centro de salud ya no podía estar más nervioso con todo el elenco de doctores poniendo caras, diciendo lo que debían hacerme, etc. Esa situación no tranquiliza a los pacientes, los alarma más y en el hospital, en cambio, era un enfermo más y no precisamente el más grave.

Bueno en el hospital lo primero que hicieron fue tomarme la tensión y hacer una analítica. Después de estar dos horas y varias mediciones, decidieron mandarme a casa, ya que se había normalizado algo la tensión arterial, y derivarme a médico endocrino para seguimiento de la diabetes tipo II, que ya me diagnosticaron en ese mismo momento.

La primera visita la tuve con mi médico de cabecera, habitualmente no es una persona muy alarmista, pero cuando vio los resultados, se planteó muy seriamente el ingresarme en un hospital hasta estabilizar el azúcar con insulina, le parecían unos resultados muy altos, sobre todo teniendo en cuenta los valores de la hemoglobina glicosilada A1C, que estaba en 11,4, lo cual indicaba que al menos hace tres meses o más tenía unos niveles de glucosa por encima de los 300.

La dije que confiara en mí, que me iba de vacaciones de Semana Santa y que me iba a tomar muy en serio mi enfermedad y que vendría con unos niveles muy mejorados, si no ingresaría.

También pasé por el médico endocrino, una persona pausada y un gran profesional, ya lo conocíamos ya que trata a un familiar. Al igual que la médico de cabecera le alarmaron mucho los resultados, me dijo que eran preocupantes para una persona de mi edad, que por cierto tenía 49 años, pero desde el primer momento confío que en mí como paciente, me tranquilizó y me marcó las pautas en cuanto a dieta y a ejercicio físico.

Me recetó Metformina (1 en desayuno, comida y cena), también me medicó para tratar la hipertensión y el colesterol. Me dijo que un mes me veía en consulta con una nueva analítica para hacer seguimiento de la enfermedad.

Como este artículo es sólo sobre el diagnóstico, lo dejo aquí, solo indicaros que los resultados fueron inmejorables, me tome la enfermedad muy en serio y obtuve resultados inmediatos.

Me gustaría acabar diciendo, que gracias a la enfermedad, aunque sea duro decirlo, llevo una vida mucho más saludable, en cuanto a dieta, a deporte y a ritmo de vida. Lo cual me hace pensar que me ha hecho mejorar en calidad de vida y en otras posibles enfermedades. Pero con la diabetes hay que estar siempre ojo avizor, contrólatela!!!

 

Autor: José Enrique Nieto

Voluntario Asociación Diabéticos de Madrid

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