Año tras año se reconoce e insiste en que el ejercicio físico debe ser uno de los tratamientos principales de la diabetes. Sus beneficios son numerosos, y van mucho más allá de sus posibles efectos sobre los niveles de glucosa en sangre y llegan a conseguir mejoras en la calidad de vida de toda la población. No obstante, para conseguir su mayor efecto, es necesario que el ejercicio se adapte a las capacidades y necesidades de cada persona. Existen muchos tipos de ejercicio físico y sabemos que un mismo ejercicio puede mejorar el control glucémico de una persona, pero también alterar el de otra.
Tradicionalmente se han recomendado practicar ejercicios de carácter aeróbico como caminar, correr, ir en bicicleta y, como no, la natación. En este sentido. una de las frases más repetidas en relación al ejercicio y la diabetes ha sido: “las personas con diabetes no deben realizar ejercicio anaeróbico”. ¿Qué hay de cierto en ello?
Significado de ejercicio aeróbico y anaeróbico
En primer lugar, es conveniente conocer que significa ejercicio aeróbico y ejercicio anaeróbico. Por ejercicio aeróbico se entiende a aquella actividad en la cual el oxígeno inspirado es suficiente para cubrir las necesidades musculares. En cambio, el ejercicio anaeróbico se refiere al trabajo en el que el oxígeno inspirado no es suficiente y se produce la denominada deuda de oxígeno.
Por lo tanto, se suele decir que los ejercicios aeróbicos son aquellos que se practican a baja o moderada-alta intensidad durante periodos de tiempo largos, como, por ejemplo, correr, ciclismo, natación o remo. En cambio, los ejercicios anaeróbicos, son aquellos que se realizan a muy alta intensidad y, por ello, solamente se pueden mantener por unos cuantos segundos. Algunos ejemplos son los sprints, lanzamientos o levantamiento de pesos. De esta explicación se puede deducir que un mismo tipo de ejercicio podría llegar a ser aeróbico o anaeróbico dependiendo de la intensidad a la que se realiza. Por ejemplo, al correr de forma suave se realiza un ejercicio aeróbico, mientras que, si se aumenta la intensidad de la carrera realizando un sprint, se estará realizando un ejercicio anaeróbico.
¿Qué importancia tiene en el control de la diabetes?
Por supuesto, conocer la intensidad del ejercicio determina su efecto sobre los niveles de glucosa en sangre. Por un lado, tenemos en cuenta que, a mayor intensidad del ejercicio, mayor es su consumo muscular de glucosa. Pero atención, pues los ejercicios que se realizan a muy elevada intensidad, estimulan el proceso de producción de glucosa en el hígado. En estos ejercicios la producción de glucosa en el hígado puede ser superior a la glucosa consumida en los músculos, con lo que finalmente se produce hiperglucemia.
Es posible que muchas personas con diabetes aumenten sus niveles de glucemia después de un ejercicio de carácter anaeróbico, pues se trata de ejercicios de corta duración (por lo cual el consumo de glucosa total es bajo) y de alta intensidad, que activan la producción de glucosa en el hígado.
Para combatir esta hiperglucemia…
Para combatir esta hiperglucemia existen algunas soluciones. Una de ellas es realizar un calentamiento aeróbico justo antes del ejercicio anaeróbico. Por ejemplo, unos 20-30 minutos de bicicleta estática a moderada intensidad evitará la hiperglucemia posterior a un entrenamiento de pesas. Otra opción consiste en realizar el ejercicio con niveles de insulina algo mayores de lo habitual, pues la insulina impide que el hígado libere glucosa a la sangre. Para ello se puede realizar una pequeña merienda justo antes del ejercicio anaeróbico. No obstante, algunas personas con diabetes han comprobado como a pesar de poner en práctica estos trucos, siguen teniendo hiperglucemia después de ejercicios de muy alta intensidad.
Recomendaciones
Conviene recordad que los ejercicios realizados a alta intensidad dan lugar a un aumento de la frecuencia cardiaca y de los niveles de tensión arterial entre otros efectos. En algunos casos, aquellas personas que padecen complicaciones crónicas producidas por la diabetes deben evitar los ejercicios practicados a muy alta intensidad, pues podrían empeorar el estado de esas complicaciones. Es conveniente consultar con el equipo médico antes de iniciar entrenamientos o ejercicios de alta intensidad. Esto ayudará a evitar algunos posibles efectos secundarios del ejercicio físico.
Por encima de todo, el ejercicio anaeróbico puede formar parte de los entrenamientos o deportes que practican las personas con diabetes. No obstante, es necesario conocer el efecto que sobre los niveles de glucemia puede provocar, para así evitar o corregir alteraciones en el control glucémico.
Autor: Serafín Murillo
Diplomado en Dietética y Nutrición Humana
Master en Rendimiento Deportivo
Master en Educación Diabetológica
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