La diabetes es una enfermedad crónica que, con el paso de los años, puede afectar a múltiples sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso. Nuestro sistema nervioso se encarga de recibir la información sensorial que procede del entorno, procesarla y generar respuestas adaptativas que regulan el movimiento, la percepción, las emociones y las funciones internas del cuerpo.
Gracias a nuestros sentidos, podemos identificar si una comida se encuentra en buen estado o no mediante su sabor o su olor, nos permiten alejarnos rápidamente de un objeto que se encuentra muy caliente retirando la mano o alertarnos si en el campo sentimos un cosquilleo cuando se nos sube una hormiga. Del mismo modo, los sonidos estridentes o fuertes nos sobresaltan y gracias a la visión podemos realizar movimientos sin chocarnos o que nos pongan en peligro.
La neuropatía diabética y la retinopatía diabética sabemos que son complicaciones habituales en personas mayores con diabetes.
La neuropatía diabética puede provocar el daño en los nervios periféricos de las manos y los pies produciendo baja sensibilidad, entumecimiento, sensaciones de hormigueo, dolor o ardor, dificultad para percibir cambios de temperatura o presión y el aumento de úlceras o heridas que pasan desapercibidas por la alteración de la percepción del dolor. En algunos casos, puede repercutir al área motora, provocando atrofia o debilidad en la musculatura.
En ambos casos si esto se produce, se necesita adaptar las actividades y el entorno diario de nuestros mayores para mejorar su calidad de vida, así como la de sus familiares implementando terapias que ayuden a la persona a ser lo más autónoma posible. Por tanto, las complicaciones de esta patología afectan a la calidad de vida de las personas que las padecen y también a la de sus familiares.
Desde la terapia ocupacional perseguimos el objetivo de conseguir la máxima participación en actividades de la vida diaria de nuestros mayores. Nos centramos en aspectos claves para mantener su autonomía, teniendo en cuenta el autocuidado (aseo diario, autonomía para vestirse, funcionalidad para alimentarse), y el mantenimiento de sus habilidades motoras e interactuación con el entorno, con el fin de experimentar un beneficio físico, emocional y mental.
Para ello hay que identificar y valorar el grado de independencia de cada persona comprobando la sensibilidad, afectación motora, palpación pulsos del pie, trastorno visual etc. A través de la observación y de una primera entrevista, utilizamos escalas de valoración estandarizadas que han sido diseñadas para medir las habilidades tanto motoras, como las capacidades funcionales y cognitivas y el procesamiento sensorial, en definitiva, todo aquello que puede interferir en el desempeño e independencia de la vida diaria de cada persona.
Y como cada persona es única, habrá que adaptar la terapia a las necesidades y capacidades a nivel individual para establecer un plan personalizado con el que podamos conseguir los mejores resultados. Es imprescindible implementar la educación tanto a la persona como a su familia para el desarrollo de las actividades de autocuidado, fomentando la máxima independencia y participación en todos los entornos.
En casos donde la funcionalidad se vea comprometida, como sucede en las personas que padecen una baja sensibilidad, o que tienen una discapacidad visual pueden aparecer riesgos de caídas, golpes o úlceras, es importante evaluar las demandas del entorno para realizar las adaptaciones que requiera cada persona en su contexto. En algunos casos, es de gran utilidad crear espacios diáfanos, quitar alfombras o implementar el uso de agarraderas para la ducha o alfombras antideslizantes. Además, la falta de sensibilidad puede impactar en el desempeño de actividades del día a día que requieran destreza manipulativa. En este sentido, existen adaptaciones que mejoran la función manual, como el uso de utensilios con agarres ergonómicos, facilitando las actividades de vestido, higiene o alimentación.
En el caso de las alteraciones visuales, será necesario un análisis con el fin de llevar a cabo adaptaciones ambientales en el hogar o entorno para asegurar un correcto desempeño de las actividades diarias.
Para facilitar la percepción de objetos se puede implementar el uso de contrastes de color. Además, puede resultar de gran ayuda incrementar la iluminación del hogar o atenuarla dependiendo de la actividad a llevar a cabo, así como el etiquetado en relieve o colores brillantes para los productos u objetos de uso común o el uso de señales táctiles. Es relevante asegurar la movilidad y seguridad, incorporando bastones o guías en el suelo para facilitar el desplazamiento.
Conviene igualmente trabajar la psicomotricidad. La terapia ocupacional puede ser efectiva trabajando determinadas actividades creativas con la adaptación necesaria para cada persona, como la música, pintura táctil, cerámica, convirtiéndolas en accesibles y consiguiendo que sean significativas y que fomenten su bienestar cognitivo y emocional.
Por todo ello podemos concluir que la diabetes es un problema de salud pública que puede traer consigo este tipo de situaciones sobre todo en personas mayores, las cuales podrían prevenirse con un adecuado control glucémico, dieta, actividad física, información, difusión y educación. Los niveles de hiperglucemia mantenidos en el tiempo pueden dañar los nervios de distintas partes del cuerpo, afectando principalmente al sistema sensorial táctil y visual. El control glucémico estricto ha demostrado evitar el desarrollo de complicaciones en diabetes tipo 1 y en diabetes tipo 2, por ello es muy importante fomentar hábitos saludables, incluir una pauta adecuada de medicación, vigilar la adherencia al tratamiento y controlar el peso mediante el ajuste de la dieta y ejercicio.
Todo ello beneficia no solo a las personas que conviven con esta realidad, sino también a sus familiares y al resto de la comunidad, ayudándoles a comprender y anticiparse a situaciones que generan dependencia y afectan al bienestar físico y emocional.
Autora: Esther García Chocano
Terapeuta Ocupacional
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)