Disfunción eréctil y diabetes

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Disfunción eréctil y diabetes

La disfunción eréctil es la imposibilidad persistente de conseguir y mantener erecciones suficientes para mantener una relación sexual satisfactoria. Puede afectar a la intimidad, autoestima y relación sentimental con su pareja, y generar estados de ansiedad y ánimo deprimido, por lo cual es importante un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Los principales factores que se asocian a la aparición de la disfunción eréctil son: la edad, diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, algunos medicamentos, cirugía y radioterapia pélvicas, traumatismos, enfermedades neurológicas y consumo de drogas.

La disfunción eréctil está estrechamente relacionada con factores de riesgo cardiovascular y es, en muchos casos, un signo de alarma de algunas enfermedades metabólicas como la diabetes y la hipertensión arterial.

En el caso específico de la diabetes, los altos niveles de glucemia en sangre durante años provocan lesiones en los vasos sanguíneos, nervios y estructuras del pene, lo que produce un empeoramiento de la función sexual.

La diabetes es la pandemia del siglo XXI y se incrementa, sobre todo en edad joven, debido al aumento de la obesidad infantil. Desde 1980, el número de enfermos que padecen diabetes han aumentado de 108 millones a 422 millones (datos 2014 – Organización Mundial de la Salud).

Es difícil conocer exactamente la prevalencia de la disfunción eréctil. Específicamente, se calcula que en torno al 50% de los pacientes que tienen diabetes se ven afectados por disfunción eréctil, que puede llegar a ser hasta casi del 70% en los casos de diabetes tipo 1.

Es importante estar atento a síntomas de disfunción eréctil y consultar con su médico de atención primaria o urólogo especialista para iniciar su estudio. Se hará una detallada historia clínica que incluya sus enfermedades, cirugías, fármacos y exploración física para detectar posibles factores causantes o agravantes de la disfunción eréctil, así como determinar la gravedad del problema. Hay algunas características que deberán alarmar al médico general y serán motivo de derivarlo a su urólogo especialista de referencia para realizar pruebas y tratamientos específicos.

Antes de plantear un tratamiento farmacológico para la disfunción eréctil es necesario evaluar su riesgo cardiovascular. Con preguntas sencillas sobre la capacidad de ejercicio físico, fatiga o sensación de falta de aire con la actividad física, y teniendo en cuenta sus enfermedades previas conocidas y su control adecuado, se estimará el riesgo aproximado que sufre usted de padecer una enfermedad cardiovascular. Si el riesgo es bajo se podría iniciar tratamiento sin dilaciones. Si el riesgo es intermedio o alto, posiblemente le remitirán a un cardiólogo para evaluar el riesgo antes de iniciar cualquier tratamiento, ya que es prioritario detectar a tiempo problemas de salud que puedan tener consecuencias graves a medio o largo plazo.

Actualmente tenemos diferentes opciones de tratamiento que se aplican de forma escalonada y según la gravedad de su problema.

Como primer paso le aconsejarán medidas generales para reducir los factores de riesgo y promover la salud cardiovascular como perder peso, dejar de fumar, seguir una dieta saludable, adecuar el control de la diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia, hacer ejercicio físico y evitar el sedentarismo. Con estas medidas iniciales se consigue mejorar la capacidad física y se pueden mejoran los problemas de erección, siendo suficiente en algunos casos leves.

Los medicamentos para la erección se basan en principios que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y relajación de los cuerpos cavernosos del pene mejorando el aporte de sangre, mecanismo básico para mantener una erección. Existen cuatro principios activos aprobados en España hasta la fecha: sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo, avanafilo, que se diferencian por las características en la toma y tiempo hasta el inicio del efecto. El sildenafilo fue el primero en salir al mercado, el avanafilo es el medicamento de más rápido efecto (15-30 minutos antes de la relación sexual) y solo el tadalafilo está aprobado para su toma diaria. Esta última característica es muy beneficiosa porque recupera la espontaneidad del acto sexual.  Además de la toma de estos fármacos, el paciente necesita de estimulación sexual para que se produzca la erección.

Estos fármacos son seguros y efectivos, solo están contraindicados en los personas que toman nitratos (parches o pastillas para combatir la angina de pecho). En las personas con enfermedades cardiovasculares deben prescribirse con precaución y puede ser necesario realizar un chequeo por su cardiólogo antes de iniciar el tratamiento.

Contamos también con una modalidad de tratamiento tópico, el alprostadilo intrauretral o tópico en meato uretral. La mayoría de veces se usa en conjunto con los medicamentos orales para potenciar su efecto. Son de fácil aplicación y con escasos efectos secundarios.

Otra opción, cuando las previas fallan o no son suficientes, son las inyecciones de prostaglandinas intracavernosas. Son fármacos vasodilatadores que se administran directamente mediante una punción en los cuerpos cavernosos del pene. Si se decide este tratamiento, se realizará una prueba en la consulta con el urólogo para evaluar su efecto y enseñar la forma de autoadministrarse el medicamento. Hay personas  que son reacias a probar este tratamiento por el método de aplicarlo. Es un buen medicamento y si no se tienen problemas en este sentido es una gran opción para mantener el tratamiento efectivo.

Hay métodos no farmacológicos que también se puede utilizar como tratamiento de la disfunción eréctil. Los más utilizado son los mecanismos de vacío que consisten en una bomba que genera succión, produce una erección artificial que luego se mantiene mediante una banda elástica en la base del pene que evita que fugue la sangre del pene. Pueden generar ciertas molestias locales y pequeños hematomas, por este motivo son menos utilizados que el tratamiento medicamentoso.

Si los tratamientos previos fallan y se continúa queriendo dar solución al problema, tenemos la opción de colocar una prótesis de pene. Es un tratamiento quirúrgico definitivo que consiste en implantar un dispositivo maleable o hidráulico que sustituya los cuerpos cavernosos y genere una erección artificial. El tipo de prótesis de pene que aporta mejores resultados estéticos y funcionales es la prótesis hidráulica de 3 componentes. Consiste en la implantación de dos cilindros en la localización de ambos cuerpos cavernosos del pene, y mediante una bomba hidráulica colocada en el escroto (localización donde es accesible para su manipulación), y con un reservorio intraabdominal que contiene el líquido del sistema permite la activación y desactivación del mismo. Cuando se activa la bomba, produce el paso del líquido del reservorio a los cilindros que se rellenan y producen una erección artificial que permite mantener la relación sexual deseada. Cuando se desea, con la misma bomba se desactiva el sistema y vuelve el líquido al reservorio, perdiendo la erección.

Es un tratamiento con excelentes resultados, aunque como toda cirugía conlleva algunos efectos secundarios que se discutirán en profundidad en la consulta con el urólogo, resolviéndose todas las dudas que puedan surgir.

La disfunción eréctil es una enfermedad que afecta a su calidad de vida y que puede ser un signo de alarma de tener otras enfermedades graves por lo que es muy importante consultar a tiempo.

Está asociada con el llamado “síndrome metabólico” y en concreto la diabetes debe ser controlada de forma muy estricta para disminuir su efecto nocivo en las diferentes estructuras que se encargan del funcionamiento normal del pene.

Cuando aparezca disfunción eréctil debe consultar a su médico para estudiar su caso e instaurar el mejor tratamiento que se ajuste a sus necesidades para mejorar su calidad de vida.

Dra. Javiera Hernández
Dr. Enrique Lledó
Servicio de Urología
Hospital Universitario Gregorio Marañón

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