Entrevista a Daniel Albero, primer piloto con diabetes en terminar el Rally Dakar

El 2 de enero comenzó la edición de 2022 el rally Dakar. En ella participa Dani Albero, que el año pasado se convirtió en el primer piloto con diabetes en terminar el Dakar, y que este año cambia la moto por el coche clásico.

Daniel Albero es un valenciano que con su debut en la edición peruana de 2019 se convirtió en la primera persona con diabetes en competir en el Dakar. Siempre ha luchado por cumplir sus metas.

Para estar en pleno desierto con su moto lleva un medidor de glucosa instalado en la moto para monitorear su glucemia además de una bomba de insulina para mantenerse bien y no perder competitividad en ningún momento. Su libro “Un diabético en el Dakar” está en las librerías, para ayudar a visibilizar la problemática y contribuir a una asociación de niños con cáncer de la Comunidad Valenciana.

¡Enhorabuena Dani!

¿Cuándo te diagnosticaron la diabetes y cómo reaccionaste?

La verdad que fue hace mucho tiempo, yo tenía 8 años cuando me diagnosticaron una meningitis aguda muy difícil de tratar en aquella época, pero yo salí perfecto, al año me dieron el alta y a los ocho meses me diagnosticaron la diabetes. La verdad que yo no tenía ni idea de lo que era, recuerdo que mi madre no me dejaba comer muchas cosas, que me tenía que pinchar todos los días, aunque debo admitir que no hacía mucho caso porque era un poco rebelde en aquella época. No lo pasé muy bien, pero con los años lo acepté y aprendí poco a poco a vivir con ello. En aquella época era todo muy diferente. No teníamos tanta información y tantos medios como los que tenemos hoy para poder aprender sobre esta condición. Yo la llamo así porque al final debemos vivir con ella.

¿Cuándo y cómo empezó este sueño de participar en el Rally Dakar?

Desde pequeño siempre me ha gustado mucho el mundo del motor. Me levantaba los domingos a ver las carreras de motor que ponían en la 2 mientras todos dormían. Tenía ya esa pasión. Pasaron los años y empecé a competir en rallys siempre más profesionales. Recuerdo que acompañaba siempre a un primo mío lejano en sus competiciones de motocross. Aunque luego empezara a competir, no tenía ninguna idea de participar en el Dakar. A pesar de ver desde pequeño los domingos el Dakar con aquellos superhombres y sus motos que me llamaban mucho la atención, pensaba que yo con mi condición nunca podría llegar a estar allí. Hoy puedo decir que he ido y he vuelto tres veces, consiguiendo llegar a la meta. Ha sido increíble, no solo para mí, sino para todas las personas con diabetes que nos pudieron seguir desde sus casas.

¿Por qué la definen como la carrera más dura del mundo?

Porque realmente lo es, correr en esas circunstancias y en esos países tan complicados a nivel cultural. La organización es verdad que cada año intenta ponerlo más difícil para mantener su fama de ser la carrera más difícil del mundo. Son 15 días de carrera con una intensidad muy alta por culpa de un terreno muy hostil, la temperatura, el ambiente etc. Tienes que cuidar de ti, de la máquina y en nuestro caso de nuestra diabetes.

¿Cuáles fueron las dificultades con respecto a la diabetes a las que tuviste que enfrentarte para poder participar?

Las primeras veces que empecé a competir no me atrevía a decir que tenía diabetes. En aquella época la diabetes era tabú. Gracias al trabajo de muchas personas que están practicando deporte en España y en el mundo, se están consiguiendo grandes cosas con la diabetes. Estamos dándole entre todos una enorme visibilidad. Hoy no tenemos porqué escondernos de nada, pero en aquella época sí. Yo no conocía ninguna persona que practicase deporte con diabetes.

Ya en el año 2019 fuiste la primera persona con diabetes que corrió el Rally Dakar. ¿Te ayudó la experiencia para controlar tu diabetes en próximas competiciones?

Si claro, el llegar a la meta ha sido fruto del trabajo de muchos años. Cada año hemos ido mejorando. El primer año me había focalizado en conseguir llegar hasta la salida. Fuimos con la idea de ir al Dakar y aprender. El Dakar es una carrera que no te basta aprender de lo que te cuentan tus compañeros, tienes que ser tú capaz de montar tu propia infraestructura. Los primeros años siempre haces caso a lo que te dicen los demás, pero como yo tenía el plus de la diabetes, he tenido que aprender por mí mismo y saber que necesitaba para poder alcanzar la meta. Recuerdo que el año pasado tuve que parar tres veces a cambiarme el parche de la bomba. Este año hemos mejorado sobre cómo y dónde colocar los parches. Puede parecer una tontería pero de parar a no parar es tiempo que en el Dakar es oro. El poder hacer telemedicina ha sido muy importante. Cada noche que llegaba a una meta controlábamos un poco todo para intentar siempre estar dentro del rango que es lo que más nos permite estar en plena forma. Si tienes la glucosa muy alta tendrás que consumir más agua, orinar más y te encontrarás más cansado, mientras si estás por debajo, no tendrás energía para poder soportar los 180 kilos que pesa la moto durante 14 horas. Por eso cada vez que llegaba a meta controlábamos lo que podíamos mejorar para el día siguiente. Esto ha sido posible por el trabajo de todos estos años y de todo el equipo que me rodea. Este año lo hemos bordado.

¿Y el año siguiente? ¿Porque tuviste que abandonar ambas veces?

La primera vez que abandoné fue por una avería del embrague, porque no tenía la velocidad suficiente y porque un día paré dos veces para cambiarme el catéter. Esos 35 minutos eran súper importantes porque 35 minutos de día en el desierto se convertían luego en 2 horas por la noche. Ese día cuando llegó la noche me faltaban 70 km para llegar a meta, fatigué el embrague y a mí mismo y por eso tuve que abandonar. El segundo año teníamos claro que lo que íbamos a hacer era intentar recorrer la máxima cantidad posible de kilómetros para aprender y así preparar nuestro tercer año. Y así fue. A la tercera va la vencida y nunca mejor dicho.

¿Qué se siente en ser la primera persona con diabetes del mundo en acabar esta competición de motor?

Cuando crucé la meta a siete mil kilómetros de casa, contándolo todavía se me ponen los pelos de punta, fue una emoción enorme detrás de un trabajo muy duro. Para mí siempre ha sido un honor y un orgullo poder representar a tantas personas en una carrera tan grande y tan importante. Nos ha escrito gente de todos los puntos del planeta y al día de hoy todavía recibimos mensajes y correos de gente dándonos las gracias por darles una ilusión. Les demostramos que a pesar de la diabetes se pueden alcanzar todos los sueños que se propongan y esto me hace sentir todavía mejor, el saber que estoy ayudando. Es mi gasolina, es lo que me motiva cada día.

¿Cómo llevaste el día a día para pilotar y controlar los niveles de glucosa?

Este año he llevado al Dakar a mi mujer. Ha estado allí conmigo durante toda la carrera. Es cierto que ella conocía muy bien mi condición y venía bien instruida porque los tres días previos al Dakar por el tema del Covid estuvimos confinados en una habitación entonces tuve tiempo de explicarle todo, cómo funcionaba el campamento, qué necesitaba cada día, qué tenía que llevar en mi riñonera. A veces subes a la moto con un poco de ansiedad pensando si estarás llevando todo lo necesario, pero ya que de esta parte se encargaba mi mujer, yo subía a la moto con el convencimiento de que estaba todo perfecto, entonces esto me liberaba de mucha presión para poder seguir. Creo que ha sido una de las bases el poder contar allí con mi mujer. Ella tenía que revisar los parches, ir a por la comida. Este año prácticamente me he dedicado solo a pilotar, comer, dormir y cuidar mi diabetes.

¿Tuviste algunos contratiempos inesperados en el último Rally Dakar con respecto a tu diabetes?

La verdad que es una respuesta un poco aburrida porque lo llevaba todo tan estudiado que no te puedo contar ninguna anécdota. Solo un día me encontré un poco peor, era la etapa 11 y ya llevábamos muchos días de carrera y mucho cansancio, entonces la diabetes se alteró y ahí si que tuve algunos valores más elevados acompañados de sus respectivas bajadas que pude controlar bien con la bomba y comiendo unos geles que llevaba en la riñonera en caso de emergencia. Por lo demás no he tenido ninguna avería mecánica o física con mi diabetes y la verdad que ha sido increíble.

Es verdad que en el Dakar la suerte también te tiene que acompañar. Hay mucha gente que invierte mucho dinero y mucho tiempo para llevar todo perfecto, pero luego algo puede salir mal. Una piedra en el camino siempre sirve.

¿Siempre creíste en tus sueños o tuviste momentos que pensaste que no lograrías alcanzarlos por tener diabetes?

He tenido bajones encima de la moto durante tantísimas horas preguntándome que hacía ahí. Después de llevarte algún susto por el impacto con alguna piedra, alguna rama o alguna caída o se te hunde la moto en pleno desierto y te ves incapaz de sacarla de la arena, pues sí que son momentos complicados, pero me recordaba a mí mismo que estaba allí trabajando por toda la gente que me seguía y que tenía que llegar a la meta por ellos. Me caía y me levantaba si tenía un percance. Era como la vida misma. Al mal tiempo buena cara, recordando que hay que levantarse y empujar siempre.

¿Quién fue tu mayor apoyo?

Allí fue mi mujer y mi equipo de mecánicos. Debo admitir que mi moto iba sola porque había miles de personas empujando cada día junto a mí. Todos los mensajes de ánimo que recibí fueron la gasolina que nos llevaron a la meta.

¿Según tu experiencia personal, cuáles dirías que son las principales diferencias con un piloto que no tenga diabetes?

Un piloto sin diabetes se sube en la moto y solo tiene que preocuparse que la moto esté bien. En mi caso yo llevaba la mochila más cargada porque tenía que estar gestionando en cada momento con el medidor de glucosa que llevaba instalado en la moto. Tenía que estar pendiente porque si estaba muy alto no podría rendir lo suficiente y si estaba muy bajo no tenía suficiente fuerza para seguir, entonces intentaba siempre buscar ese equilibrio. Aparte de la moto, la otra preocupación que tenía era esa, la de mantener mi glucosa estable. El entrenamiento también es diferente. Cualquier piloto sin diabetes se puede poner a entrenar y puede tomarse suplementación deportiva, mientras yo no puedo y tengo que entrenar más lentamente.

¿En qué consiste el proyecto “Un diabético en Dakar”?

Su objetivo siempre ha sido intentar dar la mayor difusión posible a la diabetes. Hemos elegido este deporte porque era mi pasión y cuando uno hace algo por pasión siempre le resulta un poco más fácil. Además, el Dakar es un punto que tiene mucha difusión, ya que se visualiza por televisión en más de 260 países de todo el mundo. El alcance está siendo enorme, no solo para mí, sino también para toda la gente que nos apoya, sponsors y toda la gente que se ve reflejada en el proyecto y así poder ayudar a todas esas personas que tienen la misma condición que yo tanto padres de niños con diabetes, como los propios niños. Yo no tenía en mi habitación ningún póster de nadie con diabetes, y creo que todo esto tiene que animar mucho.

En tu libro “Un diabético en el Dakar” cuentas la experiencia vivida en primera persona desde la perspectiva de piloto con diabetes. ¿Qué te motivó a escribirlo?

El libro fue una idea del director de la editorial Kurere, solidaria en todos sus libros ya que siempre ceden un aporte a alguna asociación. En este caso nosotros elegimos una asociación sin ánimo de lucro que nos ayudó mucho cuando falleció mi hijo Iker. Nunca había escrito un libro, pero desde que empecé el proyecto fui relatando todo en forma de crónicas en mi blog y en la página web. Yo al principio no me veía capaz, pero al final en solo cuatro meses lo escribí.

¿Qué aconsejarías a todas las personas con diabetes en el mundo que le quedan sueños por cumplir?

Que no se paren, que el freno está solo en nuestra cabeza. Debemos recordar que los sueños nunca son fáciles de conseguir porque si son fáciles de conseguir es porque no son sueños o no son lo suficientemente grandes. Los sueños no van a ser fáciles de cumplir, pero seguro que con duro trabajo y perseverancia, se pueden cumplir con o sin diabetes o con cualquier otro tipo de condición.

Entrevistadora: Marta Crea
Periodista A.D.M.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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