Hay profesionales incansables que dedican en cuerpo y alma su vida a personas con diabetes, este es el caso del Dr. Lijteroff. Su vocación le ha llevado a ser el Jefe del Área de Diabetología del Hospital Santamarina en Monte Grande, ciudad en la provincia de Buenos Aires (Argentina) donde reside casi desde que empezó a ser médico. Pero su dedicación a la diabetes va mucho más allá. La Federación internacional de Diabetes Región SACA, destaca su labor por liderar el grupo “Diabetes y Desastres” que ayuda a personas con diabetes en lugares afectados por desastres naturales en América Latina y el Caribe. Además de esta importante y necesaria labor, el Dr. Gabriel Lijteroff tuvo la admirable idea de crear la primera escuela para adultos analfabetos con diabetes, reconocida a nivel internacional, en dónde junto al título oficial de primaria se da capacitación en el manejo de su salud. Desde Entre Todos le agradecemos inmensamente esta entrevista, pero sobre todo su gran trabajo que consideramos referente de ayuda para las personas con diabetes.
¿Cómo surgió su interés por abordar específicamente la atención de personas con diabetes en contextos de desastres naturales y emergencias?
El Dr. Douglas Villarroel durante su presidencia en IDF Región SACA, me encomendó fundar y dirigir un grupo de tareas para abordar la problemática de las situaciones de excepción que se plantean para las personas con diabetes por desastres naturales o aquellos producidos por el hombre. Situaciones en donde la población afectada debe abandonar súbitamente su lugar de residencia y pueda resguardar primero su vida y lograr el mejor control metabólico posible en esas circunstancias. La idea me pareció maravillosa y completaría idénticas tareas que se venían ya realizando en otras regiones de IDF (Federación Internacional de Diabetes).
Tuve la fortuna que aceptaran integrar el equipo, valiosísimos referentes de la región, conformando una fuerza de tareas multidisciplinaria compuesta por profesionales médicos, nutricionistas, de enfermería, químicos farmacéuticos y de psicología, que aportaron sus conocimientos para un abordaje integral.
En tiempos de iniciada la tarea, nos sorprendió la pandemia de Covid 19, en donde las personas con diabetes tuvieron una particular susceptibilidad. Comenzamos con un manual, que actualizamos hasta último momento por la vertiginosa información y evidencia tras la incertidumbre inicial. La hicimos y deshicimos hasta lograr lo más nuevo y realizamos webinars para su difusión.
¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan las personas con diabetes ante un desastre natural como una inundación, huracán o terremoto? (Por ejemplo, en la conservación de insulina, alimentación, autocontrol sin tecnología, etc.)
Distintos fenómenos climáticos extremos, de sequía a inundaciones, de sismos a huracanes, hasta conflictos bélicos, por solo nombrar algunas situaciones, requieren súbitos desplazamientos poblacionales. En este contexto, las personas con diabetes mellitus son más vulnerables, por la necesidad de tratamiento continuo y el acceso restringido en esas circunstancias a la atención médica, medicamentos e insumos y representa un serio desafío para preservar su estado de salud en general y su control metabólico lo mejor posible, hasta que se restablezcan mejores condiciones.
¿Qué recomendaciones o prácticas se da a los pacientes y familias para prepararse ante una emergencia cuando viven con diabetes?
Elaboramos 11 infografías, que ya están publicadas en la página oficial de IDF SACA, en donde primero, en esas situaciones de excepción ya citadas, enseñamos en gráficos sencillos, como sanitizar el agua, cómo reconocer ,evitar y tratar golpes de calor, cuándo, utilizando exclusivamente síntomas, en caso de no contar con glucómetro, sospechar y encaminar una hiper o hipoglucemia, resguardar la integridad emocional en esas circunstancias y cómo debe tenerse preparada la mochila con lo elemental (alimentos, medicamentos e insumos) para evacuar una zona de peligro con el menor riesgo posible.
Recomendamos a las personas que se encuentran en zonas de riesgo, que las impriman, pues en estas situaciones de desastres no puede garantizarse conectividad ni acceso a la energía eléctrica.
¿Qué impacto ha tenido la labor de su equipo en regiones de América Latina y el Caribe, y en situaciones de conflicto como guerras?
Para nuestra satisfacción, se nos solicitaron la infografías desde Sudán, en donde se desarrollan conflictos bélicos de larga data, se ha usado como orientación para Brasil con inundaciones, por lo que fue traducido del español al portugués, similares situaciones en Argentina y también fue traducido al inglés en la esperanza que sea de provecho a quien lo necesite.
En América Latina y el Caribe, por fortuna, no tenemos conflictos bélicos activos, pero sí huracanes, terremotos e inundaciones con las que hay que lidiar.
Desde hace 25 años usted también está inmerso en el proyecto de la primera escuela para adultos analfabetos con diabetes en América Latina ¿Cómo surgió la idea de un proyecto tan ambicioso y necesario?
El analfabetismo en la diabetes es un escollo terapéutico muchas veces inadvertido
Según la CEPAl-ONU (Comisión Económica para América latina y el caribe) 6,3% de la población de 15 años o más es analfabeto absoluto, hablamos de unos 38 millones de personas, una de cada 11 personas en la región no sabe leer ni escribir, mayormente mujeres, más en áreas rurales, pero en los mayores de 60 años, las tasas de analfabetismo son cercanas al 17% según esta misma fuente.
Es decir, este porcentaje de personas con diabetes también padece esta limitación, que ,como decía, es un verdadero escollo terapéutico, pues quien carece de conocimientos de lectoescritura y no conoce los números, no puede administrarse solo la insulina, ni hacer auto-monitoreo y corregir en consecuencia, ni comprender las indicaciones, ni asistir a la cita el día indicado entre otras complicaciones.
Así, en la práctica veía pacientes del hospital, con mucho ausentismo a la consulta y sólo concurrían acompañados; con muchos ingresos por descompensaciones, con hipoglucemias pues un allegado le ponía toda la dosis de insulina NPH del día en una sola aplicación a la hora que podía, o bien hiperglucemias severas si el fin de semana estaba cerrada la unidad sanitaria en donde le aplicaban la insulina diaria; no traían su auto monitoreo o no tomaban sus pastillas en tiempo y forma.
Viendo este patrón de comportamiento, sospeché problemas de lectoescritura, que absolutamente nadie refirió espontáneamente pues para ellos el analfabetismo es algo vergonzante. Diseñamos una encuesta orientada al problema, que nos confirmó las sospechas. Así, nos animamos a entablar conversaciones entre el área de salud y de educación del municipio y en el auditorio del hospital S.T de Santamarina, y creamos el plan de alfabetización de adultos con diabetes, en donde además de tener título oficial de primaria, adaptamos toda la asignatura de biología orientándola en estilo de vida saludable y el cuidado de su diabetes. Realizamos convenios con empresa de trasporte local para que puedan viajar a clases sin costo y con el municipio para contar con profesor de actividad física, que habitualmente no está incluido en la educación de adultos, pero que es un pilar en el tratamiento de la diabetes.
Para nuestra sorpresa, fue la primera experiencia en su tipo reportada a nivel internacional .Corría el año 2000 ¡parece mentira que han pasado 25 años!
¿Cómo se combinan la educación formal (como títulos de primaria o secundaria) con el entrenamiento en auto cuidado de la salud dentro de esta escuela?
Siendo la asociación de analfabetismo y diabetes un problema singular, hubo que aplicar una estrategia acorde a similares características. En esta escuela, a diferencia de otras de adultos, se le enseñan elementos de anatomía, la correcta conservación y aplicación de insulinas o toma de medicamentos, alimentación saludable, se hace actividad física, aprenden aritmética sumando los precios de recortes de revistas. No es lo mismo sumar 4+5+7 que sumar los precios de lo que les sale un paquete de galletas, un manojo de acelga y una lata de lentejas. Perciben así, que el conocimiento les es de provecho en la vida cotidiana. Pero también se les da actividades co-programática como pintura, baile, manualidades y otras habilidades con salida laboral, pues se trata de alumnos socio-económicamente vulnerables.
De ahí viene el placer de concurrir. Personas habitualmente aisladas, y descalificadas hasta por su propia familia, logran un marco social y una genuina amistad. No me engaño. A nadie le gusta asistir de lunes a viernes a que le digan que tiene una enfermedad y a orbitar sobre la misma. El conocimiento de la diabetes, es la excusa para el reencuentro, compartir vivencias, ser más independientes, evadir al menos por unas horas al día realidades a veces muy duras.
Está muy arraigado el pensamiento que los golpes en la vida dejan aprendizaje. Yo digo, que Los golpes de la vida no enseñan. Solo atemorizan, paralizan y resienten. Se aprende de la alegría.
¿Qué resultados ha observado en personas que completan la escuela en términos de control metabólico, autonomía y calidad de vida? (Por ejemplo la capacidad de aplicarse insulina, interpretar su tratamiento o reconocer signos clínicos…)
Desde el inicio, en nuestros primeros informes, prácticamente en todos quienes empezaron la escuela, se pudieron erradicar los ingresos por urgencias por las causas ya referidas. De igual modo, lograron independencia en todo lo referente a conservación y correcta aplicación de insulinas y toma de medicamentos. Muchos comenzaron a hacer actividad física, aprendieron del cuidado de sus pies y otros cuidados de la diabetes. Nos concentramos en ese entonces, en cambios de hábitos, habilidades y cuánto influía en ingresos hospitalarios. En ese entonces no teníamos controles de hemoglobina glicosilada ni para ellos ni para nadie.
Años más tarde, sí pudimos objetivar descensos de ese parámetro de control metabólico de los alumnos ingresantes del 2012, midiendo HbA1c al comenzar y culminar el ciclo lectivo, un descenso de 11.06 a 8,4 puntos. En 2024, reportamos en la revista de salud pública de la India, un descenso global de hemoglobina glicosilada al finalizar el ciclo lectivo del alumnado de 8,73 % a 7,1 %, es decir un descenso con la intervención educativa de 1,63 puntos. Pero más allá de los números, muchos graduados nos acompañaron en una secundaria de adultos con diabetes, que pudimos sostener por 6 años y de ellos una señora se encuentra en tercer años de la facultad de letras y otra se animó a la facultad de derecho. Recuerdo una señora que me decía comentándome su inmenso logro:-”Doctor, le cuento que fui a la carnicería y pude leer el cartel, decía “asado”, me contaba con emoción.
En su experiencia, ¿qué papel juega el analfabetismo como escollo terapéutico en el manejo de la diabetes y cómo puede abordarse este problema a nivel de políticas públicas?
Los profesionales de la salud, muchas veces dan por sentado que a quienes tienen enfrente en la consulta, saben leer y escribir, que tienen frigorífico para conservar su insulina o gas para cocinar. No siempre es así. Todo esto da vergüenza relatarlo. Un interrogatorio respetuoso, demostrando que estamos para ayudar, no para condenar nos lleva a mejores resultados en alianza con quien nos consulta.
El acceso a la salud y educación es un compromiso ineludible de cada país
¿Qué experiencias personales o casos concretos le han marcado más profundamente en estos 25 años de trabajo, tanto en emergencias como en la escuela para adultos con diabetes?
Me viene a la memoria la señora Deolinda, portuguesa de casi 80 años. Sufría serios maltratos de su marido y compartía su angustia con nosotros. Cuando aprendió a leer y escribir comenzó a participar en el coro de la iglesia y pudo escribir una carta a sus hermanas, que le pagaron el pasaje en avión. Diremos que la aguantaron unos tres meses y se hicieron cargo del pasaje de vuelta, pero al regresar lo hizo con otra actitud y su marido tomó conciencia de lo que era estar sin ella y comenzó a tratarla con el respeto que se merecía ante la perspectiva de volver a ser abandonado. O el caso de la Sra. Melitona, huérfana criada en la provincia de Tucumán por las monjas, cuando no se les escapaba, y vino de joven a Buenos Aires. Al aprender los números en la escuela pudo comenzar un próspero emprendimiento de vender empanadas a todo el personal del hospital desde entonces y a la fecha.
Y respecto a las situaciones de catástrofes, muchas de ellas no se pueden predecir, pero sí tomar las precauciones y estar lo mejor preparados para esa eventualidad si se encuentra en un área de riesgo. Esto es lo que impulsó a la fuerza de tareas de Diabetes y desastres, para elaborar sus infografías para la comunidad.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo imagina el desarrollo de estrategias globales para mejorar la atención de personas con diabetes, especialmente en contextos vulnerables o de crisis?
En mi actividad profesional me toca conocer los avances tecnológicos y farmacológicos más avanzados en diabetes. Año a año distintas propuestas se superponen vertiginosamente. En cada stand de la industria, al verlas, imagino qué bien le vendría a tal o cual persona, pero también me viene a la mente, quien no podría costearlas. Me toca ver a quienes continúan con su pinchador, su jeringa y su libretita, que las tienen y tendrán por mucho tiempo. Aprendimos que ni a todos los que tienen la última tecnología les va bien ni a los que tienen la más elemental les va mal.
Depende de la motivación, la actitud, el apoyo del entorno, que son los primeros peldaños a la educación. Si tenemos el mejor coche deportivo y no sabemos conducir, chocamos a los pocos metros y nos supera el que sabe hacer el mejor uso de lo que tiene. Nuestra tarea en diabetología, en definitiva es formar buenos pilotos que sepan transitar las mejores pistas y si es necesario, por caminos tortuosos. La educación, tal como dijo el Dr. Joslin años antes de la aparición de la insulina, sigue siendo el pilar fundamental. La diabetes es una enfermedad y como tal, no merece ser el centro de la vida de nadie. Para eso el capacitarse, comprender por qué se hace cada cosa y hacerlo en un entorno amigable como son las asociaciones de personas con diabetes, constituye un camino espléndido y de reconocida eficacia. Paradójicamente, la dulzura es uno de los grandes tratamientos de la diabetes.
Autora: Marta Crea Gallego de Lerma. Periodista voluntaria Asociación Diabetes Madrid
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)