Tener diabetes, en ocasiones, es una “misión” difícil, pero tener diabetes y ser mujer a veces puede llegar a parecernos una “misión imposible”.
Muchos de vosotros que estéis leyendo el artículo y seáis hombres os preguntaréis por qué digo esto y pensaréis que la diabetes es lo que es y para todo el mundo. Sí, cierto, pero la realidad es que, lejos de intentar recurrir a un victimismo superficial, hay estudios objetivos que avalan la mayor afectación de la diabetes en la población femenina: por ejemplo, en la población general las mujeres tienen un índice dos veces más alto de sufrir depresión que los hombres y, a su vez, el riesgo de la depresión aumenta más en las mujeres con diabetes. Además, las investigaciones sugieren que los trastornos alimenticios son probablemente más comunes en las mujeres con diabetes que en las mujeres que no tienen diabetes…
¿Cuáles son estos cambios?
- La pubertad. Cierto es que la adolescencia afecta tanto a chicos como a chicas, las hormonas están en continúa ebullición en ambos, surgen los cambios de humor, los problemas de autoestima, la construcción de la propia identidad… La hormona de crecimiento, la testosterona y el estrógeno generan una resistencia a la insulina que incrementa las necesidades de ésta.
- El ciclo menstrual. Las mujeres con diabetes Tipo 1 suelen empezar a menstruar de media un año después que aquellas mujeres que no tienen diabetes. De media, las mujeres con diabetes también tienen menstruaciones más largas y más abundantes y suelen durar varios días más que la media de mujeres sin diabetes. Existen pruebas que sugieren que la diabetes está asociada con una llegada más temprana de la menopausia, lo que supone que las mujeres con diabetes tienden a ser fértiles durante menos años que las mujeres sin dicha enfermedad. El ciclo menstrual afecta directamente los niveles de azúcar en sangre durante todo el mes. Las hormonas encargadas de regular el ciclo femenino interaccionan con la insulina, y este ‘cocktail’ hormonal va variando durante el ciclo, dando como resultado la fluctuación de los niveles de azúcar en la sangre. En concreto, un aumento de los niveles de glucosa en sangre por un periodo aproximado de entre tres a cinco días alrededor de la fecha de comienzo del sangrado menstrual. Para algunas mujeres esto se convierte en una constante pero para otras, cuyos niveles hormonales son menos estables, puede aparecer solamente de manera ocasional.
¿Qué efectos tiene la progesterona?
Además de crear resistencia a la insulina, la progesterona puede aumentar los antojos o el deseo de comer alimentos ricos en carbohidratos. Es muy importante para las mujeres con diabetes estar atentas a estos avisos que les da el cuerpo para poder planificar su dieta de manera adecuada. Controlar la alimentación es una parte fundamental del cuidado que requiere la diabetes por lo que es importante tener en cuenta los cambios cíclicos y no dejar que estas fluctuaciones provocados por los picos hormonales afecten la dieta o cambien los cuidados habituales de la enfermedad.
Así mismo, las mujeres con diabetes suelen verse afectadas por problemas menstruales a una edad joven, y son más frecuentes en ellas la probabilidad de sufrir infecciones de hongos o el Síndrome de ovarios poliquísticos.
Todo esto genera mucha inestabilidad emocional, frustración, inseguridad y ansiedad que podemos aprender a controlar. Basta con tener información sobre cómo funcionan las hormonas y estar atentas a cómo funciona nuestro cuerpo, nuestro propio ciclo. A partir de ahí podemos establecer pautas de acción para corregir los picos de glucosa y para evitar situaciones indeseables.
Embarazo
El temor al embarazo también suele ser un pensamiento frecuente. No tanto al embarazo en sí sino a las posibles complicaciones que éste pueda tener, tanto en el embrión como en la madre. Y es que el autocuidado aquí debe extremarse incluso antes de estar embarazada, los niveles han de ser más estrictos pero a su vez, los cambios hormonales de nuevo complican el control haciendo incrementar los niveles de glucosa al principio, para bajarlos posteriormente. Durante los 9 meses la preocupación por los niveles y por el buen desarrollo del embrión es constante en la cabeza de toda embarazada con diabetes. Pero la inestabilidad no acaba ahí, porque durante la lactancia se prolongan las mismas condiciones previas al parto sólo que además con un incremento de hipoglucemias y la verdad es que estar dando el pecho a un bebé que llora mientras estás pensando las mil cosas que tienes que hacer en casa, y que encima notes que te está dando una hipoglucemia…creedme que no es agradable.
De nuevo, tenemos que intentar no dejarnos llevar por la ansiedad y la frustración e intentar anticiparnos al problema, por ejemplo, teniendo carbohidratos de absorción rápida en el sitio donde nos pongamos a dar el pecho al bebé, o tomar algunas raciones de hidratos previamente para evitar llegar a la hipoglucemia.
Menopausia
Esta es otra de las situaciones en las que una mujer con diabetes está expuesta de nuevo a más cambios. En éste caso, al disminuir el estrógeno y la progesterona se produce un aumento de la acción de la insulina, por lo que será necesario ir reduciéndola para evitar niveles bajos.
Tanto con diabetes como con menopausia el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumenta, y algunos estudios han encontrado que la combinación de ambas condiciones puede potenciar aún más ese riesgo.
Otro de los problemas que pueden tener las mujeres con diabetes es la mayor probabilidad de tener baja lubricación vaginal, que puede acabar generando una disminución del deseo sexual y anorgasmia. De nuevo aquí es fundamental la información como punto de partida para buscar una solución al problema concreto, evitando así que éste se vaya acumulando y genere un temor a las relaciones sexuales que, no sólo es evitable, sino infundado ya que la mujer con diabetes puede poner en marcha los recursos necesarios para poder seguir
disfrutando de sus relaciones como hasta entonces.
¿Y las mujeres con “diabetes tipo 3”?
Nos referimos a las madres y cuidadoras de personas mayores que, si tienen la suerte de poder compaginar la diabetes de su hij@ o persona a su cuidado y no tienen que dejar su trabajo, tienen que ausentarse de éste periódicamente para acudir a las revisiones médicas, para realizarle los perfiles en el cole, ponerle la insulina… Todo esto unido al temor de mantener el puesto de trabajo y que esta situación no repercuta de forma negativa en la percepción del rendimiento.
Recomendaciones finales
Al final, nos encontramos con un cúmulo de situaciones que afectan a las mujeres en sus diversos roles: adolescente, esposa, madre, mujer trabajadora, amiga… y en todos ellos lo importante es partir de una buena información y no dejarse llevar por la ansiedad o el estrés emocional que a priori esas situaciones nos puedan generar, racionalizar en lugar de anticipar consecuencias que ignoramos si van a tener lugar, descartar los errores cognitivos que no nos ayudan a solucionar los inconvenientes que nos podamos ir encontrando y, sobre todo, anteponer el seguimiento de las necesidades de la propia salud, tanto física como mental.
Autora: Natalia Martínez
Psicóloga
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)