Vamos a hacer un rápido repaso sobre los principales “mitos y leyendas” que rodean a la diabetes, muchos y muy variados, intentando dejar clara cuál es la realidad.
- No tengo diabetes, sólo tengo un poquito de azúcar. ¿Qué es eso de un poquito? ¿Qué pruebas te han hecho, qué “apellido” han puesto a ese poquito? La diabetes se tiene o no se tiene. El “poco de azúcar” si no es diabetes, puede ser una intolerancia a los hidratos de carbono o una alteración de la glucemia en ayunas, y requiere seguimiento médico porque hay elevadas probabilidades de desembocar en diabetes.
- Yo tengo diabetes leve (o buena), y tú de la grave (o mala). La diabetes no es ni leve ni grave en sí misma. A veces se interpreta como grave el hecho de necesitar insulina para el tratamiento, pero eso no significa ni mayor ni menor gravedad. En otras ocasiones el tener cifras elevadas de glucemia hace pensar en que es más grave. Tampoco es cierto, pues puede alterarse por muchas circunstancias. Bueno o malo/insuficiente es el tratamiento que consigue mantener en objetivos razonables la glucemia, o no lo consigue; leves o graves pueden ser las complicaciones derivadas de ella por un diagnóstico demasiado tardío o un inadecuado control de la misma.
- Antes necesitaba medicación y ahora no: se me ha curado la diabetes. La diabetes no se cura, se controla, a veces sin medicación y otras veces con ella. En la diabetes tipo 2 es frecuente, sobre todo tras el inicio, que con alimentación saludable, pérdida de peso y aumento de la actividad física, pueda mantenerse en niveles adecuados y reducir o suprimir la medicación previamente instaurada; y en la diabetes tipo 1 sólo sucede, en todo caso, en el periodo denominado “luna de miel”, al principio del diagnóstico.
- Una persona con diabetes no puede tomar productos con azúcar, uvas o plátano: Falso. Hay que tener en cuenta varias cosas. El azúcar y productos que la contengan como bollería industrial, chocolate, refrescos azucarados, etc. no aportan nutrientes de calidad, son sobre todo carbohidratos de absorción más o menos rápida (si se toma sola) y grasas (en derivados azucarados), por lo cual debería tomarse de forma limitada, esporádica, en pequeñas cantidades y dentro del contexto de una ingesta más completa que disminuya la rapidez de absorción y de una vida saludable que incluya actividad física habitual. Estas mismas recomendaciones se aplican a personas que no tienen diabetes. El plátano y la uva tienen más concentración de hidratos de carbono en comparación con otras frutas, pero son muy nutritivas y no deben ser desterradas de nuestra alimentación.
- Las frutas y la miel se pueden tomar sin límites, no tienen azúcar y son naturales: las frutas son muy nutritivas y saludables, ricas en vitaminas, minerales y fibra, pero también son ricas en hidratos de carbono, motivo por el cual hay que ingerirlas de forma racional dentro del plan de alimentación establecido y en cantidades controladas (no son libres). La miel se comporta en la glucemia de manera similar al azúcar simple, se absorbe rápidamente y tiene muy baja cantidad de nutrientes, no siendo equivalente a la fruta.
- Tener diabetes está causado por haber tomado muchos dulces: la diabetes tipo 1 no tiene nada que ver en su origen con la ingesta de más o menos azúcares. Tiene una base genética e inmunológica y no está definida causa que la desencadene. Para la diabetes tipo 2 influye la genética y el estilo de vida, confluyendo generalmente obesidad o sobrepeso, sedentarismo, hábitos alimentarios inapropiados, exceso de bebidas azucaradas, etc.
- Al tener diabetes ya no puedo tomar pan, patatas, arroz, pasta…: falso. Claro que se pueden tomar. Igual que la fruta. Es necesario tomar diariamente hidratos de carbono, forman parte de una alimentación saludable, eso sí, en cantidades adecuadas según las recomendaciones del equipo sanitario.
- Se pueden tomar alimentos light y especiales para diabéticos sin problemas: los alimentos light no son alimentos en sí libres de azúcar, sino que contienen menos de calorías que el mismo no light. Por tanto puede tener el mismo azúcar pero menos grasas, y el impacto en la diabetes es el mismo. Los productos “aptos o especiales para diabéticos” (o sin azúcares añadidos o bajos en azúcar…), además de ser bastante más caros, contienen también hidratos de carbono en forma de harinas, fructosa, polialcoholes, etc. que también deben tenerse en cuenta pues afectan a la glucemia de forma parecida al producto normal sin aportar beneficios relevantes. Es preferible una porción algo menor del producto estándar a una más grande del específico. Y leer siempre las etiquetas y la composición nutricional, comparando con el alimento normal nos va a ayudar a decidir mejor.
- La diabetes se contagia: falso. No es una enfermedad infecciosa ni contagiosa. Se pueden heredar los genes y la predisposición hereditaria, que es lo que hace que pueda haber familias con más personas con diabetes que otras, pero no se contagia.
- La insulina produce ceguera: NO. La insulina es una hormona que el propio organismo produce, y es necesario administrarse cuando la producción propia es escasa. Lo que sucede en la diabetes tipo 2 es que a veces la aparición de complicaciones crónicas es la que impulsa a instaurar el tratamiento con insulina e intensificar el control, pero como efecto, no como causa. Es el hecho de haber estado mucho tiempo con descontrol, cifras elevadas de glucemia, sin diagnosticarse o sin tratarse adecuadamente, lo que más relación tiene con las complicaciones y daño orgánico. Pero es gracias a ella que se controlarán mejor estas complicaciones y la situación general. Además es el único tratamiento imprescindible para la diabetes tipo 1.
- Me conozco perfectamente y sé cuándo tengo la glucemia alta o baja: puede pasar tiempo en cifras elevadas que están perjudicando sin notar nada. El orinar con frecuencia o beber mucho líquido porque se tiene mucha sed, orientan a hiperglucemia, generalmente bastante alta y mantenida, pero pueden aparecer en otras circunstancias no relacionadas con la glucemia elevada. Lo mismo sucede con la hipoglucemia: aunque hay síntomas muy típicos, pueden pasar desapercibidos o no aparecer, o ser producidos por otra causa como ansiedad, miedo, excitación… La única manera de saber realmente cómo está la glucemia es midiéndosela.
Y seguiríamos contando otros mitos de los numerosos que existen en relación con la diabetes pero… ante todo y a la menor duda, se debe consultar con el equipo sanitario para tomar decisiones acertadas basadas en información correcta. El Dr. Google a veces, no es buen consejero.
Autora: Dra. Rosa Mª Servián Carroquino
Médico de familia
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)