¿Quién no se ha sorprendido cuando se le ha explicado el funcionamiento correcto del juego de una consola, o de algún aparato tecnológico? “Claro, cómo iba a saltar el ratón si le estaba dando al otro botón”, “cómo iba a salvar a los leones, si de la forma en que estaba jugando, en vez de apuntar a los furtivos les apuntaba a ellos”.
Sobre este símil, ¿quién no ha “sufrido” las consecuencias de un error de concepto sobre algún aspecto de la alimentación que teníamos clarísimo y que nos estaba ocasionando problemas?
Todos escuchamos con atención muchos consejos que nos dan nuestros allegados para nuestro bienestar, aunque es cierto que a veces estos consejos no son del todo correctos.
Por ello es que conviene desmitificar algunos supuestos y corregir algunos errores que cometemos con cierta frecuencia (sin llegar a la exhaustividad, sólo los más habituales), para que nuestra salud no se vea perjudicada y consigamos mantener a raya nuestra glucemia (o si se altera, que no sean estos errores los causantes).
El agua engorda
Existe la creencia de que el agua durante la comida engorda. Esto no es cierto. El agua no tiene calorías, por tanto no puede engordar. Es cierto que si se ingiere junto con la comida, contribuye a aumentar el volumen abdominal tras ella y la sensación de plenitud, que desaparecen al poco tiempo con la digestión. Por tanto el agua se puede consumir cuando sea necesario, antes, durante o después de las comidas. No influye de forma directa en la ganancia o pérdida de peso, aunque si se bebe uno o dos vasos de agua poco antes de comer, contribuye a saciar la sensación de apetito con la que llegamos a la mesa y a ingerir menos cantidad de esa comida.
La fruta no engorda y se puede comer libremente
Siempre hemos oído que la fruta es muy sana y que es buenísimo tomar mucha fruta. Tanto si tomamos más fruta a expensas de eliminar otros alimentos importantes, como si nos excedemos e ingerimos fruta sobreañadida por encima de nuestras necesidades calóricas, esta actitud puede conducir a desequilibrios nutricionales, hiperglucemias y a ganancia de peso. La fruta es un alimento buenísimo, rico en vitaminas, minerales, agua, fibra y también contiene hidratos de carbono y calorías. Es recomendable tomar al día 5 raciones/unidades de frutas y verduras. La mejor forma de repartirlas suele ser 3 frutas y dos de verdura, incluyendo una de éstas fresca (ensaladas, tomate, etc.), dentro de una alimentación equilibrada. Las frutas en relación con la alimentación del persona con diabetes no son de consumo libre, pues debe tenerse en cuenta su contenido en hidratos de carbono y hacer las equivalencias pertinentes.
Abusar de proteínas
Como no tienen hidratos de carbono en cantidades relevantes, son alimentos permitidos sin requerir contaje de raciones en la alimentación de la persona con diabetes. Es bastante cierto que si un niño o joven con diabetes se queda con hambre algún día, se le indica que puede tomar proteína sin tener que ponerse más insulina pero no son de consumo “libre”. Hay que tener en cuenta que en una alimentación equilibrada el 12-15% del contenido calórico de la ingesta habitual debe ser de origen proteico. Las proteínas también tienen calorías, que suelen acompañarse de grasas la mayoría de las veces saturadas. Un exceso de proteínas habitual puede ocasionar problemas renales o agravar los que se tengan. Por eso libre sí, algún día, alguna vez, pero no de forma habitual.
No descontar los aperitivos y “picoteos”
En España tenemos la sana costumbre de disfrutar saliendo a tomar unas raciones, un aperitivo, unas tapas con los amigos y la familia. Es sana para el corazón y para el alma si no descuidamos algunos puntos. Aunque las raciones que pidamos no lleven hidratos algunas veces (aceitunas, boquerones en vinagre, chorizo, queso…), sí llevan calorías, y generalmente bastantes. Cuando sí tomamos hidratos (croquetas, tortilla de patata, patatas fritas, rebozados, etc.), debemos controlarlos para no sorprendernos con hiperglucemias fuera de lugar. Si es necesario “frenar” porque ya he consumido la cantidad correspondiente a mi comida habitual por el aperitivo, hacerlo; si es necesario, inyectar algo más de insulina, o cambiar el tipo de aperitivo llegado el caso. Además, cuidado con el alcohol (cervecita, sidra, vino,…) con lo que solemos acompañarnos. También son calorías, y según de cuál se trate, contienen más o menos hidratos de carbono que no hay que ignorar.
Chocolate, bollos y helados son buenos para las hipoglucemias
Gran error. La hipoglucemia es una situación urgente, y requiere una solución más urgente todavía, con ingesta (si se está en condiciones de ello) de hidratos de absorción rápida: azúcar, zumo, leche… Los otros alimentos y similares que nos apetecen tanto, no son buenos ni válidos para solucionar hipoglucemias, ya que los hidratos de carbono que los componen van mezclados con otras sustancias que les confieren una absorción más lenta de lo necesario en esta situación, requieren mayor digestión y se acompañan de gran cantidad de grasa en su composición, que enlentece la absorción de la glucosa.
Las legumbres están prohibidas
Las legumbres ni son especialmente calóricas, ni están prohibidas en la alimentación de las personas con diabetes. Más bien al contrario, son alimentos muy nutritivos, ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, con índice glucémico bajo, alto contenido en fibra y otros nutrientes esenciales, muy recomendables en la alimentación habitual. Lo que sucede es que estamos acostumbrados a tomarlas con abundante grasa saturada (tocino, chorizo,…) que es lo que “contagia” a las legumbres de la mala fama.
El pan engorda mucho
El pan está compuesto fundamentalmente de hidratos de carbono, aportando cada gramo de hidrato 4 kcal., igual que las proteínas, mientras que un gramo de grasa nos aporta 9. El pan no hay por qué suprimirlo. Lo que hace “engordar” al pan son los complementos acompañantes, las salsas en las que lo mojamos, lo que untamos, etc. que suele ser rico en grasas.
La miga del pan engorda más que la corteza
No, no es así. Lo habitual es que quitemos la miga al pan para no engordar, cuando la parte del pan que pesa más, está más concentrada y tiene menos contenido de agua, es la corteza.
El pan integral es libre y no engorda
El pan integral se diferencia del pan blanco en que tiene más cantidad de fibra en su composición. Tiene una cantidad similar de hidratos de carbono y calorías. Lo que sucede es que produce sensación de saciedad mayor que el pan blanco, y no suele estar tan rico por lo que solemos comer menos cantidad, ingiriendo menos calorías (del propio pan y los acompañantes).
La margarina es mejor que la mantequilla
A priori podría parecer que la margarina (derivada de grasas de origen vegetal) es mejor que la mantequilla (derivada de origen animal). Sin embargo durante el proceso de elaboración de la margarina, las grasas se tienen que transformar para hacerse sólidas y esto conlleva “saturación” de las mismas, cambiando de esta forma sus propiedades y los ácidos grasos que las componen. Por tanto, ambas son igual de buenas si se toman de forma esporádica y en pequeñas cantidades, o igual de perjudiciales si se abusa en frecuencia y cantidad. Lo que no ofrece dudas en estos momentos de la ciencia y la cultura es la bondad del aceite de oliva.
Los frutos secos no alteran la glucemia porque son salados
Los frutos secos están compuestos fundamental, aunque no exclusivamente, por grasas e hidratos de carbono, por tanto, sí pueden alterar la glucemia. Dos avellanas o tres nueces no son problema, pero más sí podrían serlo.
La persona con diabetes no puede tomar sal
La persona con diabetes, por la única condición de serlo, no tiene por qué prescindir de la ingesta de sal, igual que el resto de las personas sin diabetes. Su limitación estará condicionada por otros problemas de salud, hipertensión, alteraciones renales, etc. en cuyo caso deberá seguir las indicaciones más precisas de su médico. De cualquier manera, no se recomienda ingerir más de 3 gr. de sal al día, teniendo en cuenta la que contienen los propios alimentos.
La leche desnatada es libre
La leche desnatada contiene la misma cantidad de hidratos de carbono y proteínas que la leche entera. Lo que las diferencia es la presencia de grasa y vitaminas liposolubles propias de la leche en esta última y su ausencia en la desnatada. El contenido calórico es menor, debido a la carencia de grasas, pero los hidratos de carbono que contiene son los mismos que la leche entera, por tanto debe ser contabilizada en la ingesta de raciones de hidratos de la alimentación de la persona con diabetes.
La tónica y el bitter son libres
Estas bebidas y otras similares, por el sabor amargo o incluso ácido de otras, pueden hacer pensar que no contienen azúcar, y por ello ser de consumo libre para las personsa con diabetes. Esto es erróneo. El sabor no tiene relación con la cantidad de azúcares que lleva, que es equivalente aproximadamente al contenido que puede tener la misma cantidad de otro refresco como bebidas de cola, naranjada, etc. no lights: unos 8-10 gr. de sacarosa por cada 100 ml. de media en estas bebidas.
“Pasarnos” de hidratos y “compensar” en la comida siguiente
A veces podemos pensar que el cómputo total de la alimentación equilibrada es lo que se toma en un día, independientemente de cuándo. Esto no es así, y menos en la alimentación de la persona con diabetes, que requiere un equilibrio en la ingesta de hidratos de carbono a lo largo del día de tal manera que evite excesos en determinados momentos o defectos en otros, sobre todo cuando hay que conjugar estos momentos con la acción de fármacos orales y sobre todo insulina. Los hidratos de carbono de una comida deben ser compensados, sustituidos por otros o equilibrados dentro de la misma comida: si en la merienda me corresponden 2 raciones y en la cena 6, no puedo tomarme 5 en la merienda y sólo 3 en la cena para compensar. Corremos el riesgo de tener hiperglucemias cuando nos excedemos e hipoglucemias cuando no llegamos.
No mantener los horarios
La vida habitual, llena de prisas, interrupciones, cambios de planes, estrés, trasnochar, dormir hasta altas horas de la mañana y otras locuras, hace difícil mantener en ciertas personas una regularidad en los horarios necesarios para una vida sana, y sobre todo en los cuidados que requiere la diabetes, fundamentalmente en relación con las ingestas alimenticias y la medicación. Desplazando los horarios de inyección, retrasando o adelantando comidas, nos expone a riesgos de hipoglucemias o hiperglucemias. Afortunadamente, las actuales insulinas nos permiten mayor flexibilidad que antaño para poder mantener una cierta “irregularidad” horaria controlada, pero no hay que olvidarse que hay que conocer muy bien nuestras pautas para no cometer errores.
Mi comida es aburrida y monótona
La alimentación de las personas con diabetes no tiene por qué ser ni aburrida ni monótona. Gracias a las equivalencias de los alimentos dentro del mismo grupo o grupos y a la mayor información que cada día hay al respecto, la persona con diabetes puede y debe comer de todo. No hay que limitarse a dietas estrictas y cerradas (“de primero un plato de 200 gr. verdura de hoja verde, de 2º 125 gr. de filete de ternera con 50 gr. de patata cocida, 40 gr. de pan y una pera”). Afortunadamente podemos cambiar pan por patata, por arroz, macarrones o legumbres, ternera por atún, pera por sandía o plátano, miles de combinaciones, y las cantidades ajustadas al momento y situación de cada persona (embarazo, lactancia, infancia, adolescencia…). No hay ningún motivo para hacer que sea aburrida y monótona.
Estoy harto de comer diferente al resto de mi familia
Igual que no debe alimentarse de forma monótona, tampoco debe ser diferente de la del resto de la familia. Es necesario que la unidad familiar coma sano, equilibrado, variado, y se adapten en cantidades a las necesidades particulares. No hay que hacer distinciones en la confección de los menús por el hecho de estar personas con diabetes sentadas a la mesa.
La leche condensada es como la leche concentrada o la deshidratada
La leche condensada puede ser leche entera o desnatada con gran cantidad de azúcar añadida, que se suele utilizar para endulzar cafés, postres, dar textura diferenciada a algunos preparados, etc. Por tanto su composición es muy rica en hidratos de carbono de absorción rápida en comparación con la leche que consumimos habitualmente.
Los zumos son libres
Los zumos, con o sin azúcares añadidos, contienen hidratos de carbono de absorción rápida procedentes de la propia fruta, y agua. Por tanto, en la alimentación de la persona con diabetes no son libres. Puede llevar a confusión los zumos “sin azúcares añadidos”. Estos tienen los azúcares propios del zumo de fruta, en forma de fructosa. Los que llevan azúcares añadidos suelen tener menos proporción de zumo y añadirles azúcares para hacerlos más sabroso o modificar su textura, presentación o palatabilidad. Aún así hay que tener en cuenta que la mayoría de los zumos de frutas, con o sin azúcares añadidos, aportan cerca de 10 gr. de hidratos de carbono por cada 100 ml. Los néctares suelen contener menos cantidad de hidratos.
No realizar adecuadamente los intercambios de alimentos
Es frecuente no conocer las equivalencias entre los distintos tipos de alimentos y sus posibilidades de intercambiarlos dentro de la misma comida, para ingerir más o menos de un tipo determinado a cambio de tomar más o menos del otro. A esto se le une otro problema, que es el no controlar “a ojo” la cantidad que tenemos delante. Conviene asesorarnos con frecuencia, reciclarnos, “repesar” los alimentos en nuestra casa para no perder la habilidad y la referencia, y recurrir al médico o educador para cualquier duda que nos surja.
Todo producto light y «alimentos para diabéticos
2 son aptos y de consumo libre
Un producto light es un producto que tiene menos calorías que su equivalente no light. Puede ser porque tenga menos grasas (como algunas margarinas, quesos, patatas chips) o menos contenido en azúcares (como chocolates, pero no significa por ello que no tengan calorías, o que sean “libres” en cuando a hidratos de carbono en la alimentación de las personas con diabetes. En ocasiones, los «alimentos para diabéticos» en los que se sustituye la sacarosa, el azúcar común, por otro tipo de edulcorantes calóricos como la fructosa, el contenido total de hidratos de carbono es similar al producto de referencia, con similar contenido en harinas, a veces más grasas, etc. También se tiende a consumir más cantidad de los productos light, por exceso de confianza en ellos, que de los no light, con lo que al final se ingieren tantas o más calorías o hidratos de carbono. Es fundamental comprobar y comparar siempre la composición de los alimentos para tener conocimiento exacto de qué lleva, qué cantidades y en qué afecta a la diabetes.
Por tener diabetes necesito tomar vitaminas o suplementos
No es cierto. Una alimentación equilibrada y completa como la que tiene que llevar la persona con diabetes no requiere suplementos nutricionales si no hay otro motivo de salud que sea la causa real de algún déficit vitamínico o mineral concreto, como por ejemplo una anemia por pérdida de hierro o por defecto de absorción de la vitamina B12.
Otros problemas alimentarios
En nuestra cultura y nuestra sociedad estamos inmersos en una vorágine de comida rápida, comida preparada, multitud de productos elaborados de distintas formas, presentaciones muy variadas, exceso de oferta y competitividad comercial, de opulencia y excesos de comida, sedentarismo, etc. Quiero destacar como principales puntos que mejorar:
- Sobrealimentación
- Ingesta excesiva de carnes, grasas saturadas, sal y azúcares
- Ingesta insuficiente de lácteos, frutas, verduras y pescados
- Mala organización de las comidas
- Regímenes vegetarianos no controlados
- No pesar los alimentos con periodicidad
Autora: Rosa Mª Servián
Médico de Familia
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)