Sabemos que uno de los factores más importantes para tener en cuenta para alcanzar una adecuada gestión de la glucemia después de las comidas es manejar adecuadamente los alimentos que decidamos consumir con relación a su calidad y a su cantidad. Los grupos de alimentos (verduras, frutas, pescados, carnes, legumbres, cereales, tubérculos, etc) están formados por nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra).
De todos estos nutrientes, sabemos que los hidratos de carbono son los que tienen un impacto más inmediato en la glucemia, por ello se requiere de herramientas como el contaje de hidratos de carbono o el plato saludable para aprender a escoger porciones adecuadas de estos alimentos y así ajustar el tratamiento de insulina (si es que se utiliza).
Sin embargo, no sólo los hidratos de carbono tienen un efecto sobre la glucemia, las grasas y las proteínas también tienen un impacto significativo unas horas después de haberlas ingerido. Es decir, su impacto en la glucemia no es tan rápido como el de los hidratos de carbono, pero también incide.
Las grasas provocan que el vaciado gástrico (el paso de la comida del estómago al intestino) sea más lento y son causantes de una resistencia posterior a la acción de la insulina. Esto significa que las comidas con grasa elevan los niveles de glucosa más lentamente y los mantienen elevados durante más tiempo.
En ocasiones, debido a la disminución del ritmo del vaciado gástrico que originan las grasas y las proteínas, puede producirse una hipoglucemia justo después de comer y una hiperglucemia más allá de la tercera hora. Por esto, es posible que se requiera menor cantidad de insulina justo antes de comer y un poco más entre 3 y 8 horas después de la ingesta; el momento en que se produce esta hiperglucemia tardía será proporcional a la cantidad de grasas y/o proteínas ingeridas.
¿Cómo podemos contar la cantidad de grasa y proteína de los alimentos?
Así como utilizamos los gramos o las raciones para medir los hidratos de carbono de un alimento, para calcular las grasas y las proteínas, nuestra herramienta es la unidad grasa – proteína (UGP), que no es más que nuestra «moneda» para saber si un alimento tiene una cantidad de grasas y/o proteína lo suficientemente significativa para que impacte a nuestra glucemia. Las UGP se miden en calorías (Kcal). En España se establece que: 150 kcal corresponden a una Unidad Grasa Proteína (UGP).
Para calcular las Unidades de Grasa-Proteína (UGP), tenemos que saber que:
- Un gramo de grasa nos aporta 9 Kcal
- Un gramo de proteína nos aporta 4 Kcal
Para ello, nos será de gran ayuda contar con un material que nos proporcione estos datos como las tablas oficiales del BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos), la información nutricional del etiquetado de los productos o bien, las tablas que contiene la cantidad de grasas y proteínas de varios alimentos como las realizadas por el proyecto La Mesa Azul y que puedes consultar en su web.
Las grasas y las proteínas, si se comen más allá de 1 UGP, debemos tenerlas en cuenta porque influirán en nuestra glucemia de forma tardía. Por eso te sugerimos guiarte con tres pasos.
Antes de nada, queremos destacar que siempre debes consultar a tu equipo de educación diabetológica para realizar ajustes en tu tratamiento.
PASO 1: Calcula las raciones o gramos de hidratos de carbono.
PASO 2: Calcula las Kcal de grasas y proteínas y calcula sus UGP.
PASO 3: Suma las unidades de insulina correspondientes a hidratos de carbono y UGP.
PASO 4: Aplica la insulina correspondiente en 2 momentos. Primero: aplica en el momento de comer el 70% de la dosis calculada. Segundo: aplica dos horas después 30% de la dosis calculada. Este reparto no es algo fijo, pues dependiendo del tipo de alimento, actividad que se realice o propia digestión, esto puede variar. Aquí es importante ayudarte de tus sensores de monitorización glucémica para aprender de tu experiencia.
Como ves, alcanzar un adecuado control glucémico después de comidas altas en grasas y proteínas, es un poco más complejo que si sólo tenemos en cuenta los hidratos de carbono, pero no es imposible; con conocimientos y la observación de tu experiencia, podrás hacerlo y tomar decisiones y acciones que se ajusten a tus necesidades personales y a tu contexto.
Autoras: Karla Meneses y Rocío Maraver
Dietistas Nutricionistas especializadas en diabetes
Fundadoras del proyecto la Mesa Azul @lamesa.azul
Referencias
1.J. BELL, K. et al. (2015). “Impact of fat, protein, and glycemic index on postprandial glucosa control in type 1 diabetes: implications for intensivediabetes management in the continuous glucose monitoring”. Diabetes Care. Vol. 38:1008–1015
2.TURTON L. Jessica et al. (2018) “Low-carbohydrate diets for type 1 diabetes mellitus: a systematic Review”. PLOS ONE. Marzo.
3. WANG, Bin. et al. (2018) “Suppression of postprandial blood glucose fluctuations by a low-carbohydrate, high-protein, and
high-omega-3 diet via inhibition of gluconeogénesis”. International Journal of Molecular Sciences. Volumen 19: 1823.
4.SMART C. et al. Both Detary protein and fat increase postprandial Glucose excursion in Children With type one diabetes and the effect is additive. Diabetes Care 2013.
5.PATERSON MA et al. Increasing the Protein quantity in a meal results in dose-dependent effects on postprandial glucose levels individuals with type 1 diabetes mellitus. Diabetic Medicine 2017.
6.PANKOWSKA E et al. Application of novel dual wave meal bolus and its impact on glycated hemoglobin A1c level in children with type 1 diabetes. Pediatric Diabetes 2009.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)