Hiperglucemia en edad avanzada

Hiperglucemia en edad avanzada

Introducción

La prevalencia de la diabetes mellitus aumenta con la edad. En España el estudio Di@bet.es encontró que la prevalencia de la diabetes por encima de los 75 años, edad considerada como edad geriátrica, es del 30,7% en varones y un 33,4% en mujeres, desconociendo el diagnóstico en el 10% de los casos. Según este estudio más de la mitad de la población con diabetes en nuestro país tiene más de 65 años.

Además de esta prevalencia aumentada, se trata de una población muy heterogénea como consecuencia:

  • Duración de la diabetes y tipo: aunque la gran mayoría presentan una diabetes tipo 2 al diagnóstico en edades maduras, muchas personas con diabetes tipo 1 llegan a una avanzada edad fruto de la mejora del control metabólico.
  • Cambios físicos asociados al envejecimiento.
  • Presencia de complicaciones crónicas o comorbilidades asociadas.
  • Deterioro cognitivo.
  • Situaciones de soledad con frecuentes estados de desnutrición, caídas y múltiples fracturas.
  • Polifarmacia.

Síntomas y signos de la hiperglucemia

La hiperglucemia o elevación de glucosa en sangre no causa síntomas hasta que los valores de glucosa no están por encima de 180-200 mg/dl. Y se mantienen elevados durante días. Incluso en este grupo de personas con edad avanzada pueden no tener sintomatología y vivir asintomáticamente con el riesgo de sufrir complicaciones tardías.

Reconocer los síntomas de hiperglucemia puede ayudar a tratar la enfermedad inmediatamente:

  • Poliuria – orinar abundante y frecuentemente.
  • Polidipsia – aumento de la sed.
  • Fatiga.
  • Mareos y dolor de cabeza.

Si no se trata la hiperglucemia, puede favorecer la aparición de cuerpos cetónicos en sangre y en orina y dar lugar:

  • Aliento con olor a manzana.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor abdominal.
  • Debilidad, desorientación.
  • Coma metabólico, cetoacidótico o híperosmolar.

La diabetes disminuye los efectos de la insulina en el cuerpo bien por déficit (diabetes tipo 1) o por resistencia (diabetes tipo 2). Como resultado, la glucosa tiende a acumularse en el torrente sanguíneo y alcanzar niveles elevados que ponen en peligro la vida, debiendo recurrir al tratamiento farmacológico con insulina o antidiabéticos orales.

Factores que contribuyen a la hiperglucemia

  • Abandono del tratamiento con insulina o antidiabéticos orales.
  • No seguir la dieta.
  • Mala técnica en la inyección de insulina: no rotar la zona de inyección o insulina caducada o en mal estado de conservación.
  • Enfermedades infecciosas intercurrentes.
  • Uso de corticoides como tratamiento de otras enfermedades (artritis reumatoide, asma, alergias, enfermedad de Crohn).
  • Someterse a cirugía.
  • Estrés emocional que libera hormonas contra la acción de la insulina (catecolaminas, cortisol)

Complicaciones

  • Crónicas a largo plazo:
  • Enfermedad cardiovascular: cardiopatía isquémica, infarto agudo de miocardio. Accidente cerebrovascular, ictus.
  • Daño de los nervios, neuropatía.
  • Daño del riñón, nefropatía, insuficiencia renal.
  • Daño de los vasos de la retina, retinopatía.
  • Cataratas.
  • Problemas en los pies causados por los daños neuropáticos y flujo sanguíneo con úlceras y en ocasiones con amputaciones.
  • Daños en dientes y encías.
  • Problemas en huesos y articulaciones.
  • Complicaciones agudas o de emergencia
    • Cetoacidosis. La falta de insulina impide la entrada de glucosa en las células y al no obtener energía se empieza a quemar grasa que produce cuerpos cetónicos. Si no se trata puede comprometer la vida.
    • Coma hiperosmolar. La insulina presente no es bien utilizada, se eleva la glucosa en sangre por encima de 600 mg/dl. La glucosa se pierde por la orina aumentando la pérdida de líquidos y electrolitos causando deshidratación severa.

Prevención

  • Seguir el plan de comidas: mantener un equilibrio entre el tratamiento farmacológico ya sea insulina o hipoglucemiantes orales y el plan dietético recomendado.
  • Controles de glucemia capilar: según pautas de tratamiento controlar y registrar los niveles diarios o semanalmente, marcando unos niveles deseables en ayunas y antes de las comidas entre 80-140 y 2 horas después de las comidas por debajo de 160-180 (teniendo en cuenta la edad del paciente).
  • Tomar la medicación como tiene pautado.
  • Ajustar el tratamiento farmacológico a la actividad física en relación a los resultados de glucemia capilar obtenidos.

Objetivos de control glucémico

Debemos tener en cuenta la situación funcional y cognitiva, la coexistencia de otras enfermedades, pues no existe un acuerdo en cuanto a los objetivos glucémicos de la personas con diabetes de edad avanzada.

  • En personas con una buena situación funcional y cognitiva y más expectativas de vida suficiente para beneficiarse de un buen control (más de 5 años) se recomienda una HbA1c entre 7 y 7,5%.
  • En ancianos frágiles con múltiples comorbilidades y riesgo a la hipoglucemia con una expectativa de vida inferior a los 5 años se recomienda una HbA1c entre 7,6 y 8,5%.

En cualquier caso es prioritario evitar hipoglucemias y situaciones de descompensación, principalmente el coma hiperosmolar y complicaciones crónicas que menoscaben la calidad de vida.

Recomendaciones

  • Tanto la dieta como el ejercicio físico son fundamentales en el tratamiento de la diabetes, más en este grupo de personas donde un 80% tiene problemas de obesidad y sobrepeso.
  • Hay que evitar dietas muy restrictivas que puedan conducir a malnutrición asociada al deterioro funcional.
  • La ingesta diaria de líquido debe ser de 1,5 litros/día para favorecer un adecuado grado de hidratación, que se debe incrementar en caso de fiebre o infección.
  • Realizar un programa de ejercicio físico adecuado al estado funcional que promueva la pérdida de grasa y mejore la masa muscular evitando caídas y mejorando el control glucémico.

En cuanto a las recomendaciones farmacológicas tenemos que tener en cuenta si se trata de una personas con diabetes tipo 1 que ha llegado a una edad avanzada tras una larga evolución de su enfermedad en tratamiento con insulina o de una persona con diabetes tipo 2 de diagnóstico reciente donde dieta y ejercicio físico no son suficientes para el control de su glucosa. En este caso habrá que iniciar tratamiento farmacológico con antidiabéticos orales a dosis bajas, ajustando la dosis según los controles y evitando la aparición de hipoglucemias.

Autor: Dr. José Manuel Bádenas
Endocrino

(Publicado en la Revista Entre Todos (si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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