Una buena relación entre un médico y un paciente con diabetes crónica se convierte en uno de los pilares para asegurar un buen manejo de la enfermedad y una mejor calidad de vida para los pacientes. Esta relación debe basarse en la confianza, la comunicación abierta y la colaboración mutua. Yo muchas veces les comento a mis pacientes que es un trabajo en equipo, donde cada uno debe hacer su parte.
Pero no hay duda de que, en esta relación, es especialmente importante que el paciente se sienta entendido y valorado en todo momento por su médico, porque la diabetes es una enfermedad crónica que requiere de una atención constante y personalizada, donde cada día se tienen que tomar muchas decisiones, tener una responsabilidad activa en el manejo de la enfermedad y eso puede ser emocionalmente agotador.
La relación médico-paciente debe ser lo suficientemente sólida como para abordar también los inevitables aspectos emocionales de la diabetes. Por ello, el entendimiento y apoyo emocional del médico es crucial para la adherencia al tratamiento del paciente. A continuación, se describen los aspectos clave de esta relación.
Desarrollar una comunicación empática con los pacientes
Los médicos deben escuchar activamente y con empatía los diferentes sentimientos, dudas y preocupaciones, validando y teniendo en cuenta sus sentimientos a la hora de ajustar tratamientos personalizados y factibles, porque las emociones afectan a la toma de decisiones del paciente para el cuidado de su diabetes, de eso no cabe duda.
Los pacientes con diabetes ya enfrentan un estrés significativo debido a la naturaleza crónica de su enfermedad. La falta de empatía del médico puede aumentar su carga emocional, contribuyendo a la ansiedad y la depresión y, por supuesto, provocar una menor adherencia al tratamiento, ya que al no sentirse comprendidos o apoyados suelen ser, lógicamente, menos propensos a seguir las indicaciones médicas rigurosamente.
Veamos algunos ejemples de falta de una comunicación empática por parte del médico que pueden hacer que los pacientes no se sientan entendidos:
- Si el médico minimiza las preocupaciones o ansiedades del paciente, esto puede llevar a que se sienta incomprendido y menos dispuesto a comunicar problemas importantes o adherirse al tratamiento.
- Si el médico no escucha atentamente las preocupaciones del paciente, interrumpiéndolo o apresurando la consulta, este puede sentirse ignorado y desmotivado para seguir las recomendaciones médicas.
- Si el médico culpa al paciente por no seguir el tratamiento de manera estricta, sin considerar las dificultades personales y contextuales que enfrenta. El paciente puede sentirse juzgado y experimentar vergüenza o culpa, lo que puede disminuir la confianza en el médico y la adherencia al tratamiento.
- Si el médico se centra exclusivamente en los aspectos clínicos de la diabetes y no aborda el impacto emocional, el paciente puede sentirse solo y sin apoyo emocional, lo que puede contribuir a aumentar los posibles síntomas de depresión y/o ansiedad, afectando lógicamente también negativamente al control de la diabetes. Evitar el uso de jerga médica para informar al paciente también es esencial.
- Si el médico proporciona información y órdenes sin fomentar un diálogo abierto y bidireccional, el paciente puede no entender completamente las instrucciones o no sentirse involucrado en las decisiones sobre su tratamiento, lo que puede llevar a una menor adherencia.
- Y, por último, las consultas breves y apresuradas pueden dificultar o impedir que el médico desarrolle una comprensión completa de las necesidades y preocupaciones del paciente, y así, la necesaria relación de confianza médico-paciente puede verse afectada y el paciente puede no recibir la atención integral que necesita.
En definitiva, es importante que los pacientes se sientan escuchados, entendidos, comprendidos y valorados por su médico, independientemente de sus valores glucémicos. Esta es una de las frases que más he escuchado en mis consultas de psicóloga como queja de mis pacientes con diabetes, la mayoría necesitan ganar confianza y seguridad, y siempre me manifiestan que el sentirse validados y valorados por su médico les ayuda muchísimo para poder así cumplir mejor “con su parte del tratamiento” y manejar adecuadamente su diabetes.
Historias Reales: La Voz de los Pacientes
Raquel L. (33 años, diabetes Tipo 1 desde los 9) relata que “Antes la relación con mi antiguo endocrino era nula, ya que al entrar en la consulta se limitaba a pedirme los controles, los cuales o no los llevaba o se me olvidaban por las circunstancias personales muy difíciles que tenía entonces. Lo único que hacía era regañarme por no llevar los controles, pesarme y cambiar la parametrización de mis insulinas. Hacía lo mismo cuando llevaba los controles. No explicaba nada de alimentación ni de insulinas, tratamientos nuevos, no quería ponerme el sensor, me regañaba, etc.”. A la pregunta de ¿Qué importancia tiene o ha tenido para ti su actitud? Responde: “Mucha, debido a que no me han ayudado a entender mi enfermedad. Han contribuido a sentirme incomprendida en todos los aspectos y a sentirme culpable de hacer las cosas mal.”
“Gracias a mis actuales médicos y enfermeras he comprendido que no todo lo hacía mal y que la ineficacia e incomprensión de mis antiguos médicos me han llevado a no saber controlar, durante varios años, mi enfermedad correctamente. Encontrar a una enfermera (Ángeles Beatriz Álvarez Hermida, del centro de salud Alcalá de Guadaira “Geli”) que me ayude a entender mi enfermedad y a tratarla adecuadamente y el apoyo que me ha dado, ha sido crucial para aceptar mi diabetes. Me ha enseñado cómo manejar mucho mejor el sensor y la aplicación del móvil y gracias a eso, para mantenerme en rango, puedo bajar el nivel de glucemia a la que salta la alarma cuando estoy alta y subir el rango de azúcar cuando estoy baja para que salte la alarma antes cuando me está bajando el azúcar para mantenerlo lo más lineal posible. He aprendido a comprender que puedo tener días malos con muchas subidas o bajadas y que no pasa nada. Hay que tener paciencia, no ponerse nervioso y administrarse la insulina en consecuencia. También es importante tener una red de apoyo, como la familia, que comprenda tus sentimientos y que no te agobien ni regañen cuando tienes días malos de subidas/bajadas o días malos emocionalmente hablando, cuando comes algo inadecuado, cuando se olvida administrar insulina (se puede olvidar en algún momento) y que reconozcan cuando lo haces bien. Eso es una motivación extra para seguir adelante haciéndolo bien. Recomiendo ir a un psicólogo especializado en diabetes para llevar mejor tu enfermedad y ayudarte a ti y a tu entorno.”
Sara (14 años, diabetes tipo 1 desde los 11) manifiesta que: “Me afecta mucho la actitud del médico, es muy importante que el médico se ponga en tu lugar. Cuando tú vas a consulta es para mejorar tus fallos. Si el médico no entiende por qué ocurren y sólo se fija en tu gráfica y no en cómo estás psicológicamente, eso hace que no tenga ganas de esforzarme tanto. A veces, sobre todo al principio, he sentido que sólo se fijaban en los fallos y nunca en todo lo que yo me esforzaba. Una vez fui al Burger el día antes de ir a consulta. Aunque mis valores los meses anteriores habían sido buenos, me echaron la bronca diciéndome que no debía comer en esos sitios y en ningún momento me felicitaron por lo bien que había estado el resto de los días.
Cuando comencé, no me gustó mucho la actitud de los médicos. Sentía que sólo se fijaban en cosas técnicas. Les pregunté por la bomba de insulina y no sentí que le dieran importancia a que para mí fuera importante ponérmela. Después cambié de médico y llevo un año con bomba de insulina. Eso me ha hecho sentir mucho mejor, sobre todo porque mi médico actual aprecia mis esfuerzos y me siento más valorada y que mis esfuerzos valen la pena. Esta enfermedad no es nada fácil, pero si tú te esfuerzas puede ser mucho más llevadera. A los primeros médicos que tuve les diría que sé que es más fácil centrarse en lo técnico, pero sólo se es buen médico si ves en la persona también su bienestar psicológico. A mi médico actual le diría que muchas gracias por intentar escucharme e intentar que me sienta bien.”
Fomentar la confianza y la transparencia
La confianza mutua es otro componente vital. El paciente también debe ser proactivo, intentar aprender más sobre diabetes y preguntar cuando no entienda algo y los médicos deben ser honestos y transparentes sobre el estado de salud del paciente y las expectativas del tratamiento. Admitir cuando no se tienen todas las respuestas y estar dispuesto a buscar más información o remitir a un especialista es lo más adecuado.
Involucrar al paciente en las decisiones
Involucrar al paciente en la toma de decisiones sobre su plan de tratamiento es fundamental. Discutir las opciones disponibles respetando, dentro de lo posible, las preferencias y valores del paciente, no solo mejora la adherencia al tratamiento, sino que también empodera al paciente y le hace sentirse entendido y valorado.
Establecer metas realistas
Establecer metas a corto y largo plazo para la mejora en sus cuidados, sin olvidar celebrar siempre los logros, aunque sean pequeños, ya que siempre son importantes y significativos, y además, son fundamentales para generar confianza y motivación en el paciente crónico y poder así ir abordando otros cambios, metas y desafíos futuros, poco a poco y de manera constructiva.
Fomentar la educación continua y apoyo emocional
Los médicos deben proporcionar educación continua sobre la diabetes, cercana y adaptada. Por suerte la actual gran evolución en los tratamientos, gracias a los avances tecnológicos, así lo aconseja, incluyendo todos los ámbitos desde la gestión de la glucosa, dieta, ejercicio y medicación. Ofrecer, además, recursos educativos adicionales, como folletos y programas educativos, adaptados a las características, necesidades e intereses de cada paciente, puede ser también muy beneficioso.El apoyo emocional también es crucial. Ya hemos comentado que la diabetes puede ser una carga emocional, y los médicos deben estar atentos a los signos de estrés o depresión. Recomendar recursos adicionales, como grupos de apoyo o apoyo psicológico individualizado, puede ser un gran alivio para los pacientes, evitando posibles complicaciones futuras.
Tiempo suficiente en las consultas y seguimiento regular
Promover que las consultas sean lo suficientemente largas, no es fácil, pero se debe intentar porque es fundamental, para poder abordar todas las preocupaciones y situaciones tratadas anteriormente en este artículo. Evitar apresurar las consultas y dedicar tiempo para revisar el progreso, hablarlo con el paciente y ajustar el tratamiento, según sea necesario, ayuda a construir una relación de confianza y a que el paciente se sienta escuchado, entendido y apoyado. Además, el seguimiento regular es esencial para monitorear el progreso y hacer ajustes.
Enfoque multidisciplinario
Adoptar un enfoque multidisciplinario también puede ser beneficioso. Colaborar con otros profesionales de la salud (nutricionistas, educadores en diabetes y psicólogos), proporciona una atención integral: trabajar en equipo nos permite abordar todas las dimensiones de la enfermedad. El paciente vive su enfermedad de un modo integral, es decir, bio-psico-social y afecta a todos los ámbitos de su vida, pensamientos, emociones y conductas en cada momento.
El papel central y activo del paciente
El médico debe fomentar, en todo momento, partiendo de una buena relación de confianza y colaboración, la autogestión, enseñando al paciente cómo controlar su azúcar, manejar la dieta y ejercicio, y reconocer los signos de complicaciones.
Y los pacientes, en consecuencia, deben tener también un rol activo en esta relación y participar activamente en las consultas, seguir las recomendaciones médicas, preguntar e informarse, expresando sus dudas o preocupaciones, buscando apoyo, cuando sea necesario. Son pasos cruciales para poder cumplir con su parte y sentirse capaz de tomar una responsabilidad activa en el adecuado cuidado diario de su diabetes.
Uso de la tecnología
Y no nos olvidemos de aprovechar las actuales herramientas digitales, que pueden ser muy útiles, como aplicaciones de seguimiento de glucosa, recordatorios de medicamentos y telemedicina, mejorando la comunicación y, en consecuencia, el manejo de la diabetes. Estas herramientas permiten un monitoreo continuo y una intervención oportuna en muchos casos. Cerca de este párrafo psicología 3
Evaluación regular de la relación
Finalmente, realizar encuestas de satisfacción o evaluaciones de la relación médico-paciente puede mejorar el entendimiento e identificar áreas de mejora. Estar dispuesto como profesional a ajustar el enfoque basado en la retroalimentación recibida de los pacientes es clave para mantener una relación cercana y efectiva.
En resumen, mejorar la relación y el entendimiento entre el médico y el paciente con diabetes requiere esfuerzo y compromiso por ambas partes, pero merece la pena. Tener en cuenta y mejorar aspectos como la comunicación empática, la educación continua, el apoyo emocional y trabajar desde un enfoque colaborativo, posibilitaran una buena relación, y esta tendrá como resultado conseguir, indudablemente, lo más importante que es un manejo de la diabetes de manera más efectiva y una mejora significativa de la calidad de vida de los pacientes a largo plazo.
Autora: Susana Sanjuán
Psicóloga General Sanitaria Especialista en Diabetes
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)