Importancia de la enfermera en el paciente con diabetes

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Hace unos años en un programa de radio, ante la pregunta del locutor sobre como podría yo definir algunas claves en lo que deberían de hacer los pacientes para mejorar su salud , le conteste con la frase “ponga una enfermera en su vida” y aunque ha pasado ya más de una década desde este hecho , lo cierto es que esta frase todavía tiene una alta vigencia , sobre todo al ver el enfoque y la orientación que los servicios sanitarios tienen en la actualidad y donde los pacientes cada día más han de adquirir mayor protagonismo en las decisiones que atañen a su atención y este protagonismo debe de ganarse con el desarrollo de su capacidad de autonomía y autogestión.

 

Si existe un grupo de personas que reconocen de la existencia y la importancia que tiene para su mejora disponer de equipos multidisciplinares , sobre todo, para recibir una atención integral y son conscientes de las posibilidades que tiene el término “poner una enfermera en su vida” , este grupo , es el de la personas que padecen diabetes. Sin embargo, el fin que tiene este artículo es poner en escena todavía más si cabe, las nuevas propuestas que realizan los sistemas sanitarios modernos y con ellos, la potencialidad de disponer de una enfermera de confianza y competente , dado que se trata de un tipo de profesional que durante las dos últimas décadas ha realizado un cambio radical en lo que a competencias adquiridas se refiere y que se considera por los organismos internacionales como la OMS , de vital importancia para la mejora de la salud de las poblaciones en el mundo .

 

Son las enfermeras, los profesionales expertos en las estrategias relacionadas con el cuidado individual, familiar y grupal y el profesional con mayor cualificación en lo que se refiere a disponer de herramientas específicas sobre metodología persuasiva, educativa y participativa y por tanto , para plantear y dirigir las estrategias de autogestión en los pacientes crónicos.

 

El papel que se ha asignado a las enfermeras para que consigan que los pacientes puedan llevar a cabo con éxito una estrategia personal de autogestión es el rol del “entrenador” en el autocuidado y entrenador para que los pacientes consigan ser el gestor eficaz de recursos propios o en su defecto, asumir la enfermera por delegación del paciente este papel en tanto en cuanto el paciente no disponga de la fuerza, el conocimiento o la voluntad como dice la señora Henderson para realizarlo. Expliquemos algo más este concepto adaptado a la realidad específica de los pacientes con diabetes.

 

En el caso concreto de las personas que presentan diabetes, ésta representa uno de los retos más importantes a los que deben hacer frente los sistemas de salud. Se trata de un problema que está asociado a una notable utilización de servicios, debido a las necesidades complejas que este problema pone en juego y que genera en consecuencia la importancia de planificar de manera personalizada el modelo de intervención y mantener un seguimiento bien sistematizado que prevenga complicaciones a corto o largo plazo, además de valorar y planificar los cuidados mas rutinarios , dado el importante impacto que tiene en la vida cotidiana de las personas que la padecen y que precisan de un proceso de adaptación y adecuación para el que requiere de un buen entrenador.

 

Son estos dos elementos los que determinan la clave de disponer de una enfermera o enfermero que ayude en este proceso como entrenadora y es lo que se considera una de las claves del éxito en los procesos de autocuidado y autogestión exitosa. Cuando se plantea cómo las enfermeras pueden ayudar a los pacientes y porqué este profesional tiene tanta importancia en el desarrollo de las estrategias de cuidado, es porque cuando se habla de autocuidado parece que se trata de algo simple que cualquiera puede desarrollar , al fin y al cabo , el cuidado no es otra cosa que acciones para el mantenimiento de la vida, como dice la señora F. Colliére, sin embargo cuando uno observa la complejidad que trae un problema de salud como la diabetes y la necesidad de tomar acciones de autocuidado bien ordenadas, sistemáticas y adaptadas , es cuando se debe de plantear que aunque las acciones de cuidado por definición deben de ser sencillas , su secuencia y ordenación en el marco de la cotidianidad deben de ser valoradas , estudiadas y planificadas de la mano de un profesional experto en el cuidado. Son varios aspectos de su vida cotidiana, personal, familiar, social y laboral que pueden verse afectados cuando una persona padece diabetes, y estos tienen que ver con su capacidad funcional y calidad de vida.

 

Los cuidados y cambios que estas personas han de incorporar para el control de la enfermedad consiguiendo llevar a cabo su proyecto de vida con calidad, dependen directamente del compromiso y la responsabilidad que asuman con su enfermedad poniéndose entonces en juego sus propios valores. Por tanto, se considera factor clave para este compromiso, la comprensión sobre qué está sucediendo y que estrategia de autocuidado son las que cada uno debe de adoptar, adaptadas a su propia realidad , para que no supongan un artefacto en su vida , sino que se conviertan en rutinas fáciles y asumibles. Se hace necesario comprender que es clave determinar el tipo de relación que el paciente y su entorno próximo van a establecer con el sistema sanitario para que realmente sea eficaz en su estrategia de autogestión. Esto último, tiene gran importancia dado que se trata de aprender a utilizar el recurso más adecuado en cada momento, es decir, no porque exista un médico superespecializado en páncreas , significa que ese sea el mejor recurso para mí , si necesito un entrenamiento en autocontrol por ejemplo, porque quizás, para aprender estrategias de autocontrol efectivo, a quien necesite sea a mi enfermera del centro de salud y de esto el superespecialista no es experto. En definitiva, es necesario cambiar nuestra manera de abordar los recursos, de identificarlos y de utilizarlos de una manera adaptada a las necesidades personales de cada paciente. Es preciso, enseñar a los pacientes a preguntarse que es lo que realmente necesito en cada momento y eso es parte de un plan de cuidados a medio y largo plazo. El paciente debe conocer lo que necesita y planificar el plan de trabajo juntos con su entrenador personal, este es el rol que el sistema sanitario ha asignado a las enfermeras.

 

No hay que olvidar que la capacidad y la competencia de las enfermeras , al menos española , es que se trata de profesionales universitarios que desde la entrada en vigor del tratado de Bolonia hoy son grados universitarios iguales que los psicólogos, los biólogos , los abogados o los ingenieros , con las mismas posibilidades de ser magister y doctores y por tanto , con competencias reconocidas ,específicamente en el amplio mundo de los cuidados. Lo que significa que los cuidados que prestan en nuestro país están a la altura de otros conocimientos como son los de la curación o las matemáticas.

 

Dicho esto , la pregunta es ¿ cómo se platean el modelo de intervención ante los problemas crónicos? Sin duda, potenciando las capacidades de los pacientes y enfocando su papel para ser protagonistas activos, lo que se denomina hoy “sistemas centrados en los pacientes”, un cambio en la forma de organizar la asistencia sanitaria.

 

En este modelo, la relación profesional-paciente es un elemento nuclear. En el caso de la Comunidad de Madrid, desde el 15 de Octubre de 2010 ha entrado en vigor una ley de libre elección de enfermera , entre otras cosas, donde el paciente por ley tiene derecho a elegir a su enfermera, a su entrenadora en el centro de salud. Esta norma no hace otra cosa que afianzar la idea de que para potenciar esta relación que claramente se basa en la confianza, es imprescindible que el paciente elija a su entrenadora, con el fin de que el paciente ponga en juego de manera sistemática, además de los datos objetivos de su proceso de enfermedad que ya venía haciendo para trabajar con su médico, sus capacidades personales incorporando en la relación con su enfermera , su perspectiva, vivencias , sus dudas, sus miedos , sus valores y creencias y sus propias decisiones sobre cómo abordar mejor su cuidado ante la enfermedad ,con ello, se potencia su participación y cooperación en el plan terapéutico y de cuidados donde se deben buscar las acciones más activas y efectivas y de esta manera , los resultados serán mejores, porque el paciente y el profesional negocian, elaborando alternativas y decisiones conjuntas, mejoran tanto su satisfacción como los resultados en salud.

 

En definitiva, y como señala Wagner, habría dos elementos esenciales para conseguir una buena atención a las personas que padecen enfermedades crónicas: por un lado un paciente activo e informado, y un sistema asistencial y preparado y proactivo. Un paciente activo e informado es el que entiende el proceso de la enfermedad, sabe cuál es su responsabilidad diaria en su autocuidado, cuenta con el apoyo de su entorno, para ello , ve a su enfermera como una fuente de información , formación y apoyo y cuenta con ella , como el profesional del equipo interdisciplinar que es su entrenador. Además de que el sistema garantiza que se va a mantener una relación fluida con el resto de los profesionales del equipo sanitario, los médicos de familia, los endocrinos, los neurólogos o los fisioterapeutas.

 

La clave de futuro está en potenciar la idea de que los pacientes participen activamente en la toma de decisiones sobre el tratamiento de su enfermedad, los planes de cuidados a seguir y por ello, los resultados que se obtienen son mejores.

 

Los enfermeros y enfermeras que prestan servicios en el sistema sanitario del siglo XXI han de mantener un sistema de atención basado en el modelo participativo, en el que los pacientes expresan sus opiniones sobre su enfermedad y deciden sobre las alternativas disponibles , lo que se ha denominado “atención centrada en el paciente”. Son pacientes que así incorporan habilidades para la autogestión, considerándose este elemento fundamental para obtener buenos resultados.

 

La coordinación asistencial también es vital y puede mejorar el seguimiento de pacientes crónicos pero, para ello, los pacientes deben entender lo que representan las enfermedades crónicas e incorporar a su vida cotidiana las nuevas dimensiones que implica vivir con ellas y la necesidad de utilizar los recursos sanitarios disponibles de manera adecuada.

 

Por último, no quiero finalizar este articulo sin plantear algunas alertas en relación con la idea de los pacientes expertos y en autogestión exitosa. La complejidad de los procesos de salud- enfermedad y de sus repercusiones en la vida de los pacientes hace que sea clave la idea de que aunque el paciente sea experto requiere de un entrenador, simplemente porque busca la mejora continua y valora los aspectos de la seguridad del paciente. Ser experto o ser autónomo no significa estar solo o decidir solo. Hay que tener en cuenta que los mejores corredores de fondo o los bailarines de reconocido prestigio, aunque ellos mismos son maestros, diariamente entrenan con su preparador personal o reciben una clase con su maestro. En este tipo de proyecto, los pacientes siempre han de trabajar con su enfermera, con su entrenadora, la clave del éxito es esta idea de la sistematización y de la transformación del plan de cuidados dinámico y propio, adaptado a las circunstancias cambiantes de las tecnologías, de los nuevos hallazgos científicos y de los pacientes que también evolucionan y modifican sus necesidades en el proceso de su vida, de manera dinámica.

 

Recomendación, por tanto, si todavía no la tiene o no la utiliza en este enfoque, porque simplemente acude a su consulta porque le manda el médico a por una técnica o a por material… hágame caso: “ponga una enfermera en su vida” Será su entrenadora, y cuando sea ya experto, continuará aconsejándole, trabajando juntos por su futuro saludable, de esta manera tendrá un autocuidado exitoso y mejorará su calidad de vida.

Fuente: Revista Entre Todos nº 75

Autora: Carmen Ferrer Arnedo. Enfermera.

 

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