La experiencia de Luz · A la piscina con la bomba

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Con estos calores que tenemos en Madrid, la piscina se ha convertido en nuestra mejor aliada. La verdad es que la bomba de insulina no nos da ningún problema en la piscina. Se puede mojar, incluso en el mar. Así que si uno se quiere bañar con ella, puede hacerlo. Pero la realidad es que mi hija prefiere meterse en la piscina sin la bomba, dice que está más cómoda, y nuestra educadora nos ha dicho que es incluso mentalmente beneficioso que pueda desconectarse de ella algún rato. Eso sí, siguiendo las pautas marcadas y con control.

Y así lo hacemos. Las primeras semanas, todo perfecto. Medimos, desconectamos, se baña, volvemos a medir, añadimos insulina si hace falta… Lo normal. Pero, claro, no todo es siempre tan perfecto, ya sabéis, y también hemos tenido alguna “aventurilla” en la piscina. Os cuento.

Cuando la bomba se desconecta del cuerpo, hay una pequeña “tapita” para cubrir el equipo que protege la parte que queda unida a la piel. Pones el protector, te bañas y cuando acabas lo vuelves a quitar y colocas de nuevo la bomba. Lo normal es que colocar el protector sea una operación muy sencilla, de apenas unos segundos… Cuando no falla algo claro.

El caso es que allá nos fuimos a la pisci de unos amigos a pasar la tarde, nos instalamos, nos embadurnamos de crema, y cuando llega el momento de meterse en el agua, no había forma de colocar el protector que llevábamos. Tras varios intentos sin éxito, decidimos el plan B: bañarse con la bomba y listo. Pero no contábamos con que el equipo de la bomba tampoco se podía conectar de nuevo. Así que allí estábamos, como se suele decir, compuestos… y sin bomba.

¿Cómo lo solucionamos? Nos tocó volver a casa y cambiar todo el equipo de infusión. Afortunadamente ya no entramos en pánico tan fácilmente ante cualquier dificultad, como los primeros días, que todo era un susto tremendo. Pero de esta experiencia aprendimos algo. Cada vez que nos vamos de casa para pasar el día, llevamos un equipo de infusión de repuesto por si es necesario cambiarlo de urgencia. De momento no ha vuelto a ocurrir, pero ya se sabe: más vale prevenir.

Nos vemos pronto,

Luz


Como bien nos cuenta Luz, actualmente hay modelos de bombas de insulina que son resistentes al agua, es decir, que puedes bañarte con ella sin problema. Te recomendamos que, si no estás seguro de esta característica, busques en la caja el manual para consultarlo o si no contacta con el fabricante para que te resuelva la duda.

Además, como bien vemos en este caso, es importante tener un “Plan B” por si el catéter o la misma bomba de insulina falla. Una opción puede ser llevar un catéter y reservorio extra, también podría ser echar unas plumas de insulina y unas agujas a la mochila o incluso una jeringuilla con la que sacar la insulina del reservorio.

Puedes hablar con tu endocrino de las pautas piscineras y también le puedes preguntar a tu educadora sobre qué te recomienda como “Plan B”, seguro que podrán guiarte.

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