La mayoría de la legislación española obvia a la diabetes

El XIII congreso de la Sociedad Española de Diabetes finalizó ayer en Vigo con un simposio que, por vez primera, abordó directamente los problemas sociolaborales a los que se enfrentan los enfermos.

Enrique Valdés Joglar, decano del colegio de abogados de Oviedo, dibujó el marco legislativo de los diabéticos en nuestro país, concluyendo que, en España, muy pocas leyes mencionan la enfermedad directamente. Como excepción señaló la orden ministerial del 11 de enero de 1998 que les impide acceder a puestos en la Policía Nacional, una ley que considera de rango menor y que podría ser incompatible con otras superiores en las que «siempre prima el derecho al trabajo». «Os animo a que planteéis a los legisladores las reformas que consideréis oportunas, porque en este caso creo que podríais lograrlo», les dijo a los centenares de enfermos presentes en una sala abarrotada.
Valdés abordó también «el dilema de comunicar o no la diabetes a la empresa». «La ley de prevención de riesgos laborales implica que si el trabajador no comunicó su enfermedad en el trabajo y sufre un accidente por hipoglucemia al empresario no se le puede exigir ninguna responsabilidad», explicó. En el mismo caso de no declarar la enfermedad, «si en ese accidente causa víctimas colaterales, el diabético se enfrenta a una responsabilidad penal y económica muy seria». Pese a todo, si un médico sabe que el paciente desempeña una actividad que no le está permitida –como conducir camiones o transporte público– no está obligado a delatarlo «porque prima la ley de protección de datos».
Paloma Menéndez, enfermera asturiana educadora en diabetes, explicó otros problemas asociados a la enfermedad, que abarcan desde la salud sexual – falta de libido u orgasmo– hasta las complicaciones a la hora de viajar o los impedimentos en terceros países para adoptar. José Manuel Boavida, experto portugués, destacó que los diabéticos se cuidan más y, por lo tanto, sufren menos accidentes laborales.

«Necesitamos más educadores sanitarios»

Los diabéticos asistentes al congreso de ayer lamentaron el escaso número de educadores en la enfermedad. «Cuando yo conocí a mi educador se me abrió el cielo, para nosotros es como un gurú que nos da las pautas para llevar una vida normal», reconocía Juancho Castaño, diabético tipo I desde los 7 años. Según explica la asociación de diabéticos Vigo, la educadora de referencia en la ciudad es una enfermera que desempeña ese papel en el hospital Meixoeiro, en el resto de centros sanitarios «se supone que también hay una persona pero la desconocemos». «Cuando me puse la bomba de infusión continua de insulina iba a ella semanalmente para conocer su manejo», explica Lina Méndez, presidenta de la asociación y usuaria del Meixoeiro. Con ella aprendieron que los dulces no hay por qué desterrarlos completamente de la dieta.

José Lourido, enfermo de diabetes tipo II y directivo de la asociación, denuncia que desde hace más de un año la seguridad social no financia las tiras reactivas para el autocontrol de los enfermos tipo II o que ahora suministran agujas inyectables «más baratas pero que hacen daño», por eso están muy preocupados por los recortes.

Fuente: Faro de Vigo

Foto: Digitalart

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