La Organización Mundial de la Salud recomienda para los primeros años de vida la lactancia materna como alimento principal de los bebés. Concretamente, la recomendación es que la lactancia materna, siempre que sea posible, cubra el 100% de las necesidades del bebé los 6 primeros meses de vida. A partir del segundo semestre la lactancia materna puede suponer el 50% de sus aportes nutricionales y pasan a ser un tercio del aporte hasta los dos años de vida.
Así pues, la lactancia materna, tanto por el aporte nutricional, como por los múltiples beneficios a corto y largo plazo sobre la salud de las personas es la alimentación de elección y debemos preservarla para que sea posible.
Además de ser el alimento de elección, la lactancia materna juega un papel fundamental en el cuidado del bebé y en la relación de vínculo madre y bebé.
En el momento del diagnóstico de un niño o niña lactante, recordemos que abarca al menos hasta los dos años pero puede alargarse hasta los 4 años, la alimentación con lactancia materna supone un reto para las familias y para los equipos profesionales de salud que atienden a estas familias.
Esta dificultad tiene su origen en varios factores:
- Dificultad en conocer la composición de hidratos de carbono exacta de la leche materna: la composición de la leche materna puede variar a lo largo del tiempo y también entre personas.
- Dificultad en establecer la cantidad ingerida por el bebé
- Dificultad en la planificación. Esto se acentúa en la lactancia materna a demanda.
La alimentación en los primeros años de vida resulta decisiva para el desarrollo del niño/a. Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia materna proporciona el 100% de las necesidades nutricionales del bebé en el primer semestre de vida, y pasa a cubrir el 50% de estas necesidades en el segundo semestre de vida y el 30-35% hasta los dos años de vida.
Recomendaciones para familias en situación de inicio o diagnóstico de diabetes en el lactante
- Consulta con tu equipo clínico la posibilidad de adaptar la terapia a la lactancia*:
- Tipos de insulina.
- Tipos de administración de insulina.
- Posibilidad de uso de correcciones para tomas no previstas.
- Tecnología: sensores, bombas de insulina o sistemas integrados de bomba sensor.
(*) cada tipos de terapia, fármaco o dispositivo puede ver limitada su indicación en función de la autorización para su uso en diferentes etapas o edades.
- Consulta con un especialista sobre la gestión de la alimentación del bebé valorando la ingesta habitual, el estado nutricional tu profesional especializada puede dar asesoramiento personalizado a lo largo de la lactancia y la progresión hacia alimentación complementaria (alimentación convencional).
Recomendaciones generales para familias de bebés con diabetes alimentados con lactancia materna a demanda
- Si es posible, intentar agrupar las tomas de leche materna a las ingestas principales con administración de insulina.
- En tomas de consuelo, entre comidas, valorar la posibilidad de realizar correcciones (se aconseja uso de monitorización continua con sensor para mejorar la toma de este tipo de decisiones) actuando siempre desde el conocimiento y la experiencia previa (efecto glucémico observado tras las tomas).
- Partir de la base que una toma completa se puede aproximar a los 10-15gr de hidratos de carbono y que una toma de consuelo difícilmente pasará de los 5 gramos de HC por toma.
- En el caso de optar por colecho y lactancia a demanda nocturna se recomienda el uso de bombas de insulina para facilitar el manejo y evitar situaciones de hiperglucemia mantenida.
Pese a que algunos consensos profesionales especializados en diabetes recomiendan pesar al bebé antes y después de las tomas, desde el punto de vista de calidad en la lactancia materna se desaconseja esta práctica, dado que desvestir al bebé, retirar el pañal y colocarlo sobre una báscula, que además debería ser de precisión, interferiría frecuentemente en el descanso del bebé y el apego madre-bebé.
Recomendaciones para la introducción de alimentos en lactantes con diabetes (con lactancia materna o con leche adaptada)
- Siempre que sea posible y el desarrollo del bebé lo permita: optar por alimentación sólida frente a triturados.
- Evitar el uso de papillas de cereales y optar por farináceos enteros (pan, palitos o similares), en caso de necesitar texturas trituradas o mixtas optar por el uso de cereales de grano entero y preparaciones caseras (tipo porridge).
- Evitar el uso de zumos naturales o purés de frutas y optar por fruta en trozos, chafadas o en su defecto mezcladas con yogur, frutos secos en polvo o leche (materna o adaptada antes del año de vida. A partir del año de vida está aceptado el uso de leche de vaca).
Observaciones sobre la transición alimentaria
- Un bebé ha iniciado la alimentación a base de triturados y realiza la progresión a alimentos sólidos debemos tener en cuenta que la ingesta disminuye en algunas ocasiones hasta la mitad del volumen, en ese caso deberemos adaptar las dosis de insulina a las nuevas cantidades de alimentos hasta que el bebé esté totalmente adaptado.
- En la transición alimentaria son frecuentes las situaciones de rechazo alimentario o no finalizar la ingesta planificada, es importante conocer que la administración de las dosis de insulina antes de las comidas mejora el control glucémico posterior de manera significativa. Debemos evitar, siempre que sea posible administrar el 100% de la dosis de insulina posteriormente a la ingesta (salvo en casos de vómitos, etc). Se recomienda la administración de al menos el 50% del bolus calculado para esa toma antes de la comida y el otro 50% cuando hayamos asegurado la totalidad de los hidratos de carbono previstos para esa toma.
Autora: Marina Llobet
Dietista Nutricionista
Servicio de Endocrinología Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)