Los padres y los estilos educativos

Los padres y los estilos educativos

Aun existiendo otros factores que inciden en el desarrollo de los hijos, como su carácter, el colegio, la diabetes, etc. es en la familia donde se elabora el “caldo de nutrientes” más importante y decisivo, es el lugar referente para los hijos y donde aprenden las cosas más importantes de su vida.

Es muy difícil saber si estás educando correctamente a tu hijo y no tener la sensación de que te estás equivocando… pues del comportamiento de los padres, dependen muchas de las respuestas de los hijos.

Algunas de las formas erróneas de educar en las que solemos caer los padres frecuentemente, son las siguientes…

Sobreprotección

Son padres que están siempre un paso adelante, no logran distinguir cuándo deben intervenir y cuándo es momento de dejar que sus hijos aprendan a calcular riesgos. Creen que nadie hará las cosas o guiará a sus niños como ellos. Muchas veces esta posición limita a los hijos de la posibilidad de estar al cuidado de otros adultos, o de ir a casas de amigos o ser cuidados por otras personas.

La tendencia natural de los padres es sobreproteger a sus hijos, esta situación se ve especialmente acentuada si el hijo tiene una enfermedad crónica como es el caso de la diabetes, ya que perciben al hijo más frágil de lo que en realidad es.

Esto se da más en hogares con poca organización, donde es difícil delimitar normas, donde hay poca exigencia y se pide poco esfuerzo a los hijos. Lo que, lógicamente, trae consecuencias en los hijos….

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Son padres constantemente preocupados por lo que les pueda ocurrir a sus hijos.
  • Se sienten culpables y responsables por todo lo que les sucede, porque constantemente se plantean que han hecho algo mal ante una hipoglucemia o hiperglucemia.
  • Son muy blandos y poco consistentes con las normas (las amenazas y/o castigos raramente se cumplen).
  • No delegan en otras personas para cuidar a sus hijos solos (“mejor que yo nadie”).
  • Actúan, piensan, sienten, deciden por su hijo.
  • Hacen cosas a sus hijos, que por edad, ya podrían hacer sus hijos (hacerle los controles).

Consecuencias en los hijos

  • Inseguridad; puesto que son niños que no están acostumbrados a hacer las cosas por sí ya que sus padres prácticamente han hecho todo por ellos, por lo que no saben tomar decisiones. 
  • Baja autoestima, sobre todo en comparación con otros niños sin diabetes de su misma edad, ya que se sienten con menos capacidades que el resto de los niños de su edad.
  • Despreocupación por su futuro, ya que” mis padres se ocupan por mi…”
  • Dependencia de los padres para todo porque se sienten incapaces de hacer algo por sí mismos, pues han dependido toda su infancia de sus padres, que intercedían por ellos en todo momento.
  • Suelen ser niños retraídos.
  • Baja tolerancia a la frustración. Al no haber aprendido a fallar y a equivocarse, cuando lo hagan en un futuro tendrán muy poca paciencia y no sabrán encajar el revés.
  • No se ven capaces de hacer frente a los problemas.
  • Niños miedosos. Han aprendido a temer muchas cosas que no son peligrosas, pero que sus padres temían.

¿Cómo combatirla?

  • “Deja que se tropiece y caiga” de vez en cuando.
  • Delega poco a poco responsabilidades, en función de su edad y madurez.
  • Cuantas más cosas sabe hacer un niño por sí sólo, más se quiere a sí mismo y yo entiendo que vosotros queréis que vuestro hijo se quiera mucho…
  • Cuidar de un ser querido no significa llegar a pensar por él, al contrario confía en él.

Permisividad

El control que los padres ejercen sobre los hijos es escaso o inexistente.  Tratan a sus hijos como iguales, haciéndoles cómplices de situaciones que no son adecuadas para su edad y su capacidad de razonamiento.

Normalmente son afectuosos y no plantean a sus hijos tareas acordes con su edad de las que puedan ir asumiendo la responsabilidad (si el niño no quiere hacer un control capilar, que no la haga, si total es muy pequeño no se le puede exigir…). 

Seguir el tratamiento de la diabetes es doloroso para los padres ya que, en ocasiones, hay que controlar comidas o restringirlas, hacerles esperar cuando tienen hambre, hacerles poner la insulina, hacerse el control glucémico. A causa de esta situación surge un efecto compensatorio detrás del pensamiento de los padres; “pobre, bastante tiene con la diabetes como para pedirle más cosas“y entonces le exigen menos en otras áreas que, si no fuera porque tiene diabetes, no lo harían.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • El hijo manda. Se hace todo cuanto él quiere sin que tenga ninguna responsabilidad.
  • Son padres que no ejercen ningún control sobre su hijo.
  • No se fomenta ningún tipo de superación personal al hijo.

Consecuencias en los hijos

  • Irresponsabilidad.
  • Pasotismo.
  • La falta de control que genera una baja autoestima, ya que se enfrentan a tareas que sobrepasan sus capacidades.
  • Poco persistentes.
  • Dificultad de autocontrol.
  • Poca tolerancia a la frustración.
  • Dificultad para asumir responsabilidades.
  • Baja autoestima.
  • Falta o poca iniciativa, no se sienten motivados.
  • Inseguridad.
  • Manipulaciones.
  • Caprichos (casi siempre se “salen con la suya”).
  • Suelen ser adolescentes que transgreden las normas.

¿Cómo combatirla?

  • Tratar al niño con independencia de su diabetes.
  • El es uno más en la familia, no es especial por la diabetes. Es especial por ser María o Pedro…. por ser único como persona.
  • Se le castiga y refuerza con independencia de la diabetes.

Autoritarismo o Exigencia excesiva

Son padres que ejercen un control férreo sobre sus hijos y además lo hacen mediante la afirmación del poder (esto se hace así porque lo digo yo) tienen un estilo educativo autoritario.

La comunicación con los hijos es por lo general, pobre. Se trata de padres que no saben cómo hablar con sus hijos o cómo ponerse a su nivel para poder mantener una conversación.

Los datos que aporta el hijo son utilizados para poder ejercer un mayor control sobre él. Por ejemplo, la sensación que tiene el hijo es que cada medición capilar es un examen que se suspende o se aprueba.

En general, son padres poco afectuosos con sus hijos y que ejercen una alta presión sobre los mismos para que asuman responsabilidades para las que no están preparados.

Son padres que sobrevaloran la importancia del tratamiento, priorizando el hecho de tener diabetes sobre otras áreas de su hijo como niño. En general, atienden las necesidades diabetológicas de sus hijos descuidando otras de sus necesidades (afectivas, de escucha, etc.), siendo su principal satisfacción que los resultados de los controles glucémicos vayan “como es debido”.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Dan las órdenes porque son la autoridad y no admiten réplica.
  • Los hijos les tienen cierto “miedo”.
  • Suelen ser padres poco afectivos con los hijos.
  • El tema principal de comunicación de la casa es la diabetes, llegando incluso a ser el monotema de la familia.
  • Son padres muy controladores: “¿qué has comido y cuánto tenías?”.
  • Piden más de lo que por edad y madurez los hijos pueden alcanzar y como resultado “frustrados hijos y frustrados padres”.

Consecuencias en los hijos

  • Rebeldía (según la personalidad que tenga) cuando se pretende que el hijo tome las riendas de su diabetes, éste abandona el cuidado al verse, por fin, libre de la presión y la vigilancia.
  • Dependencia (según la personalidad que tenga).
  • Niños “obedientes”, poco alegres o espontáneos.
  • Tensión/ obsesión porque sus padres no se enfaden.
  • Niños vulnerables a la tensión familiar.
  • Niños de carácter irritable.
  • Inseguridad si no aciertan.
  • Miedo hacia las reacciones de sus padres.
  • Tienden a saltarse las indicaciones de sus padres sin ser descubiertos (comer a escondidas, se ponen suplementos de insulina por su cuenta…).
  • Valen en tanto “satisfacen” a sus padres. “Si mejoro mis controles, mis padres me querrán más”.
  • Se sienten incomprendidos por sus padres, ya que éstos no se ponen en su lugar.
  • Sentimientos de culpa y menosprecio porque no”dan la talla” de lo que se les ha pedido.

¿Cómo combatirla?

  • Ponte en el lugar de tu hijo evitando etiquetas y juicios de valor.
  • Evita las fiscalizaciones y promueve el diálogo y negociación con él.
  • Promueve actitudes de tolerancia, flexibilidad, capacidad para admitir errores y minimizar las frustraciones.
  • Escucha su opinión y tenla en cuenta.
  • “La diabetes no es una asignatura que se aprueba o se suspende”.

Negligencia o indiferencia

Es el estilo educativo que se presenta con menor frecuencia. Puede darse en personas muy atareadas, parejas jóvenes y poco maduras, o cuando los hijos no son deseados o los padres no saben o no se implican en el tratamiento. No son padres receptivos a las necesidades de los menores y son indiferentes afectivamente. No practican de forma coherente ningún tipo de disciplina.

Este estilo se caracteriza porque los padres no están implicados en la crianza de sus hijos y, por tanto, no proporcionan el apoyo necesario a sus niños ni les sirven de guía. Lo que conlleva  un impacto negativo en el desarrollo de sus hijos tanto en el presente como en el futuro.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Tratan a sus hijos como si fueran adultos.
  • “La diabetes es cosa suya” (del hijo).
  • “El hijo debe aprender solo lo que tiene que hacer para ser más independiente el día de mañana”.
  • Pretenden conseguir que sus hijos sean autosuficientes y aprendan a vivir sin ellos, pero sin darles herramientas para lograrlo.

Consecuencias en los hijos

  • La falta de dependencia de los padres, (sobre todo conforme va llegando la adolescencia) se traduce en una dependencia de los hijos hacia otras personas (no siempre buenas) que le ofrecen aquello que no tienen en casa.
  • Alejamiento afectivo de la familia.
  • Sobrecarga del tratamiento de la diabetes sin estar evolutivamente preparados, lo cual les produce mucha presión.

¿Cómo combatirla?

  • Aunque no puedas estar mucho tiempo con tu hijo, que sea un tiempo de calidad, es decir que sea un tiempo gratificante.

Estilo democrático

Los padres democráticos suelen ser firmes pero también brindan apoyo y cariño a sus pequeños. Dicho de otro modo, ponen reglas que esperan que los hijos sigan; sin embargo, consideran que existen excepciones en estas reglas.

Los padres democráticos suelen explicar las consecuencias que tiene la conducta negativa de sus hijos en vez de aplicar castigos. Asimismo, emplean el refuerzo positivo para los buenos comportamientos.

Las relaciones parentales están definidas por el respeto mutuo y la cooperación. El adulto considera que se puede equivocar en las decisiones. Buscan y potencian que los hijos puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos.

¿Cómo se comportan estos padres?

  • Son afectuosos.
  • Elevado control, pero flexibles.
  • Dan explicaciones a los niños acordes a su edad.
  • Piden a sus hijos que asuman responsabilidades, también acordes a su capacidad.
  • La comunicación familiar es buena.
  • Son padres preocupados que ayudan a sus hijos en la toma de responsabilidades sirviéndoles de guía.

Consecuencias en los hijos

  • Tendencia a la felicidad y el éxito.
  • Seguros.
  • Buenas autoestima.
  • Autocontrol.
  • Persistencia en las tareas.
  • Responsabilidad.
  • Niños independientes.
  • Niños cariñosos.
  • Sistema moral propio.

Una pregunta clave que te puedes hacer para ayudar a tu hijo a ser más autónomo podría ser; ¿si mi hijo no tuviera diabetes, le dejaría hacer esto o aquello?” que los motivos que os lleven a negarle realizar alguna actividad sean porque consideráis que no tiene la edad o madurez para hacerlo pero no por el hecho de que tiene diabetes.

Olga Sanz
Asesoría Psicológica A.D.M.

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