Motivación y diseño de objetivos en relación a tu diabetes

Cómo prevenir la falta de motivación en el control de mi diabetes

Todas las personas, en infinidad de ocasiones, hemos tenido deseos que nos gustaría ver realizados, barreras que visualizamos superadas, metas que soñamos con alcanzar, problemas que deseamos superar… Posiblemente te hayas descubierto pensando: “me gustaría hacer/cambiar…”.Puedes poner aquí tu ejemplo de cambio en relación a tu Diabetes.

Pero muchos de estos deseos han ido a parar al contenedor de la racionalización vestidos del “ya me gustaría, pero soy incapaz de lograrlo”…. Otros, quizás con mayor frecuencia en forma de aplazamiento: “ya, si eso, en verano, me pongo a ello”, “en este momento me es imposible, quizás la semana que viene…”. Todos ellos trucos de nuestra mente para evitar la emoción de pereza, de desánimo, e incluso de miedo… frente a aquello que queremos hacer.

La mejor manera de empezar algo es dejar de hablar de ello y empezar a hacerlo, pero claro antes nos ayuda pensar qué queremos hacer y cómo vamos a hacerlo, cómo les digo a mis pacientes en la consulta, con herramientas y “trucos” psicológicos: Vamos a hacer, lo más fácil posible, lo difícil… para que vuestro esfuerzo sea más eficaz y duradero, de ello vamos a hablar en este artículo.

Para ello veremos los aspectos más importantes a tener en cuenta:

1º – Desear el cambio es el primer paso: el deseo ayuda a empezar, es el primer paso y es imprescindible, tenemos que desear el cambio, sin el deseo estamos perdidos. Aunque, a veces no es suficiente porque nos damos cuenta de que hemos fallado en los cálculos. Bien porque, a pesar de ser una buena idea, de desearlo con ahínco: “era poco realista, la meta era excesivamente ambiciosa, no era el momento de plantearla, no tuvimos en cuenta que”… La motivación es personal e intransferible, tienes que querer tú cambiar, no tu familia o tu endocrino… y tener además “tu porque” para alcanzar tus objetivos!!

Reflexiona: Tú… ¿qué deseas hacer/cambiar en relación tu diabetes? ¿por qué?, piensa tu respuesta…

2º – Diseñar bien tus objetivos, lo que deseas conseguir: porque el peligro consiste en sentir que la meta final está tan alejada del momento presente que directamente no lo intentemos. Por eso es importante diseñar objetivos realistas y organizar bien la forma de pasar de la situación actual al logro de lo deseado. Emplear tiempo en determinar objetivos intermedios (metas volantes) más fáciles de alcanzar es sumar puntos hacia el éxito. El alcanzar lo que uno se propone aunque sean pequeños hitos, es una de las mayores fuentes de motivación para continuar. Si tomamos una carrera ciclista como símil, la meta me la imagino como final de etapa y los objetivos intermedios como las metas volantes. Si están bien diseñadas, cada vez que se pasa por una se recibe el impulso de la motivación que te ayuda a continuar hacia la siguiente.

También ayuda darte pequeños premios en las metas volantes conseguidas. Te lo mereces, te lo has ganado. Un consejo: Hazlo siempre después de la tarea. A ser posible que sea lo más cercano al esfuerzo pero, nunca antes. También nos ayuda mucho compartir nuestros “pequeños o grandes” logros durante la tarea con personas cercanas, es un plus de orgullo y de motivación.

Aplicar las 5 reglas para conseguir el cambio que deseas

Es más fácil si piensas en pequeño, piensas en positivo, piensas en lo posible (da pequeños pasos), piensas en conducta y piensas de antemano (y si lo escribes…mejor).

1º – Plantear objetivos S.M.A.R.T (Metas volantes concretas y posibles).

SMART es el acrónimo de “inteligente” y lo componen las siguientes características que tiene que tener un objetivo: Specific (Específico), Measurable (Medible), Achievable (Alcanzable), Relevant (Relevante) y Time-bound (Delimitado en el Tiempo). Porque definir bien los objetivos, y este modelo nos ayuda, es el primer paso para alcanzarlos.

2º – Específico: tu objetivo no puede ser ambiguo.

Veamos algunos de los que NO sirven: “Hacer ejercicio siempre que pueda”; “andar en bici algunos días”; “comer mejor”… Algo que te puede ayudar a redactar un desafío de forma específica es responder a algunas (o todas) estas preguntas: ¿Qué quiero alcanzar?, ¿Por qué razón?, ¿Implica a otras personas?

3º – Medible: que un objetivo se pueda medir nos permite saber si se ha logrado o no.

Cuantificar la meta ayuda a analizar qué estrategias utilizar. Las preguntas que te ayudarán a hacer un objetivo medible son: ¿Cuánto?, ¿Cuántos?, ¿Cómo sabré que lo he conseguido?,… Si cumple los dos criterios arriba mencionados (específico y medible), cualquiera que lo lea, debería entender exactamente lo mismo. Un objetivo específico y medible sería: “voy a salir a andar en bici los lunes, jueves y sábados, al menos una hora”.

4º – Alcanzable: aunque el objetivo esté estrictamente definido y redactado si la distancia con tu situación actual es excesiva, tampoco te será útil.

Al contrario, te provocará desánimo y desmotivación al constatar lo lejos que se encuentra. Las cuestiones a las que podrías responder son: Dadas mis características actuales: ¿es previsible que lo consiga?, ¿Cómo voy a hacer para alcanzarlo? Que no te pueda más el deseo que la realidad de ese momento. Si no lo ves claro, ponte otros objetivos intermedios. Lo inteligente: es jugar sobre seguro, con metas intermedias alcanzables para motivarnos y generar confianza.

5º – Relevante para ti: para que algo se convierta en un factor motivante debe ser relevante.

Y eso puede ser diferente para cada persona: busca tu motivación personal… pregúntate ¿Por qué es importante hacerlo para ti?. Lo que es relevante para uno puede que no lo sea para otro. Es más, para la misma persona, probablemente será relevante en un momento y no en otro. Preguntas que conviene hacerse: Ahora, ¿es importante para mí?, ¿Por qué?, ¿Qué conseguiré?, ¿Es el momento adecuado para mí?,…

6º – Delimitado en el tiempo: es fundamental establecer una fecha límite para cumplir el objetivo.

Si nos proponemos lograr un objetivo pero no le damos un contexto temporal, no nos ayudará a conseguirlo. Algunas preguntas: ¿Cuándo debe estar conseguido?, ¿Qué puedo hacer hoy?, ¿Cómo debería encontrarme respecto al objetivo en X semanas?,…

Un objetivo adecuado, especifico y medible, alcanzable (si tengo bici, cierta forma física y zonas adecuadas para montar), relevante (el deporte siempre ayuda a un buen manejo de la diabetes y además me gusta montar en bici…) y delimitado en el tiempo sería: “voy a salir a montar en bici los lunes, jueves y sábados, al menos una hora durante 3 meses para bajar mi hemoglobina glicosilada al menos en…” Aquí podemos tener un acuerdo con nuestro endocrino/a o educador/a en diabetes para que, junto a otros objetivos de dieta saludable adecuados y específicos, podamos conseguirlo.

Autora: Susana Sanjuán
Psicóloga A.D.M.
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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