NAVIDADES CON NIÑOS

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Nuevamente llegan las Navidades, una fiestas especialmente entrañables para los niños, es un época de reuniones familiares, donde nuevamente se encuentran con aquellos primos y demás familiares que solo ven de forma esporádica, es época de regalos, de visitar a familiares, de vacaciones. Es decir de situaciones donde la rutina horaria de los días de colegio se va a perder. Se acerca una época maravillosa para los niños, pero es una época que nos va a romper la rutina habitual, lo que indudablemente no favorece la diabetes, como ya hemos comentado en anteriores números, para el niño con diabetes el mejor aliado es la rutina horaria y de costumbres. ¿Qué podemos o debemos hacer para que la Navidad interfiera lo menos posible en el control de la diabetes?

 

Quizás lo primero y más importante es facilitar que los niños con diabetes disfruten de la Navidad como el resto de los niños, aunque ello implique un empeoramiento de su control metabólico. Cuando esto ocurre durante unos pocos días, no debe tener mayor trascendencia para la enfermedad. Es prioritario que su vida sea igual a la de cualquier niño que no tenga diabetes y que la diabetes no afecte su relación con los demás. Qué fácil es obligarles cuando son pequeños a realizar determinadas cosas y luego cuando son mayores en ocasiones ignoran la diabetes y no hacen caso a los múltiples consejos que le hemos dado con la finalidad de mejorar su control.

A la diabetes hay que ganarla día a día, no importa perder una batalla, como puede ser que su control sea un poco peor durante unos días, si a cambio ganamos la batalla final, que es la de tener un niño emocionalmente estable con un buen control de su diabetes.

Desde este número queremos brindar algunos consejos que faciliten a los padres y a los niños con diabetes disfrutar de la Navidad.

 

¿Qué pasa con los horarios? ¿Cómo afectan los cambios de horario el control de la diabetes?. En primer lugar queremos destacar que el retrasar unas horas la comida no tiene gran repercusión en el control de la glucemia. La absorción de la insulina varía día a día e incluso varía según el sito donde se administre. Por lo tanto, de forma ocasional el retraso en la administración de la insulina no tiene una gran repercusión en el control de la diabetes. Lo que sí puede suceder, por ejemplo a la hora de la comida, es que la glucemia esté baja y si no come pronto se produzca una hipoglucemia. No es necesario adelantar la comida a toda la familia, el problema se puede solventar con la administración de una ración de hidratos de carbono un poco antes de la comida, de forma que evitemos la hipoglucemia y el niño pueda comer con el resto de la familia. El retraso en la cena, no debe influir en el control de la diabetes, y un retraso de una o dos horas no tiene mayor repercusión.

 

Comidas prolongadas. Una de las características de las Navidades van a ser comidas más abundantes y más prolongadas de lo habitual. Esto sí puede tener repercusión en el control de la diabetes, especialmente para aquellos niños a los que se administre insulina ultrarrápida, en estos casos si administramos la insulina en el momento del aperitivo, puede pasar un tiempo relativamente largo entre el mismo y el inicio de la comida, la insulina está haciendo su efecto, y al no haber ingerido hidratos de carbono puede provocar una hipoglucemia. Ante estas comidas más prolongadas una opción puede ser la de administrar la insulina a mitad de la comida o cena.

 

Las emociones. La Navidad es una época de emociones fuertes para los niños, pues esperar a los Reyes Magos, al familiar que hace meses no vemos, puede representar una importante carga emocional, esto en muchas ocasiones se manifiesta en forma de hiperglucemia, incluso alcanzado valores de glucosa de 300-400 mg/dl. Estas hiperglucemias suelen ser transitorias y duran poco. Ante estas situaciones lo más práctico es que beba agua y seguir la pauta habitual de insulina. No debe constituir un motivo de preocupación la presencia de controles de glucemia elevados durante la Navidad, pues las emociones pueden dar lugar a importantes hiperglucemias. A veces el querer normalizar la glucemia administrándole una dosis extra de insulina, acaba provocando una hipoglucemia y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Evidentemente la Noche y el Día de Reyes son fechas donde las hiperglucemias por emociones suelen estar presentes y son muy difíciles de evitar.

 

Esperando que estos pequeños consejos puedan ser de su utilidad a lo largo de las fiestas que se aproximan, quiero desear a nuestros jóvenes amigos unas Felices Navidades y un Próspero Año Nuevo.

 

Dr. Bartolomé Bonet

Jefe de Pediatra del Hospital Can Mises (Ibiza)

 

 

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