En este comienzo de año hemos acudido a dar sesiones formativas sobre diabetes tipo 1 a cuatro colegios.
En el primero de ellos, el Colegio Lourdes Fuhem en Latina (Madrid), dimos doble sesión, tanto a los profesores como a los compañeros de un alumno de 12 años que cursa 1º de la ESO. Fue especialmente gratificante puesto que me comentó su tutora que en los primeros meses del diagnóstico el alumno se resistía a hablar sobre su patología con sus compañeros; sólo quería que lo supiera su entorno más cercano y no hacerlo extensible a todos en general. Pues bien, esta actitud cambió radicalmente e incluso quiso participar en la charla contestando él a las cuestiones que se planteaban, mostrando su bomba de infusión, pluma, glucómetro, sensor etc. y explicando cómo era su funcionamiento. Fue, como digo, muy agradable ver cómo gracias a la actitud del colegio, de sus profesores y amigos nuestro socio ha incorporado su condición al día a día de su entorno escolar con lo que esto significa de integración real, tranquilidad, seguridad y confianza para él, para su familia y evidentemente para toda la comunidad educativa.
En el segundo colegio CEIP Carmen Iglesias en Tres Cantos (Madrid), nos llamaron porque tienen a una pequeña de 3 años con un diagnóstico también reciente, la madre es enfermera y estaba muy interesada en que diéramos esta charla a los profesores, quienes ya conocían mucho de la situación gracias a ella y a la enfermera que tienen en el cole. Aún así, siempre es bueno recordar y ampliar información para aquellos que desconocen las características de esta patología.
También en el mes de febrero, acudió nuestra compañera Zonia al colegio Carmen Hernández Guarch en Tres Cantos (Madrid) para dar una charla al equipo de comedor del centro. Cuánto se agradece el interés en un aspecto tan importante como es la alimentación en nuestros/as hijos/as y la tranquilidad que supone para los padres que quienes están tan cerca de ellos/as y a diario, conozcan qué se debe y qué no se debe hacer a la hora de comer.
Por último, mis compañeras Zonia y Lidia como profesoras de educación especial, acudieron al colegio Divino Corazón en Tetuán (Madrid) a dar respuesta a los profesores de este centro para atender las necesidades que presenta uno de sus alumnos, un chico de 17 años con discapacidad intelectual y con Diabetes tipo 1. Dieron información tanto a los profesores como a los compañeros insistiendo como medida más importante en la ayuda que ellos pueden ofrecer para resolver hipoglucemias e hiperglucemias, pues son las situaciones que potencialmente pueden ser más graves.
Rocío Horta Otamendi, Zonia Casiano Rodríguez, Lidia García Rodríguez