Hola, soy Benigno y esta es la historia de un gaditano con diabetes tipo 1. Mi intención con este testimonio es contar mi experiencia y de esta manera dar visibilidad a la diabetes.
Todo comenzó en el año 2001, cuando me diagnosticaron mi diabetes. Por aquel entonces yo solo tenía 4 añitos y, claro, yo no entendía nada. Recuerdo a mi madre llorando desconsolada cuando en el ambulatorio le dijeron que tenía que ir a urgencias porque no sabían qué me pasaba. Más tarde, ya en el hospital, el médico me lo explicó del siguiente modo: “Benigno, no podrás comer chucherías nunca más”. Recuerdo perfectamente la sensación de no saber si reír o llorar, suerte que nunca he sido muy de dulces. Mirando hacia atrás, vaya poco tacto y vaya manera más poco acertada de describir la diabetes, ¿verdad?
Creo que cuando eres joven es la época más dura ya que estas pasando por muchos cambios mientras que convives con “el azúcar”. Aquí, la colaboración y el apoyo de los padres es esencial hasta que llegue el día que él/ella aprenda a volar y a tener autonomía. Es importante contar las cosas tal y como son, sobre todo para aprender a actuar ante situaciones difíciles.
Cuando era pequeño priorizaba el jugar al futbol antes que una hipoglucemia y, claro, no era buena idea. Sin embargo, nunca tuve un susto y fue gracias a que sabía cómo actuar en todo momento. Eso sí, no hay mal que por bien no venga y aprender a controlar mi diabetes a mí me ayudó muchísimo a madurar. Una persona con diabetes debe tener muchas cosas en cuenta y esto me ayudó a saber actuar con cabeza. He jugado al fútbol hasta los 16 años y entonces ejercí como árbitro de fútbol hasta los 25, ahí tuve mucho contacto con chavales jóvenes ya que parte de mi profesión era enseñarles. También me encantan las motos, pero no me gusta la velocidad, el atractivo se lo encuentro en salir a rodar para descubrir sitios nuevos.
En cuanto a mi educación, estudié ingeniería mecánica en la Universidad de Cádiz, para luego hacer un máster en dirección de proyectos y toma de decisiones. Tras varios meses de becas, di el salto a ingeniero de compras. Actualmente soy ingeniero de compras en una empresa dedicada a la automoción. Con 27 años, puedo decir que la diabetes es una desafortunada compañera que estará ahí para siempre, pero he podido llevar mi vida sin privarme de una sola experiencia: he jugado al fútbol, he estudiado una carrera, he vivido en el extranjero, he viajado, tengo a una pareja maravillosa (aquí sí que tuve suerte)… En fin, he vivido mi vida como me ha dado la gana solo que contando hidratos y siempre con un boli de insulina en el bolsillo.
Lo principal si te acaban de diagnosticar o tienes algún familiar cerca al que hayan diagnosticado es que se deje aconsejar por el equipo médico, que lea, que se forme todo lo que pueda (de fuentes fiables, no hay una cura milagrosa) y sobre todo que se conozca muy bien a sí mismo, porque no hay dos diabetes iguales y cada uno la lleva de un modo distinto. Los primeros años son claves para conocer cómo afecta a cada uno en según qué situaciones y cómo actuar para solucionarlo.
No te preocupes si acabas de empezar, la ciencia ha hecho que la diabetes no sea lo mismo que hace unos años. Lejos quedan ya aquellos años 2000 cuando se tenía que medir la glucosa en sangre con el glucómetro, llevar en la agenda anotadas las mediciones, cuando los bolígrafos de insulina eran de lo más rústicos. Actualmente uso un Sistema de Infusión Continua de Insulina y a mí me ha cambiado la vida.
En definitiva, si no puedes con tu enemigo únete a él. La diabetes es parte de mi vida desde que tengo 4 años. He aprendido a convivir con ella y no me supone “un lastre”, es parte de mí. Vive como quieras y siempre cuidando de tu diabetes de un modo responsable, para que simplemente sea una condición y no una limitación.