¿Qué pone en la etiqueta de los productos?

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Hace ya algunos años que nos vemos beneficiados por la normativa vigente que ha obligado a incluir a los fabricantes una información más detallada en las etiquetas de sus productos, garantizando al consumidor que realmente ese artículo cumple lo que nos se nos dice, pero… ¿todo el mundo sabe interpretar esta información? Pues por si acaso y si os sirve de ayuda, vamos a intentarlo.

Si cogemos cualquier envase nos vamos a encontrar con dos tipos de información. La que recoge una información general del producto y la nutricional.

Dentro de la INFORMACIÓN GENERAL, en los envases se nos debe indicar:

  • Cantidad de producto que el envase contiene, en peso para los sólidos y en volumen para los líquidos.
  • Nombre del producto e información sobre sus características físicas y si se le ha sometido a algún tratamiento concreto (en polvo, ahumado, congelado…). No es lo mismo zumo que néctar o yogur que preparado lácteo.
  • Nombre y dirección del fabricante o importador de forma clara, para que el cliente pueda contactar con él en caso de solicitar información sobre algún aspecto determinado del producto o cualquier tipo de reclamación.
  • Tiempo para su consumo. Nos va a indicar el tiempo que el producto se mantendrá en óptimas condiciones sin resultar nocivo para nuestra salud. Hay que distinguir entre “Fecha de caducidad” y “Consumir preferentemente antes de…” La “fecha de caducidad” se utiliza en los productos que se deterioran más rápido como los huevos, carne, yogures etc. Nunca deben consumirse estos productos una vez superada la fecha de caducidad puesto que existe riesgo de intoxicación. El “consumir preferentemente antes de…” se utiliza para productos que se pueden conservar más tiempo (pasta, arroz, legumbres etc.) Consumir estos productos más tarde de lo que nos aconsejan no tiene tanto riesgo como los anteriores pero sí puede que hayan perdido sus características en cuanto a textura o sabor.
  • El lugar de procedencia. Para determinados productos como las hortalizas o la carne es obligatorio indicar el país o región y también si el nombre de la marca o alguna información que aparezca en la etiqueta pueda resultar confusa para el consumidor respecto al origen real del producto.

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Dentro de la INFORMACIÓN NUTRICIONAL nos encontraremos con:

  • Lista de ingredientes y aditivos. Deben enumerarse todos los ingredientes de mayor a menor cantidad, el que más peso tiene será el que primero aparezca. También deberá figurar el porcentaje.

Los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) tienen que incluirse obligatoriamente en el etiquetado si el contenido es mayor del 0,9%. Todas las sustancias cuyo origen sea un OMG debe aparecer en la lista de ingredientes con las palabras “modificado genéticamente”.

En cuanto a los aditivos son los que aparecerán con la letra E delante de un número. Los más comunes son los antioxidantes, colorantes, emulsionantes, estabilizantes, gelificantes, espesantes, colorantes, aromatizantes, conservantes y edulcorantes. Y como me extendería demasiado viendo cada uno de ellos, solamente os recuerdo los edulcorantes (Sacarina E954, Aspartamo E951, Acesulfamo potásico E950, Ciclamato E952, Sucralosa E955, Sorbitol E420, Manitol E421, Isomaltitol E953, Maltitol E965, Lactitol 966, xilitol E-967).

  • Valores nutricionales. Las etiquetas deben informar por cada 100 gr. de producto o 100 ml. Estos valores deben hacer referencia a: Energía (calorías), Proteínas, Hidratos de carbono (indicando la cantidad de azúcares), grasas (siempre que pase de 3 gr. se deberá indicar las grasas saturadas que contiene), Sodio (fundamental para los hipertensos) y Fibra. Además muchos productos nos van a informar de su contenido en minerales (calcio, hierro, fósforo…) y vitaminas apareciendo el porcentaje de la cantidad diaria recomendada (CDR).

No tenéis más que acercaros a la cocina y comprobad todo esto al coger cualquier producto. Rechazad los productos que no nos proporcionen la mínima información que necesitamos para procurar una alimentación sana y que la normativa exige.

En resumen siempre al comprar, fijarnos en la etiqueta e intentar seguir estos consejos:

  • Mirar siempre la fecha de caducidad.
  • No abusar de los alimentos con alto contenido en calorías, grasas y azúcar. No podemos correr el riesgo de tener un déficit de vitaminas y minerales que no están demasiado presentes en este tipo de productos. Por supuesto del azúcar ni hablamos, siempre deberemos ver la cantidad de hidratos de carbono que contiene un producto y hacer nuestras equivalencias. Os recomiendo que ante cualquier duda recurráis a vuestra enfermera o médico si hace falta con la etiqueta del producto para que os pueda asesorar.
  • Para los hipertensos mejor los alimentos que tengan bajo contenido en sodio.
  • Fijarnos siempre en los ingredientes y aditivos sobre todo si tenemos algún tipo de alergia alimentaria.

Autora: Pilar de los Reyes

Fuente: Revista Entre Todos nº 75

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