La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica de naturaleza infecciosa, que afecta a los tejidos de soporte del diente, llamados periodonto, que engloban la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Es una de las enfermedades crónicas no transmisibles más frecuentes. En España se han realizado estudios en los que se ha visto que un 38,4% de adultos en edad laboral padecen periodontitis, porcentaje que aumenta hasta el 65,1% en personas mayores de 55 años.
El acúmulo de biofilm dental (placa bacteriana) en la superficie del diente, lleva a una respuesta del huésped que consiste en un proceso inflamatorio, localizado inicialmente en la encía, que se denomina gingivitis, reversible si se consigue un buen control del biofilm dental por parte del paciente y con ayuda de los profesionales de la salud bucodental.
Si este acúmulo excesivo de bacterias se mantiene en el tiempo y se suma a una susceptibilidad del paciente, se produce, de manera progresiva, un proceso destructivo en la encía, hueso y resto de tejidos periodontales, conocido como periodontitis, que ya no es reversible y puede llevar en ocasiones a la pérdida de los dientes.
Los pacientes con mayor susceptibilidad a las enfermedades periodontales presentan una serie de factores de riesgo que pueden alterar la respuesta inflamatoria (respuesta defensiva de nuestro sistema inmune frente a las bacterias), transformándola en una respuesta exagerada (hiper-inflamatoria), anómala e ineficaz. Dichos factores de riesgo pueden ser, tanto de tipo genético, como biológico, ambiental o relacionados con hábitos como el tabaco.
Uno de los factores de riesgo que más aumentan la posibilidad de padecer una enfermedad periodontal o periodontitis es la diabetes. Una persona con diabetes tiene hasta tres veces más posibilidades de sufrir periodontitis que una persona sin diabetes. Eso es debido a múltiples factores, como el acúmulo de productos de la glicación avanzada, también en los tejidos periodontales, que conlleva una repuesta inflamatoria mayor que en pacientes sin estos acúmulos.
La inflamación producida por la periodontitis no es solo local, sino que también aumentan los productos de la inflamación, a nivel general, lo que provoca una situación de inflamación sistémica de bajo grado, que favorece la resistencia a la insulina. Podemos decir que un paciente con periodontitis, sobre todo, en fase moderada-avanzada (actualmente denominado estadio III o IV) tiene un riesgo aumentado de sufrir hiperglucemia y de desarrollar a lo largo del tiempo una diabetes tipo 2.
Debido a la relación de tipo bidireccional entre estas dos patologías los pacientes con periodontitis no controlada tienen mayor riesgo de padecer complicaciones sistémicas asociadas a la diabetes (como enfermedades cardiovasculares o renales), mientras que los pacientes con diabetes tienen más riesgo de sufrir periodontitis. Por ello, sería recomendable que cuando se realice por primera vez el diagnóstico de diabetes, se aconseje visitar a un profesional de la salud bucodental (si es posible un periodoncista, que son los dentistas especializados en las enfermedades periodontales) ya que, por el hecho de tener diabetes, va a tener un riesgo aumentado de periodontitis, y además, la ausencia de tratamiento periodontal puede tener un impacto negativo en el control de su diabetes.
De igual manera, los periodoncistas deben instruir a sus pacientes en las consecuencias a nivel sistémico que pueden acompañar a un mal control de su periodontitis. Y se debe informar que las complicaciones orales de la diabetes incluyen, no solo, las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis), sino que, además, se disminuye el flujo salival y aumenta la susceptibilidad a las infecciones bacterianas y por hongos (como la candidiasis oral). Todo esto también tiene como consecuencia un aumento del riesgo de caries, abscesos periapicales, lesiones de las mucosas, alteraciones del gusto y síndrome de boca ardiente.
El tratamiento de las enfermedades periodontales comenzará con un diagnóstico preciso de la situación de cada pieza dentaria (estudio periodontal) que incluye un estudio radiológico y el sondaje de las bolsas periodontales. De esta manera, se podrá, no solo, diagnosticar, sino también establecer el plan de tratamiento más adecuado para el paciente, ver la respuesta que se obtiene al realizarlo y comprobar, a lo largo del tiempo, la evolución de las enfermedades periodontales.
Después, se procede al control del biofilm supra y subgingival por parte del profesional, lo que conocemos como la “limpieza” y desbridamiento de las superficies radiculares (raspado y alisado radicular o instrumentación subgingival). Si fuese necesario, se llevarán a cabo pequeñas cirugías para acceder a bolsas periodontales profundas y poder limpiar la superficie radicular en dichas zonas. Aquí imágenes medicina 2 y medicina 3 una al lado de la otra
Pie de foto de ambas imágenes .Antes y el después del tratamiento periodontal (instumentación subgingival) de un caso de periodontitis.
En estudios controlados, en pacientes con diabetes a los que se les ha realizado tratamiento periodontal, se ha observado una importante mejora del control de la glucemia, con un rango de reducción en el porcentaje de hemoglobina glicosilada entre un 0,3-0,6%. Esta reducción en la hemoglobina glicosilada es importante, porque equivale a un segundo fármaco hipoglucemiante.
En resumen, el paciente con diabetes debe prestar atención a una serie de síntomas que podrían ser indicativos del inicio de una de las enfermedades periodontales, como el sangrado gingival y alteraciones en el color, forma y consistencia de la encía, mal sabor de boca, mal aliento, huecos entre los dientes que producen impactación alimentaria, retracción de las encías y sensación de dientes flojos.
Ante cualquiera de estos síntomas, debe acudir a su dentista o periodoncista, ya que, si las enfermedades periodontales progresan, pueden llevar a la pérdida de piezas dentarias y a empeorar su situación sistémica, como ya hemos visto.
Como medidas generales de prevención de las enfermedades periodontales se aconseja:
- Acudir a revisiones periódica a su dentista, cada 6 meses en caso de no haberse diagnosticado ninguna enfermedad periodontal, para prevenir su aparición y cada vez que sea pautado por su periodoncista, si ya hay un diagnóstico de certeza.
- Mantener una higiene dentaria adecuada, con un cepillado correcto, al menos dos minutos al día dos veces al día y si es posible, después de cada comida mejor.
- Uso de seda dental y cepillos interporximales para conseguir una adecuada higiene interproximal. Su dentista, periodoncista o higienista dental estarán encantados en instruirle en dichas técnicas en caso de no conocerlas.
- Instaurar hábitos de vida saludables, integrando en su día a día una alimentación equilibrada y saludable, un correcto descanso, la práctica de ejercicio físico, evitando el sedentarismo y si es fumador, solicite ayuda para dejar ese hábito.
Ante cualquier duda o cambio en su estado de salud bucodental acuda a su dentista.
Autores: Dra. Bettina Alonso Álvarez
Dra. Nuria Serrano Sanz
Dra. Cristina Serrano Sánchez-Rey
Dr. Lorenzo de Arriba de la Fuente
Dr. Iván Cerezo Ramos
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)