El manejo nutricional de cualquier persona, teniendo diabetes o no, debe acoplarse a un amplio abanico de características de su persona (jornada laboral y profesión, tiempo de actividad física y tipo, gustos y costumbres, y un largo etcétera). Dentro de todas estas características, las personas con diabetes tipo 1 tienen una más, ajustar la homeostasis de la glucemia ante todos los factores que influyen en ella.
Los deportistas con diabetes sin complicaciones no tienen diferentes requerimientos nutricionales que los deportistas sin diabetes, pero cada macronutriente (hidratos de carbono, proteínas y grasas) afecta de manera diferente a la glucemia.
Sabemos que la actividad física regular puede mejorar el control de las glucemias pero, existen otros factores que afectan a la regulación de la glucosa durante el ejercicio, relacionados con la intensidad y duración de la actividad física, los niveles de insulina circulante y hormonas contrarreguladoras de la glucosa, el nivel de glucosa en sangre previo, el momento y composición de la última comida y el lugar de administración de insulina (1,2). Además, las características de cada deportista como su composición muscular, edad, sexo, acondicionamiento físico, niveles de estrés y genética también pueden influir en los niveles de glucosa.
La actividad física y el ejercicio físico aumentan la capacidad cardiorrespiratoria, disminuyen la resistencia a la insulina y mejoran los niveles de lípidos y la función endotelial. Además, podrían contribuir a evitar complicaciones micro y macrovasculares relacionadas con la diabetes mellitus, como la retinopatía, la nefropatía y los eventos cardiovasculares importantes (3, 4). En general, las actividades de ejercicio de resistencia reducen la glucemia y las actividades explosivas la aumentan, mientras que el entrenamiento en intervalos de alta intensidad y las actividades de entrenamiento de resistencia pueden tener un efecto moderador. (5)
Centrándonos en la temática nutricional aplicada al deportista con diabetes, vamos a hablar de la importancia del carbohidrato en el rendimiento deportivo.
Recordar de nuevo que aquel deportista con diabetes sin complicaciones requiere similares requerimientos nutricionales del que no padece esta patología. Pero cada deportista con diabetes debe trazar una estrategia individualizada en cuanto a pautas para sus requerimientos nutricionales y el manejo de su diabetes, donde se incluye peso corporal, terapia de insulina, control glucémico y objetivos deportivos entre otros (6, 7).
Los requerimientos de carbohidratos juegan un papel fundamental en la mejora del rendimiento deportivo. Sirven como combustible para el cerebro y el sistema nervioso central y actúan como un sustrato versátil para el trabajo muscular, apoyando el ejercicio físico en una amplia gama de intensidades a través de la utilización por vías anaeróbicas y oxidativas (8, 9). Es importante señalar que los atletas con diabetes tipo 1 pueden mantener niveles normales de contenido de glucógeno muscular y hepático solo cuando están adecuadamente nutridos, administran insulina y mantienen un buen control glucémico (10, 11).
Pautas de ingesta de hidratos de carbono
Las pautas de ingesta diaria de hidratos de carbono para atletas se expresan típicamente por kilogramo de masa corporal, y varían de 3 a 12 g/kg. Para los atletas que participan en actividades recreativas, es probable que 3 g/kg sean suficientes. El ejercicio físico de intensidad moderada que dura aproximadamente 1 h por día sugiere un rango objetivo de ingesta de CHO de 5 a 7 g/kg. A los atletas de resistencia que participan en un entrenamiento de intensidad moderada a alta durante 1 a 3 h por día se les recomienda apuntar de 6 a 10 g/kg, mientras que aquellos que participan en ejercicios físicos más extremos y de mayor duración (más de 4 h por día) pueden requerir una ingesta de CHO en el rango de 8 a 12 g/kg (12)
Sin duda, en los atletas con diabetes tipo 1 es fundamental diferenciar entre las necesidades de carbohidratos para el rendimiento y la ingesta de carbohidratos necesaria para la prevención de la hipoglucemia. Por ejemplo, 15 g/h de carbohidratos pueden ser adecuados para prevenir la hipoglucemia, pero podrían no ser suficientes para optimizar el rendimiento de resistencia ( 1 ). Por otro lado, la suplementación elevada de carbohidratos (hasta 75 g/h) es factible durante actividades prolongadas como maratones y otras carreras de resistencia sin afectar negativamente la glucemia, siempre que la dosis de insulina se ajuste adecuadamente (1, 10).
El momento de la comida previa al evento es individualizado, aunque una comida consumida de 2 a 4 horas antes del evento es generalmente adecuada para la mayoría de los atletas. Para las personas con diabetes tipo 1, puede haber beneficios al consumir la comida previa al evento al menos 4 horas antes. Esto permite que el atleta comience con niveles bajos de insulina circulante, lo que puede ser ventajoso en deportes de resistencia y para personas propensas a la hipoglucemia ( 10 ).
La selección del tipo de carbohidrato adecuado para el ejercicio físico es crucial y depende del índice glucémico (IG) de los alimentos. El consumo de alimentos con un IG bajo antes del ejercicio físico puede mantener la disponibilidad de carbohidratos y ayudar a mantener la normoglucemia. Por el contrario, los geles, bebidas o refrigerios con un IG alto aportan carbohidratos rápidamente, elevando las concentraciones de glucosa en sangre y ayudando en la recuperación. En el contexto de la diabetes tipo 1, estas opciones con un IG alto también pueden servir para tratar o prevenir la hipoglucemia (13, 14). Además, la elección de un carbohidrato de bajo IG tiene el potencial de minimizar los requerimientos de insulina. Los niveles más bajos de insulina circulante pueden ayudar a reducir el riesgo de hipoglucemia tanto durante como después del ejercicio físico, especialmente cuando aumenta la sensibilidad a la insulina (11, 13).
Por otro lado, el nivel de glucosa en sangre pre-ejercicio físico puede influir en la elección de alimentos, de acuerdo con su índice IG: con glucosa en sangre pre-ejercicio algo elevada, los alimentos de IG bajo se pueden ingerir antes o durante las actividades para que afecten menos a la glucemia, mientras que, cuando la glucosa en sangre pre-ejercicio es baja, puede ser necesario tomar inmediatamente alimentos carbohidratos de IG alto, como bebidas energéticas y geles energéticos. (11, 13). Claramente, se ha demostrado que las necesidades de carbohidratos varían de acuerdo con los niveles de insulina circulante de la última administración de insulina (15, 16).
Durante el ejercicio físico, generalmente, la suplementación con CHO no es necesaria para ejercicios < 45 min (8), aunque 0,1–0,3 g/kg puede ser útil para prevenir la hipoglucemia en deportistas con diabetes (1) . Durante la actividad física de resistencia, se recomiendan 30–60 g/hr (hasta 90 g/hr en caso de resistencia > 90 min) (1, 10). Destacar que el consumo de un carbohidrato con un IG bajo (isomaltosa) 2 h antes de una carrera de alta intensidad en adultos con diabetes tipo 1 mostró mejores respuestas de glucosa en sangre durante la carrera que el consumo de un carbohidrato con un IG alto (dextrosa) (17). Además, se recomienda utilizar una combinación de carbohidratos que utilicen diferentes sistemas de digestión y transporte intestinal, especialmente para altos requerimientos de carbohidratos (>70 g), conocidos como «carbohidratos de transporte múltiple». Este enfoque tiene como objetivo mejorar la absorción intestinal total (18).
Para la reposición post ejercicio en actividades aeróbicas prolongadas o competiciones, se requiere una ingesta de CHO de 1.0–1.2 g/kg de masa corporal/h durante las primeras 4 h para reemplazar las reservas de glucógeno en el período inmediatamente posterior al ejercicio (0–4 h) (1, 12). El deportista con diabetes tipo 1 debe considerar administrar un pequeño bolo de insulina con el CHO posterior al ejercicio para facilitar la síntesis rápida de glucógeno (1, 10). Además, en la diabetes tipo 1, los alimentos de bajo IG posteriores al ejercicio pueden preservar la disponibilidad de carbohidratos y los niveles estables de glucosa en sangre, junto con una reducción individualizada en la tasa de insulina basal en el período posterior al ejercicio (15). Esto también protege contra la hiperglucemia posprandial y la inflamación durante aproximadamente 8 h después de la actividad física. La prevención de la hipoglucemia nocturna tardía podría facilitarse introduciendo un aporte antes de acostarse que contenga proteínas en combinación con carbohidratos de bajo IG y grasas después de una actividad física intensa o prolongada (6, 7, 19).
Un programa nutricional correcto asociado a una terapia insulínica adecuada es el elemento clave de un buen programa de acondicionamiento para el ejercicio físico en deportistas de alto nivel con diabetes tipo 1.
Autor: Daniel Hans Jiménez
Nutrición Clínica – Diabetes y Obesidad
Nutrición Rendimiento Deportivo
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)
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