Sin miedo a comer

Es bien conocido que la diabetes se asienta en estos pilares: alimentación + ejercicio físico + autocontrol +/- medicación. A pesar de ello, o por eso mismo, por ser los pilares básicos, las principales dudas e incertidumbres que surgen en relación con la diabetes se centran en estos aspectos.

¿Quién no ha sentido en algún momento una sensación de temor, duda, inseguridad, ansiedad etc. al llegar la hora de comer? Pensamientos como…

  • ¿Esto que tengo delante me subirá mucho el azúcar? ¿Cuánto puedo comer?
  • Si como menos veces tendré menos subidas de azúcar.
  • Si no tomo hidratos, no me subirá el azúcar.
  • ¿Puedo tomar fruta? Me han dicho que tiene azúcar…
  • ¿Qué hago cuando como fuera de casa? No quiero ir a comer fuera porque no sabré qué comer ni cuánto.
  • Cada comida es una aventura, ¿qué tomo, qué dejo, cuánto tomo, qué insulina me pongo?
  • Una vez lo probé y luego estuve en 300.

Estos pensamientos nos conducen a menudo a no atrevernos a comer fuera de casa, a no probar alimentos nuevos, a comer de forma monótona, a pedir siempre lo mismo, a evitar situaciones diferentes a las habituales, llevarnos la comida ya preparada y pesada de casa, en fin, a ponernos unos límites innecesarios.

Con unos pequeños consejos y trucos, podemos vencer muchos de los miedos que nos invaden.

  • Para empezar debemos conocer qué alimentos tienen hidratos de carbono, qué cantidad debemos ingerir y cuántos gramos de alimento son una ración. No es lo mismo tomar un plato de ensalada de lechuga y tomate, que otro de ensalada con maíz y picatostes, o que un plato de paella, o un cocido.
  • Aprender las equivalencias entre alimentos para conseguir la cantidad de raciones que debemos tomar nos dará libertad para combinar y variar.
  • También tenemos que saber cuál es nuestro plan de alimentación según las pautas que nos ha indicado nuestro médico, en función de nuestras necesidades (perder peso, ganarlo, controlar otros factores de riesgo, como la hipertensión, adaptarnos al crecimiento, o al embarazo, o a una enfermedad, etc.): qué cantidad de hidratos de carbono, en qué momento del día, cuántas comidas, qué evitar…
  • Si precisamos medicación para el control glucémico, puede requerir ajustes más o menos flexibles según nuestra pauta: fármacos no insulínicos, insulina, y qué tipo, etc.

Una vez conocidos y controlados los puntos anteriores, vamos a practicar un poco:

  • Pesar los alimentos con hidratos de carbono en casa para saber lo que ocupan en un plato y estimar con la vista la cantidad es un estupendo ejercicio que nos ayudará a acertar fuera de casa y a quitarnos el temor.
  • Aprender, experimentar con prueba-error-acierto, conjugando la habilidad adquirida en casa con la práctica fuera de ella, combinando la medicación, es la mejor de las vivencias. Si tengo hiperglucemia tras la comida o alimento nuevo, la siguiente vez podré optar por ingerir menos, o ponerme más medicación o hacer más ejercicio, tomarlo en otro momento o con otros alimentos, y lo contrario si tengo hipoglucemia tras la experiencia.
  • No desanimarnos por altibajos. ¿Quién, aun haciendo todo perfecto, comiendo lo mismo, el mismo ejercicio, la misma medicación, sin salir de la rutina, no ha tenido hipo o hiperglucemias sin motivo aparente? Entonces, si experimentando aparecen, no debe sorprendernos; incluso a veces nos podremos llevar la grata sorpresa de que no nos altera tanto la glucemia.
  • No es infrecuente comprobar que aun yendo al mismo sitio a comer, tomando el mismo menú todos los jueves, tiene efectos en nuestra glucemia diferentes. Puede deberse a muchos factores, entre el que se encuentra el más frecuente: “el ojímetro”, es decir, nuestro medidor ocular de cantidades nos engaña: el plato está más o menos lleno, dejamos más o menos cantidad, está acompañado de más o menos guarnición, el trozo de pan y la manzana parecían iguales, como siempre… No pasa nada, ajustamos con la experiencia, y la semana siguiente, si repetimos, lo haremos mejor.
  • Tampoco es lo mismo comer menú que comida rápida (hamburgueserías, pizzas, etc.). La cantidad de grasa y proteína que acompaña a muchos alimentos produce picos hiperglucémicos a deshora, difíciles de programar.
  • Las salsas en muchos platos contienen harina o azúcar para darles textura y sabor adecuados, pero pueden constituir más de una ración de hidratos.
  • Si no se tiene claro cuándo servirán los hidratos de carbono ni cuántos, y estamos en tratamiento con insulina, es preferible esperar a ponérsela a que avance la comida. Puede pasar tiempo entre platos sin ingerir hidratos, con riesgo de hipoglucemia. En este caso se puede poner avanzada la comida, o aprovechar tomando una cantidad determinada de pan.

En conclusión:

  • Consulta con tu equipo médico cualquier duda que te surja, o tu experiencia para que te ayude o asesore.
  • Come variado, con moderación, y realiza actividad física de manera habitual.
  • Aprender, conocer y entender nuestro tratamiento y lo que sucede ayuda a controlar los temores.
  • Saber comer es saber elegir el qué, cuándo, cuánto, cómo y dónde (sin olvidar el por qué y para qué).
  • Experimentar con uno mismo y aprender de estas experiencias con cabeza y buen ojo es la mejor manera de conseguir seguridad y ahuyentar los temores sin arriesgar la salud.

Dra. Rosa Mª Servián
Médico de familia

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