Testimonio: la importancia de la educación diabetológica

la importancia de la educación diabetológica

Mi nombre es Patricia García, soy investigadora en la UCM y tengo diabetes T1 desde hace 11 años. He tardado bastantes años en comprender todo lo que rodea a la enfermedad por falta de información o por información imprecisa. Creo que tener una buena educación diabetológica es fundamental para el bienestar de cualquier persona con diabetes, así como que la familia y allegados también dispongan de esta formación.

Cuando debuté pasé por una fase de negación y banalización de la enfermedad, como la diabetes no duele pensaba que no sería para tanto. No obstante, también es cierto que tuve malas experiencias con algunos sanitarios que no tenían las herramientas necesarias o habilidades para tratar con personas con diabetes. Como ejemplo, os comentaré que una vez me dijeron que tenía suerte porque las personas con diabetes siempre tenían mejor tipo al cuidar su alimentación, y que con 40 años quizás agradecería ese diagnóstico. En otra ocasión me desaconsejaron volver a practicar esquí, una de mis mayores aficiones, por riesgo de hipoglucemia.

Creo que estos comentarios son fruto de la ignorancia. El transmitir a una persona con 20 años de repente es tienen una enfermedad crónica y que su físico lo agradecerá o no volver a practicar su deporte favorito, evidentemente no aporta más que negatividad, a nivel mental y emocional para gestionar la relación con la propia diabetes.

Gracias a la gran labor de algunas enfermeras llegué a comprender la importancia de la diabetes y la responsabilidad que era necesario que tuviera.

Con todo lo aprendido desde marzo de 2020 tengo el sensor de medición de glucosa, he avanzado mucho en la comprensión de cuestiones como la importancia de los tiempos de espera, la diferencia entre índice glucémico y carga glucémica, la curva que se produce al hacer ejercicio o la manera óptima de remontar hipoglucemias. Cuestiones que jamás se me habían explicado con detalle y empatía y que ahora, a través de las redes sociales es posible compartir, gracias a las experiencias personales en la misma situación. Todo ello unido a la gran cantidad de información que nos proporcionan los sensores hacen que tenga un mayor conocimiento acerca de mi diabetes.

En mi día a día actualmente estoy pendiente de cambios y variaciones, sin embargo, eso no me impide realizar ninguna de mis actividades: trabajo acudiendo a bibliotecas a estudiar manuscritos, voy al gimnasio a hacer fitness, me encanta ir al teatro y cocinar (sobre todo la repostería).

Tener diabetes fue un reto en su momento, no obstante, ahora tengo la seguridad de haber aprendido a gestionarla y la meta de ayudar a quienes aún no han llegado a este momento. Muchas veces pienso que ojalá algunas explicaciones me las hubieran facilitado hace diez años. Espero que mi testimonio aporte esperanza a quien la necesite, o le hayan diagnosticado recientemente, así como ganas de aprender y descubrir que tener diabetes no es un obstáculo para llevar una vida plena. 

Autora: Patricia García

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