Testimonio: Tejiendo redes en la diabetes

Cuando eres una joven comercial de la industria farmacéutica, el campo está abonado para creación de conexiones y la construcción de red (networking lo llaman ahora los modernos). El camino se te pone difícil si no eres capaz de ser una arañita laboriosa que va tirando del hilo hasta encontrar a los interlocutores válidos de cada eslabón de la cadena comercial, tejer tu red a su alrededor y atraparlos con tus armas de seducción para que caigan en ella y así ser “la elegida” entre un mosaico de laboratorios que difieren en poco de lo que tu misma les ofreces. En mi caso, yo me encargaba de tricotar en gerencias, direcciones de enfermería, departamentos de suministros, médic@s, enfermer@s, auxiliares, todos ellos de hospitales públicos, privados, atención primaria y especializada, y para completar la tarea, tangencialmente visitaba Asociaciones de pacientes!!

En el mejor de los casos heredabas una base de datos “actualizada” en las que se aúnan esfuerzos y prejuicios de tu predecesor a partes iguales, y, durante meses, e incluso años, surfeabas entre clientes intentando encontrar tu hueco, crearlo de cero, o incluso dinamitar el recuerdo indeleble que hubiera dejado, para bien o para mal, el anterior delegado. Tejes y creces. Creces y tejes, intentando mantener todas las bolas en el aire sin descuidar ninguna.

Yo no sabía nada de Diabetes cuando inicié mi camino en la industria. Asociaciones tenía pocas aunque decidí colaborar de manera equitativa según fueran necesitando, y es que, está mal que yo lo diga, pero nuestros materiales molaban mucho y eran muy demandados.

Un día recibí la llamada que me cambiaría la vida profesional, y ahora me doy cuenta de que también personal. Alguien con acento argentino me hablaba de una “asosiasión” en la sierra de Madrid que no estaba en mi base de datos. Pongámonos en situación, no había móviles, ni Google en el móvil para consultar, así que antes de llevarme una bronca de mi jefe por haber descuidado a un grupo de pacientes, tiré directamente “pa’Alpedrete” a ver qué se le ofrecía a esa voz argentina a la que hoy considero mi Hermana de Vida.

Y allí estaban ellas Paloma, Aurelia, Ana Mari, María Jesús y por supuesto Pilar, la Marplatense. Todas con el entusiasmo de quien crea algo para hacer que las cosas cambien, con energía, con mucha pasión y, sobre todo, con una humildad difícil de reconocer en otros interlocutores similares que ya llevaba tiempo visitando. Y yo, inconsciente, tejiendo red para mi propio beneficio y sin darme cuenta que desde el primer contacto, había sido yo la que había caído en la suya. Eran pacientes con diabetes tipo 1 y 2, abuelas de niños que acababan de debutar, familiares que querían mejorar las condiciones de vida y el largo plazo de sus seres queridos…

Ellas generaron un cambio en mí y en mi forma de trabajar, y me convirtieron en “cómplice” de sus reuniones, charlas, debates, mesas redondas, actividades, meriendas. Consiguieron involucrarme para montar stands, para ponerme delante de un público ardiente de conocimientos, para embarcarme en todas las locuras que se les iban ocurriendo. Crecía la asociación captando socios y a su lado, crecía yo. No había aplausos mejores que los suyos, ni motivación más potente que sus abrazos al final de una charla en la que les racionaba el turrón de navidad.

Tejieron una red tan densa que me convirtieron en una persona con diabetes, de esas que ellos llaman tipo 3, que no necesita insulina ni dietas por raciones para estar metabólicamente balanceada, pero que sí requiere de sus pinchazos de energía para seguir caminando. Me acompañaron en momentos complicados, se alegraron conmigo de mis victorias, se casaron conmigo, se embarazaron conmigo y me acompañaron en mi camino durante todos estos años alejada del ámbito sanitario. Formaron parte de mi evolución a lo que soy hoy, y, como la delegada que era, me vieron crecer y transformarme. Igual que yo las vi con orgullo integrarse y aportar luz a la gran familia de Asociación Diabetes Madrid, de la que Pilar mi amiga marplatense es Presidenta, porque a veces el objetivo común da sentido a mirar al futuro formando parte de algo más grande donde reivindicar alto y fuerte los derechos de sus asociados.

Me hicieron sentir útil, me hicieron sentir importante, y lo más chulo es que, con el pasar de los años, y embarcada en una nueva aventura profesional, me susurraron desde mis recuerdos la clave más importante de mi plan de acción. Los pacientes en el centro, el resto va alrededor. Si no cuidas sincera y honestamente a los beneficiarios de tus productos puede que estés ganando dinero sí, pero no harás que las cosas cuenten para ellos.

Conectar con el mundo asociativo es la mayor red de seguridad que puedes tejer si tienes una enfermedad, ellos te van a envolver con sus experiencias y no te van a dejar caer, te dejarán ir y volver tantas veces como quieras, siempre estarán esperándote con los brazos abiertos para acogerte.

Participar en el mundo asociativo me cambió como profesional y como persona, y es la prueba evidente de hay una red invisible que nos enlaza, nos conecta y nos ayuda a superar cualquier obstáculo que la vida nos quiera plantear.

Hoy puedo decir que la diabetes cambió mi vida sin un solo pinchazo.

Cristina Díaz Alonso
Persona con Diabetes tipo3
Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)

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