¿Qué se entiende por nefrotoxicidad?
La toxicidad renal o nefrotoxicidad es una alteración orgánica o funcional del riñón que se produce por sustancias o medicamentos bien de forma directa o a través de los productos intermedios que se originan en su transformación y depuración por parte del riñón.
Estos medicamentos actúan al ser administrados por diferentes vías: oral, inhalatoria, inyectada, rectal.
La toxicidad renal es una causa frecuente de insuficiencia renal, la mayor parte de las veces aguda y reversible pero otras veces daña el riñón de forma permanente por lo que es necesario prevenirla. No obstante, si ésta ya se ha producido es necesario detectarla precozmente para intentar revertirla o frenar su evolución.
¿Por qué mecanismos se produce?
La nefrotoxicidad se puede producir principalmente de dos maneras: disminuyendo la circulación sanguínea del riñón o lesionando directamente sus células (nefronas).
¿Qué agentes favorecen su aparición?
Las sustancias que más frecuentemente producen daño renal son los antibióticos, los antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno…) y los contrastes yodados que se utilizan en las pruebas de radiodiagnóstico (en torno al 12% de la toxicidad renal se pro- duce por dicho motivo).
También otros fármacos de uso frecuente como los diuréticos y los IECA, fármacos utilizados para el tratamiento de la hipertensión arterial, pueden producir nefrotoxicidad en algunas circunstancias.
Los medicamentos antitumorales y algunos de los fármacos utilizados para evitar el rechazo de trans- plantes también pueden presentar un alto grado de nefrotoxicidad.
Otra fuente de nefrotoxicidad pueden ser las plantas medicinales que lejos de ser inocuas por ser productos naturales como suele anunciarse pueden ocasionar graves daños en diferentes órganos, entre ellos el riñón, bien de forma directa o interaccionan- do con otros medicamentos. Así que se debe tener mucho cuidado con plantas que se utilizan con diferentes fines: adelgazantes, diuréticos, que muchas veces a través de una publicidad engañosa de apariencia benévola confunden y engañan al usuario.
Hay que tener especial cuidado con las plantas medicinales con fines adelgazantes ya que pueden dañar el riñón.
La falta o escasa cantidad de evidencia científica que demuestre la efectividad de muchas plantas medicinales y su posible toxicidad, sobre todo de algunas de origen chino de reciente introducción en el mercado hace que se deba tener muchísimo cui- dado y como norma general no utilizarlas salvo que las haya prescrito un médico con titulación específica en la materia.
¿Hay factores predisponentes?
Existen varios factores predisponentes a la lesión del riñón por determinados agentes:
Unos dependen del propio riñón debido al hecho de que la mayor parte de las sustancias pasan y se filtran por el riñón, experimentando procesos de transformación en el mismo.
Otros se deben a las sustancias que se depuran en el riñón, su composición química y los productos intermedios que se generan en su transformación que a veces son los que resultan más tóxicos.
También las enfermedades que presenta el propietario de los riñones (entre ellas la diabetes) pueden hacer que éste sea más vulnerable a las sustancias y medicamentos que consume favoreciendo la toxicidad renal.
Otras circunstancias que pueden favorecer la aparición de nefrotoxicidad son la hiperuricemia (los pacientes que tienen exceso de ácido úrico en sangre) aquellos que presentan exceso de potasio (entre ellos algunos pacientes con diabetes) o defecto del mismo en sangre.
¿Qué medidas pueden reducir el riesgo de nefrotoxicidad?
Existen una serie de medidas que pueden ayudar a disminuir el riesgo de nefrotoxicidad farmacológica:
- Evitar en lo posible los fármacos nefrotóxicos y cuando esto no sea factible, tomarlos durante el menor tiempo y a la menor dosis posible.
- Evitar la toma simultánea de varios fármacos nefrotóxicos ya que ello aumenta el riesgo de que se produzca daño renal.
- Vigilar la función renal (determinación de los niveles de creatinina sérica y aclaramiento de creatinina) antes, durante y después de tomar fármacos nefrotóxicos para detectar la aparición de alteraciones precozmente.
- Realizar una adecuada hidratación, es decir beber abundantes líquidos ya que la falta de un adecuado volumen sanguíneo circulante favorece su aparición.
- Evitar en lo posible le realización de pruebas con contrastes radiológicos y cuando ello no sea posible indicar nuestra condición de diabetes al médico que indica la prueba con el fin de realizar una hidratación adecuada y suspender durante los días previos y posteriores a la realización de la prueba fármacos potencialmente nefrotóxicos, entre ellos uno de uso tan frecuente en la diabetes mellitus tipo 2 como es la metformina. Hay que tener en cuenta que durante los días en que se suspenda la metformina habrá que cambiarla por otro fármaco que regule adecuadamente la glucemia.
- Mantener la presión arterial por debajo de 130/80 y un adecuado control glucémico en los pacientes con diabetes.
Aunque el daño renal suele ser reversible tras suspender el medicamento que lo ha ocasionado, en ocasiones se produce una insuficiencia renal crónica y muchas veces se precisan tratamientos costosos y el ingreso hospitalario del paciente.
¿Tienen las personas con diabetes mayor riesgo de nefrotoxicidad?
Alrededor de un tercio de las personas con diabetes presentan algún grado de nefropatía por eso aumenta el riesgo de nefrotoxicidad.
En el caso de los pacientes con diabetes existe elevado riesgo de nefrotoxicidad debido a que en torno a 1/3 de las personas con diabetes presentan algún grado de nefropatía. Si a esto aña- dimos que un alto porcentaje de con diabetes tienen más de 60 años y que muchos presentan enfermedad cardiovascular a lo que suele asociarse la toma de varios fármacos, algunos con potencial nefrotóxico, vemos que se produce una conjunción de factores que predispone a la misma.
Para concluir…
Cuando se detecte un deterioro en la función renal de un paciente con diabetes, además de considerar la posible aparición de una nefropatía diabética deben examinarse cuidadosamente los fármacos que está tomando y cambiar aquellos potencialmente responsables del problema.
En todo caso la mejor forma de prevenir la nefrotoxicidad es tomar únicamente los medicamentos estrictamente necesarios, evitar o reducir el consumo de medicamentos antiinflamatorios, beber abundante agua, advertir al médico de nuestra diabetes cuando nos vayan a realizar una prueba radiológica con contraste, sustituyendo en esos días la metformina por otros medicamentos no nefrotóxicos y mantener a raya nuestra tensión arterial y glucemia.
Autor: Dr. Carlos Debán Médico de Familia
C.S. El Restón Área 11 de Atención Primaria
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)