La principal característica del trastorno adaptativo es una respuesta psicológica a uno o varios estresantes (identificables) que vienen acompañados de síntomas emocionales y/o del comportamiento surgiendo dentro de los tres primeros meses a la aparición del suceso estresante. Dichos síntomas se manifiestan por un malestar superior al esperable y/o un deterioro significativo en la vida de la persona.
Los estresantes que pueden dar lugar a la aparición a un trastorno adaptativo son muchos y variados. Los más frecuentes son los relacionados con la familia y/o pareja (por ejemplo problemas conyugales o la finalización de una relación sentimental), contrariedades con los amigos, problemas laborales (no tener trabajo o tener uno con un elevado nivel de estrés), dificultades escolares (ya sean con los compañeros o con profesores), problemas económicos, problemas de salud…
La sintomatología es variada y podemos hablar de ánimo depresivo, llanto; nerviosismo o inquietud y preocupación constante; sentimientos de incapacidad para hacer frente a los problemas, para planificar el futuro próximo o incapacidad para poder continuar con la situación presente; expresiones de rabia o ira, aislamiento social… En niños es frecuente la aparición de fenómenos regresivos como chuparse el dedo o enuresis nocturnas y/o miedo a la separación de los padres o abuelos. Todo este malestar, causa un fuerte impacto en la persona interfiriendo en su vida, provocando un deterioro en el ámbito laboral o académico, social y/o personal y generando un elevado nivel de sufrimiento.
Por lo general, el trastorno adaptativo suele resolverse después de que el evento estresante (o sus consecuencias) hayan finalizado (hablamos de unos 6 meses aproximadamente), no obstante, la sintomatología a la que nos referimos puede persistir por más tiempo. Así sabemos que este trastorno es frecuente en personas con enfermedad crónica (como la diabetes) ya que cuando se debuta y se comienza con el tratamiento, se nos presenta un escenario y un futuro inquietante y amenazador.
La enfermedad se presenta de manera repentina y es habitual que el paciente se encuentre ante una realidad que no sospechaba. Las necesidades que surgen una vez diagnosticados de diabetes son diferentes a lo que considerábamos rutina. A la hora de iniciar los cuidados de la diabetes (control de dieta y alimentos permitidos, ejercicio físico y peso corporal… medicación) pueden ser factores predisponentes o factores mantenedores de dicha sintomatología. Además del momento del debut, la diabetes puede suponer cambios en otros ámbitos de la vida del paciente como en el laboral (algunos trabajos se pueden considerar incompatibles con la enfermedad debido a horarios, normativa…etc.), cambios en el rol familiar, cambios sociales en cuanto a modificación de horarios y toma de medicación (insulina).
Por estos motivos, debemos tener especial cuidado dado que los síntomas psicológicos y/o del comportamiento pueden empeorar o complicar el tratamiento de la enfermedad.
Cabe destacar que el trastorno adaptativo, además de generar un sufrimiento personal y/ familiar importante, trae consigo un importante gasto sanitario dado el aumento de bajas laborales. Esto se produce porque el malestar y el deterioro que la persona padece provocan una disminución en su rendimiento laboral y como consecuencia, bajas laborales, cada vez más frecuentes en nuestro país.
En relación al tratamiento de este trastorno, hay una combinación de estrategias psicológicas, sociales y farmacológicas. Cobra un papel relevante el conocer el estado emocional del paciente y su familia, así como el de su red social, con el fin de potenciar al máximo su capacidad de adaptación al entorno (no olvidemos que el objetivo es brindar un contexto de apoyo y seguridad). Dado la dificultad de la persona para hacer frente al estrés es habitual el uso de estrategias basadas en técnicas cognitivo-conductuales (como la solución de problemas, entrenamiento en habilidades de comunicación, entrenamiento en manejo de emociones y manejo del estrés…).
Lo que se pretende es, por un lado, que la persona supere el acontecimiento estresante (y sus consecuencias) y por otro (y si me lo permitís el que considero más importante), que aprenda a vivir la vida desde otra perspectiva ¿cómo? dotándole de recursos y/o potenciando aquellos que ya tiene.
Os animo a reflexionar sobre ello y sobre todo os animo a ¡vivir la vida y vivirla bien!
Autora: Gema José
Psicóloga
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)