El próximo 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de Lucha contra los Trastornos Alimentarios.
Los trastornos de conducta alimentaria se han incrementado muy rápidamente en los últimos años. Según la Sociedad Española de Urgencias en Pediatría (SEUP), los diagnósticos relacionados con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) han crecido en torno al 40%. Estos trastornos afectan especialmente a las mujeres jóvenes y tienden a ser enfermedades que se cronifican en el tiempo, con tratamientos largos, conllevando un gran desgaste y, en consecuencia, sufrimiento personal y familiar.
Algunas de las causas que provocan este tipo de trastorno pueden ser; por un lado, la presión que se transmite a través de las redes sociales y/o publicidad: estar delgada es sinónimo de éxito social y belleza mientras que el sobrepeso es sinónimo de desidia, abandono y falta de voluntad. De otra parte, el cambio del papel de la mujer en la sociedad: A la mujer se le exigen unos requisitos de aspecto físico para acceder al mundo laboral y muchas de sus profesiones están relacionadas con la imagen y el contacto con el público.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son trastornos psicológicos que influyen en la relación de las personas con los alimentos, en cómo pensamos sobre la comida y en el efecto que puede tener en nuestro aspecto físico y mental. Estos trastornos hacen que tengamos conductas anormales a la hora de alimentarnos, y pueden suponer un grave problema de salud.
Tipos de trastornos de conducta alimentaria
- Trastorno por atracón: Este tipo de trastorno hace que la persona que lo padece coma compulsivamente. Tras el atracón, además del malestar físico por una ingesta excesiva, puede sentir culpa por no haber controlado este impulso. Las personas con trastorno por atracón pueden aumentar de peso.
- Bulimia nerviosa: Aunque también puede causar periodos de atracones, la bulimia nerviosa provoca en la persona que la padece la necesidad de purgarse tras ingerir alimentos, ya sea mediante vómitos, laxantes, ayuno, el exceso de ejercicio, con el fin de realizar conductas compensatorias tras el atracón.
- Anorexia nerviosa: La anorexia nerviosa causa la necesidad de evitar coger peso, independientemente del peso que tenga la persona. Las personas con anorexia nerviosa, evitan comer o comen muy poco.
- Diabulimia: Este trastorno está directamente relacionado con la diabetes. Con el objetivo de perder peso, las personas insulinodependientes no se ponen apenas insulina o dejan ponérsela.
¿Cómo afectan los trastornos de alimentación a las personas con diabetes?
En el caso de las jóvenes con diabetes tipo 1, el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación es el doble que en la población general sin diabetes. ¿Por qué? La diabetes en si misma condiciona una especial atención sobre la propia imagen corporal y los aspectos de alimentación. Quizá esta hiperfocalización hacia si misma condiciona o hace más factible el desarrollo de estos trastornos.
Cuando las personas con diabetes padecen un trastorno de la alimentación se da una situación de altísima gravedad, ya que suelen darse hiperglucemias mantenidas o grandes oscilaciones glucémicas (de hiperglucemia a hipoglucemia o viceversa) con las consiguientes consecuencias para la salud a medio o largo plazo que esto conlleva como son las complicaciones oculares, renales, y sistema nervioso periférico, propias de un mal control metabólico sostenido.
Es frecuente que las jóvenes con este tipo de trastornos manipulen sus dosis de insulina, incluso llegan a dejar de ponérsela con el fin de bajar de peso, ya que al provocar cetoacidosis en el organismo, se produce una bajada rápida de peso, como en el caso de la diabulimia. A pesar de la gravedad de la situación, hay que tener en cuenta que en la etapa de la adolescencia se tiene tendencia a pensar en el hoy-corto plazo- minimizando lo negativo que pueda suceder a medio o largo plazo.
Algunas manifestaciones que podrían ponernos en pista para sospechar la existencia de un trastorno de la conducta alimentaria son:
- Evita las situaciones sociales que acontecen entorno a la mesa
- Valores muy altos de hemoglobina glucosilada
- Cambios en el humor (irritabilidad)
- Pérdida de peso aparente sin justificación
- Aumento de la actividad física
- Negación del problema alimentario
- Aumento de las situaciones de tensión familiar
- Aislamiento familiar y de amigos
- Frecuentes episodios de hipoglucemias y/o hiperglucemias
- Cantidades de alimentos cada vez menores
- Ansiedad respecto a los controles de peso (rechazo o compulsión por hacerlo)
- Demanda habitual por cambios en el plan de alimentación.
- Episodios de atracones de comida
- A pesar de la perdida de peso, continua percibiéndose “gorda”
- Cada vez que come va al baño
- Cocina para todos pero ella no come lo que ha preparado
- Alteraciones en el sueño y en su capacidad de concentración
Como la diabulimia presenta conductas un poco diferentes al resto de TCA es importante estar conocer dichos síntomas para poder identificarla.
Alguna de ellas podría ser:
- Hemoglobina glicosilada consistentemente alta.
- Problemas derivados por cetoacidosis diabética.
- Falta de menstruación o menstruación irregular.
- Variaciones de peso frecuentes y poco lógicas.
- Preocupación excesiva por el peso.
- Patrones de alimentación irregular, saltándose comidas o dejando de comer determinados tipos de alimentos.
- Malestar a la hora de ponerse la insulina delante de otras personas.
- Falta de conciencia del problema, llegando a no asistir a las citas con el médico y los especialistas.
- Depresión, ansiedad o cambios de humor y fatiga.
- Estas manifestaciones son orientativas, pero si tiene sospecha de que una persona cercana o usted misma puede ser un problema alimenticio, consulte con el especialista para que le ayude sobre los pasos a seguir.
Autora: Olga Sanz Font
Psicóloga General Sanitaria
Experta en Diabetes
(Publicado en la Revista Entre Todos. Si quieres recibir o descargar la revista, hazte socio)