Qué ganas de empezar ya las vacaciones ¿verdad?
Son el momento soñado de sosiego y en el que acostumbramos a relajar nuestras rutinas. Para que nada te estropee estos días tan deseados es importante que no te olvides de tu diabetes y que tengas en cuenta como el verano puede afectar a las variaciones de tus niveles de glucosa.
Para empezar a planificar, es recomendable controlar los efectos que tiene el calor y la importancia de mantenernos bien hidratados, hay que beber agua, incluso cuando no tengas sed. Es importante saber que las bebidas que contienen cafeína o alcohol producen deshidratación, así que si las consumes, ya sabes ¡hay que beber más agua!, primera recomendación.
Las jornadas de sol y mar o la realización de deportes al aire libre pueden afectar tus niveles de glucosa. Debes de tener en cuenta que el calor excesivo puede ser un factor negativo a la hora de mantener tu diabetes controlada y observar mediante controles glucémicos si esto se produce.
El calor aumenta la dilatación de los vasos sanguíneos y la absorción de la insulina suele ser más rápida y correr el riesgo de sufrir hipoglucemias utilizando las mismas dosis que el resto del año, así que siempre hay que llevar alimentos fáciles de consumir para remontar las hipoglucemias como fruta o bien geles, azucarillos, zumos etc. ¡Imprescindibles en tu mochila o bolsa de playa!
Intenta evitar las horas más calurosas del día y siempre a cualquier hora del día cada vez que te expongas al sol, utiliza una crema solar con protección alta. No te olvides de tus pies, aparte de protegerlos con crema para hidratar y evitar quemaduras, piensa en esos paseos por la orilla del mar en los que es fácil que pises alguna concha o piedrecita. Asegúrate que tus pies están bien protegidos y utiliza zapatillas para el agua con las que puedas caminar tranquilamente y entrar a bañarte sin correr riesgos.
En cuanto empieces tus vacaciones debes observar si tus glucemias sufren alguna variación dependiendo del lugar que hayas elegido y si varía tu actividad diaria, si cambia el tiempo que dedicas a practicar ejercicio o los horarios respecto a las comidas y horas de sueño. No olvides refrescar tus conocimientos en cuanto al conteo de raciones antes de llegar para poder hacer los intercambios necesarios ya que en vacaciones es normal, siempre hay algún extra, y para ello debes saber las consecuencias y sobre todo cómo actuar. Infórmate si viajas a otro país de los alimentos y platos tradicionales, intenta contabilizar los hidratos de carbono para que tu ingesta sea lo más parecida a la que habitualmente y atrévete a probar nuevos sabores.
No hay más remedio que meter en la maleta a tu diabetes, pero no dejes que te impida disfrutar de tus vacaciones.
¡Feliz verano!